martes, 30 de diciembre de 2014

El recuerdo de Román desde su Clásica de los Puertos

De forma inesperada –ya que no me había dicho nada de su cruel enfermedad la última vez que hablé con él hace unos meses- he recibido a media mañana un mensaje anunciándome el fallecimiento de Román Herranz, ‘alma mater’ de la Clásica a los Puertos de Guadarrama, posiblemente la prueba más importante del ciclismo profesional madrileño hasta su desaparición en 2008.

Junto con el Trofeo Pedro Herrero, la Vuelta a los Puertos ha sido la carrera que más vinculada –en tiempo y en distintas facetas emocionales- ha estado a mi vida laboral. Primero como periodista, siguiéndola durante muchos años en esas fechas veraniegas que le daban un aire especial; posteriormente, a finales de los noventa, cuando tuvo que promocionar de forma obligada a la categoría internacional, como parte integrante de la organización, tanto a nivel de elaboración de reglamentos, y del contacto con los comisarios, como en la propia celebración de la prueba, ejerciendo de radio vuelta. Muchos años trabajando mano a mano con Román, un enamorado del ciclismo que, sin embargo, no disfrutaba de él como el resto: prefería quedarse en Guadarrama por si surgía algún imprevisto a seguir en uno de los coches de dirección ‘su’ Clásica. Y al llegar a la meta el ganador –ciclistas como Gastón, Juan Fernández, Cubino, Delgado, Indurain o Escartín, en mis años de mirón, o ‘Perdi’, Mancebo, Jufré, Plaza, Guerra o Leipheimmer, en la de ‘currela’-, le llegaba la tranquilidad… aunque siempre decía que sería la última vez. Eso sí, cuando llegaba mayo, ya estaba nervioso planificando una nueva edición.

La Clásica a los Puertos fue su vida y su obra, aunque siempre estuviera dispuesto a echarte una mano o a tomarse un café contigo desde su tienda de Electrodomésticos en la calle de La Iglesia. Una carrera de pueblo, en el mejor sentido de la palabra, ya que en esos días de mediados de agosto Guadarrama era una auténtica fiesta. Su promoción internacional fue el comienzo de su declive porque, paradójicamente, costaba muchísimo traer equipos de fuera para un solo día de competición. Y si encima coincidía con Vuelta a Portugal, adiós. La cercanía de la Vuelta a España también restringió la presencia de las grandes figuras en los últimos años. Y al final, entre todo eso, el cansancio de Román, las normativas cada vez más exigentes, el desinterés de una localidad que antes se volcaba, la ausencia de nuevos patrocinadores y el envejecimiento de una organización en la que se echaba en falta ‘savia nueva’ llevaron a la desaparición de una prueba de pueblo, pero con una imagen de marca que bien querrían otras carreras mayores: Apenas 150 kilómetros, pero de pura montaña, con dos vueltas al circuito de La Serranilla, el paso por El León, Segovia y Navacerrada, y dos vueltas más antes de llegar a meta, poco antes de la hora del vermú. Ciclismo y fiesta.

En 2008 comprendió que el ciclo se había cerrado. Ya definitivamente. Y hablaba del pasado con añoranza, pero sin pena. Resignado, pero a la vez contento de su pequeña gran aportación en esos treinta años de ciclismo. Aun así, echamos de menos la carrera, lo mismo que te echaremos de menos a ti. 

sábado, 27 de diciembre de 2014

El ciclismo ocupa los circuitos automovilísticos

No deja de ser curioso leer hoy en Marca.com una información sobre los ganadores de las 24 horas de Le Mans… en bicicleta, los vascos José Cruz ‘Krutx’ y Ainhoa Aierdi. Sorprende, principalmente, por el hecho de la victoria fue lograda hace ya cuatro meses, ya que la prueba se disputó los días 22 y 23 de agosto en la que fue la sexta edición de esta carrera que, por cierto, se llama oficialmente '24 Heures Vélo Shimano'. Pero como se disputa en el Circuito Bugatti de la ciudad francesa de Le Mans, ‘tira’ del nombre de la clásica prueba automovilísitica para incrementar su fama. Y no es lo único que aprovecha: la salida de la prueba es calcada, con los ciclistas corriendo hacia sus máquinas para dar el mayor número posible de vueltas.

Por lo demás, es de agradecer este tipo de reportajes para conocer otras prácticas ciclistas distintas y en auge.


Cyclosportive des 24 Heures Vélo 2014 - Le Mans from 24 HEURES VELO on Vimeo.

La prueba, organizada por la empresa CGO y que cuenta con el director deportivo Roger Legeay como uno de sus padrinos, se disputa en diferentes categorías: solos (masculino y femenino), dúos (masculino y mixto –donde se han impuesto Cruz y Aierdi estos dos últimos años) y equipos de cuatro (prestige), seis (sportive) y ocho (loisir) corredores. Estos equipos pueden ser masculinos y femeninos y, en el caso de los dos últimos también mixtos. Se puede participar con bicis de carretera, de BTT o híbridas, pero no se admiten otros modelos (tandems, handbikes, de crono…).

Lógicamente se trata de una disciplina que no está englobada en el ciclismo UCI. Sin embargo, la FFC regula mucho de sus aspectos, sobre todo en lo relativo a su participación. La competencia corresponde a la Ultra Maratón Cycling Association, que tiene un calendario de pruebas alrededor del mundo, principalmente en Estados Unidos, con distintas categorías. Eso sí, poco tiene que ver con los ciclomaratones tipo Paris-Brest-París… aunque compartan esa etiqueta de ultraciclismo.

En cualquier caso, se trata de otra posibilidad más de hacer ciclismo y de aprovechar y rentabilizar otros escenarios deportivos como los propios autódromos. Así, en Calafat ya se organiza una prueba similar, con versiones de 6, 12 y 24 horas, según el grado de resistencia de cada uno, que en 2015 vivirá su quinta edición; mientras que en el valenciano circuitoRicardo Tormo se estrenará otra prueba similar el primer fin de semana de agosto.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Abriendo la puerta a tener campeones de España extranjeros

Ayer conocíamos una sentencia de la Audiencia Nacional que abría la puerta a que ciudadanos de la Unión Europea puedan ser campeones de España en categoría individual. En concreto se estimaba la apelación de Liam Bette, un francés residente en Málaga, al que la Federación de Taekwondo le impidió participar en 2013 en los Campeonatos de España para los que se había clasificado por méritos deportivos pese a no ser español. Y aunque la sentencia no es aplicable de forma automática a todos los deportes, puede ser un precedente extensible a todos. Al tiempo.

Sin duda, el meollo de la sentencia está en lo que explica el bufete que defendió al mencionado deportista, que considera que la sentencia "permite, en definitiva, que los ciudadanos de la UE puedan integrarse plenamente en la vida cultural y deportiva de su país de residencia, sin ser discriminados en razón de su nacionalidad".

