sábado, 31 de enero de 2015

Bienvenidas las más jóvenes al mundo Mundial

Youth / Jeunesse (juventud) es el nombre de la nueva categoría femenina que se ha establecido para los Campeonatos del Mundo de ciclocross a partir de 2016. Una categoría que engloba a ciclistas entre 17 y 22 años –es decir, juniors y sub23- y que ya se había probado con bastante éxito en los dos últimos Campeonatos de Europa.

Era algo lógico que se estableciera en ciclocross una categoría para las corredoras más jóvenes ya que es la única especialidad –sin contar al trial, debido a  la menor presencia de corredoras- donde las juniors no tenían su propio Mundial. Sin embargo, esta mezcla de dos categorías, en una horquilla de edad de seis años, no parece la mejor solución habida cuenta de que esa amplia franja englobará a corredoras de un nivel muy distinto: desde jóvenes que prácticamente están dando sus primeras pedaladas en el barro hasta ‘veteranas’ de 22 años que se codean con las mejores élites. Es decir, se no me extraña que no sean pocas las que hagan un ‘Van Aert’ para pasarse al nivel que les corresponde… o las que se hagan las despistadas para conseguir un título en una categoría con menos competencia.

De todas formas, lo preocupante es que con esta categoría se rompa el criterio de la UCI que tiene establecido en otras disciplinas, y no de manera unánime. En carretera y pista, la categoría sub23 femenina no existe, ni está reconocida en los Mundiales, si bien en el Europeo se establece esta limitación de edad; en el cross country, por el contrario, sí está establecida de forma diferenciada en los Campeonatos del Mundo, aunque en el descenso no existe… ni siquiera para los hombres, algo que también pasa en el BMX.

Asi pues, bienvenidas las más jóvenes al mundo Mundial… aunque sería de agradecer una mayor coherencia en el establecimiento de categorías, especialmente en aquellas con mayor presencia femenina. 

lunes, 26 de enero de 2015

Algunas cifras sobre el Mundial de ciclocross, que llega a su sexagésimo sexta edición

Este fin de semana, la localidad checa de Tabor acogerá la LXVI edición de los Campeonatos del Mundo de ciclocrss UCI, si bien ya existía un Criterium Internacional catalogado oficiosamente como Mundial, tal y como nos cuenta Max Bulla en la magnífica serie Arcoiris en el barro en Biciciclismo, que sinceramente os recomiendo y que ha servido como base para decidirme a hacer esta recopilación estadística de los Mundiales.

Un total de trece países han acogido alguna vez este evento, todos en Europa salvo Louisville (Estados Unidos) en aquella concentrada edición de 2013. Se trata de Bélgica y Francia (8 veces), Suiza, Países Bajos y España (7), Italia y Alemania (6), Luxemburgo y Chequia (4), Gran Bretaña (3), Dinamarca y Eslovaquia (1). Nos falta una sede, Saarbrucken, que cuando acogió su Mundial en 1955, era territorio independiente, aunque ahora pertenezca a Alemania.



Como sedes, Tabor acogerá su tercer Mundial y será, junto a Luxemburgo, la única que lo ha hecho en tres ocasiones, aunque en 2016 se unirá la localidad belga de Zolder. Han visto más de un Campeonato, Pontchateau (Francia),  Ginebra (Suiza), Koksijde (Bélgica), Hannover y Sankt Wendel (Alemania), Hoogerheide (Países Bajos) y Tolosa, en nuestro país.

Siete Mundiales se han disputado en España, todos ellos en Euskadi y Navarra, en tres provincias: Guipúzcoa –Oñati, Beasain y Tolosa-, Vizcaya –Amorebieta y Getxo y la navarra Bera de Bidasoa. Una cifra muy similar a la de las grandes potencias, si bien hay que remontarse a 1990 para encontrar la última edición disputada en nuestro territorio. ¿Alguien se anima a recuperar la tradición?

A pesar de que hoy en día se asocia de forma indisoluble ciclocross y Bélgica, no fue hasta la decimoséptima edición, celebrada en Beasain, cuando se produjo el primer triunfo belga, precisamente con el hombre que tiene el record mundial de victorias, Eric De Vlaeminck, con 7. Bélgica es el país con más ‘arco iris’, un total de 27.

