viernes, 27 de junio de 2014

A Ponferrada me voy


Tengo de subir al monte,
tengo de pasar la Aquiana,
tengo de pisar la nieve
que Santa Elena pisaba.


Después de subir al monte
y haber pisado la nieve,
tengo de bajar al Bierzo
para ver si tú me quieres.


A Ponferrada me voy
a caballo en mi borrica,
y a la Virgen de la Encina
le cantaré una coplica


Esta es el inicio de una canción popular berciana, que incluso podría llegar a tener carácter de himno oficial de Ponferrada y que nos viene muy bien para introducir los inminentes Campeonatos de España que se disputan este fin de semana. No se sube la Aquiana –pero conviene recordar que hubo en proyecto hace un siglo una carretera por aquel monte para comunicar la zona con Sanabria-. Tampoco estará nevado, aunque las nieves están presentes en dicha cima buena parte del año; ni se irá en borrica, a pesar de ser uno de los sinónimos populares de las bicicletas, las protagonistas de este Nacional.

Luego ya veremos si alguno acudirá a ofrecer su maillot a la Virgen de la Encina, cuya festividad cae precisamente entre este Nacional y el Mundial –el 8 de septiembre-, y a la cual habría que encomendarse para poner algo de luz a este Campeonato que presenta muchas más incógnitas que nunca. Eso sí, del ambiente frío que percibía la semana  anterior hemos pasado a unas vísperas bastante más animadas y creo que habrá más periodistas que en los últimos años en ‘El Toralín’. Ojalá sea así.

¿Qué dudas nos puede resolver la patrona ponferradina o, ya a posteriori, el propio desarrollo de los Nacionales?

1. Sin referencias ciertas del estado de ‘Luisle’ y con ‘Castro’ mentalmente reconvertido, ¿tendremos algún nuevo rey de la crono mañana?

2. Con el pelotón de la prueba reina del domingo dividido a partes casi iguales entre élites y pros, ¿cambiará sensiblemente el desarrollo de la misma y, sobre todo, supondrá un esfuerzo adicional para el Movistar a la hora de controlar e intentar rematar la carrera, como ha hecho en seis de las últimas siete ediciones?

3. En una categoría en la que puede suceder de todo, incluso lo más inimaginable (Valladolid 2008), ¿veremos a la prometedora generación de féminas con Sheyla, Eider, Alicia, Irene, Lourdes y compañía siendo protagonistas del Nacional, ante ‘veteranas’ como Anna, Belén o Ane y sobre todo una Anna Ramírez que también puede armarla?

4. ¿Seguirán mostrando los sub23 el ilusionante nivel ofrecido en los primeros compases de la campaña y asomará alguna ‘joya’ de cara a los próximos años eso sí, después de una carrera en la que no quede títere con cabeza?

5. ¿Tendremos que hacer un monumento a Valverde por el interés con el que el murciano se toma los Nacionales, a diferencia de otros corredores, aunque 'Purito' haya tenido un bonito gesto de disculpar su ausencia?

A Ponferrada me voy… bueno ya estamos aquí.

jueves, 26 de junio de 2014

En Aigle se han vuelto locos

Entre el libro de Jon Rivas sobre la mesa y la alucinante información que tengo delante en el ordenador, mientras me froto los ojos una y otra vez, el titular de este post me ha salido solo. Y es que por mucho que lo lea, lo relea y lo siga leyendo, no pudo entender el porqué del cambio en el sistema de competición del omnium, que ha entrado en vigor hace escasos días y que, supongo, se aplicará desde ya de cara a los Juegos Olímpicos de Río.

El bodrium lo será ahora mucho más que nunca. No por el cambio de orden de las pruebas –a partir de ahora la secuencia será scratch, persecución, eliminación, kilómetro o 500 metros, vuelta lanzada y puntuación- o por la modificación del sistema de puntuación –del punto por puesto de antes al sistema decreciente 40, 38, 36… de ahora- sino por el carácter decisivo que se le da a la sexta y última prueba, la puntuación, que tendrá una consideración muy distinta.

Y es que la carrera a los puntos del nuevo omnium ‘volcará’ sus puntos directamente a la general, tanto los logrados en cada uno de los sprints intermedios como en las vueltas ganadas. Así una carrera controlada se traducirá en pocos puntos en la general, mientras que una más ‘loca’ podría llevar a su ganador a sumar ochenta o más puntos. ¿Justo, injusto, beneficioso, perjudicial? Según cada caso, pero en todos ellos, incomprensible. E innecesario.

Dicho de otra forma, nos encontraremos con una puntuación edulcorada pero al mismo tiempo sobrevalorada… y lastrada por cinco pruebas anteriores, cuyo orden también merece una reflexión: de la alternancia velocidad-fondo del antiguo programa pasamos a uno bastante peor distribuido.

Y aunque algunos puedan entender este cambio como una potenciación de una de las disciplinas más espectaculares como la puntuación, la mejor solución pasa simplemente por suprimir el bodrium del programa olímpico y volver a incluir tanto esta prueba de fondo como la madison, sin que ello suponga ni más días de competición ni más participantes olímpicos.

miércoles, 25 de junio de 2014

Las cámaras sobre bicicleta, cuestión de destino no de reglamentos

Leo esta mañana en el diario 20minutos un artículo titulado El ciclismo desarrolla y ultima el uso de las cámaras 'onboard'” en el que básicamente se recoge el deseo y la intención de la UCI de modernizar el ciclismo, algo a lo que Pat McQuaid no estaba muy dispuesto -en aras a una supuesta igualdad en base a elementos físicos que la tecnología no debía romper-, pero que es uno de los objetivos, y al parecer prioritarios, de Brian Cookson.

