lunes, 27 de abril de 2015

Apuntes de fauna social (XIX): Menos religión y más ética, también en las organizaciones

 - ¿Qué has aprendido en clase de religión?
- A pedir perdón, después de liarla.
- ¿Y en clase de ética?
- A no liarla.

Aunque es un tuit bastante antiguo, lo descubrí hace poco. A lo mejor porque es plenamente vigente. Y, desde luego, lo mejor que he encontrado para describir en pocas palabras lo que es España en 2015: un país en el que lo importante es no ser castigado, hagas lo que hagas. Aunque la líes. Para ello vale desde el ocultamiento hasta la negación de los hechos. Y, por supuesto, la prescripción, la impunidad o el indulto.

Pero no me refiero a eso, ni tampoco a los planes medievales de potenciar la religión en las escuelas sin hablar absolutamente nada de ética o de moral, aunque sea en forma de la denostada ciudadanía.

Sencillamente acabo de darme cuenta de que muchas organizaciones funcionan así: un comportamiento religioso en el que se alaba por encima de todo y todos al Dios-jefe supremo-‘Thenumberone’, se organiza internamente en forma de mandamientos y otras normas similares que solo supongan un acto de fe, y se recurre a ese sistema de confesión y penitencia como única forma de redención. Y mientras tanto, cualquier comportamiento basado en la lógica –en la ética, que no están tan lejanas- no deja de ser un elemento a castigar, a suprimir, a extinguir.

PD: Como siempre he hecho en esta serie, he elegido una viñeta del gran Forges, con toda mi admiración, por lo bien que representa los comportamientos de fauna social sobre los que escribo. Gracias, maestro.

jueves, 23 de abril de 2015

De un móvil no nace un fotógrafo, pero sí alguien molesto y peligroso

Este vídeo de Eurosport nos muestra claramente que la mayor parte de los accidentes causados por los espectadores han sido por estar en una mala posición, bien para ver más de cerca de los ciclistas, aunque sea unos centímetros, bien para captar un documento gráfico irrepetible en forma de fotografía (léase capricho personal). Un problema que se ha incrementado considerablemente en los últimos años con la democratización de la fotografía, es decir, con que cualquier aficionado dispone de un móvil, incluso una tablet, para hacer esa foto o grabar un vídeo.



La necesidad de pegar el ojo al visor suponía que la máquina fotográfica tradicional hiciera un todo con el cuerpo. Pero con los móviles, no es necesario y el riesgo se incrementa al sacar a destiempo un brazo que el ciclista no espera y no puede esquivar. O peor aún con los ‘selfies’, ya que el ‘artista’ ni siquiera ve al ciclista al situarse de espaldas a él. Y en el caso de los vídeos, el tiempo de riesgo se multiplica considerablemente. De los palos para ‘selfies’, mejor ni hablar: todo lo que se diga de ese artefacto diabólico es poco.

Las cámaras de los móviles han mejorado mucho, pero siguen adoleciendo de dos fallos principales. Por un lado, el zoom es digital, no óptico, por lo que la calidad disminuye ostensiblemente en imágenes lejanas. Por otro, la velocidad: es muy difícil, a veces imposible, recoger adecuadamente el movimiento. Y los ciclistas, qué casualidad, se mueven. A estos dos factores técnicos condicionantes se le une uno más de carácter personal: buena parte de estos aficionados no tienen ni idea de leyes de encuadre fotográfico o de posición, por lo que más que fotografías lo que se producen son verdaderas vergüenzas, eso sí, personales e irrepetibles.

Pero aparte del peligro real para los corredores, y todo ello para obtener una imagen de ínfima calidad, buena parte de estos aficionados foteros se creen que tienen el derecho absoluto a la hora de elegir una posición para plasmar sus aberraciones. Y cualquier fotógrafo profesional debe tenerlo en cuenta no sea que se le ocurra taparle su visión y reciba un empujón –como me pasó en Valladolid ante un fulano que me recriminó quitarte la visión a su ‘costilla’- o cualquier tipo de improperio. Por no hablar de la aparición espontánea del brazo, de la mano y del móvil que te joda irremisiblemente tu trabajo. En las ceremonias protocolarias, incluso, la existencia de una zona reservada para fotógrafos no es garantía de que se te cuele cualquier inclusero con pretensiones, o que los aficionados que estén detrás te pidan o te exijan acaloradamente –si es con buenas maneras, se abren casi todas las puertas- fotografiar a su retoño... que posiblemente llegue a vislumbrarse con un poco de imaginación en el contraluz de la imagen entre las cabezas de todos los presentes.

viernes, 17 de abril de 2015

Conozcamos a nuestro próximo presidente, Mr. TTIP

Mañana sábado, se van a desarrollar en muchos puntos de toda España acciones de protesta contra el TTIP, el Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión que negocian la Unión Europea y Estados Unidos, y realmente me gustaría animar a la gente que se manifieste contra la forma y el fondo que se está llevando esta actuación.

