miércoles, 28 de septiembre de 2011

En casa

Es cierto que ya estoy en casa, después de una decena de días enredado con los Mundiales de Copenhague. Pero el título de este post no se refiere al regreso al hogar, dulce, hogar, sino simple y llanamente a mi libro de mesilla en Dinamarca –poco más tiempo he tenido para leer que algunos minutos en el baño y otros en la cama antes de caer rendido- que lleva como simple título ‘En casa’, acompañado del subtítulo ‘Una breve historia de la vida privada’, algo de esperar viniendo del anglo-estadounidense Bill Bryson.

Hace poco más de un año escribí unas líneas sobre este autor, que tiene unos excelentes y curiosísimos libros de viajes como ‘En las antípodas’ o ‘Neither here, nor there. Travels in Europe’ –desgraciadamente sin traducir-, pero también uno de los libros de divulgación más curioso jamás escrito ‘Una breve historia de casi todo’, que afortunadamente se puede encontrar en castellano.

La similitud entre su mejor obra y la recién lanzada no se limita a esa cuasi coincidencia en la denominación, sino en el tono de divulgación y curiosidad que emplea para, en este caso, describir la evolución de la casa, a través de sus diferentes habitaciones –que se coinciden con los capítulos- y cuyo origen a veces nos deja sorprendidos… y con ganas de leer más. Y creo que en los próximos días tendré tiempo para hacerlo: aunque son más de 500 páginas, ‘En casa’ se lee extraordinariamente bien. Y en casa, también.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Diario de un Mundial (y XII): Los cinco mejores detalles

Ha terminado ya el Campeonato del Mundo de Copenhague. Y aunque no llegó el ansiado cuarto título de Oscar Freire –y difícilmente lo hará en Limburgo, aunque ojalá me equivoque- hay buena serie de detalles positivos que me gustaría reflejar en este último post de la serie, antes de regresar hacia España.

Acostumbrados a reducir el Mundial a la prueba élite del domingo –a la que se le une, como mucho, la crono pro-, nos olvidamos de que hay otras categorías que también disputan su ‘arco iris’. En la tradicionalmente menos apreciada, la junior femenina, es en la que España ha logrado el mejor resultado, con el sexto puesto de Sheyla Gutiérrez y el decimotercero de Irene Usabiaga. Pero más que la clasificación, lo importante es que hay una gran generación que ojalá sirva para relanzar el nivel del ciclismo femenino. Y que a nadie se le olvide que tres de nuestras cuatro representantes son de primer año y que la campeona nacional, Eider Merino, una escaladora con mucho carácter, se quedó en casa por no tener opciones en este recorrido.

La organización del Campeonato fue más que aceptable. Bastante relajada en algunos aspectos, pero que permitía trabajar con comodidad, aunque la sala de prensa de las pruebas en línea estaba demasiado lejos de la llegada y las ‘shuttle’ previstas rodaban con dificultad. Eso sí, por encima de las organizaciones están las personas -¿o es al revés?- y siempre afloraba algún enterado, curiosamente dotado del peor de los aspectos germánicos que tienen –aunque no quisieran tener- los daneses. El Mundial se vivió con intensidad, pero no especialmente en las calles, donde el ‘ambiente’ fue cosa de los belgas, holandeses o noruegos que invadieron la ciudad.

Y es que la cultura de la bicicleta en la que Copenhague puede dar auténticas lecciones, no tiene por qué ser una cultura del ciclismo. Ver los muros de los edificios repletos de bicis apoyadas con un simple candado; o los parkings de las estaciones y de otros edificios públicos completamente saturados; o el sistema de préstamo gratuito con una simple moneda de una bicicleta tan sencilla como efectiva; o quedarse alucinado esos artilugios a modo de antiguo carrito de los helados, con una caja delantera en la que la madre o el padre mete a dos o tres retoños, incluso el capacho de un bebé, vestidos todos de calle, sin ninguna prenda ciclista especial –siquiera el casco-, llueva, nieve o haga frío, es algo que en España –desgraciadamente- pasarán muchos años para que se entienda. Y no hablo de que se aplique.

Volviendo a lo deportivo, poder convivir unos días con la selección es un auténtico lujo. No fue como el año pasado en Geelong, que por aquello de la adaptación nos supuso una estancia conjunta de más de diez interesantes días. Pero en estas tres jornadas y media hemos podido ver que ha sido un auténtico equipo a las órdenes de Oscar Freire. De todos ellos quiero señalar a Pablo Lastras –unos cuantos como él serían necesarios en el ciclismo por su claridad de ideas y por lo bien que vende ‘el producto’- y a Juanma Gárate –qué gran comentarista tendrá la radio o la televisión que le contrate cuando se retire dentro de, ojalá, muchos años, por lo bien que lee las carreras-.