Prueba de ello son las grabaciones experimentales llevadas a cabo en el Tour de California –sobre la máquina de todo un protagonista como John Degenkolb- y, sobre todo, en la Vuelta a Suiza, como podemos ver en estas imágenes que también ilustraban la noticia del diario de venta gratuita.


Experiencias que demuestran que todo esto está cambiando, que estas imágenes subjetivas pueden ser un gran atractivo para las muchas veces inmovilistas retransmisiones televisivas, aunque algunas personas me han comentado su escepticismo, dada la rigidez de la normativa UCI. Sin embargo, y ahí está lo bueno, en ningún artículo del Reglamento UCI se prohíben expresamente las cámaras de vídeo o las fotográficas –salvo en un artículo referido al BTT-.

Es cierto que existen unos artículos -1.3.001 a 1.3.005- en el que se dice que cada licenciado debe velar por que “su equipamiento no presente ningún peligro para él mismo o para terceros”, lo que abre las puertas para prohibir el simple hecho de llevar una cámara, facultando a los comisarios a que ‘requisen’ dicho material. Pero simplemente una ‘circular informativa’ desde Aigle –como supongo ha sido el caso de las pruebas antes mencionadas- puede valer para autorizar la grabación, a la espera de que se confeccione una reglamentación más desarrollada.

También hay que destacar que en BTT se está un paso por delante. En el cross country no están específicamente autorizadas –pero suele ser normal ver imágenes subjetivas vía GoPro-. Pero en descenso existe el mencionado artículo 4.3.014 al que antes me refería en el que se dice que el uso de cámaras no está permitido en clasificatorias y finales, salvo que la propia UCI lo autorice, solamente para la utilización por parte de la productora de televisión.

Y es que con este artículo llegamos al ‘intrigulis’ de la cuestión: ¿para qué o para quién serían dichas imágenes? A lo mejor en esa responder esa pregunta se tarda bastante más tiempo.

lunes, 23 de junio de 2014

Apuntes de fauna social (XVI): El Experimento Milgran hoy en día

A comienzos de los años sesenta del siglo pasado, en pleno juicio a Adolf Eichmann por los crímenes contra la humanidad cometidos durante el régimen nazi, la opinión pública pensaba que sus actos se amparaban en el sadismo, en la locura, en la maldad, aunque el máximo ejecutor de la ‘solución final’ no hizo más que justificarlos una y otra vez en la obediencia, de una forma obsesiva durante todo el proceso.

Por ello, un psicólogo norteamericano llamado Stanley Milgram se planteó si cualquier persona podría tener este tipo de conductas capaces de llegar a la tortura, a la muerte, solamente por cumplir órdenes. En su fuero interno pensaba en un rotundo no. Pero la sorpresa fue que el desde entonces conocido como ‘Experimento Milgram’ –realizado en la Universidad de Yale- arrojó unas cifras que corroboraban esa brutalidad y crueldad humana, con un 65 % de personas dispuestas a llegar a poner en riesgo otra vida humana –aunque el experimento fue una simulación, pero los ejecutores no lo sabían- simplemente por obedecer. Es más, en una reedición del experimento muchos años después, el porcentaje de ‘obedientes’ subió hasta el 77%.

Si os interesan los detalles sobre el Experimento Milgran, aquí tenéis una interesante información, aunque hay muchísima literatura en Internet. Y un dato también aleccionador: después de haber informado a los voluntarios a posteriori sobre el experimento, el 84% tenía sentimientos positivos acerca de su participación.

Dicho de otra forma, la autonomía de una persona a la hora de realizar un acto que puede pensar que no es éticamente ‘bueno’ pierde su importancia cuando el sujeto pertenece voluntariamente a una organización social jerárquica, momento en el que acepta que su pensamiento y sus actos sean regulados por la ideología de su institución. De ahí que se comprendan este tipo de actuaciones amparadas en la obediencia no solo en un régimen como el nazi, sino en cuerpos militares y policiales e incluso en entidades como los propios partidos políticos. Y todo ello en regímenes perfectamente democráticos, o al menos que se autocalifican así.

Un elemento clave en este experimento –y en los ejemplos antes referidos que vemos en la vida diaria- es que la autoridad debe ser considerada legítima, pero la experiencia de lo cotidiano nos demuestra que aparte de la obediencia debida está el comportamiento esperado, ese que no es ordenado directamente, pero que se presupone que se va a asumir simplemente por el hecho de pertenecer voluntariamente a esa organización.

La perspectiva de poder hacer frente a estos comportamientos no es, sin embargo, tan fatalista como se podría llegar a pensar, ya que hay tres elementos clave para condicionar (y acabar) este comportamiento.

El primero de ellos es, lógicamente, la autoridad, ya que cuando se cuestiona la legitimidad del que da la orden, o aparecen figuras contradictorias ejerciendo esa función, la obediencia ciega disminuye sensiblemente, como se demostró en el Experimento Milgran.

Más importante aún es el intercambio de información: cuando el participante recibía apoyo de un compañero negándose  a que el experimento continuara, la obediencia bajaba al 10%. De ahí, la importancia que tiene para este tipo de organizaciones de terminar con cualquier tipo de disidencia interna, de castigarla ejemplarmente para que no se reproduzca.