Me podréis preguntar, ¿por qué tengo que protestar ante algo que desconozco o que no me afecta? Primero, precisamente por eso, por la opacidad y absoluta falta de transparencia con que se está llevando un acuerdo comercial que va a estar por encima de las legislaciones y constituciones de los países. Y lo segundo, queda contestado, aunque hay más que saber.

En teoría se trata de un acuerdo para favorecer el comercio entre los dos lados del Atlántico, de unos países que están perdiendo peso económico y geopolítico ante el avance de las economías emergentes, principalmente de Asía. Los defensores consideran que es la única forma de que crezcan las economías occidentales; los optimistas, que es mejor entenderse con Estados Unidos que con China. Quizá haya algo de verdad en ello. Pero sólo con la forma en que se está llevando acabo el proceso negociador suscita fuertes dudas, ya que no sólo no se está dando toda la información necesaria a los ciudadanos, sino que se está ocultando o tergiversando. Lo poco que se conoce es a base de filtraciones y de especulaciones. Y eso siempre es malo. Y el hecho de que la Comisión Europea prometa que hay unas líneas rojas que no va a cruzar suscita recelos, como poco, dado su comportamiento en la actual crisis, como parte de la ‘trioka’. Por cierto, los medios de comunicación españoles también callan ¿luego otorgan?



Básicamente se buscan tres objetivos. El primero, la eliminación de los obstáculos aduaneros y arancelarios, lo que, a priori, no está mal, aunque no sea ninguna panacea esa accesibilidad del mercado norteamericano: para gran parte de las empresas españolas, el objetivo nunca será Estados Unidos; en cambio las grandes corporaciones norteamericanas podrán llegar aún más fácilmente.

El segundo objetivo es acabar con otros problemas que faciliten ese comercio. Y aquí es donde surgen muchas sospechas. Que las normas para comercializar un vehículo a ambos lados del Océano sean similares no puede entenderse como algo negativo. Pero que Europa acate los estándares americanos bastante más ‘relejados’ en medio ambiente o alimentación nos hace pensar en transgénicos, productos hormonados y mil otras barbaridades ‘aún’ prohibidas en nuestro Viejo Continente. Eso, por no hablar de la protección laboral, inexistente en Estados Unidos y orgullo, hasta hace poco, de nuestros Derechos. La Unión Europea señala este tema como una de las ‘líneas rojas’, pero no con la contundencia necesaria.



Finalmente, el tercer punto es el que nos debe inducir a la protesta, a la oposición o simplemente a la reflexión crítica, aunque nunca al pasotismo. Y es que se faculta a las grandes empresas a que denuncien a los Estados que aprueben normas que perjudiquen a sus intereses en pro del libre comercio. Y no ante los tribunales nacionales o internacionales, sino ante un órgano de arbitraje, el Mecanismo de Resolución de Disputas entre Estado e Inversor -ISDS por sus siglas en inglés- constituido por abogados nombrados para la ocasión.  No hace falta decir más, pero sí recordar las denuncias de las compañías tabacaleras por poner publicidad ‘fuerte’ en las cajetillas, de las reacciones contra los intentos por acabar contra el fracking, o de otras denuncias por considerarse perjudicadas por el aumento del salario mínimo establecido por Ley. Un mecanismo que estas empresas suelen interponer en países tercermundistas… y que ahora pretenden hacer llegar también en Europa.


Esto es lo poco o mucho que sabemos del TTIP y lo menos que se puede exigir es un nivel mayor de información antes de que sea algo irreversible. Y no falta tanto ya que el calendario prevé que se establezca antes de final de año. Mi impresión es que se trata de consolidar internacionalmente el ‘sistema’ actual de liberalismo salvaje, de dominio de las corporaciones sobre las personas, de sometimiento legal de los estados a un mecanismo comercial empresarial. El TTIP no fomentará esas privatizaciones salvajes que ya estamos viviendo en España, en campos como la Sanidad y otros servicios públicos, pero sí impedirá que haya cualquier tipo de reacción legal ante tamañas aberraciones.