Curiosamente fue Francia la nación que dominó en las primeras ediciones, con nueve triunfos consecutivos, aunque el décimo (y último) no llegó hasta 1993 con Dominique Arnould. A pesar de esa sequía, los galos ocupan el segundo lugar en el medallero.

Suiza (siete), Alemania e Italia (seis), Países Bajos (cinco) y Chequia (cuatro) son el resto de países que han tenido alguna vez un ‘arco iris’ en la máxima categoría, mientras que Estados Unidos, Dinamarca y Luxemburgo son los que han logrado alguna de las otras medallas en juego.

En cuanto a los grandes triunfadores, tras Eric De Vlaeminck –el ganador más joven, además, con 20 años-, encontramos a tres pentacampeones, el francés André Dufraisse, el italiano Renato Longo y el suizo Albert Zweifel, un tetraganador, el belga Roland Liboton, así como a cinco tricampeones, el frances Roger Rondeaux, el alemán Rolf Wolfshohl, los belgas Mario De Clercq y Edwin Vervecken y el checo Zdenel Stybar. Sven Nys, uno de los más grandes de todos los tiempos, solamente tiene dos ‘arco iris’, en 2005 y 2013, aunque ha subido otras siete veces al podio.

En el mencionado artículo se sostiene la diferencia, incluso la oposición, entre ciclocross y carretera, pero muchos arco iris en el barro han brillado en el asfalto. Desde el primer ganador, Jean Robic, ganador del Tour de Francia, hasta el campeón olímpico Pascal Richard, pasando por los grandes clasicómanos Roger De Vlaeminck y Adrie Van der Poel, el ganador de la Vuelta Rolf Wolfshohl o el sprinter Klaus Peter Thaler, que también fue podio en la rondas española.

En cuanto al campeonato femenino, que se disputa desde 2000, solamente Países Bajos, Alemania y Francia se han llevado el oro. Y a nivel individual, dos nombres por encima de todo, la heptacampeona neerlandesa Marianne Vos y la cuatro veces triunfadora, la alemana Hanka Kupfernagel. A diferencia de los hombres, sí encontramos una mujer que ha reinado –y de que forma- en carretera y ciclocross, la mencionada Vos.

Los Mundiales juniors comenzaron a disputarse en 1979 y ese año se consiguió la única medalla de oro del ciclocross español en cualquiera de las categorías oficiales, con el mítico Iñaki Vijandi. Otras dos platas han sumado nuestros juveniles, a cargo de Jokin Mujika (1980) y Gaizka Lejarreta (1996).

Entre los menores, encontramos al único ciclista que ha sido arco iris en las dos disciplinas que estamos analizando, el neerlandés Mathieu Van der Poel, que este año ha decidido competir directamente entre los élites y saltarse la categoría intermedia. Algún día logrará el título, en un doblete que también tienen Radomir Simunek, Richard Groenendaal, Lars Boom y Niels Albert. Eso si, que no le suceda como a su padre, Adrie, que fue cinco veces subcampeón antes de conseguir el arco iris.

Terminamos con la categoría de plata, amateurs (1967 a 1993) y sub23 (desde 1996), en la que también encontramos algunos ganadores que luego lo serían en la máxima categoría: Roger De Vlaeminck, Thaler, Mike Kluge, Danielle Pontoni, Nys, Bart Wellens, Stybar, Boom o Albert, y posiblemente en un futuro no muy lejano Lars Van der Haar y Wout Van Aert se sumarán a la lista. Y aquí encontramos la cuarta y última medalla española, la plata de José Mari Basualdo en 1970.

martes, 20 de enero de 2015

C&H: un pasado admirable, un futuro a evitar


¡Amigos del ciclismo épico! Como sabéis, llevamos varias semanas sin actualizar la web. Llevamos un tiempo dándole vueltas a esta "avería". Hemos decidido dejar de publicar tal y como lo hemos estado haciendo estos 5 años. Son muchas las razones que nos mueven a este cambio.

Cambios en nuestras vidas sumados al ritmo y exigencia de C&H hacen que el modelo no sea sostenible. ¡Siempre supimos que este día llegaría! Queremos seguir aportando a nuestro deporte, pero del modo en el que lo empezamos a hacer ya lo hacen muchos otros. Ese hueco está cubierto. 

Nos alegramos mucho de que hayan surgido sites que hablen de ciclismo con tanto detalle. Pero queremos esforzarnos en pensar qué aporta más. Así que nos vamos de larga pretemporada para pensar cuál es la mejor forma de ayudar al ciclismo y recuperar el espíritu del inicio.