Finalmente, el tercer elemento es ajeno a Milgran, pero lo encontramos en el propio jerarca nazi. Y es que este tipo de comportamientos se justifican en definitiva en la cosificación, en no ver a la persona como tal, sino como un objeto: la responsabilidad social se diluye ante la obediencia debida, sobre todo si no se asocia directamente causa y efecto de estas acciones malvadas. Y es que Eichmann no se vino abajo hasta el momento en que se vio forzado a recorrer los campos de concentración en los que había ordenado encerrar, y asesinar, a tanta gente.

Creo que en pleno siglo XXI más que nunca se pueden y deben sacar conclusiones de este Experimento. Y en los ámbitos menos pensados de la sociedad.

domingo, 22 de junio de 2014

Brumotti: homenaje a Martyn Ashton… y a si mismo

Aunque cada vez que veo el cartel del Campeonato de España de Ponferrada me acuerdo de Martyn Ashton y de su inolvidable Road Bike Party –concretamente de esta escena-, el homenaje al infortunado rider no llega de tierras bercianas, sino de Italia, en la persona de otro magnífico piloto, Vittorio Brumotti, y este vídeo que hasta le imita en el nombre, Road Bike Freestyle.



A diferencia del británico, Brumotti procede del mundo del trial -del bike trial, no del UCI- y como muchos otros especialistas de esta disciplina ha tenido que ganarse la vida con exhibiciones… y obtener más fama con algún que otro record Guiness de salto que con sus propios éxitos deportivos.

Su hazaña más destacada es haber subido en octubre de 2012 las escaleras, sin poner el pie en el suelo, del edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa de Dubai, con sus 163 plantas y 828 metros. 140 minutos tardó en completar el ‘recorrido’.



Sin duda este rider, que también ha sido modelo y presentador de televisión, es otro personaje pintoresco del Freestyle mundial.

sábado, 21 de junio de 2014

Unos ciclistas arrollan a una furgoneta en Oia

Más que conmocionado por la noticia leída en La Voz de Galicia sobre el atropello a unos ciclistas –y que luego he tenido ocasión de ver en Antena 3 con una pobrísima y desinformadísima redacción-, lo que me muestro es estupefacto e indignado por algunos de los comentarios de los lectores a dicha información.



Unos comentarios que en el mejor de los casos muestran una absoluta ignorancia sobre los derechos de los ciclistas cuando circulan por la vía pública. Y en el peor, esa serie manida y falsa de tópicos que están tan metidos en la conciencia –en la inconsciencia- de buena parte de los cerriles automovilistas que piensan y seguirán pensando de que la carretera es exclusivamente suya, que el ciclista molesta y que encima no paga impuestos, que qué es eso de circular en paralelo o en grupo... Pero el colmo se lo lleva un pobre desgraciado que dice que si los ciclistas no hubieran ido en grupo – “eviten salir juntos, si se encuentran por la carretera, ni se miren, cada uno  por una carretera diferente”, les aconseja- la furgoneta sólo habría arrollado a uno y no hubiera sido noticia. No sé si tamaña sandez puede ser una ironía; pero si no lo fuera, lo de este sujeto es de una solemne gravedad, incompatible con la mera posesión de un carné de conducir.

Ello no es óbice para reconocer que los automovilistas son cada vez más respetuosos. Pero comentarios tan lamentables como estos me hacen perder la esperanza de que en un futuro la bicicleta pueda ser un vehículo usable y seguro.

martes, 17 de junio de 2014

Muchos más claros que nubes en la autobiografía de Bjarne Riis

Aunque tiene 418 páginas –que, por cierto, se leen bastante bien- ‘Nubes y claros’, la autobiografía de Bjarne Riis, se puede resumir, o más bien justificar en un par de frases.

La primera de ellas, al final de la página 282, dice textualmente: “En Dinamarca hay una sana tradición de perdonar a la gente que admite haber hecho algo mal”. No la pronuncia el actual director de Tinkoff-Saxo Bank; ni siquiera se refiere a él. Pero es, sin duda, la intención de esta narración es una segunda y extensa fase en su absolución, la que comenzó con su confesión en mayo de 2007.

Hasta ese momento, Riis cuenta su trayectoria como ciclista sin ocultar las razones de su dopaje, de una forma bastante sincera, es cierto, pero sin excederse en detalles ni propios ni ajenos. Es más, en esos primeros capítulos, el ciclista danés procura incidir en sus propias cualidades naturales –muchas veces en boca de un Laurent Fignon que, desgraciadamente, no puede negarlas, pero que se presume un referente bastante válido por su carácter poco dado a falsedades- y su preocupación por la preparación metódica como factor clave en su rendimiento. Igualmente procura justificar algunas otras ‘nubes’ de su carrera como su controvertida actuación en el Tour de 1998.

La segunda frase, que encontramos en la página 334, precisamente en el capítulo referido a su confesión, es mucho más significativa: “Espero que la gene reconozca que el ciclismo necesita a gente como yo, alguien que se atreve a hacer las cosas de otra manera y que tiene el valor y la voluntad de luchar por algo que todo el mundo quiere”.

Esta declaración de principios –y referida a su presente como director, que es lo que le simporta- se acompaña con algunas de sus actuaciones pioneras, como el programa de controles internos dentro del equipo CSC o como los ‘campus de supervivencia’ llevados a cabo por el militar B.S Christiansen para fortalecer el espíritu de equipo, haciendo también que los corredores se autoconocieran mejor.