En este enlace podéis encontrar una amplia relación de actividades que se desarrollarán para que puedas sumarte… o simplemente informarte, insisto. Por cierto 2,5 millones de personas han firmado ya en contra de un acuerdo que, de properar gobernará tus vidas. Como alguien dijo acertadamente, el próximo presidente no será ni Rajoy, ni Sánchez, ni Iglesias. Será el TTIP.

miércoles, 15 de abril de 2015

Que grande ser ciclista

Como a tantos otros, sólo conocía a Carlos de las redes sociales, aunque pude ‘desvirtualizarle’ en Gijón, con motivo de los Campeonatos de España de ciclocross. En su pequeño tenderete, me habló de su proyecto ‘Que grande ser ciclista’, de la inminente comercialización de sus simpáticas prendas.
Ni que decir que me quedé prendado con las caricaturas de ‘Purito’, de Valverde o de Contador, y las tres camisetas fueron a parar como regalo a mis hijos y a mi sobrino. Tres meses después, puedo decir que acerté plenamente, ya que las prendas captan el interés de todos aquellos que las ven y, además, la calidad del tejido está muy por encima de esas teluchas que nos suelen vender de forma cada vez más frecuente y que se rompen o se quedan deslavazadas al tercer lavado o al cuarto uso.
Tras aquel exitoso test asturiano, Carlos Navascués pone ya a la venta las dos colecciones, una que reúne las grandes leyendas y figuras del ciclismo en España –con Perico Delgado, Indurain, Ocaña, Bahamontes o Joane Somarriba también como protagonistas-,  y otra con la línea de la imagen de marca, un oso subido a una bicicleta de carretera, vestido de ciclista.
Pero sobre todo ‘Que grande ser ciclista’ es algo más que una marca, es un sentimiento. Quiere ser un estilo de vida para toda la familia. “El cariño y la ilusión que sentimos por este gran deporte nos ha llevado a diseñar productos exclusivos cargados de emoción y alegría. Con ellos queremos demostrar a todos los que nos rodean que el ciclismo es nuestro deporte favorito”, afirman sus creadores, que seguirán desarrollando su labor virtual en las redes sociales y sobre el terreno, en marchas cicloturistas por toda la geografía española. “El ciclismo es un deporte que nos puede ayudar a tener una larga y saludable vida. Además, enseña valores como el sacrificio, la fuerza de voluntad o el esfuerzo” 

lunes, 13 de abril de 2015

El tren que se llevó por delante a toda una carrera

Con el cuerpo en Jerez, pero con los ojos puestos en el Valenciaga y en Zamora, una oreja pendiente de Valladolid y la otra de Montemayor, tardé muchas horas en enterarme de lo que había sucedido en Roubaix, tanto en lo deportivo, con la victoria de Degenkolb, como en lo extradeportivo, con ese penoso incidente de los corredores saltándose un paso a nivel cerrado, una de las imágenes menos edificantes de este deporte que he visto en mucho tiempo, a pesar de que ha quedado como poco más que una simple anécdota. De ahí que no ‘saltase’ en Twitter.

Normalmente los ciclistas son siempre los grandes perjudicados de los errores de terceros en el ciclismo –sin ir más lejos, el absurdo e injustificable accidente de la llegada de Bilbao-. Pero ayer tuve una vez más la certeza de que muchos corredores desconocen gravemente el reglamento. Es cierto que esto no es el fútbol o el baloncesto, que son unas pocas normas y fáciles de asumir; pero es triste porque con un conocimiento reglamentario de lo que es un paso a nivel no se habría producido ese incidente.



Y es que el artículo 2.3.034 del Reglamento UCI dice claramente que “está terminantemente prohibido atravesar un paso a nivel cuando las barreras están cerradas. Al margen de la sanción penal prevista por la ley, los corredores que no respeten esta prohibición serán expulsados de competición por los comisarios”. Sin embargo, incomprensiblemente no hubo ni una sola expulsión, a pesar de que existía el procedente de 2006 cuando tres corredores que perseguían a Cancellara (Hoste, Gusev y Van Petegem), atravesaron un paso a nivel a una decena de kilómetros de meta y fueron expulsados.