Ayer leía esta nota sobre la muerte anunciada de Cobbles&Hills a tenor de su trayectoria en los últimos meses. Una verdadera lástima, ya que fue una página pionera en la información ciclista, con un estilo nuevo, cuidado, detallado… a veces en exceso, aunque esto no era ningún problema para los que amamos el ciclismo. Como ellos lo amaban. Y aunque han surgido otras webs con un estilo similar, ninguno había superado al original.

Sin embargo, no me quiero referir al pasado, sino a un futuro al que pueden verse abocadas otras iniciativas similares. En la nota se dice que “siempre supimos que ese día llegaría”, debido a que “el modelo no es sostenible”. Y ese es el problema: una página –web, portal o cualquier otra manifestación en Internet- es profesional no sólo cuando sus contenidos son profesionales, sino cuando su gestión en todos los aspectos –incluyendo el económico- lo es también. Si no, es un simple pasatiempo, un hobby de aficionado que pasa a un segundo o tercer plano cuando priman otras necesidades.

Aprendimos mucho de C&H, pero ojalá este triste desenlace sirva también para que otros eviten este futuro.

miércoles, 14 de enero de 2015

Gijón: tres días y un poco de mala leche después

Aunque ya han pasado tres días, aún tengo frescas las imágenes del reciente Campeonato de España de ciclocross en Gijón. Un Nacional de los que marcan ‘un antes y un después’, por el excelente trabajo realizado por la Federación Asturiana y la Escuela de Ciclismo Coque Uría, tanto monta, monta tanto. No sólo se trataba de un recorrido precioso, sino que estaba perfectamente acondicionado, con una valla doble que no suele prodigarse mucho en España. Si a ello le sumamos una benigna climatología –infrecuente en Asturias- y una notable presencia de público es lógico que le demos la máxima calificación a este evento. Por no hablar del plano personal donde tuve la suerte de volver a coincidir con un gran amigo como Víctor Picallo. Pero ese es otro tema.

Solamente constaté un problema a nivel organizativo, aunque totalmente justificable: la ubicación de la salida y llegada en la única recta posible, en una zona poco idónea para la presencia de público –por la presencia de una tapia en uno de sus laterales- con lo que en muchas fotos se ve dicha zona vacía de espectadores, pero a la que era realmente complicado acceder y colocarse en ella. Por este mismo motivo, el podio se traslado junto al ‘corazón’ del circuito, la zona de las escaleras, la oficina permanente y el bar, donde en algunos momentos no cabía un alma.

Eso sí, entre carrera y carrera, buena parte de los fotógrafos, el siempre excelente Juan Mari Guajardo y este servidor nos veíamos obligados a un paseíto de cinco minutos. En mi caso aprovechaba ese tiempo para subir algún vídeo a Youtube o las clasificaciones a Dropbox… con lo que parecía un frikie total mirando al móvil y chocándome con algún otro espectador tan ajeno al peligro como yo. Gajes del oficio. Eso sí, aprovecho la ocasión para felicitar a Félix ‘CronoUno’ por su excelente trabajo y disposición.

Deportivamente, en cambio, no hubo sorpresas dignas de mención, ya que en todas las pruebas ganaron o los grandes favoritos o corredores que estaban en esa pomada. Para mí, la única fue la del master 35 Eduardo Jiménez, aunque luego me dijeron que el vasco –sobrino del gran ausente, Jokin Mujika- ha demostrando bastante nivel en Euskadi, aunque no se haya prodigado fuera. A la otra gran ausencia, la sub23 asturiana Alicia González, también se la echó de menos dentro del circuito, aunque la pena es menos de pensar en los duelos que podrá tener en muy poco tiempo con Rocío del Alba García.

No quiero terminar sin hacer mención a la interpretación interesada, desafortunada y tremendamente tendenciosa que se ha hecho –tres días después, insisto- sobre la sanción a Rocío Gamonal, una excelente profesional y mejor persona –a la que sé positivamente lo que la está fastidiando el asunto-, cuya única ‘culpa’ fue desconocer una norma, aunque como se dice en los ambientes legales “…no exime de su cumplimiento”.