Riis también tiene tiempo para hacerse la víctima en el abandono masivo de buena parte de su estructura hacia Leopard –Kim Anderssen, Brian Nygaard, los hermanos Schleck, Cancellara…- en una historia que no se conoce demasiado bien en nuestro país pero que, tal y como la relata, no estaría nada mal conocer en profundidad y desde todos los puntos de vista. Y naturalmente nada mejor para terminar que destacar su armonía con Contador, en los buenos y malos momentos, aunque ello ocupa apenas el último capítulo y un epílogo que da la impresión de estar escrito deprisa y corriendo.

En fin, muchos más claros que nubes los que ha puesto Riis en su autobiografía que, pese a todo, resulta interesante para conocer a un personaje cuya ‘valoración’ en España se reduce al ‘hematocritado’ que le quitó el Tour a Indurain y al vigente director deportivo de Contador, pero que cuya huella en el ciclismo mundial en estas dos últimas décadas es mucho mayor de lo que parece. Para bien o para mal.

sábado, 14 de junio de 2014

¿Qué es y qué no es el Ciclismo en Ruta?

Por aquello de la concisión en el lenguaje, muy de agradecer a la hora de escribir y sobre todo de titular, es harto frecuente leer o escuchar Ciclismo en Ruta en sustitución de Ciclismo en Carretera.

¿Es correcto?

Desde el punto de vista reglamentario, no. La RFEC utiliza tanto en su Normativa Técnica como en la versión castellana del Reglamento del Deporte Ciclista de la UCI el término Ciclismo en Carretera como traducción del francés ‘Cyclisme sur route’ o del inglés ‘Road Cycling’, aunque en el caso de la carretera, es la lengua de Molière la que prevalece. No así en el BTT, la pista, el BMX, el trial, el paraciclismo o incluso el ciclocross, pero éste es otro tema.

Sin embargo, route se parece fonética y gráficamente demasiado a ruta, aunque el significado no fuese el mismo. Incluso la RAE contempla ya esta palabra como sinónimo de carretera, en esa costumbre de reconocer incluso los malos usos si son habituales, en su cuarta acepción junto a las más comunes de itinerario o camino. Así que, aunque con matices, podemos usarlo como sinónimo, algo que es de agradecer también en aras de la riqueza y variedad semántica, siempre que no se hable oficialmente de la disciplina.

Lo que sí que es un error es utilizar prueba en ruta como sinónimo de prueba en línea, traducción francesa de 'en ligne', en esta caso sin ambigüedades, aunque con una génesis bastante curiosa. Y es que en el Reglamento UCI, la definición de carrera en línea no aparece hasta la página 44, en el apartado sexto referido a las pruebas por etapas, y tras haberse definido bastante ampliamente este tipo de pruebas, como contraposición a las ‘contre-la-montre’. Y siguiendo con las curiosidades, en la versión inglesa no hay un sinónimo exacto, ya que solo se distingue entre ‘road races’ y ‘time trial’.

En este caso, tanto una prueba en línea, aunque paradójicamente sea en circuito, como una contrarreloj son ciclismo en carretera y, mal que me pese, ciclismo en ruta. Y si necesitamos un sinónimo, nada mejor que recurrir al tradicional fondo en carretera o simplemente fondo, sobre todo si hablamos de Campeonatos.

Finalmente quiero hacer una mención a las pruebas contra-el-reloj, una traducción calcada lógicamente de contre-la-montre, y que a mi juicio está totalmente obsoleta al existir, y estar avalado por la RAE, el término contrarreloj, de uso bastante frecuente. Eso sí, la Real Academia advierte que se trata de un adjetivo y no de un sustantivo.

¿Sinónimos? Es muy corriente ver una crono, nombre femenino, o cronometrada, vocablo usado tanto como sustantivo como adjetivo, sin que sea exacto –también se cronometra una carrera en línea- y su uso esté recogido en el diccionario, aunque en este caso, todo será cuestión de tiempo.

jueves, 12 de junio de 2014

¿Vencedores y vencidos en el Dauphiné? Esperemos al Tour

Si algo tiene de especial este Dauphiné a diferencia de otros anteriores es que para mucha gente –fuera pero también dentro de carrera- es el verdadero prólogo del Tour, un banco de pruebas de lo que va a ser dentro de poco más de veinte días la ‘grande bouclé’.

Cada detalle se magnifica en un mundo sobre el estado de forma –físico o también psicológico- de Alberto Contador o de Chris Froome. O de sus entornos. Opiniones y contra opiniones para todos los gustos, de todos los colores. Sinceras y ecuánimes, pero también matizadas por alguna proximidad emocional. Convencidos de que mucho de lo que pueda suceder aquí tendrá su influencia en el Tour.

Hasta el momento me he mantenido al margen de todo ello y la única certeza de los días anteriores es algo que ya se conocía, la evidente superioridad del británico contrarreloj, aunque se trataba de más de un prólogo que de una verdadera crono. Pero hoy, ese ataque del madrileño bajando Laffrey –por cierto, el puerto en el que Ocaña reventó el Tour de 1971- ha puesto a las claras lo que decía Nibali por la mañana en AS: “Contador tiene una gran inventiva”. Y unos coj…, añado yo. Y va a tener que aumentarlo todo en la ronda gala para sorprender a Froome, que a su favor tiene un bloque más fuerte, entre o no Wiggo, una vez que pensamos que ya ha recuperado a Porte. Claro, que el año pasado también lo parecía y…

Eso sí, lo que no puedo estar de acuerdo es que se intenten sacar vencedores y vencidos de cada una de estas batallas previas, ya que esto no es el Tour y en la carrera gala entrarán en juego otros muchos factores en los 23 días de carrera... y en esta semana del Delfinado, ya que los esfuerzos -eso si- se terminan acumulando.

martes, 10 de junio de 2014

La cabra, la mascota ideal del ciclismo

Aunque ya hemos hablado en este blog de las relaciones entre el pelotón y la fauna animal, jamás se me había ocurrido –ni supongo que a nadie en su sano juicio- pensar que uno de estos animales podría ser la mascota del ciclismo. Y sin duda alguna, este ejemplar no puede ser otro que la cabra. Y con más méritos que en la Legión.