Y no me quiero olvidar del gran ambiente entre los auxiliares, fundamental para ‘crear equipo’ con una despedida apoteósica y antológica a cargo del gran Tato. Gracias también a Angel, Alexander, Escámez, Iván, Mio, Torralba y Torron por vuestra compañía y vuestro trabajo.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Diario de un Mundial (XI): ¿Un Campeonato o una Copa del Mundo para sprinters?

Leo el blog de Juan Antonio Gutiérrez en As, ‘Otro tostón de Mundial’, y no dejo de coincidir en parte tanto en la opinión de su autor, “estar 5 horas y 40 minutos dando vueltas a un circuito para acabar con una llegada masiva entre 80 corredores y obtener el mismo resultado que en cualquier etapa llana de una gran vuelta, es indigno para un Campeonato”, como en la réplica tuitera del genial ‘Perdi’: “Tanto Cipollini como Cavendish se merecen la oportunidad de tener campeonatos así para optar al Mundial”.

Pero, sobre todo, en lo que coincido es en una idea que se lanza en el último párrafo y que también me han comentado otras personas, hace ya muchos meses –en concreto Matxin y cuando comenzábamos la temporada en Mallorca-. ¿Por qué no especializamos un poco el ciclismo? ¿Por qué retomamos la exitosa Copa del Mundo, con las mejores clásicas, y le sumamos otras dos Copas del Mundo más, una para escaladores y otra para sprinters? Tal y como me decía el director cántabro, -y sólo por poner un ejemplo- una prueba como Urkiola preferiría pertenecer dignamente a una Copa de ‘grimpeurs’ que estar en en la oscuridad de esa segunda división del calendario europeo.

Todo es pensarlo y ponerlo en práctica. Creo que la mundialización del ciclismo es muy positiva –y ahí tenemos a Cavendish o Goss, oro y plata en Copenhague-, pero con el World Tour y sus incursiones ahora en China o Rusia no vale. Más bien todo lo contrario.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Diario del Mundial (X): Creemos en Freire

Apenas quedan 18 horas para que se despeje la gran incógnita del Mundial: quien será quien suba a lo más alto del podio de Copenhague para recoger la medalla de oro y ese maillot arco iris que podrá lucir durante los próximos 366 días –que para algo el 2012 es bisiesto- como mejor ciclista élite del planeta.

En los últimos dos días, lejos de reducirse los elementos que nos permitan acotar un poco el pronóstico, han surgido algunos otros que lo complican, sin meternos a analizar las trampas de un recorrido que el propio Paolo Bettini calificó de indigno de un Mundial y que pueden acabar con las opciones de cualquiera en la esquina menos pensada. Todas las carreras –salvo la junior y por muy poquito- se han dilucidado en sendos sprints que podríamos calificar de masivos. Unas llegadas que como el propio Oscar Freire comentaba tienen a muchos corredores que, aunque estén ahí, no van a ganar, pero sí pueden hacerte perder el Mundial. Eso sí, no podemos discutir la suerte, ni la clase de ni uno sólo de los ganadores. Pero algún que otro “perdedor” podría haber demostrado sus méritos.

Hablar de cómo va a desarrollarse la carrera no deja de ser un peligroso ejercicio en el que profetizar que no nos va a servir para nada. Y es que cada uno cuenta la historia como le conviene. Los ingleses están más volcados que nunca con su selección porque quieren creer en ‘Cav’; los belgas piensan que el todopoderoso Gilbert será capaz de mostrar su potencial incluso en una llegada demasiado poco selectiva para él; los franceses están crecidos tras el doblete junior-sub23 y apuntan hasta el nombre de Voeckler. Y así podemos seguir con unas cuentas naciones más…

Lo único cierto –a esas dieciocho horas del desenlace del Mundial- es que los españoles creemos en Freire por la simple y llana razón de que está en condiciones –físicas, mentales y de apoyo- de disputar el ‘arco iris’. Y que de ahí a ganarlo sólo hay un pequeño paso. Complicado, pero pequeño, en definitiva.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Diario de un Mundial (IX): Descanse en paz el 4X

Un Campeonato del Mundo de carretera –y en menor media el invernal de ciclocross- no sólo concierne a esta disciplina sino al resto de especialidades, al discutirse o modificarse sin discusión un montón de aspectos relativos a calendarios de competiciones, atribución de Campeonatos o modificaciones reglamentarias.

Una de las más importantes decisiones tomadas por la UCI ha sido la de eliminar el four cross del programa de la Copa del Mundo de BTT ya esta próxima e inminente temporada. El máximo organismo internacional ha sido claro, argumentando que la causa es el “alto coste de construcción de las pistas y su alto impacto medioambiental”. En España ya se habían sufrido estas causas que habían tenido como consecuencia la supresión del Open de 4X y del propio Nacional, aunque la valiente apuesta de La Pinilla hizo que se recuperase este verano.