Sinceramente, y pasando al caso del ciclismo -aunque otros deportes puedan tomar este ejemplo- ¿alguien piensa que un extranjero con residencia en España, o aunque no la tenga pero pertenezca a un equipo español, puede considerarse discriminado por no poder participar únicamente en un Campeonato de España cuando lo está haciendo sin problemas en el resto de pruebas del calendario?

Siguiendo con nuestro deporte, los Estatutos de la RFEC indican bien claramente que “sólo podrá proclamarse campeón de España el titular de una licencia cuyo código UCI sea ESP”, aunque “en los Campeonatos de España de las diferentes modalidades y categorías, los corredores de la Federación Andorrana podrán participar pero no tendrán opción al título”.

Y aunque en ocasiones no se puede ni entender ni tolerar que lo deportivo deba tener su propia independencia por encima de lo legal, en este asunto creo que debe quedar bien claro que es un tema deportivo, que un campeón de España, por definición, debe ser español. Otra cosa muy diferente es que en dicho evento puedan participar otros corredores de distintas nacionalidades –con requisitos de residencia o con convenios internacionales de colaboración-, pero siempre sin poder optar a ese título. 

Lo demás son ganas de enredar.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Turno ahora para ‘livres de cyclisme’

Casi una semana después de haber recomendado una decena y media de libros de ciclismo en inglés para Navidad, no me resisto a volver a escribir para hacerlo con otra relación de publicaciones aparecidas en este 2014 a punto de acabar, pero ahora escritos en francés, el idioma del ciclismo durante buena parte del siglo XX… y que se resiste a perder su primacía. Como en el post anterior, todas estas publicaciones se pueden encontrar en Amazon.fr… aunque seguro que desde Libros de Ruta, por ejemplo, también los podréis conseguir.


Sin duda, en el país vecino, la publicación más atractiva parece ser estos días ‘Confidences de 3 champions modernes’, de Pierre Carrey, centrada en las tres revelaciones galas del último Tour, Thibaut Pinot, Romain Bardet y Jean-Christophe Péraud. Quizá sea otro libro oportunista, incluso precipitado… pero es una realidad para el que quiera seguir de cerca esta ‘renaissence’.

Otro ídolo reciente del ciclismo francés y con bastante prestigio en España, David Moncoutie, también estrena autobiografía, ‘Ma liberté de rouler’, en la que resume sus dieciséis años como profesional, y en los que defiende la tesis de que se puede ganar sin hacer trampas… a pesar de haber vivido de cerca algunos de los peores momentos del ciclismo.

Otro salto atrás, esta vez de bastantes más años, para encontrar ‘Bernard Hinault’, aunque en este caso se trata de un relanzamiento. El propio tejón es coautor –del prólogo- de este libro junto a Philippe Brunel y Ruben Van Gucht, cuyo gran mérito no son las narraciones de los mejores 24 momentos de su carrera sino más de un centenar de fotos inéditas.

No obstante, el recuerdo del bretón palidece frente al de Gino Bartali, cuya historia hasta hace poco desconocida como salvador de judíos durante la II Guerra Mundial ha merecido dos publicaciones en este año que está a punto de acabar. Por un lado ‘Gino le Juste, Bartali une Autre Histoire de l'Italie’, de Jean-Paul Vespini; por otro ‘Gino Bartali: Un champion sauveur d'étoiles’, de Ahmed Kalouaz. No tengo referencias para juzgar cuál de las dos narraciones merece más la pena, pero sería interesante verlas traducidas al castellano, ¿verdad Bernat?

Siguiendo con la historia del ciclismo, hay que reseñar el nombre de uno especialista como Pascal Sergent, autor de una treintena de libros sobre esta temática, que en 2014 nos trae una reedición, ‘Le Cyclisme, une Histoire Populaire’, sobre la historia general de nuestro deporte, y una nueva obra, ‘Le cyclisme des années 1960’, la década del duelo Anquetil-Poulidor, del rey Rik Van Looy… hasta la aparición de los Gimondi, Altig, Merckx…  

Otro libro que promete es ‘Jean de Gribaldy, la légende du Vicomte’, de Pierre Diéterlé. Posiblemente muchos no hayan oído hablar de este curioso personaje, anticonformista, intrigante, ‘bon vivant’, apasionado del ciclismo, sobre todo de la nutrición y la dietética… y descubridor de grandes corredores entre los que destacaríamos a Joachim Agostinho o Sean Kelly.

Volviendo a esta época contemporánea, ‘Lance Armstrong, itinéraire d'un salaud’, de Reed Albergotti y Vanessa O'Connell, demuestra que las trampas del norteamericano también siguen concitando interés en el Hexágono, aunque en temas de dopaje, le supera el controvertido libro ‘Fin de cycle : Autopsie d'un système corrompu’ de Pierre Ballester.

El Tour de Francia, lógicamente, también tiene sus publicaciones. Por un lado, destacaremos ‘La belle échappée: Un Tour de France autrement’, de Éric Fottorino, en el que el autor revive su experiencia de haber recorrido junto a un grupo de jóvenes de procedencias muy diversas el recorrido el Tour 2013 un día antes del pelotón. El libro se ilustra con un DVD. Por otro, una publicación que no es de este año, sino del pasado, pero que merece la pena por su originalidad, ‘Passion Maillot Vert’, es decir, la historia de la ‘grande bouclé’ a través de los corredores cuyo triunfo fue ese maillot de la regularidad. El libro está escrito por Denis Soula, aunque tiene un epílogo del propio Christian Prudhomme.

Y no me extiendo mucho más. ‘Le Vélo pour les Nuls’, de Hélène Giraud y Christine Murris, se encuadra en ese tipo de publicaciones –en España hemos usado el anglicismo dummies- destinadas a gente sin apenas conocimientos del mundo de la bicicleta, pero que les proporciona numerosa y valiosa información para iniciarse en el ciclismo.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Árboles, bosque, árbitros y ciclismo

Siempre que llegas a un número ‘redondo’ como puede ser este post número mil de Uluru, te crees en la obligación de escribir algo especial, algo que justifique esa ‘cifra mágica’. Y se te ocurren mil temas… o simplemente ninguno a la altura del momento.

Después de reflexionar, he preferido por hacer algo especial en este aniversario: no escribir nada nuevo y redifundir un artículo que escribí recientemente para la revista digital del Comité Técnico de Árbitros de la RFEC, Ex Aequo, con el que quería agradecer la labor que realiza este colectivo a la hora de poder informar sobre numerosas pruebas ciclistas en carretera. Nada mejor que refrendar ese agradecimiento para conocer y difundir el ciclismo.

En un deporte de tópicos como es el ciclismo, uno de los más repetidos es que el mejor sitio para verlo es la televisión. Posiblemente, con la salvedad de que cada día son menos las carreras televisadas –y prácticamente ninguna en las categorías no profesionales-, que una mala realización puede ‘descolocarte’ completamente, y que no es nada extraño que las etapas de montaña puedan quedarse sin imágenes por culpa de las condiciones meteorológicas -niebla, lluvia intensa…- que originen que los helicópteros encargados de redifundir la señal no puedan volar.