De hecho, la primera y más fuerte asociación es con la bicicleta específica de contrarreloj que recibe este nombre caprino, aunque esta denominación es exclusiva del castellano. De hecho, su origen está en los acoples que comenzaron a utilizarse en los años ochenta, en la época de Moser, y que se llamaban popularmente “manillar cuernos de cabra”. De la parte, al todo, para justificar el bautizo de esta bicicleta específica.

Sin embargo, creo que la relación más fuerte debería venir por la faceta escaladora de nuestro deporte. La cabra es un animal ágil, capaz de trepar con facilidad por pendientes sumamente empinadas. Por ello, sería mejor este apelativo que los habitualmente usados con los ‘grimpeurs’, como águilas o escarabajos. Por cierto, ahora se están popularizando finales tan escarpados a los que se les llama, quizá despectivamente, cuestas para cabras.



Pasando a un aspecto psicológico, cientos de veces he oído esa expresión de que los ciclistas están como cabras. Y en cierto modo es justificable dadas las manías –incluso supersticiones o caprichos- que tienen muchos corredores. También hay otro elemento a tener en cuenta: las cabras, aunque independientes, suelen ser bastantes dóciles y se adaptan muy bien a la estabulación. Y ese ‘borreguismo’ es algo que siempre se le ha achacado a este deporte.

En las creencias cristianas, la cabra se asocia al demonio, a causa de los rituales satánicos. Y es que bastante endemoniados estamos todos los aficionados al ciclismo. Por el contrario, en la cultura china, la cabra es símbolo de la honradez, de la sinceridad. Y más me ha sorprendido aún la característica que según el horóscopo chino se da a los nativos de este signo: Suelen caer enfermos con cierta frecuencia, necesitan dormir mucho y detestan los excesos. Vamos, el ABC del ciclista en competición.

Volviendo a España, no debemos olvidar que Cabra, la moderna Igabrum romana, es la patria chica de dos de nuestros mejores ciclistas, Antonio y José Gómez del Moral. 

En fin, que la cabra puede ser una compañera perfecta para el ciclista…



… aunque cuando está con el día tonto, puede llegar a ser una verdadera cabrona.

domingo, 8 de junio de 2014

El mountain bike ya no se mueve tanto, dos años y medio después

“Mientras que el ciclismo de carretera se encuentra en un preocupante estado de inmovilismo, incluso de involución tecnológica, y de férreo control soberano, el BTT goza de una salud envidiable en lo que atañe a nuevas iniciativas, tanto de competiciones como de disciplinas. Los últimos meses han sido un bullir constante de ideas, incluso enfrentamientos que, lejos de ser perjudiciales, deben ser considerados como beneficiosos para este deporte, aunque algunas decisiones concretas no lo sean”.

Con este párrafo iniciaba un post hace un par de años y medio en el que alababa el que entonces me parecía un interesante dinamismo del mountain bike. Sin embargo, quizá tenga que rectificar y pensar que, hoy por hoy y en lo referido al control de la UCI, el ciclismo de carretera es el que apunta hacia las reformas, aunque estén por confirmar, mientras que el de montaña es el que vive un ‘impasse’, incluso un retroceso, en esas disciplinas que vaticinaban el cambio.

A pesar de la creación de del 4X ProTour, esta disciplina ha perdido bastante del interés que tenía, especialmente para los pilotos, desde que salió la Copa y de los Campeonatos del Mundo. Hasta cierto punto era lógica la decisión de la UCI por el alto impacto medioambiental del four cross, pero confiaba en que pudiera incluso reforzarse sin tener ese paraguas del máximo organismo mundial.

El enduro, en cambio, sí está bien posicionado a nivel mundial, gracias a las World Series, con un buen elenco de participantes, provenientes de todas las disciplinas del BTT, y con un gran interés mediático. Sin embargo, la UCI, a pesar de lo que se vislumbraba hace dos años largos, no sólo mantiene a la competición mundial fuera de su ‘tutela’ sino que ni siquiera se plantea un Mundial de enduro. Al parecer, las dificultades logísticas de esta disciplina, sobre todo de cara a su difusión televisiva, han contribuido a que decrezca el interés.

Como alternativa al 4X, aunque con otros protagonistas distintos –procedentes más del XC que del DH- se pensó en el eliminator, una disciplina realmente espectacular que entró en el programa de la Copa del Mundo en 2011 y de los Mundiales en 2012. Aquel primer año se programó como fin de fiesta del Mundial de Saafalden (Austria) y buena parte de los ‘bikers’ se sumaron a la fiesta, incluidos los cinco españoles que participaron en el XCO: Hermida, Coloma, Mantecón, Lejarreta y Alvarez.

Pero la programación habitual del eliminator antes de la prueba de cross country hace que muchos pilotos no quieran correr riesgos y desde entonces es complicado ver a los corredores punteros en esta disciplina. El carácter urbano de buena parte de los circuitos también retrae a muchos tradicionales ‘ciclistas de montaña’, aunque a la UCI lo que no le termina de convencer que haya tanta diversidad de circuitos, tanta diferencia entre los recorridos naturales y los artificiales.