La UCI mantendrá la disciplina en los próximos Campeonatos del Mundo de 2012 en Leogang (Austria), más que nada por los compromisos adquiridos. Pero mucho nos tememos que la desaparición se extenderá a próximos Mundiales y que lo especialistas deberán reconvertirse al BMX –no tan distinto- o al descenso, con el que coincide más en escenarios que en requisitos técnicos.

En cualquier caso, mucho me temo que habrá que proclamar un descanse en paz el 4X.

Foto: Rafael Alvarez de Lara, campeón del mundo de esta especialidad en 2008.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Diario de un Mundial (VIII): Un día en las carreras

Ya os comentaba que el jueves, el día en que no hay programadas competiciones en un Mundial, tiene de todo menos día de descanso. En primer lugar porque suele ser el día que llegan los pros, y eso supone un extra de trabajo, tanto en el tratamiento directo con los corredores, como con los periodistas que desean contactar –presencial o telefónicamente- con los que serán protagonistas el próximo domingo.

Pero, aparte de ello, es un día administrativamente complicado, un calco de la jornada del domingo. Hay que madrugar para ir a la reunión de directores, en la que por espacio de casi una hora te explican una serie de normas relativas a los eventos –el domingo lo hicieron con las cronos y hoy con las de línea- que ya conoces porque te han mandado todos los comunicados relativos por e-mail. Innecesario pero obligatorio, hoy por hoy.

Luego hay que salir corriendo –literal, os lo juro- para ponerse en una de las primeras posiciones de la cola que se forma ante la sala a la que hay que pasar, casi de uno en uno, para realizar todas las verificaciones de licencias y confirmación de participantes. Afortunadamente hoy hemos andado listos y nos hemos colocado en cuarto o quinta lugar, lo que aun así supone media hora de espera. Y también hay que estar agradecidos de poder confirmar las cinco categorías, cuando en la primera inscripción se subdividió incomprensiblemente entre domingo y lunes. De todas formas, lo que no entiendo es porque si las preinscripciones se realizan on-line, las inscripciones definitivas no se pueden hacer también por Internet.

Por si fuera poco, a las cuatro de la tarde hay que regresar para recoger dorsales, transponders, pegatinas, brazaletes y otras regalías varias. Y encima a dos lugares diferentes: los sub-23 al mismo lugar de esta mañana –en Rudersdal, a media hora larga del hotel-; los juniors, al hotel UCI en Copenhague, a la salida de la UCI Junior Conference.

Sin duda este evento ha sido lo mejor del día, aunque no haya podido acudir. Y bien que lo siento a posteriori. Interesantes charlas de personales como Pat McQuaid o Christian Preudhomme, y de ciclistas como Philippe Gilbert o Noemí Cantele para animar a los jóvenes han dado paso a un examen-concurso para los asistentes –todos los juveniles del Mundial, obligatoriamente- en el que los tres mejores han sido obsequiados con un viaje al Tour de Francia con pase VIP durante una jornada. Una interesante iniciativa, si señor.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Diario de un Mundial (VII): Leyendas urbanas de la pista

Han terminado la primera parte del Mundial de Dinamarca, con las cronometradas de las cinco categorías y esa portentosa exhibición de Toni Martin, un corredor que técnicamente tiene muchas lagunas. ¿Y qué? Con semejante potencia exhibida hoy no necesita ser perfecto. Lo que me ha dado lástima ha sido ver a un impotente Cancellara, descomponiendo en la parte final de la carrera esa magnífica figura a la que nos tiene acostumbrados para intentar compensar con rabia lo que no podía hacer con su otrora potencia sin par.

Y me ha alegrado ver a un Castroviejo a un ‘pasito’ de ese top ten que hubiera sido el mejor de los remedios a los males de los últimos tiempos. Un contrarrelojista de futuro, aunque me gusta su sinceridad al admitir la superioridad increíble del vencedor, un ciclista al que no le tengo catalogado como pistero, aunque, como buen germano, seguro que se inició en los velódromos.

Y es que este recorrido ha vuelto a demostrar, como comentaba el ex seleccionador nacional Jaume Mas, que eso de que los corredores de pista solo valen para los velódromos. Una leyenda urbana que debemos comenzar a desmitificar, puesto que los rodadores que han triunfado en este recorrido han tenido que realizar unos entrenamientos muy similares a los de la pista en cuanto a cadencia, fuerza, ritmo, arrancadas… Luke Durbridge, Rasmus Christian Quaade y Michael Hepburn, podio completo de la prueba sub23, Bradley Wiggings y Jack Bobridge, segundo y quinto en la élite, o incluso Judith Arndt, en sus inicios, han salido de la pista y no lo acusan, ni mucho menos en la carretera.

