domingo, 18 de septiembre de 2011

Diario de un Mundial (IV): Mañana será otro día, pero…

Con los Mundiales de carretera que se inician dentro de unas pocas se cierra un ciclo arco-iris realmente intenso para Dinamarca, en general, y para Copenhague, en particular. Y es que los daneses han organizado cuatro Mundiales en los dos últimos años: en marzo de 2010 comenzaron con el de pista; saltaron a julio de este año con el de BMX, para proseguir en septiembre con el de ciclismo adaptado –éste, en la vecina y antigua capital de Roskilde- y terminar con esta curiosa cita, que tiene como escenario de las muchas veces tediosas cronos el mismo centro de Copenhague para irnos a la periferia de Rudersdal con las pruebas en línea.

Sin embargo, han pasado 55 años desde el último Campeonato del Mundo de carretera, en Ballerup –precisamente la zona en la que se encuentra el velódromo danés-, cuando se impuso el mítico Rik Van Steenbergen, en el ya muy lejano 1956. Era la cuarta vez que el Mundial pisaba territorio danés, tras los eventos de 1922 –un Campeonato aún no abierto a los profesionales-, 1931, 1937 y 1949, este último también ganado por Rik I.

Pese a todos estos antecedentes y la indudable condición de Copenhague de capital mundial de la bicicleta –otro día, quizás, me refiera a como se vive aquí esta otra cultura ciclista-, no termino de ver clara la organización de este Mundial. Y es que normalmente el día previo al inicio, con el único entrenamiento en el circuito cerrado, suele ser una excelente ocasión de calibrar las bondades organizativas.

Pues bien, el recorrido no estaba ni cerrado al tráfico, ni vallado o cintado, ni siquiera flechado. Se nos había advertido que no se podía seguir con coches a los corredores –que irían escoltados con motos de la policía y asistidos por vehículos neutros-. Cierto: no se podía acceder al circuito en la zona de salida, pero sí cien metros más adelante… como cualquier otro coche. Y la mejor forma de completar el recorrido si te descolgabas de la ‘cápsula principal’, un buen mapa y ver en las calles en las que estaba prohibido aparcar, señal inequívoca de la ruta de la crono de mañana.

Mañana será otro día, pero…

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