Por ello, suelo responder que mejor que la televisión, un coche en carrera, aunque es algo que no está al alcance de muchos aficionados. Pero ni siquiera todos valen. Los vehículos de los directores deportivos suelen estar muy limitados por el desarrollo de las pruebas o simplemente por su colocación en la fila de coches, aunque ellos lolimitan a base de experiencia… incluso de picaresca. Los de invitados
tienen más movilidad, pero no en todas las circunstancias ni momentos de carrera. Entonces, ¿cuáles son los idóneos para ver la prueba? El del presidente del colegio de comisarios y el del adjunto que va por delante.

He tenido la suerte de hacer radio-vuelta en numerosas carreras y por ello puedo hablar con propiedad de esta situación privilegiada de ocupar un asiento en el coche de dirección. Sin embargo, no todas las personas que viajan en este auto están en la misma situación que yo que, lógicamente por mi función, tengo que estar pendiente de lo que sucede para retransmitirlo, tanto por la radio interna como, últimamente, por Twitter. El conductor tiene que preocuparse, sobre todo, por ‘ver’ a los ciclistas, de que puedan moverse cómodamente y sin peligro en carrera, tanto en situaciones deportivas de tranquilidad –rodando en pelotón y bajando al coche de equipo- como de más tensión, en un descenso de un puerto, cuando intentan cazar a un grupo… Es decir, los árboles pueden no dejarle ver el bosque de lo que realmente está sucediendo en carrera.

La tercera persona es, como podéis imaginar, el propio comisario, del que poco tengo que escribir en una revista especializada como ésta. Solamente me gustaría decir que su función es básicamente controlar los distintos grupos de corredores, sin que ninguna circunstancia ajena pueda alterar el desarrollo de la prueba. En este sentido, no recuerdo que ningún comisario ciclista haya tenido que salir escoltado de una carrera como sucede a veces en fútbol o incluso en baloncesto. Quizá sea porque nuestras hinchadas sean menos apasionadas, pero también porque los árbitros desempeñan perfectamente la labor. Claro está que, siguiendo con la comparación anterior, el hecho de que se preocupen por el bosque, por la situación general de la carrera, hace que estén menos atentos a los árboles, a los protagonistas individuales en un momento dado.

Desde el gabinete de prensa de la RFEC, una de las prioridades es publicar en nuestros medios una información completa y lo más rápida posible de las principales carreras de las distintas categorías, en especial de las incluidas en las Copas de España. Desgraciadamente la situación económica actual impide que muchas veces se pueda contar ex profeso con una persona dedicada a esta labor, o incluso una persona que, aparte de su función principal, pueda estar pendiente de esos datos. Algunas organizaciones ya tienen asumida la importancia de difundir en tiempo y forma por todos los canales posibles esa información, pero otras veces esta labor es absolutamente secundaria y es algo que merecería también una reflexión por parte de todos… aunque este no es el foro.

Por todo ello, tenemos –tengo- que apoyarme en esos magníficos profesionales que sois los comisarios para que junto a vuestra labor de controlar la carrera –el bosque- os multipliquéis para facilitarme esa información necesaria para la información –los árboles-, aunque en algunos momentos sea bastante complicado simultanear ambas labores, motivo por el cual mi agradecimiento es infinito.

Algunos, rizando el rizo, mandándome fotos de sus propias notas manuscritas para poder incluso tuitear el desarrollo de las pruebas como si estuviera en carrera, pero todos con una excelente disposición, incluso en esos momentos en que, con la carrera acabada y pensando en volver a casa, todavía queda mandarle la clasificación al ‘pesado’ de Román.

En fin, muchas gracias por vuestro trabajo y por posibilitar el mío que, en definitiva, todo redunda en pro del ciclismo. Ah, y que espero seguir contando con todos vosotros en 2015.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Hasta pronto a dos grandes campeones

Juanma Gárate ha convocado a los medios de comunicación el próximo lunes en San Sebastián para anunciar lo que era un secreto a voces, su retirada como profesional a los 38 años, después de una larga y fecunda carrera de quince temporadas, si bien su último año en Belkin no debería ser considerado como tal. No por él, sino por la inhumana y vergonzosa actitud del conjunto holandés ante y después de sus demandas

Aunque para todos el nombre de Gárate suene a capitán de ruta, a gregario de lujo, no debemos olvidarnos de que es un hombre que acabó en los primeros años de su carrera dos veces en el ‘top 5’ de Giro, que se ha anotado etapas en las tres ‘grandes’ –y en una cima tan mítica como el Ventoux-, la montaña en la ‘corsa rosa’ o el Campeonato de España en Murcia 2005. Sin embargo, yo siempre le recordaré por dos motivos. Primero, por su valentía –quizá quijotesca, pero absolutamente honrada y admirable- de reclamar sus derechos laborales este último año, lo que le condujo a un ostracismo del que nadie le defendió, y en definitiva a esta retirada, ese final que no quería como confesaba hace poco en Biciciclismo. Y luego por su fenomenal sentido táctico en carrera: creo que nadie me ha explicado de una forma tan clara como se puede desarrollar un Mundial. Hablar con él en los prolegómenos de eventos como Geelong o cualquiera de los otros tres ‘aro iris’ en los que estuvo era un auténtico placer. Por no hablar de su ‘sacrificada’ misión de ‘vigilante’ del despistado de Oscar Freire.

En cualquier caso, es un hombre que, por conocimientos y por carácter, se merece seguir vinculado al ciclismo de alto nivel. De hecho, acaba de ser uno de los alumnos del reciente Curso Nacional de Entrenadores, aunque tampoco desentonaría como comentarista especializado en radio o televisión.

Por el contrario, la salida de Iván Gutiérrez del mundillo profesional ha sido más callada. Era algo que intuíamos y dábamos por hecho a tenor de los acontecimientos. Pero el de Hinojedo no ha dicho nada y tan sólo hemos sabido que seguirá vinculado a Movistar Team, pero sin especificar la misión.

Ya manifesté hace tiempo que es uno de los corredores cuya ausencia sentiremos. Seguro. No es vano estamos hablando de un periplo profesional de dieciséis años, del único corredor español que ha llegado al profesionalismo avalado por un Campeonato del Mundo contrarreloj como sub23 –en ese histórico Mundial de Treviso y Verona en el que también descubrimos a su paisano Freire-, de otro podio en la lucha con el arco iris en el agridulce Mundial de Madrid 2005 y de seis títulos de Campeón de España, lo que supone un récord absoluto de ‘rojigualdos’.

De él ya escribí ampliamente con ocasión del último Nacional que ganó, por lo que no me quiero extender sobre un ciclista atípico, especial en muchas facetas, pero con el que siempre he tenido una buena y más extensa relación personal. Y al que, como Gárate, también echaré de menos.