¿Y España es diferente? Para nada. Basta recordar la etapa juvenil de ciclistas como Alejandro Valverde, Luis León Sánchez o Rubén Plaza o aquello de ‘a la vejez viruelas’ con las notables prestaciones de Mikel Astarloza en los últimos omniums disputados. Sin olvidarnos del sub23 balear Lluis Mas, el mejor de los nuestros en estos inicios.

martes, 20 de septiembre de 2011

Diario de un Mundial (VI): Ponferrada, Limburgo y ¿Richmond?

A una hora tan torera como las cinco de la tarde, la UCI hará sonar clarines y timbales para anunciar oficialmente algo que no sólo es un secreto a voces, sino que tiene un carácter quasi-oficial, ya que el propio máximo organismo ciclista internacional ya lo había anunciado en su página web el pasado 4 de abril: Ponferrada sería presentada como candidatura única en la reunión de su Comité Directivo ya que el dossier presentado por la capital berciana había sido calificado como “el mejor desde el punto de vista de la atribución de la organización de los mencionados Mundiales, tras un profundo estudio de todos los elementos –especialmente deportivos y económicos- de las diferentes candidaturas llevada a cabo por los servicios competentes de la UCI”. Nueve años después de esa desilusión llamada Madrid 2005, el Mundial visita nuevamente tierras españolas y con un proyecto al que cabría calificar como diferente. Y por ello, tremendamente atractivo.

En ese mismo momento se comunicará la sede del Campeonato del 2015, que se celebrará fuera de Europa –como sucederá al menos una vez cada cinco años- para garantizar la universalidad ciclista que tanto desea la UCI. Compiten Richmond y el sultanato de Omán. Y aunque en esto de las elecciones de sedes en el seno de la UCI siempre hay sorpresas -¿verdad Ponferrada?-, todo indica que el proyecto norteamericano ha convencido más que los petrodólares y el calor arábigo. Veremos.

Dos días más tarde –el viernes a las 17,30- se presentará el Mundial de 2012, que no recibe la denominación de una ciudad como estábamos acostumbrados, sino de una región, Limburgo. Y, aunque Valkemburg –que ya acogió el Campeonato en 1998- será el epicentro, las pruebas estarán distribuidas por toda la provincia, la más meridional de los Países Bajos, con hasta cuatro salidas diferentes y con una prueba profesional que tendrá una amplia primera parte por carretera, como sucedió el año pasado entre Melbourne y Geelong, pero posiblemente más larga y selectiva. A todo ello le uniremos el adelanto del comienzo una jornada: el domingo previo se disputará una contrarreloj por equipos UCI profesionales –masculinos y femeninos-, no por selecciones. En fin…

lunes, 19 de septiembre de 2011

Diario de un Mundial (V): Copenhague 2011, la antítesis de Madrid 2005

Si tuviera que elegir un Mundial como ejemplo de organización, tendría serias dudas; ahora bien, si lo tuviera que hacer como símbolo de desorganización, me quedaría sin pensármelo un momento con el de Madrid 2005, bien que me pese. La decepción por la no concesión de los Juegos Olímpicos, así como el enfrentamiento existente en aquellos momentos con la UCI, pesaron como una losa en un Campeonato caracterizado por esa dejadez organizativa propiciada sobre todo por estar en el momento inoportuno en el lugar inoportuno.

Madrid no quiso complicaciones con la crono y la ‘aisló’ en la Casa de Campo; por el contrario buscó exhibir parte de la ciudad –aunque sin atreverse a apostar decididamente por lo mejor del centro- en las pruebas en línea. En cualquiera de los casos, los problemas de tráfico fueron tremendos, insisto, por las circunstancias sobrevenidas. Hoy, seis años después, Copenhague ha imitado al modelo madrileño, aunque justo al revés.

Para la contrarreloj, Copenhague ha apostado por un recorrido casi totalmente urbano, que permite mostrar lo mejor de la ciudad más bicicletera del mundo, aunque para completar las distancias necesarias en las pruebas más largas –élites y sub23 masculinos- necesita salir ligeramente de las zonas urbanas. Y aun poniendo la llegada en el mismo centro –haciendo un símil con Madrid, en Cibeles-, los atascos que hemos vivido son mínimos, en parte por esa cultura ciclista como medio de transporte. Eso sí, cabe preguntarse si realmente una contrarreloj como ésta en la que prima solamente la fuerza –sin apenas detalles técnicos en cuanto a manejo de la bicicleta o de los desarrollos- es digna deportivamente de un Mundial. Pero es lo que hay. Y para todos.

Por el contrario, y a diferencia de Madrid, ha sacado las pruebas en línea del centro. Pero no porque le asusten las congestiones de tráfico, como ya hemos visto, sino porque es necesario un mínimo de exigencias en un circuito que jamás habrían encontrado en la llanísima Copenhague. De ahí el traslado a Rudersdal, a pesar de que este recorrido tampoco es demasiado selectivo, al menos en lo referido a la orografía.