Y aunque el antiguo presidente de la UCI, Pat McQuaid, lanzó la posibilidad de ampliar el programa olímpico del ciclismo con varias pruebas más, entre ellas el XCE como segunda oportunidad para los participantes en XCO, lo que me pareció una excelente idea, a día de hoy esta hipótesis parece totalmente descartada… e incluso el máximo organismo ciclista podría sacar el eliminator de la Copa del Mundo, con el fin de bajar costes para los organizadores, aunque sí piensa mantenerlo en el Mundial. ¿Hasta cuando? En este caso, vemos complicado la creación de un circuito paralelo como sucedió con el 4X.

No quiero terminar sin recordar las vicisitudes del XCM, el BTT-maratón, que no termina de encontrar su sitio, a pesar de contar también con una amplia base de participantes y de ser perfectamente compatible con el XCO.

Como podemos ver, el BTT vive un momento de reflexión, de replanteamiento. Eso sí, como decía entonces no quiero terminar de otra forma, volviendo a aludir a la frase histórica de mi amigo Jeromo FullGas. “Viva el mountain bike”.

jueves, 5 de junio de 2014

Tour de France: la composición musical que mejor representa la esencia del ciclismo

Después de la ironía de hace unos días, nada mejor que hoy, cuando falta un mes justo para el inicio de la ‘grande bouclé’, para cumplir mi penitencia y dedicarle un post a la composición musical que mejor representa la esencia del ciclismo, ‘Tour de France’, de Kraftwerk.

No había escrito nada en este blog sobre el cuarteto alemán, verdaderos padres de la música electrónica, pero tengo que reconocer que ha sido una de mis debilidades, sobre todo en los años setenta, cuando editaron obras conceptuales como ‘Radioactivity’, ‘Trans Europe Express’ o ‘The Man Machine’. Ahora mismo su música puede parecer muy básica, pero entonces fueron una auténtica revolución, en el fondo y en las formas.

Poco o nada sabía entonces de la pasión por el ciclismo de algunos de sus componentes, en especial de Florian Schneider y de Ralf Hütter, del que se dice que solía bajarse del autobús que les desplazaba en las giras muchos kilómetros antes de llegar al destino para cubrir esa última parte en bicicleta. Lo que si que es cierto es que en 1983 sufrió un grave accidente de bicicleta que le mantuvo algunos días en coma. Cuenta uno de sus compañeros de banda en aquel entonces –Karl Bartos- que al despertar lo primero que hizo fue preguntar por su bici, aunque el propio Hutter puso en duda mucho tiempo después haber lanzado esa cuestión.

Por aquellos días, el líder de Kraftwerk tenía la idea de lanzar un álbum dedicado exclusivamente al ciclismo, aunque aquel proyecto se quedó, a causa del accidente, en una sola canción, ‘Tour de France’, lanzada en single en junio de 1983, en una doble versión, en alemán y francés en la versión para el mercado germano, y en francés e instrumental para el resto del mundo. No obstante, en 1984 se lanzó otra más, sustancialmente diferente, y en 1999 se remasterizó, con la edición de su supersingle, una versión extendida del tema.



Sin embargo, la versión definitiva, que poco o nada tiene que ver con la inicial, llegaría en 2003, con ocasión del centenario de la carrera gala, cuando fue elegida como ‘jingle’ y carátula de las emisiones de aquel Tour. Además, el sueño de Hütter se convertía en realidad, al grabar un álbum exclusivamente dedicado al ciclismo y a la carrera gala, con el título de ‘Tour de France Soundtracks’, si bien hay que reconocer que llegó tarde, ya que salió a la venta en agosto, varias semanas después de celebrarse la prueba. Los críticos del grupo germano fueron más crueles, comentando que el disco llegaba… muchos años tarde.

Para bien o para mal, el décimo álbum de estudio de Kraftwerk –y el primero que grabaron tras 17 años de ‘impasse’- enlaza con esa tradición de obra conceptual, a pesar de la presencia de dos nuevos miembros en la formación Fritz Hilpert y Henning Schmitz, remplazando a Bartos y Wolfgang Flür. La obra puede escucharse al completo en Spotify, y nos lleva desde el prólogo,  pasando por tres etapas y crono para continuar por el camino de la Vitamin, de la Aéro Dynamik del Titanium o del  Elektro Kardiogramm., para llegar a la Régéneration y terminar con la pieza original de 1983, no muy distinta de la que habían grabado veinte años antes.



Más original fue la gira posterior de presentación, en la que el cuarteto sustituyó toda su parafernalia de sintetizadores y demás instrumentos electrónicos por cuatro sencillos portátiles con los que controlaban todo su equipamiento musical, como podemos ver en este otro vídeo, con proyecciones épicas de la historia del ciclismo.

Pero la historia de nuestra canción no termina ahí, ya que en noviembre de 2009 reeditaron el álbum, completamente remasterizado, con una nueva denominación, más sencilla, aunque nada original: Tour de France. Y no deja de ser curioso que las portadas de todos los singles, supersingles o álbumes tengan prácticamente la misma imagen, que no se corresponde con la carrera gala, sino con un sello húngaro de 1953… de una competición que parece más pista que carretera.

Y otra curiosidad para terminar: la canción aparece brevemente en el film ‘Breakdance’ (1984), aunque Kraftwerk no dio la autorización para que la canción se editase en la banda sonora de la película.