Gracias, campeones. Y hasta pronto.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

‘Caminito del rey’ de la Vuelta a España

Buen tanto el que se han apuntado hoy Unipublic y la Diputación de Málaga, al anunciar que la segunda etapa de la próxima edición de la ronda acabará ‘junto’ al Caminito del Rey, uno de los parajes más curiosos de nuestra geografía –en las inmediaciones de la localidad de El Chorro-, que se reinaugurará oficialmente en los primeros meses del 2015 y que seguramente recibirá millares de visitantes en este primer año, cifra que seguro se incrementará tras la llegada de la ronda a finales de agosto.

Lógicamente la etapa no finalizará sobre este ‘Caminito’ ya que se trata de un vetusto sendero del comienzos de siglo XX, de unos cuatro kilómetros de longitud y de apenas un metro de ancho, que fue construido sobre el Desfiladero de los Gaitanes por la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro para las labores de mantenimiento y vigilancia de las presas del Gaitanejo y del Chorro. Sin embargo, su nombre se debe a la inauguración oficial llevada a cabo por Alfonso XIII en 1921.

Durante muchos años, fue utilizado también por las gentes de la zona, ya que facilitaba mucho el traslado en una zona de orografía muy accidentada y sin comunicaciones terrestres como las conocemos ahora. Sin embargo, poco a poco su uso fue decreciendo y la falta de mantenimiento llegó hasta el abandono total, lo que originó graves daños en sus estructuras, en especial en el tramo más espectacular, una pasarela de 1,2 kilómetros sujeta sobre la pared de la roca, que se quedó sin barandillas y con el suelo bastante dañado, incluso desaparecido en tramos. Los accidentes comenzaron a ser frecuentes, y a finales del siglo XX varios excursionistas murieron por esta causa, por lo que la Junta de Andalucía ordenó el cierre, eliminando incluso partes del mismo para dificultar el acceso… lo que lo hizo aún más atractivo para aventureros. La multa de 6.000 euros por acceder a la zona tampoco echó para atrás a los osados a transitar por “uno de los diez caminos más peligrosos del mundo”.



Quince años y más de 2 millones de euros después –aparte de mejoras en los accesos por carretera y por ferrocarril, con una nueva estación, El Chorro-Caminito del Rey-, el Caminito vuelve a ser noticia por su próxima inauguración, con todos los tramos cumpliendo los estándares de seguridad e incluso algunos suelos en fibra de vidrio para contemplar mejor el impresionante desfiladero que se tiene bajo los pies. Y aunque se piensa cobrar la entrada, en los primeros meses se permitirá el acceso libre. Cuestión de promoción. Y por aquello de lo Real, quiere invitarse a Felipe VI para que lo inaugure, como hizo su bisabuelo hace ya casi un siglo.

Si con el vídeo no os ha valido, en esta web, tenéis una completa visita virtual.

Una decena y media de ‘books’ de ciclismo para Navidad

A pesar de la impagable labor que realiza Cultura Ciclista a favor de la literatura ciclista, con cualquiera de los libros de su ya amplio catálogo como perfecto regalo o autorregalo en estas Fiestas, no podemos olvidar que hay decenas de publicaciones más que este año han salido al mercado editorial… inglés. La lengua de Shakespeare ha rebasado claramente a la de Molière como ‘lingua franca’ en nuestro deporte y ello se ve en la amplísima oferta a la hora de elegir.

Por ello, me gustaría llamaros la atención sobre algunas de las obras más destacadas que han salido a la venta en el mercado anglosajón este 2014, sin poder hablar de recomendaciones ya que no he leído ninguna de ellas. Eso sí, todas ellas son fácilmente accesibles en librerías como Amazon (*)… por lo que no descarto poder opinar de alguna de ellas con conocimiento de causa.
Para aquellos a los que les gusten las biografías, sin duda la más destacada es ‘The climb’, la autobiografía de Chris Froome, aunque el libro apareció antes de su desgraciado Tour 2014:. Sea cual fuere siempre he pensado que las biografías que aparecen en plena vida deportiva son en la mayoría de los casos demasiado oportunista. Lance Armstrong, por su parte, también sigue siendo tema para muchas publicaciones, como ‘The race to truth’, de Emma O’Reilly, la primera persona en contar la verdad sobre LA que nadie quería oír. 
En este mismo género también podemos reseñar ‘The loyal lieutenant. My story, autobiografía de George Hincapié –con la colaboración de Craig Hummer-, en ese tono de autojustificación que tantas dudas siembra a priori, o ‘Domestique: The Real-life Ups and Downs of a Tour Pro’, de Charles Wegelius, gregario cotizado durante once temporadas en las que no llegó a ganar ninguna carrera, y que parece a priori más atractiva su historia que la del norteamericano.
Retirada ya –demasiado pronto y hastiada- Nicole Cooke es la autora de The breakaway. My story’. Solo por este motivo, parece una lectura a tener en cuenta aunque a algunos eso de que sea una ciclista puede no convencerles a priori, aunque la galesa ha sido una de las mejores corredoras de los últimos años.
Y continuando con las biografías, a la traducción inglesa del fenomenal ‘Ocaña’ de Carlos Arribas se le une este año ‘Reckless: The Life and Times of Luis Ocaña’, del británico afincado en Andalucía ‘Alex’ Fotheringam… que ya tiene una obra sobre Bahamontes, ‘The Eagle o Toledo’, que –ignoro los motivos- no está traducida ni va a estarlo al castellano.
Pasando a las publicaciones históricas, el Tour de Francia vuelve a ser uno de los temas más destacados. Richard Moore selecciona en ‘Etape: 20 Great Stages from the Modern Tour de France’ una veintena de las jornadas más decisivas de las últimas ediciones de la ronda gala, mientras que ‘Legends of Tour’, de Jan Cleijne, incide en la leyenda desde los tiempos heroicos. Claro que en originalidad les supera ‘Lanterne Rouge: The Last Man in the Tour de France’, de Max Leonard, como homenaje a aquellos ciclistas, héroes también’ que terminaron en última posición alguna edición de la ‘grande bouclé.
‘The Monuments: The Grit and the Glory of Cycling’s Greatest One-Day Races’, de Peter Cossins, recoge la historia de otras de las pruebas míticas, las grandes clásicas: Milan-San Remo, the Ronde van Vlaanderen, Paris-Roubaix, Lieja-Bastoña-Lieja y Il Lombardia. Aunque quizás la historia que más me atraiga sea ‘The Race Against the Stasi: The Incredible Story of Dieter Wiedemann, the Iron Curtain and the Greatest Cycling Race on Earth’, de Herbie Sykes, sobre el ciclismo al otro lado del Telón de Acero, con Wierdemann como símbolo de esa huida al Occidente ciclista.
El Giro también tiene su historia tragicómica, ‘Gironimo! Riding the Very Terrible Tour of Italy’, un libro del viajero y humorista Tim Moore centrado en la edición de 1914, un autor que ya se había dedicado a nuestro deporte en el lejano 2001, con French Revolutions: Cycling the Tour de France’. El hecho de que alguno le compare con mi admirado Bill Bryson es un aliciente más para leerle.
Aparte de los ciclistas, nuestro deporte tiene otros protagonistas, como los mecánicos, cuyo trabajo se recoge en este libro de Guy Andrews y Rohan Dubash, con material fotográfico de Taz Darling: ‘Bike Mechanic: Tales from the Road and the Workshop’.
Y para los que prefieran más las fotografías que la literatura también está ‘Goggles & Dust: Images from Cycling's Glory Days’, un centenar de imágenes históricas de nuestro deporte, de los años veinte y treinta.
Terminamos esta relación regresando al Tour con un libro para los que quieran practicar con el ejemplo, ‘100 Greatest Cycling Climbs of the Tour de France: A Cyclist's Guide to Riding the Mountains of the Tour’, es decir, la descripción de un centenar de los más famosos ‘cols’ del país vecino, aunque mucha de esta información posiblemente se encuentre de forma más detallada ya en Internet.
(*) De muchos de ellos se pueden ojear algunas páginas antes de optar por su compra.