De momento, los resultados son la antítesis de los de la capital española, aunque hasta el domingo no me atreveré a juzgar las bondades de este sistema y más tras la decepción de ayer. Pero la idea, y sobre todo la valentía en realizarla, merecen el mayor de mis aplausos.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Diario de un Mundial (IV): Mañana será otro día, pero…

Con los Mundiales de carretera que se inician dentro de unas pocas se cierra un ciclo arco-iris realmente intenso para Dinamarca, en general, y para Copenhague, en particular. Y es que los daneses han organizado cuatro Mundiales en los dos últimos años: en marzo de 2010 comenzaron con el de pista; saltaron a julio de este año con el de BMX, para proseguir en septiembre con el de ciclismo adaptado –éste, en la vecina y antigua capital de Roskilde- y terminar con esta curiosa cita, que tiene como escenario de las muchas veces tediosas cronos el mismo centro de Copenhague para irnos a la periferia de Rudersdal con las pruebas en línea.

Sin embargo, han pasado 55 años desde el último Campeonato del Mundo de carretera, en Ballerup –precisamente la zona en la que se encuentra el velódromo danés-, cuando se impuso el mítico Rik Van Steenbergen, en el ya muy lejano 1956. Era la cuarta vez que el Mundial pisaba territorio danés, tras los eventos de 1922 –un Campeonato aún no abierto a los profesionales-, 1931, 1937 y 1949, este último también ganado por Rik I.

Pese a todos estos antecedentes y la indudable condición de Copenhague de capital mundial de la bicicleta –otro día, quizás, me refiera a como se vive aquí esta otra cultura ciclista-, no termino de ver clara la organización de este Mundial. Y es que normalmente el día previo al inicio, con el único entrenamiento en el circuito cerrado, suele ser una excelente ocasión de calibrar las bondades organizativas.

Pues bien, el recorrido no estaba ni cerrado al tráfico, ni vallado o cintado, ni siquiera flechado. Se nos había advertido que no se podía seguir con coches a los corredores –que irían escoltados con motos de la policía y asistidos por vehículos neutros-. Cierto: no se podía acceder al circuito en la zona de salida, pero sí cien metros más adelante… como cualquier otro coche. Y la mejor forma de completar el recorrido si te descolgabas de la ‘cápsula principal’, un buen mapa y ver en las calles en las que estaba prohibido aparcar, señal inequívoca de la ruta de la crono de mañana.

Mañana será otro día, pero…

sábado, 17 de septiembre de 2011

Diario de un Mundial (III): Ya estamos en Copenhague

Por fin ya estamos en Copenhague. Y con un ambiente, climatológico, como el que nos temíamos: cielos nublados –lloverá varias veces la próxima semana-, temperaturas diez o quince grados más bajas que en España –difícilmente superaremos los 15 o 16 grados en estos días- y rachas de aire que no son aún molestas pero que pueden convertirse en un elemento de gran importancia.

Esta es la tercera vez que visito la capital danesa, que curiosamente sustituyó en el año 1300 a Roskilde, la reciente sede de los Mundiales de paraciclismo. La primera ocasión fue en marzo de 2002, para buscar alojamiento para el Mundial de pista que se celebraría en otoño de ese mismo año en Ballerup, acompañado del entonces director técnico de la RFEC, Fernando Sellés, al que recientemente he reencontrado en Twitter. Pese al frío, ni nevó ni llovió, lo que nos permitió callejear y descubrir el símbolo de la ciudad, La Sirenita, decepcionante por otro lado por su ubicación y su tamaño.

La segunda, en otoño de ese mismo año, en un Mundial que siempre recordaré por la exhibición del australiano Sean Eadie, posiblemente el ciclista que más me haya emocionado sobre un velódromo, junto al Joan Llaneras de Palma 2007. Un Campeonato en el que descubrimos que, a pesar de las excelencias de las cervezas danesas, éstas resultaban prohibitivas por sus precios. Y un evento en el que tuvimos que pelear más en el hotel que en el velódromo, por la tenaz insistencia de los daneses para que cenásemos antes de las competiciones –¡a las cinco!- porque eso de que lo hiciéramos tras la finalización –a las diez y media u once- les aterraba. ¡Veremos este año!

Pero antes de la cena, aún quedaba hoy bastante por hacer. Como por ejemplo ir a la oficina de acreditaciones de la UCI, con los siempre atentos amigos italianos de Wingsmedia –Carlo, Mónica…- al frente. O recoger el coche oficial Skoda. Y por supuesto esperar la llegada del ‘frente vasco’ –Ramonchu González Arrieta, junto a Leire Olaberria, Eneritz Iturriaga, Irene Usabiaga y Sheyla Gutiérrez- que no pudieron conectar esta mañana con nuestro vuelo por una avería en el que les traía de Bilbao, pero que han llegado a Copenhague vía Frankfurt. Con retraso, cansados, pero en el día. Eso si, sin poder ‘soltar’ como ya han hecho Lluis Mas, Mario González y Héctor Sáez.