Y es que a la asturiana se le impuso una sanción –arbitral, ojo, no federativa-  en base al artículo 12.1.040–28 por “no respetar las instrucciones de la dirección de la prueba o de los comisarios”, quienes habían indicado en la reunión de directores de la víspera que se sancionaría a quien entrase en meta con cualquier tipo de bandera o similar, no específicamente con la asturiana, como se ha tergiversado de forma lamentable. Es decir, si lo hubiese hecho con el ‘flyer’ de Cajastur o con un póster de su familia… habría sido igualmente sancionada. ¿No pasa en el fútbol con las camisetas interiores que se dejan al descubierto para festejar un gol? Eso sí, jamás se la habría desposeído del título, ya que solo se contempla una sanción económica de hasta 100 francos suizos. Sobre la justicia o la misma oportunidad o no de la norma no me meto; sólo hablo de su legalidad, algo incuestionable.

A partir de ese momento, los ociosos y maledicientes diablos se ponen a matar moscas con el rabo, a pesar de todo lo mucho y bueno que se podría contar del evento en lo deportivo o en lo organizativo. Comparto, pues, el comentario matinal de DaniBici sobre “esa gente que se toma como un conflicto identitario la aplicación de las normas que afectan a todos en un deporte. Me toca mucho los huevos la gente que cree que una legislación es anti-gallega, anti-asturiana o anti-Columbretes. No: es para TODOS”. Aunque el colmo de lo torticero no es pensar que a un catalán o a un vasco no le habrían sancionado pero a un asturiano sí (o viceversa), es un tuit en el que aseguraba que es una multa contra la libertad de expresión. Exactamente, chaval: Lo mismo que lo es si te sancionan por hacer una pintada tipo ‘Me pican los güevos’ en la fachada del Palacio de Revillagigedo.

viernes, 9 de enero de 2015

¿Hay motivos para ser optimistas con el ciclocross? (II)

Con una temperatura excelente –aunque no está nada claro que al final no nos terminemos mojando el domingo- ya estamos en Gijón para vivir unos Campeonatos de España que se han preparado con todo cuidado y que ojalá se vean correspondidos por el éxito deportivo y la máxima difusión, algo que ya está en el buen camino con el regalo navideño de la presencia de Hermida y ‘Samu’. Un Nacional que será el momento culminante de la temporada y que, salvo un puñado de casos, será el punto y final también de la temporada invernal para casi todos.

Por ello, e independientemente de los resultados y las lecturas que podamos sacar de este Campeonato, es el momento de intentar responder a algunas de las preguntas que nos planteábamos en octubre -¿Hay motivos para ser optimistas con el ciclocross?- y cuyas respuestas difieren, incluso de manera radical, según las categorías.

En élite, por ejemplo, se ha visto mucha, demasiada, diferencia entre los dos ‘profesionales’ –Aitor y Larri- y el resto, a los que definía muy bien el campeón Bruno Prieto como aficionados entrenados. Los únicos que han podido estar a la altura de los dos gallos han sido los sub23 Suárez y Orts. Pero el resto, han estado un peldaño por debajo, a pesar de que Ismael Esteban apostaba porque el Campeonato no va a ser cosa de dos, sin conocerse aún la presencia del catalán de Llivia y el asturiano de Güemes. Y es una pena porque cada vez estoy más ‘empapado’ de la idea de Jon Hernández, de que es más fácil hoy en día ser profesional del CX que de la carretera y que hay un buen puñado de ciclistas que podrían serlo, una vez que ven, a los veintipocos años –desgraciadamente- que el pelotón rutero no es para ellos… o que les toca buscarse las habichuelas en países en los que la experiencia vital es mucho más interesante que la ciclista. No nos olvidemos nunca de la exitosa reconversión de Hernández y Ruiz de Larrinaga hacia el barro, tras cerrarse su periplo en el asfalto. E incluso el bueno de ‘Samu’ demuestra que nunca es tarde… aunque lo ideal es hacerlo lo más pronto posible, sin dejarse encantar por unas falsas sirenas.