martes, 16 de diciembre de 2014

Yo también me apago

Aunque ya escribí en similares términos hace casi un año, el hecho de que no haya cambiado ni una sola de las razones de aquella protesta, origina este segundo apagón de Facua #Apagon17D, al que lógicamente me sumo. Y ojalá seáis muchos más.


Será mañana, a las siete de la tarde, durante apenas 60 minutos, y no deja de ser un acto simbólico. Pero la desvergüenza de las eléctricas a la hora de aplicar unas tarifas oscuras, inexplicadas e inexplicables no tiene calificativos. Ni menos aún la de los políticos cuya salida natural comienza a ser un sillón en los consejos de administración de estas empresas. Y muy bien remunerado, por cierto.

Y aunque Facua no hace mención en su convocatoria, es de vergüenza que se sigan potenciando las energías tradicionales y ‘castigando’ a la solar, con la que España tiene una importante ventaja competitiva, a la vez que reduciría su dependencia del petróleo foráneo. Pero una vez más, se demuestra que este gobierno no vela por los intereses de los españoles, solo de sus amigos españoles.

sábado, 13 de diciembre de 2014

No hacen falta más escuelas de ciclismo, sino más ciclismo en las escuelas

“Yo tenía que ir y venir todos los días del lugar de trabajo a Fuencarral, a golpe de alpargata. El camino se hacía larguísimo, y me daba tal envidia los que lo hacían en bicicleta, que comencé a pensar en adquirir una”. Eso escribía Julián Berrendero en su autobiografía ‘Mis glorias y memorias’, fechando sus recuerdos en 1931. “En el ir y venir del recorrido, pronto empecé a participar en las batallas que mis compañeros armaban… En total, que empezó a picarme el gusanillo, y en las competencias de nuestro camino pronto me hice el amo, los ganaba a todos”.

Un inicio ciclista como otros muchos campeones de los tiempos heroicos, como le sucedió a Bahamontes y su famoso carrito de carga que le convirtió en escalador por culpa de las cuestas toledanas, aunque no hay que remontarse hasta hace ochenta años para encontrar a gente que descubrió que del uso de la bicicleta a la práctica deportiva no había tan largo trecho. El más reciente, Nairo Quintana, como tan notablemente nos cuenta Ainara Hernando el ‘Por amor al ciclismo’ o podemos leer en este reportaje.

Más significativa es otra frase del ‘Negro’ de San Agustín de Guadalix: “No he sido yo corredor que se ha visto forzado a estos entrenamientos nocturnos; otros trabajadores con aficiones al mismo deporte hubieron de hacerlo. Por eso, el ciclismo es un deporte ideal para los ricos y para los que tienen negocios propios y tiempo de que disponer. Pero no sé qué será que a estos no les da por desgastar sus energías”.

Y es que, muchas décadas después, los españoles nos comenzamos a creer –a base de engaños y de migajas- cada vez más ricos. Con más tiempo libre, más ocio, desde luego. Y con una llegada al ciclismo radicalmente distinta a la que tuvo Berrendero, a base de un trabajo más ‘programado’ desde la base, desde las escuelas de ciclismo, como una carrera por etapas que debía llegar hasta el profesionalismo. Eso sí, muchos se quedaban por el camino, por la exigencia de una dedicación exclusiva demasiado temprana, por falta de resultados… o por la feroz competencia de otras prácticas deportivas más gratificantes.

Hace unas semanas, mantenía una interesante y extendida conversación con uno de los mejores periodistas jóvenes actuales sobre las posibles medidas para dinamizar el ciclismo actual, en un entorno en que la gente sueña con recuperar los felices noventa… sin darse cuenta de que las circunstancias son muy distintas  y de imposible extrapolación. Sin embargo, hay oportunidades que se podrían aprovechar…  aunque para ello haya que remontarse a los tiempos en que Berrendero se compró su primera bici.

En un país con una climatología bastante agradable, y en el que el 58% de los hogares disponen de una, el uso masivo de la bicicleta como forma de transporte no es algo descabellado y menos aún cuando hay cada vez, afortunadamente, más facilidades para el ciclismo urbano  -pese a las zancadillas del lobby automovilístico- y más gente, desgraciadamente, que se verá obligada a este transporte como consecuencia de la crisis. De este colectivo puede salir algún ciclista deportivo tardío, que podría incluso llegar a hacer carrera… si no fuese por ese peligroso concepto de querer tener controlada la vida deportiva de esos campeones o pseudocampeones desde demasiado pronto… y pensar que si con veintipocos no tienes un nombre, ya no tienes nada que hacer.

No estaría mal, combinando ambas posturas, fomentar ese uso de la bicicleta desde las edades más tempranas, pero en los colegios. Facilitando el desplazamiento de los alumnos desde sus casas a los centros escolares y, ya dentro de ellos, con la educación vial como materia de enseñanza -no hace falta que sea una asignatura, y menos aún con calificaciones-, y la práctica del ciclismo como otro deporte más dentro de la educación física. Y, desde luego, con un programa que parta de las instancias educativas, no de iniciativas ciclistas más o menos aisladas y bien intencionadas, como Soy Bici. Seguro que alguno termina haciéndose el amo de las competencias, como le pasó a nuestro histórico campeón.

Como ya he manifestado en alguna ocasión, lo que hace falta ahora no son más escuelas de ciclismo, sino simplemente más ciclismo en las escuelas. 

jueves, 11 de diciembre de 2014

Adiós, Google News, adiós

Este Gobierno que padecemos, tan acostumbrado a la estrategia del miedo, tiene como una de sus letanías repetir hasta la saciedad que cualquier tipo de ‘presión fiscal’ a los inversores –eufemismo por especuladores- conllevaría que retiraran su capital de nuestro país, con gravísimas consecuencias para nuestra economía. Algo que, desde un análisis mucho menos sesgado y parcial podría contraargumentarse fácilmente en base a los intereses económicos que tienen en España… y por lo que no huirían tan fácilmente. Pero no es el tema de hoy. Mío, porque no me apetece escribir de esto; suyo…. por razones obvias.