Foto: 'Horas extras' para José Luis De Santos a la hora de terminar de realizar todas las acreditaciones.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Diario de un Mundial (II): ¿Qué hacemos con los juveniles?

Después de seis años en el que los Campeonatos del Mundo absolutos han estado compuestos solamente de seis pruebas –para élite hombres y mujeres, y para sub23 masculinos, tanto en línea como contrarreloj-, Copenhague 2011 significará la ‘recuperación’ de las categorías juveniles masculina y femenina, por lo que el Mundial alcanzará diez competiciones. Y es que en 1997 –en San Sebastián, mi primer Campeonato- se estableció esta fórmula, que se mantuvo hasta 2004.

En 2005 la UCI decidió unificar los Mundiales de carretera y pista para juniors en una sola fecha, a mediados de agosto, separándolos de los absolutos. Pero la alta especialización existente incluso en esta categoría y los problemas de numerosas sedes para compatibilizar un recorrido en carretera y un velódromo han originado que la UCI regrese a la antigua fórmula, que tiene más de un detractor a causa de las fechas, ya que en la segunda quincena de septiembre, se ha iniciado el curso escolar. Eso sí, logística y económicamente es una ventaja para cualquier selección.

Sin embargo, los juveniles no dejarán de lado la formación, al menos como ciclistas. Y es que el máximo organismo ciclista internacional ha programado para el próximo jueves la UCI Junior Conference, una charla obligatoria para todos los participantes en la que se les aleccionará sobre algunos aspectos relativos al ciclismo que están en la mente de todos. ¿Interesante? Por supuesto. ¿Útil? Ya lo veremos.

Por lo demás, esta formula supondrá seis días de competición, más uno –que no esperábamos, de descanso, aunque posiblemente sea el que más trabajemos: de lunes a miércoles, las cronos en el centro de Copenhague; de viernes a domingo, las pruebas en línea, en el suburbio de Rudersdal, en una zona casi deshabitada.

Foto: El hoy profesional Egoitz García, uno de los participantes en el último Mundial junior conjunto, en Verona 2004.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Diario de un Mundial (I): Una maleta cargada de ilusión

Nunca he entendido por qué hay personas para las que hacer una maleta supone un tormento que se inicia muchos días antes del viaje. En mi caso, y siempre que no salga de madrugada, suelo tener tiempo para hacerla en el mismo día. Más que la experiencia de años, me supone una gran ayuda una ‘checking list’ con todo lo que me suelo llevar en un viaje-tipo y de la que descarto lo que no me hace falta en función de la época del año y del destino. Una lista en la que los cachivaches electrónicos y un montón de cables –que si el conector de la cámara, que si el cargador de las baterías… pero sobre todo el imprescindible ladrón- son elementos obligados que debo repasar más de una vez. Siempre te olvidarás de algo, pero que no sea fundamental para tu trabajo.

Para diez días, la maleta tiene que ser bastante grande, algo que no importa demasiado cuando toda tu estancia va a ser en el mismo hotel. Pero en otras ocasiones procuras que su tamaño sea inversamente proporcional al número de desplazamientos que debas hacer. Porque acarrear una maleta por esos mundos de Dios, sobre todo en transporte público, es algo que no recomiendo a nadie.

Pensando ya en Dinamarca, hacia donde saldrá la primera expedición dentro de dos días, la maleta también debe disponer de un hueco bastante importante para la ilusión. Esa que compartimos todos –viajemos o no- de que Oscar Freire pueda conseguir ser el primer corredor de la historia que consiga cuatro ‘arco iris’. El circuito de Copenhague, llano pero muy nervioso, no es el mejor para sus condiciones como ciclista, aunque sí puede serlo para sus condiciones psíquicas, porque el de Torrelavega siempre se ha crecido en los momentos de dificultad. Y en los últimos meses las cosas no le han ido nada bien rodadas, aunque ayer en Walonia causó una buena e ilusionante impresión. Además, Cantabria está de moda, ¿verdad Cobo? Ojalá, pues, veamos brillar a Freire en las dos únicas subida del recorrido danés, la de la recta de llegada… y la del podio.

martes, 13 de septiembre de 2011

MMR CXperience: de la moda a la originalidad

Si el ciclocross está ‘de moda’ y las carreras de larga distancia están ‘de moda’. ¿Por qué no unir ambas cosas y crear algo nuevo?

Este fue el simple, pero acertado planteamiento del Club Ciclista Montecerrao, que el próximo 1 de octubre pondrá en marcha la MMR CXperience, la primera prueba de ciclocross en línea que se celebrará en España, por un recorrido de 54 kilómetros en el que se combinarán tramos de asfalto, hormigón, pista y sendero, con zonas rápidas, zonas duras, zonas técnicas, zonas no ciclables, tramos urbanos… en el Principado de Asturias.