PD: Para conocer más sobre Kraftwerk os recomiendo este post, dividido en dos partes, la primera sobre su historia y la segunda, sobre su discografía.

miércoles, 4 de junio de 2014

Profesionales en marchas cicloturistas, una obligación moral

Lanzaba esta mañana Ciclo21 la cuestión sobre si los profesionales deben participar o no en marchas cicloturistas. En este sentido, la UCI lo tiene muy claro, ya que en su artículo 2.2.008 dice que “los corredores pertenecientes a un UCIProTeam o a un continental profesional no pueden participar en pruebas de ciclismo para todos, salvo autorización expresa del CCP”. Este artículo tiene una excepción y es que sin necesidad de dicha autorización, pueden participar, una vez, en una prueba cicloturista que lleve su nombre.

Para el caso de los continentales, el número de permisos anuales se eleva a tres. Igualmente, siempre siguiendo el mencionado artículo del Reglamento del Deporte Ciclista, se limita a un máximo de tres corredores el máximo permitido en cada prueba cicloturista, siendo competencia del corredor asegurarse ante el organizador de que el número no se supera. No obstante, desconozco si existe un control más o menos riguroso por parte del máximo organismo internacional sobre estos aspectos.

En líneas generales, coincido con la UCI en este último aspecto, en el que el número de profesionales en una marcha no debe ser muy elevado para que no se distorsione su sentido. Sin embargo, creo que la presencia de las grandes figuras es un aliciente para cualquier participante en una prueba de ciclismo para todos. Sin irnos –temporalmente hablando- muy lejos. ¿Cuántos participantes del millar de cicloturistas que se dieron cita el domingo en Santander habrían participado sin la presencia de Alberto Contador por mucho que la Marcha llevase su nombre?

Es más, creo que una de las ‘obligaciones morales’ de los profesionales es dejarse ver en estos eventos que, en muchos casos, no son una competencia para el ciclismo, sino una forma de promoción popular que no viene pero que nada mal. Especialmente en el caso de los más jóvenes, aunque por este camino no se ha profundizado mucho… y además ese no es el tema de este ‘post’ (aunque algún día hablaré de él).

Otra cosa muy distinta es el papel que estos corredores deben tener en este tipo de pruebas, que no debe tener ningún matiz competitivo y sí mucho de relaciones públicas para con otros participantes de la marcha que jamás olvidarán, por ejemplo, que un Contador, un Valverde, un Perico les haya echado una mano en un momento complicado o simplemente haya estado charlando con ellos algunos segundos.

Matiz competitivo que, por cierto, habría que ‘encauzar’ de alguna forma, ya que es el gran problema del cicloturismo. Porque es perfectamente comprensible que cualquier ciclista, sea del nivel que sea –salvo los ‘pros’, obviamente-, tenga ese afán de superación que se traduzca en un tiempo, en la mejora de sus registros. Pero no esa ‘clasificacionitis’ imperante y mucho menos esos textos que solemos ver –y no sólo en prensa- de que ‘Fulanito ha sido el vencedor de la Marcha XXX’. Quien quiera convertir su ocio en competición, ya tiene las alternativas de las carreras para todas las edades, desde seniors hasta masters 60.

lunes, 2 de junio de 2014

2 de junio, día de la República

La ¿inesperada? y kafkianamente mal planificada abdicación del rey Juan Carlos ha originado, aparte la propaganda oficialista basada en panegíricos nauseabundos sobre el monarca, un movimiento popular insistiendo en la petición de, como poco, un referéndum vinculante para elegir entre monarquía y república, que los españoles opten entre estos dos modelos para la jefatura del Estado.

Vaya por delante que siempre he pensado que la monarquía –en cualquier país moderno que se precie, incluso Gran Bretaña- es una institución caduca, trasnochada, y que en el caso español, profundamente ‘tocada’ por unos escándalos vergonzantes e indignos de un sistema democrático, que hicieron bajar su popularidad de un 7,46 de nota en 1994 a un 3,72 veinte años después. Todo ello lo expresaba hace dos años en un post titulado 14 de abril, día de la monarquía, al que ahora contrapongo en título éste, aunque en el fondo vengo a decir lo mismo: hay otros asuntos bastante más urgentes que tratar en este país.

Y como se decía en un comentario al mismo, posiblemente me de más miedo tener a un presidente de la República absolutamente partidista y ‘castista’ como pudiera ser Felipe, Guerra, Serra, Aznar, Rajoy, Rato, Cascos, ZP, Fernández de la Vega, Chaves, Salgado, Rubalcaba o Soraya, por mencionar solo a aquellos que han ejercido como presidentes o vicepresidentes en este país, con el PPSOE, el único que podría ganar esta elección presidencial, no nos engañemos, que esto no es un Parlamento donde entran (casi) todos; aquí el ganador se lo lleva todo. Hoy por hoy ni me voy a considerar menos súbdito por no tener un rey ni más ciudadano por estar representado por un presidente como esos.

La disyuntiva de España en 2014 –y años sucesivos, que no es un tema de dos días ni de una simple consulta- no es monarquía o república, sobre todo si este debate se capitaliza en derechas e izquierdas, sino si vamos a seguir tolerando que poderosos y políticos actúen por encima de la Ley; en si queremos seguir manteniendo la oligocracia, la timocracia, la partitocracia o trabajamos por recuperar y dar sentido a la democracia. E independientemente de que haya que cambiar algunas leyes e incluso la Constitución para lograrlo, en muchos casos simplemente bastaría con empezar a aplicar con justicia, con rigor –y sin impunidad ni indultos- las normas existentes. Ya habrá tiempo para comenzar a construir la casa desde abajo y llegar a la Corona, al debate que hoy, 2 de junio, se plantea de forma anticipada y quien sabe si ocultando y postergando esas otras prioridades a las que antes me refería.