Sin embargo, en su estrechez y miopía nuestras mentes PPensantes no se dan cuenta de que la recuperación no pasa por volver al siglo XX -en lo político-, al XIX -en lo económico- o incluso al Medievo -en lo religioso-, sino en mirar hacia delante. Y por ello son tan irresponsables como para promulgar leyes como la de la Propiedad Intelectual o la inminente Ley Mordaza, sin importarles las consecuencias colaterales que de ello se deriven.

Google, empresa a la que desde un punto de vista global se le debería dispensar otro trato fiscal más ‘justo’, es decir, más duro, sin temer las consecuencias del primer párrafo, si no estuviera amparada en ese cachondeo tributario que es la Unión Europea, se ha visto atacada por uno de los flancos que menos le importan, crematísticamente hablando, que es el de Google News. Sabíamos que tarde o temprano cerraría este servicio en nuestro país, ante la perspectiva de tener que pagar una ‘tasa’ por un servicio que no le rinde beneficios económicos, ante la presión de esos editores paleolíticos que pululan en nuestro país.

Solamente estaba pendiente de conocerse la fecha: y esta mañana hemos sabido que será el próximo martes 16. Los periódicos digitales serán los principales perjudicados, ya que perderán buena parte de su tráfico, es decir de sus visitas a sus páginas y a su publicidad, a sus ingresos. Y que no sueñen con que ello se compensará con accesos desde sus portadas o de sus páginas de aterrizaje, salvo en tres o cuatro medios muy determinados. Ni mucho menos con más ventas de las ediciones en papel. ¡Estamos en el siglo XXI, señores!

A partir del martes, ya no ‘perderé’ el tiempo cada mañana visitando todas las recomendaciones de noticias ciclistas que me llegaban a través de ‘Google News’, algunas de páginas que ni sabía que existieran. Me limitaré a abrir As, Marca, El País… y poco más, aunque ello me lleve, a mí, pero a cientos o miles de personas, a perderme muchísimos otros contenidos de interés. La culpa no será de los malos de Google, sino de la excelente LPI.

Y estoy a la espera de ver lo que sucede con Menéame, otra fuente informativa básica en la sociedad actual. La desaparición o el exilio son las únicas vías de futuro, aunque en este caso creo que a nuestros jerifaltes les importa más el contenido crítico que recogen que una posible contraprestación económica, por lo que no me extrañaría que llevaran acciones más contundentes si optan por la emigración.

Queda aún la opción de seleccionar accesos de interés vía Twitter. Pero visto lo visto, no me extrañaría otra estocada tributaria o mortífera a esta red social en cuanto encuentren la más mínima opción para hacerlo.


Gracias.

lunes, 8 de diciembre de 2014

CIOclismo: posibles novedades en nuestro deporte tras el Concilio de Mónaco

Mis felicitaciones a Carlos Arribas por la atinada comparación que realiza entre el CIO y las altas jerarquías eclesiásticas en su crónica de hoy, lo que le lleva a llamar ‘concilio’ a la sesión que se está celebrando estos días en Mónaco, calificando igualmente de ‘encíclica’ a la Agenda 2020, las medidas presentadas y aprobadas para modernizar el olimpismo.

Desgraciadamente, por mucho que diga que se modernice, la Iglesia cada vez está más alejada de la sociedad, de los ciudadanos. Y mucho me temo que esto es también de aplicación al CIO, y que las medidas aprobadas por el Movimiento Olímpico pueden modernizarlo, pueden captar un mayor interés de los jóvenes –cada vez menos interesados en los JJ.OO. según reconocen a través de diversas encuestas-, pero no servirán para corregir la disimetría entre el deporte del día a día, el regulado por las Federaciones Internacionales, y el que se vive –aunque sea con la máxima intensidad- esos quince días al cuatrienio en los Juegos Olímpicos. Y es que por mucho que el sueño de cualquier deportista sea estar en un evento de este tipo, no se puede negar que las diferencias entre ambos ámbitos deportivos son enormes. Y pueden serlo aún más tras la aprobación de estas medidas de la Agenda 2020… o pueden desvirtuar algunas disciplinas deportivas que quieran mantener su sello olímpico. Renovarse o morir.

No voy a entrar en analizar las medidas éticas y económicas o de sostenibilidad y transparencia a la hora de elegir las sedes de los Juegos a partir de 2024, porque son absolutamente necesarias. Ni los procesos planteados para fomentar el uso no comercial de la marca olímpica. Simplemente me gustaría llamar la atención sobre tres aspectos que aún no están concretados, pero que pueden suponer esa revolución para nuestro deporte. Y para otros muchos.

El primero de ellos es romper con la noción de participación por deportes sino por eventos, que pueden ser competiciones que agrupen varias modalidades pero que den lugar a un solo podio final. En el ciclismo ya lo hemos vivido con el nacimiento del omnium en vez de las disciplinas tradicionales de pista (puntuación, persecución o kilómetro), pero sobre todo con el programa de los Juegos Olímpicos de la Juventud, un mix de carretera, contrarreloj, cross country, eliminator y BMX… con una sola medalla a la mejor nación. Y desgraciadamente, en ninguno de los casos para bien.

El CIO también se plantea una participación equitativa, algo también absolutamente necesario. En este sentido, el ciclismo es uno de los deportes que tiene igualdad en el número de pruebas masculinas y femeninas (nueve para cada sexo), aunque curiosamente todas las competiciones de hombres en carretera, BTT o BMX tienen más participantes que sus versiones femeninas. Y la equiparación, por aquello de no disparar el número de participantes, será hacia abajo. No es utópico pensar que el ciclismo en carretera masculino se dispute en el futuro con selecciones de menos corredores, tres o cuatro en vez de cinco, algo que ya pasaba hasta que se autorizó la presencia de los profesionales, en Atlanta 1996. Aunque, paradójicamente, esta más que probable reducción contradiga, aparte de la normativa UCI del día a día, otra de las nuevas ideas del CIO: incrementar la colaboración con las ligas profesionales para lograr que los mejores deportistas participen en los Juegos.

Y en tercer lugar, se habla de fomentar las competiciones mixtas…  absolutamente inexistente en el ciclismo en cualquiera de sus modalidades, salvo el ‘team relay’ en BTT, que es una prueba absolutamente menor, casi de exhibición. Aunque en otros deportes es la misma tónica. Elucubrando, pero tomando como base las ideas anteriormente expuestas, no sería extraño que el BTT, por ejemplo, se convirtiera en un evento por naciones, con un solo podio, claro está, que contemplara una prueba masculina, otra femenina –cada una con dos ciclistas- y el mencionado ‘relevo’, con los cuatro. Brian Cookson ha reaccionado con rapidez e incluso se ha mostrado favorable a competiciones de pista con ambos sexos, pero mucho me temo que una persecución o una velocidad por equipos con equipos formados por hombres y mujeres quedaría demasiado desequilibrada, aunque una madison mixta podría ser interesante, si no fuera porque es una de las disciplinas sacrificadas y porque jamás se ha hecho en competición oficial.