Aida Nuño, la actual campeona de España de ciclocross, es una de las promotoras de este original evento. “A la gente le gusta la aventura y las nuevas experiencias. Carreras de ciclocross convencionales comienza a haber muchas. Los maratones de mountain bike, sobre todo no competitivos, salen por todas las esquinas... Pues esto es algo nuevo, que creemos puede atraer a mucha gente a la que le gusta el ciclocross, pero que también quiere disfrutar de recorridos bonitos y no limitarse a dar vueltas en un circuito de poco más de dos kilómetros”.

Tengo que reconocer mi ignorancia, ya que creía que era una prueba absolutamente inédita, uno de esos experimentos que no sabes bien como pueden terminar. Sin embargo, me han sacado del error y las imágenes de la Three Peaks -que celebra cada año a finales de septiembre en el Yorkshire Dales National Park del Reino Unido, sobre un recorrido de 61 kilómetros, de los cuales 28 son asfaltados y el resto pista, senderos y terreno montañoso- me han terminado de convencer de que esta iniciativa puede ser plenamente exitosa… aunque no sea la primera del mundo.



Solamente hacía falta elegir el recorrido, que finalmente será entre San Antolín de Ibias (Ibias) y Cerredo (Degaña). Se trata de una de las dos etapas de una marcha de BTT que se celebra anualmente. “Después de haber ido varios años nos dimos cuenta que era perfectamente factible hacerlo con una bici de ciclocross”, me indica Nuño.

El reto está lanzado y el guante ya lo han recorrido algunos de los mejores ciclocrossmen nacionales, comenzando por el tricampeón de España, Javier Ruiz de Larrinaga. ¿Se puede pedir más?

Pues sí, ser parte de la historia. En MMR CXperience te están esperando.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Cobo: Las bonificaciones no limitan el mérito de un merecido ganador

Ya se puede decir oficialmente: Juanjo Cobo ha sido el ganador de la Vuelta a España 2011. Y merecidamente, aunque si lo hubiera hecho el británico Chris Froome tampoco podríamos hablar de injusticia. Han sido los dos mejores, en una Vuelta en la que los segundos espadas han tenido mucho –y más justo- protagonismo que los que a priori eran los más pronosticados. Pero ahora un ‘Curro Romero’ como el cántabro se ha confirmado ser un matador de primera línea. Y ojalá que sea por mucho tiempo.

No cabe duda que me alegro ya que siento una especial simpatía hacia el de Cabezón de la Sal, desde que le conocí en su época de sub23. Y que también me siento contento por la demostración de un Geox-TMC que ha pasado muy malos momentos desde que se quedó fuera del UCI WorldTour, a pesar del potencial de su plantilla. No pudo demostrarlo en el Giro, ni mucho menos en un Tour del que quedó relegado. Ha sido en la Vuelta donde ese doblete de clasificación individual y por equipos ha evidenciado su potencial. Enhorabuena, pues, a Cobo, a Matxin… y a todos los que han participado en la ‘gestión’ de este éxito.

Pero en este país de críticas –por no decir envidias- más de uno ha sacado ya a relucir que el cántabro ha ganado a causa de las bonificaciones, y que de no haber sido por ellas, el triunfo hubiera volado hacia Gran Bretaña. Cierto, pero las bonificaciones estaban para todos, para los 198 participantes lo conocían antes de empezar hace tres semanas en Benidorm y en ningún caso se puede decir que jugaran –a priori- más a favor de uno que de otro. Posiblemente quien más las busque sea quien más se beneficie a la postre.

Son un elemento más del recorrido –como los finales en alto, como las contrarrelojes, especialmente aquellas por equipos…- y como tan tienen que ser concebidas. Podrán ser más o menos justas, pero son perfectamente legales. Y además –y es una opinión estrictamente personal-, creo que necesarias para no falsear las carreras con “regalos” en meta que recientemente han sido bastante cuestionados. Un elemento para que un ciclista se preocupe no sólo en sacar tiempo a sus rivales, sino en ganar, además, para incrementar sus diferencias.

Por lo tanto, Cobo ha ganado porque ha sido el que mejor ha aprovechado las circunstancias de carrera que le eran favorables, llámese la ascensión en el Angliru… o su propia llegada. Enhorabuena.

Foto: © Unipublic

viernes, 9 de septiembre de 2011

Eskerrik asko, Euskadi

Por fin la Vuelta ha llegado a Euskadi. Más que los 33 años de ausencia, han sido unas pocas horas por las carreteras vascas las que nos han hecho comprender lo que nos estábamos perdiendo en todos estos años de obcecación. Simplemente contemplar las imágenes por televisión de ese alto de El Vivero sembrado de aficionados, con una densidad propia de las grandes jornadas pirenaicas y alpinas del Tour de Francia, es algo que no se le debe de olvidar a nadie. Por lo menos a mi me costará.