Triste es comprobar que haya sido la SNCF –la Renfe francesa- quien haya sido más beligerante con dicho comportamiento: “Millones de telespectadores pudieron constatar en directo esta infracción extremadamente grave e irresponsable que habría podido ser trágica (…). Tales comportamientos con como mínimo merecedores de una sanción penal”, para precisar que este tipo de infracciones causaron la muerte de 29 personas en 2014. De hecho, parece ser que ya han presentado una denuncia, aunque sin especificar contra quien.

Los pasos a nivel son cada vez menos frecuentes en nuestras carreteras, pero “haberlos, haylos” y su posible incidencia en el desarrollo de una prueba debe ser tenida en cuenta. Personalmente pienso que el reglamento es bastante justo en la interpretación de estas distintas circunstancias, según se expresa en el artículo 2.3.035, que también es de aplicación ante cualquier otra ‘interceptación’ de la calzada, como puede ser un accidente de coche que bloquee la ruta o la caída de un árbol.

1. Uno o varios corredores escapados son detenidos en el paso a nivel, pero éste se abre antes de la llegada del perseguidor o perseguidores. No se toma ninguna decisión y se considera el cierre del paso a nivel como un incidente de carrera.
2. Uno o más corredores escapados con más de 30 segundos de ventaja son detenidos en el paso a nivel y el perseguidor o perseguidores alcanzan a los escapados en el paso todavía cerrado. En este caso, se neutraliza la carrera y se da una nueva salida con las mismas diferencias después de hacer pasar a los vehículos oficiales que precedían a la carrera. Si la ventaja es inferior a 30 segundos, el cierre del paso a nivel es considerado como un incidente de carrera.
3. Si uno o más corredores cruzan el paso a nivel antes de que se cierre y el perseguidor o perseguidores son bloqueados por el mismo, no se toma ninguna decisión y el cierre del paso a nivel es considerado como un incidente de carrera.
4. Toda situación excepcional (paso a nivel cerrado durante mucho tiempo, etc.) será resuelta por los comisarios.

Sin embargo, la situación de ayer fue excepcional, y no deja de ser muy extraña la interpretación que dio ASO al incidente: si se da como válido el paso de las barreras por parte de los primeros corredores, se debería haber mantenido la ventaja que lograron; si no, expulsión pura y dura. La detención y neutralización de los corredores que se saltaron el paso a nivel es desde mi punto de vista tremendamente justa al haberse producido irregularmente, pero no muy claro desde el punto de vista reglamentario.

Hay que tener en cuenta también que con una escapada con varios minutos por delante a la que no le influyó en nada, y con 85 kilómetros aún hasta meta, no estaba claro que pudieran beneficiarse de esta infracción, de esta irresponsabilidad. Por mucho que la ‘querencia’ del ciclista sea un siempre adelante.

Conocer los horarios de paso

La UCI recomienda en su ‘Guía del organizador’ que no haya pasos a nivel en los últimos veinte kilómetros, así como en las contrarrelojes, pero sin prohibirlos en el reglamento. No obstante, es el organizador el primer interesado en que un paso a nivel no falsee el resultado de su carrera o provoque un incidente tan lamentable.

Por ello, todo organizador procura evitar los pasos a nivel. Pero si no tiene más remedio que incluirlos en un recorrido, conoce perfectamente los horarios de paso y si van a afectar al desarrollo de la carrera o no. Y en el caso de que pudiera hacerlo, suele coordinarse con el equipo arbitral para que el posible cierre de barreras pueda afrontarse conforme a reglamento, de cara a toma de diferencias y posibles neutralizaciones. Por todo esto, me resulta incomprensible que una entidad como ASO pudiera verse afectada de forma tan sorpresiva como sorprendente por el cierre de un paso a nivel. Pero también hay que tener en cuenta que en las imágenes no se ve que haya un coche arbitral inmediatamente delante del grupo que pudiera haber tomado la decisión.

Más grave aún es la explicación oficial de que “el pelotón estaba a diez metros cuando las barreras comenzaron a cerrarse, por lo que no fue posible parar a los corredores de cabeza en las condiciones de seguridad suficiente”. ¿Era más seguro, entonces, pasar cuando se aproximaba un tren a doscientos kilómetros por hora? ¿Por qué pasaron algunos ciclistas esquivando las barreras ya totalmente cerradas –alguno se topó con ellas, incluso, lo que no fue óbice para seguir- o incluso después de haber parado? Tampoco me explico cómo el motorista de la ‘gendarmerie’ no actuó de una forma más contundente, incluso atravesando su moto en la ruta, para evitar un comportamiento que, aparte de lo deportivo, es sancionable penalmente. Me cuesta imaginarme a la Guardia Civil de Tráfico actuando con semejante tibieza.