Pero no es en la máxima categoría en la que se ‘rompe’ una cadena que funciona relativamente bien en cadetes y juniors, o al menos en las comunidades con tradición ciclocrossista. Es en sub23 donde se observa esa preocupante grieta. Es perfectamente comprensible que unos chavales en los años decisivos de su vida quieran jugarse el todo por el todo en su futuro en la carretera o el BTT. Pero es una pena que perdamos a los más prometedores: Jonathan Lastra, Pablo Rodríguez, Alex Aranburu, Diego Pablo Sevilla…

Pasando a los masters, es sin duda la revolución de los últimos años, como muestra que haya tantos corredores en la categoría de los treinta como la de los élites. Y que el número se vaya incrementando poco a poco también con los ‘mayores’. Un fenómeno que a algunos –con una corta visión, bien es cierto- les repugna, pero que debe valorarse en su justa medida, diferenciando este ciclismo de ocio con el de alta competición y desarrollo antes mencionado, pero que a la vez sirva como ‘locomotora’. Eso sí, que nadie piense que por su mayor ‘peso’, tengan que plantearse dejar de madrugar, como he oído no hace mucho.

Y dejo para el final a las chicas, exclusivamente por sus características diferenciadas. Este año ha sido el de las reivindicaciones, sobre las que no voy a entrar, aunque hay algunas muy justas y otras lógicas, pero alejadas de la realidad, sobre todo en algunas Comunidades. Eso sí, no comparto que la igualdad de trato –que se merecen plenamente, ojo- conduzca a una mayor participación; más bien pienso que tiene que ser al revés.

Sobre la categoría élite femenina. Simplemente decir que ha sido una de las más reñidas, si no la que más, y que es curioso que dos veteranas como Aida y Rocío aún puedan dar lo mejor, como demuestra el crecimiento de la primera en Copa del Mundo o el magnífico Europeo de la segunda. Tras ellas, algunas jóvenes multifacéticas como Alicia González y Rocío del Alba García que demuestran que la compatibilidad de disciplinas es posible en féminas… por lo que también debería serlo en hombres. Y detrás, un número que me gustaría que fuera aún mayor de chicas jóvenes, ilusionadas con el ciclocross y el ciclismo que ojalá vayan quemando etapas sin prisa pero sin pausa y no se queden por el camino.

domingo, 4 de enero de 2015

Ciclistas: héroes caídos, odiados rivales

Una de las entrevistas que más me ha marcado fue la que le realizó José Carlos Carabias en ABC a Oscar Freire tras su retirada en Valkemburg. En ella, el tricampeón del mundo reconocía que los ciclistas habían dejado de ser ídolos, en estos tres párrafos:

—Vamos, vamos, no se queje. Nadie le ha llamado nunca paquete. Se le ha respetado mucho a usted. 
—He seguido mi camino, sin preocuparme lo que dice la gente. He pasado varias generaciones y se ha perdido el respeto al ciclista. La gente ya no tiene respeto por nosotros. El corredor ya no es lo más valorado de este deporte. La UCI, los equipos y el mundillo en general no valoran al corredor. Somos un producto, un negocio, no ídolos.
—… 
—Induráin y Perico eran ídolos. Ahora ya no hay. Contador gana, pero no es un ídolo. Esa figura ya no existe.
—El dopaje lo estropeó todo... 
—Claro. Ya sabemos por qué fue todo. Pero no es justo que paguen todos en este deporte por unos pocos. He vivido los días bonitos del ciclismo y también los negros. Ahora te valora el que entiende de ciclismo, no el gran público.

Dos años y tres meses después, leo otra interesante entrevista, esta vez en MARCA, de Enrique Bernaola al exculpado Ezequiel Mosquera, otro ciclista que ha demostrado ser un señor en unos momentos en los que muchos no sólo habrían sacado pecho sino que hubieran disparado a diestro y siniestro. Pues bien, el gallego se expresa en parecidos términos:

El ciclismo profesional de hoy es irracional totalmente (…). Me dediqué a esto porque veía héroes encima de la bici y hoy no sé qué es lo que ve la gente encima de la bici. Pero héroes yo creo que no. No sé si irá para mejor o no, pero prefiero recordar con nostalgia lo que yo viví como ciclista profesional. Hoy en día, en el ciclismo, o ganas dinero o no compensa. Antes no era así. Antes, con dinero o sin dinero, te sentías realizado siendo ciclista profesional.

Unas palabras para preocupar… pero no las más graves. Y es que, casualidad o no, hoy publica Pablo León en su blog ‘I love bicis’ en El País una interesante entrada titulada ¿Por qué la sociedad odia a los ciclistas?. No es la misma casuística, ni siquiera el mismo ámbito, pero el autor reflexiona sobre ese halo negativo a la hora de sustituir razón por emoción. Y que vale tanto para el ciclista urbano, como explica León, como para el de competición... si alguno desea hacer la continuación.