Insisto, es hablar por hablar, pero me temo que si Mahoma se aleja de la montaña, las montañas federativas tendrán que buscar al Profeta, para remodelarse, incluso olvidando sus tradiciones, para adaptarse a esa neomodernidad olímpica salida del Concilio de Mónaco.

PD: No he leído nada aún, pero mucho me temo que lo que sí sería una positiva evolución, que los JJ.OO. de Invierno dejasen de ser solo de deportes de hielo y nieve, para posibilitar otras disciplinas ‘invernales’, es algo inviable para nuestra Iglesia. Adiós, pues, al sueño olímpico del ciclocross, o a un posible cambio de ubicación del ciclismo en pista, algo que tampoco veía con malos ojos el presidente de la UCI.

viernes, 5 de diciembre de 2014

‘Regulación Jurídica de la Bicicleta de Montaña’: un libro pionero y necesario

Por mucho que digan que ‘No hay nada nuevo bajo el sol’ y que todo ya está inventado, de vez en cuando encuentras algo pionero u original que se diferencia de lo demás y que merece la pena reseñar. En este caso se trata del libro Regulación Jurídica de la Bicicleta de Montaña’, recién publicado en Desnivel por Jorge Galíndez Arribas, amante de la BTT, abogado y antiguo alumno del Master del Derecho de los Deportes de Montaña de la Universidad de Zaragoza, donde nació el proyecto de esta publicación, la primera en su género.
Bien es cierto que la concepción del Estado de las Autonomías en España, donde se buscan más la creación de diferencias artificiales que la homogeneización legislativa, posibilita que esta publicación de 144 páginas que en un país con una mayor (y más lógica) armonización se podría quedar en una veintena o treintena de páginas. Pero ello no resta ni un ápice del mérito de Galíndez a la hora de recopilar toda la normativa existente. Eso sí, la reciente aprobación de la Ley 30/2014, de 3 de diciembre, de Parques Nacionales, puede afectar en un futuro no muy lejano a algunas normas recogidas.
El libro comienza encuadrando el BTT dentro de la regulación deportiva, con una dualidad que puede generar una cierta polémica, y que de hecho tiene ya algún conflicto latente. Y es que, aunque la mountain bike no se contempla ni como modalidad ni especialidad dentro de la FEDEME, sino en la RFEC, tanto en su faceta de competición como de cicloturismo, el autor considera que fuera del ámbito competitivo, está más vinculada a los deportes de montaña y aventura.
Posteriormente analiza la BTT dentro de la regulación como una faceta del turismo activo, bastante difundida y regulada en todas las Comunidades, así como las lagunas existentes en referencia a los centros de BTT y la señalización y homologación de espacios y rutas, tanto a nivel estatal como autonómico, con excepción de la labor realizada por IMBA, a la que también dedica algunas páginas.
El tercer capítulo, el más amplio, se centra en la regulación del medio ambiente, en los dos niveles de la Administración, y en espacios con mayor o menos protección medioambiental (espacios protegidos, parques naturales, montes, senderos…) Es en este capítulo donde se desarrolla el trabajo más minucioso y al mismo tiempo más clarificador… aunque se ponga en evidencia esa dualidad entre las antiguas normativas más restrictivas “muchas veces por puro desconocimiento” y las regulaciones en nuevos espacios “que tienden a permitir más el uso de la bici de montaña porque la agresión al medio ambiente es similar a la que provoca el excursionismo a caballo o el senderismo”, según explica el autor.
El último capítulo se refiere a la responsabilidad civil, sobre la que concluye algo tan obvio como olvidado: “nadie debería salir al monte sin tener contratado un seguro de responsabilidad civil, como el que ofrecen las respectivas federaciones deportivas”.

Y termina recordando las normas de comportamiento o ‘reglas del camino’, a la vez que da dos consejos muy útiles: "La prioridad en los senderos no la tenemos los ciclistas, sino los que van caminando" y “No podemos permitir, en ningún caso, actos de imposición o exclusión violentos o intimidatorios”.

En definitiva, ‘Regulación Jurídica de la Bicicleta de Montaña’ es un libro no sólo pionero sino necesario –al menos como instrumento de consulta-. Y ojalá sirviera como ejemplo para que se elabore uno similar sobre la Bicicleta Urbana, aunque la dispersión de normativas locales podría generar un volumen de miles de páginas.

jueves, 4 de diciembre de 2014

¿Tolerancia cero o tolerancia dos?

Hace algún tiempo me dijeron que el mundo se dividía en dos tipos de personas: las que utilizaban el lenguaje para comunicarse y las que lo hacían para aprovecharse. Entonces me pareció tan artificial como radical esta diferenciación, aunque últimamente me parece que voy a tener que empezar a hacer algo de caso a esta teoría.

Dentro de ese segundo grupo podríamos encuadrar, por un lado, a los que se valen de las jergas, ese argot que tienen determinadas profesiones para darse un toque de exclusividad, de primacía, incluso de indispensabilidad, en relación a lo que es la gente de la calle, el vulgo. Y el lenguaje jurídico es la mayor muestra de ello. No obstante, éste es, en esencia, correcto y puede ser ‘traducible’ con una mínima formación. Por otro, y muy diferente, tenemos el argot político que en esencia pretende no decir nada, o por lo menos nada comprometido, y, rizando el rizo, que sea del agrado del respetable, que provoque un aplauso fácil. Y, desgraciadamente, en este apartado no hay excepciones ni por derechas e izquierdas, ni por viejos o nuevos.

Ya hablé en su momento de la tontería de la @, que algunos han modernizado en una ilegible x que indica los dos géneros gramaticales, aunque no me gustaría pasar por alto ese “estamos/as comprometidos/as” que asaltó burlonamente las redes hace un mes. Tampoco me olvido de ese término tan absurdo como violencia de género: tantas veces he repetido eso de que “las personas tenemos sexo, son las palabras las que tienen género” que ya estoy cansado, aunque la absurda y estéril discusión cobraba recientemente un nuevo matiz al justificarme el concepto en base a la acepción sexta de la definición del RAE, y a argumentos de Linneo. ¡Madre mía, a donde vamos a llegar!

Hoy, sin embargo, sí me gustaría recordar esa absurdez e incorrección de ‘Tolerancia cero’ que en su momento pudo tener su presunta originalidad, su falsa sonoridad, pero que ahora resulta terrible y repetidamente manido. Vale que el término correcto de ‘intolerancia’ suena muy intolerante para los próceres de la libertad y los ases de la comunicación. Pero ‘ninguna tolerancia’ es bastante más correcto y casi igual de corto y contundente para ser utilizado.