Recuerdo que cuando organizábamos la Clásica a los Puertos de Guadarrama, el problema del paso a nivel del ferrocarril de vía estrecha de Cercedilla a Cotos se resolvía, si afectaba al desarrollo de la carrera… parando al tren. Una solución atípica, desde luego, pero que creo que la todopoderosa ASO no puede descartar en una carrera del nivel de la París-Roubaix. Todo, menos volver a ver esas tristes imágenes.

sábado, 4 de abril de 2015

Las chicas del beso

Mundo Deportivo publicaba ayer una noticia sobre la decisión del Mundial de Resistencia (World Endurance Championship, WEC) de dar el paso de acabar con las llamadas ‘chicas del paraguas, azafatas normalmente en bikini o vestidas con modelos espectaculares que realizaban funciones absolutamente prescindibles como sostener los números de cada coche, las banderas de los países o las sombrillas que protegían del sol a los pilotos. Más que nada, se trataba de que se dejaran ver… y que suscitaran comentarios.
Según Neveu, presidente ejecutivo del WEC, “es una reminiscencia del pasado que no tiene sentido hoy. La mujer ocupa otro lugar”, en una ruptura con ciertos estereotipos sexistas de las que, desgraciadamente, el ciclismo no es ajeno, aunque ya se han oído bastantes voces discordantes. Y no sólo de mujeres.


Y es que en nuestro deporte, la ceremonia protocolaria es el momento en que más quedan en evidencia dichos estereotipos sexistas, aunque no siempre. El protocolo de los Campeonatos del Mundo de ciclismo en sus diferentes disciplinas es bastante ‘asexuado’ y creo que no se le puede tildar en ningún momento de incorrecto, de sexista y menos de machista. Reglamentado por la propia Unión Ciclista Internacional, las seis azafatas –auxiliares de protocolo sería una denominación más correcta- se encargan básicamente de sostener las bandejas con las medallas y los maillots, que entrega el representante de la UCI, y las de los ramos de flores, potestad que corresponde a la autoridad ‘política’. Pero no hay besos de la ‘guapa’ al ganador, ni tampoco foto de podio con los medallistas. Es más, ni siquiera las autoridades posan con los corredores para los fotógrafos en ningún momento, algo impensable en otras competiciones deportivas.
Hay que señalar también que la discreción es la nota característica en la vestimenta de las azafatas, aunque en algunos casos, como la foto que acompaña esta información y que se corresponde al Mundial de Val di Sole 2008, la escasez de ropa se utiliza intencionadamente. La única medida que podría tomarse sería un reparto por sexos: tres hombres y tres mujeres como auxiliares, algo que nadie vería mal.
Pero desgraciadamente es una excepción y en las pruebas ciclistas se sigue optando por esas ‘chicas guapas que nos quiten la respiración’. Muchas veces el organizador se descarga de responsabilidad diciendo que es competencia del patrocinador –que aporta el dinero- la elección de las azafatas –o azafatos, ojo- que acompañan en la ceremonia protocolaria y no se le puede contradecir. Por esta razón, en los países musulmanes de Oriente Medio tan en boga ciclista esta práctica ‘tradicional’ no tiene razón de ser –el que paga, manda-, e incluso ha habido carreras en nuestro país –la Vuelta al País Vasco, cuando fue patrocinada por Caja Laboral a comienzos de siglo- que optó por auxiliares de ambos sexos.
Respecto al ciclismo femenino, son ya bastantes los organizadores que piensan que si es una carrera de mujeres, la solución es cambiar azafatas por azafatos. Craso error, ya que estamos manteniendo el mismo estereotipo sexista, pero con instrumentos masculinos en vez de femeninos. La solución pasa por cambiar el protocolo, por imitar ese modelo de la UCI o cualquier otro similar… aunque se pierda definitivamente la foto de la cara sonriente del campeón flanqueado por los morritos besucones de las ‘guapas’. Y es que, como decía un ciclista juiciosamente, “lo que nos importa es ganar, no quien nos va a dar el premio o el ramo de flores”.
Y las azafatas, ¿desaparecerían? Obviamente no, si se las mantiene como auxiliares de protocolo en los términos establecidos y por supuesto independientemente de su sexo. Pero sobre todo, nunca debemos olvidar que en muchas carreras desempeñan papeles mucho más importantes, en relación con los patrocinadores, con los invitados o con el público, y que por formación o experiencia se merecen ser consideradas mucho más que ‘las chicas del beso’.

jueves, 2 de abril de 2015

El ‘nuevo’ credo ciclista de Oleg Tinkov

Me ha sorprendido bastante la repercusión que ha tenido la declaración de principios de Oleg Tinkov en la web de su equipo, entendida como un paradigma de nuevo ciclismo.