Cuentos del Tour: el éxito de Twitter llega a las librerías

Aunque se podía adquirir desde la semana en la web de Cultura Ciclista, hoy se pone a la venta en librerías ‘Cuentos del Tour’, una recopilación de anécdotas, vivencias e historias desde 1991 hasta nuestros días realizada por Sergi López Egea, que ha vivido en persona estas 22 ediciones como enviado especial de El Periódico de Catalunya a la ronda gala.

Un libro del que todos pensábamos había nacido como consecuencia de la buena acogida de sus relatos en Twitter de algunas anécdotas vividas en primera persona en la ‘grande bouclé’, aunque el propio Sergi nos aclara que no está muy claro eso del huevo y la gallina. “Ya había hablado meses antes con Bernat López –el alma mater de Cultura Ciclista- sobre la posibilidad de escribir un libro sobre aquello que no se ve normalmente en el Tour, pero no concretamos nada. Cubriendo el juicio de la Operación Puerto en Madrid, la noche del día que declaró Hamilton me vino a la idea tuitear la historia de su perro y vi que tenía mucha aceptación. Al día siguiente, al regresar a Barcelona, me requirieron para un programa debate de Televisión de Aragón y mientras hacia tiempo en Zaragoza, de noche, conté una segunda historia. Alguien dijo ‘atentos, que Sergi nos explica otro cuento del Tour’ Y allí se encendió la luz”.

Así ha nacido este volumen de 200 páginas, homenaje al ciclismo que no se ve por televisión, en el que nos narra algunos de los mejores (y peores) momento que ha vivido. “El Tour era, es y será un cuento, un cuento cargado de cuentos… Los cuentos del Tour”, explica el autor, que recibió en 2010 la la Medalla de la Fidelidad de la ronda francesa por sus veinte Tours consecutivos como periodista, y que ya escribió, en compañía de Carlos Arribas, otros dos libros relacionados con la ronda gala, Locos por el Tour (2003) y Cumbres de Leyenda (2005). “Todos han tenido su dificultad –explica-. Sin embargo, en este, al ser vivencias personales no he tenido que echar tanto de los archivos, las hemerotecas, de otros libros publicados para comprobar datos, simplemente confirmar fechas y días y que personas  como Pedro Delgado, Carlos Arribas o José Miguel Echavarri me ayudaran a refrescar la memoria”.

El título del libro refleja claramente su contenido, aunque Sergi apunta un curioso detalle. “Cuando el libro estaba al 75%, en febrero, hablé con Bernat y nos planteamos si escribir un libro grueso u otro más ágil, más afín con la definición de cuentos. Y apostamos por esta segunda fórmula. Pero el libro termina con una palabra: continuará. No hace falta decir más. Sin embargo, en ‘Cuentos del Tour’ hay una sorpresa no vinculante con la ‘grande boucle’”. De esta forma, admite que  “si todo va como nos gustaría a la editorial y a mí, en la segunda parte habrá historias del Giro, la Vuelta, el Mundial y carreras como la París-Niza, el Dauphiné y la Volta”.

El libro se presentará el próximo miércoles, 4 de junio, a las 19,15 en la macrotienda Tomás Domingo de Barcelona, en un acto que será coordinado por la voz del ciclismo en RTVE, Carlos de Andrés. Una semana más tarde, el martes 10 de junio a las 12,00 habrá una segunda presentación, esta vez en Madrid, en la librería La Central de Callao de Madrid, y en esta ocasión la estrella invitada será el ‘alter ego’ de De Andrés, Pedro Delgado. 

domingo, 1 de junio de 2014

Extrañas bicicletas (X): Arion 1, ¿la bici más rápida del mundo?

Visto desde fuera y sin ningún elemento que permita hacer comparaciones sobre  su tamaño, este artilugio llamado Arion 1 puede parecer cualquier cosa menos una bicicleta… que es lo que realmente es, aunque en este caso la aerodinámica está por encima de todo: no tiene cristales y la visión es posible gracias a una pequeña cámara. De hecho, es más aerodinámico aún que el mítico Bugatti Veyron.

Se trata de un ingenio construido por un grupo de estudiantes de la Universidad de Liverpool –ULV Team- que se basa en el mismo principio de las bicicletas, el pedaleo, aunque tiene diferencias notables con una bicicleta convencional, como se puede suponer, aparte del aspecto exterior. Con él, pretenden batir no antes de mayo de 2015 –cuando el prototipo Arion 0 con el que trabajan ya sea la realidad del Arion 1- el record de velocidad en llano de un ciclo, que actualmente está en posesión de otro artefacto muy parecido, la VeloX3.

El problema es encontrar al ciclista que, en una posición de semitumbado, pueda mover el Arion 1, ya que se calcula que debe desarrollar una potencia de 700 vatios para alcanzar cerca de 90 millas por hora (unos 140 kilómetros) y superar la marca actual, de 83,1 millas. Igualmente los cálculos del equipo del ULV establecen que la relación entre plato y piñón debería ser como poco de un 15:1, mientras que en una bicicleta convencional, raramente supera un 5:1.



¿Un record para Cancellara una vez que ha desechado el de la hora?