Además, se me plantea una duda, en la escala lingüística de la tolerancia en la que el cero es el mínimo, ¿cuál es el máximo, tolerancia diez, tolerancia cien? Más aún, si digo ‘tolerancia dos’ ¿qué estoy diciendo? Pues una absoluta gilipollez. Como el término de ‘tolerancia cero’.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Las siete vidas del gato Rajoy

Por mucho que su comparecencia de la semana pasada ante el Congreso para explicar sus medidas anticorrupción haya vuelto a ser una muestra de patetismo y bochorno, que sus buenas palabras estén en absoluta contraposición a sus hechos, y que casi toda la ciudadanía ya esté harta y no se crea nada, Rajoy no va a ser el próximo en caer, como aventuraban algunos de sus opositores más radicales la pasada semana.

El presidente del Gobierno no es esa liebre paralizada en la carretera ante los faros de un automóvil. En todo caso es un gato, con sus siete vidas por delante, aunque coincido con Reverte que, sea cual sea el animal, nos van a atropellar a todos por su culpa.

1. Con Rajoy como presidente, la ley es igual para todos”, proclamaba Cospedal hace apenas dos meses. Solamente que su aplicación no es la misma. Y menos aún las consecuencias colaterales (políticas) de dichas ilegalidades o alegalidades. Procesos dilatados en el tiempo, prescripciones, penas, indultos… En todo caso, esta semana podremos ver un botón de muestra: la renovación o no de la comisión de servicio del Juez Ruz, ese mirlo blanco que se ha convertido en el azote del PP.
2. “Lo que no se publica no existe”. Esta máxima periodística es uno de los credos de nuestro actual gobierno y que se materializa en un control de buena parte de los medios tradicionales, algo de lo que se jactaba recientemente nuestra vicepresidenta. Es cierto que ‘La Sexta’ mantiene un tono fuertemente crítico… aunque mucho nos tememos que sea más por cuestiones de audiencia que de sentimiento. Lo iremos descubriendo según nos acerquemos a las elecciones.

3. “- ¿Que tal? –No me puedo quejar. –Entonces, bien… -No, no me has entendido: Que no me dejan protestar”. Este viejo chiste del franquismo cobra plena vigencia en estos días. La neonata Ley de Seguridad Ciudadana, o simplemente Ley Mordaza, una de las grandes vergüenzas de la Nueva España en el exterior, busca este objetivo: acabar con las protestas ciudadanas a fuerza de sanción. Y es que, aparte de los medios tradicionales, gracias a Internet y a las Redes Sociales hay muchas formas de informarse y reaccionar… salvo que también se controlen y se penalicen. Y no nos dejemos engañar con pretendidos y falsos argumentos de seguridad. En cualquier caso, otro balón de oxígeno para el Ejecutivo.


4. “Dos no se pelean si uno no quiere”. Por mucho que el presidente le soltara al líder de la oposición que “el PSOE estaba mucho mejor con Rubalcaba”, la verdad es que Rajoy no se puede quejar de Pdro Snchz, porque le está haciendo buena parte del trabajo sucio contra ‘La Gran Amenaza’ de Podemos, con un falso discurso de izquierda renovada y llevando a sus rivales al ámbito descalificador del extremismo populista. A la hora de la verdad, las peleas se convertirán en abrazos a la hora de pactar ‘La Gran Coalición’ para salvar España… aunque sea la tumba del partido de Pablo Iglesias. No del contemporáneo, obviamente. Y la llave de la puerta del futuro de su tocayo.

5. “En todas partes cuecen habas” reza el refrán, aunque pocos saben que tiene una segunda parte: “y en mi casa a calderadas”. Menos aún quiere saberlo el PP, que prefiere aplicar otro dicho: “Ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”. Por ello, ha puesto a funcionar el ventilador-esparce-mierda para equiparar su corrupción a las irregularidades de algunas de sus principales amenazas, llámense Iñigo Errejón o Tania Sánchez, en su doble faceta de CandIUdata y pareja. Y nada mejor que otro refrán para acabar: “Mal de muchos, consuelo de todos”. 

6. “El tiempo lo cura todo” es una de las sentencias universales más conocidas… y también de las más controvertidas. Pero también es algo que asume buena parte del género humano, que quiere olvidar en aras de una pretendida felicidad. O los que juegan al avestruz escondiendo la cabeza para no ver lo malo. Esto lo saben bien los partidos políticos, que prometen y prometen cuando se acercan los comicios, cuando tienen que asegurarse la poltrona por otros cuatro años. Medidas populistas –de las que se pueden aplicar y resultan visibles- comenzarán a verse en estos meses de cara a las Elecciones Municipales y en una segunda fase, de cara a las Generales. “No hay mal que cuatro años dure”, añado, aunque en este caso la falsedad, la perversidad y la inmoralidad pueden prolongarse mucho tiempo más.

7. “Berlín bien vale una misa”. Y si dentro de unos meses las seis premisas anteriores no se han cumplido y a Rajoy solo le queda la última vida, tengamos por seguro los apoyos que pedirá y le llegarán desde Berlín a Bruselas, de Angela Merkel o Jean-Claude Junker. Del FMI o de JP Morgan. O desde el Infierno si es necesario. Y es que no se puede detener ese experimento social que es España, aunque en este caso la depauperada Grecia puede ser una vez más la muestra del camino que nos espera.

Hermida, desgraciada pero lógicamente no; Lastra, ojalá sí

Quedaos con las imágenes de la victoria ayer de José Antonio Hermida en el ciclocross de Manresa, aventajando en tres minutos a los también ‘bikers’ Hugo Drechou y Gerard Alvarez. Porque, desgraciadamente, no tendremos muchas más ocasiones de ver al de Llivia practicando la disciplina invernal.

Según sus planes, quiere hacer alguna prueba más en diciembre, como es el caso del Campeonato de Cataluña, el 21 en Manlleu, o estar presente una semana más tarde en Maceda, con la escuela que lleva su nombre (y tan dignamente le representa, por cierto).

Pero el Campeonato de España de Gijón no está en su agenda, desgraciadamente. Y es una pena porque nos gustaría ver si el doble campeón y subcampeón de España podría ser una amenaza al reinado de Aitor Hernández.

Ya llevaba dos años sin ‘pisar’ el barro en invierno, por lo que escribí hace doce meses este post sobre su definitivo adiós alciclocross, y con la eterna duda de lo que hubiera sucedido si se hubiese dedicado con mayor intensidad. Sorprendente pero efímeramente ha vuelto este año y aunque esta aparición hizo concebir esperanzas a algunos, lo cierto es que no debemos olvidar que Hermida es un ‘biker’ y que al BTT se debe. Y cuanto mayor sea –ley de vida-, más se tendrá que centrar en sus principales objetivos olvidando los secundarios: el seguro de Río’16 y el más que probable, desde el punto de vista sentimental, de Cairns’17.

Pero no todo van a ser malas noticias: Quien parece ser que está a punto de regresar al barro es Jonathan Lastra tras un año centrado en la carretera y ojalá se le pueda convencer de que compatibilice las dos disciplinas y que pueda llegar a mostrar en el CX todo lo bueno que apuntó en temporadas pasadas. Porque si en el caso del catalán es lamentarse de lo que no pudo ser, en el del vasco es no arrepentirse por lo que aún puede ser.

Foto: Ciclo21