Me ha sorprendido, digo, porque realmente estas manifestaciones no suponen nada nuevo, salvo un montón de deseos que quien más quien menos se ha pronunciado alguna vez sobre ellos, a pesar de que sean inviables con la dinámica actual del ciclismo; de que en otras declaraciones contrasta de una forma incluso dolorosa con sus actuaciones. Y en definitiva, porque esta imagen de Tinkov aporta muy poco al ciclismo, siempre que se exhiba como un magnate futbolístico al estilo de Jesús Gil o Dimitri Pitermann que tan poco favor han hecho al balompié y menos aún puede aportar al ciclismo. Ojo, con ello no quiero decir que no me parezca una persona inteligente, aunque no comulgue con este estilo.

Por ejemplo, hace unos meses comentaba que su aportación de dar un fijo para que los cuatro ‘tenores’ disputaran las tres ‘grandes’ merecería una mayor consideración, un análisis más detallado y profundo que la simple lectura de una aportación multimillonaria para captar a los corredores. Porque unos profesionales tan bien pagados como ellos no creo que accedieran solamente por dinero. Ahí tenemos el caso de Contador, en ‘su’ Tinkoff-Saxo Team, que va a disputar Giro y Tour, pero a costa de renunciar a buena parte del calendario. Y que la solución pasaba por reestructurar de una forma distinta la competición, no por ‘soltar la pasta’, el recurso fácil de los megamultimillonarios.

También tiene mucha razón en manifestar que un equipo no puede depender exclusivamente de los patrocinios de los patrocinadores, algo que llevo oyendo desde hace muchos años y que era una de las tesis de ese proyecto nonato de Fernando Alonso. ¿Qué se ha hecho al respecto en otras estructuras o en la propia por captar nuevos ingresos? Por no hablar de ese reparto del pastel televisivo que hoy por hoy pertenece a unas pocas organizaciones –no olvidemos que otras muchas tienen que pagar por la producción, por la emisión o incluso por ambas cosas- y al que los equipos aspiran. Pim, pam, propuesta… y ¿quién le pone el cascabel al gaTour? Porque eso de hacer más grande el pastel ya lo comentaba hace cinco meses Velon. ¿Se ha sabido algo más?

En cuanto lo de ser el segundo deporte más popular, es una hipótesis que también llevo oyendo muchísimo tiempo, en este caso decenas de años. Y si bien tiene muchos ingredientes para su justificación –desde la presencia y uso de bicicletas en bastantes países hasta las audiencias del Tour- un análisis más detallado en comparación con otros parámetros desmonta irremediablemente esta tesis. Menos pensamiento global y más actuaciones locales.

Todo ello para intentar explicar, más bien justificar, el despido de Bjarne Riis. Y es que no entiendo que aquel que ha sido el eje de su proyecto, el que le ha llevado a ‘tecnificar’ su equipo, deje de valerle de un día para otro sólo porque no llegan los resultados y encima le descalifique diciendo que su tiempo ha pasado y está anclado en el pasado. Sin comentarios. En este caso se trata de la típica salida ‘un paso adelante’ o dicho de otra forma, voy a buscar a posteriori excusas que expliquen mi capricho, no argumentos que me lleven a tomar una decisión.

Por cierto, sobre este tema añade que “gestionar un equipo es un trabajo tedioso y monótono en el despacho”, señalando como ejemplo a Dave Brailsford, sobre el que ya lanzó algunas puyas, quizá para defender que el único que está capacitado para ‘brillar’ en su estructura, para tener ese perfil público que se destaque, es él.

PD: No quiero terminar sin referirme a que determinadas personas a las que alude Tinkov, esas que quedaron ancladas en el pasado, tendrían mucho más que aportar en este presente que muchos visionarios actuales, y que podrían hacer un trabajo de despacho tan apreciado como brillante y novedoso –de hecho ya lo demostraron-, así como en las carreteras. Es cuestión de mentalidad, no de etiquetas.