No es momento de recordar las razones políticas de la ausencia de la ronda en estas tres décadas o de la presencia en este 2011. En el fondo, cuando la Vuelta visita cualquier otra ciudad o región –o país- lo hace siempre por motivos igualmente políticos, por esa promoción que los políticos desean hacer de sus municipios, de sus provincias, de sus Comunidades… aunque en el fondo no sea sino sus propias imágenes lo que desea ‘vender’. Ese deseo político, cuantificado económicamente por Unipublic, se convierte en el mejor marco deportivo, que es en el fondo lo que nos interesa a los aficionados.

Ha sido una gran etapa, desde el punto de vista deportivo, que era lo que importaba, y además coronada por uno de los mejores actores posibles. Pero además, ha sido una jornada de gran civismo, aunque en el fondo estoy seguro de que alguna minoría envidiosa –y nada aficionada al ciclismo- hubiera deseado algún incidente para sacar a relucir eso de ‘ya lo decía yo’. Pues ni siquiera eso, el único ‘ya lo decía yo’ que podemos invocar es que la afición vasca es maravillosa, que ojalá pueda seguir apoyando en próximos años la Vuelta, y que ojalá también sea un renacer de las carreras vascas que jamás merecieron desaparecer.

Foto: © Unipublic / La Vuelta

miércoles, 7 de septiembre de 2011

¿Por qué la UCI estudiará la mal llamada fusión entre Radioshack y el Leopard-Trek?

Durante los días pasados he leído bastantes inexactitudes sobre la mal llamada ‘fusión’ entre Radioshack y el Leopard-Trek. La primera de ellas, y fundamental, es que no es tal, sino una absorción de elementos de una estructura por parte de la otra. Y si en principio se habló de que era la luxemburguesa la que desaparecía, todo ha quedado muy claro con el último comunicado de los del Gran Ducado.

Hablando con propiedad, Luxembourg Pro Cycling Project, sociedad que gestiona la licencia del Leopard-Trek –responsable financiero o ‘paying agent’ según la terminología UCI- mantiene su licencia –que tiene concedida hasta 2014, posiblemente a la persona de Flavio Becca, el multimillonario luxemburgués- e incorpora a determinados corredores y parte del ‘staff’ del Radioshack.

Por su parte la sociedad norteamericana deja de existir a todos los efectos ciclistas y renuncia a su licencia World Tour, que tenía concedida hasta 2013, tal y como ya ha anunciado. Desde ese momento, todos los corredores quedan libres para firmar por otra formación, independientemente de las posibles compensaciones y reclamaciones que pudiera haber por los contratos firmados para 2012 y años posteriores, y que pueden llegar tanto por un acuerdo amistoso, por una reclamación ante la UCI –en base a la garantía depositada- e incluso por vía judicial… sin olvidarnos de la vía más lógica: que Luxembourg Pro Cycling Project los asuma.

En lo que se refiere al proceso administrativo de registro ante la UCI –y dado que el “nuevo” equipo no tendrá problemas para estar en la máxima categoría por sus méritos deportivos-, conlleva una serie de pasos. Por ejemplo, no se puede cambiar la nacionalidad del equipo, tiene que seguir siendo la misma del responsable financiero hasta el 2014, salvo que se cambie éste, lo que no va a suceder al menos este año… y yo creo que mientras que Becca mantenga el control del equipo.

El siguiente paso se dará el 1 de octubre cuando se registre la nueva denominación, que sólo puede contener el nombre de dos patrocinadores. Así pues, en eso de RadioShack-Nissan-Trek sobra uno. Igualmente deberá indicarse el nombre del ‘team manager’, que no será otro que Johan Bruyneel, aunque puede haber un segundo (¿Kim Anderssen?)

Respecto al número máximo de corredores, también se ha elucubrado bastante, cuando el tema está muy claro: 28 si no hay ningún ‘neoprofesional’, 29 si hay uno y 30 si hay entre dos y cinco. Lógicamente los de Leopard mantienen esa condición pero también los de RadioShack –independientemente del nuevo contrato que deben firmar-. Eso sí, hasta el 1 de octubre hay tiempo para firmar y presentar los diez primeros contratos del nuevo conjunto, que deberán ser quince el día 20, y 23 –como mínimo, el 1 de noviembre.

Administrativamente, el proceso está muy claro; contractualmente, complicado pero resoluble; y deportivamente, plantea dudas sobre si convienen al ciclismo o no estas megaestructuras. Lo más incomprensible es el comunicado de la UCI, indicando que estudiará el tema. Como diría Mourinho ¿por qué?

lunes, 5 de septiembre de 2011

Suiza no quiere la ruptura del Euro

Cuando muchos analistas económicos internacionales –esos especialistas en predecir todo a posteriori, sacando pecho, además- están hablando de la ruptura de la zona euro, de que algunos países deberían abandonar la moneda común europea para salvar sus economías –o la de los poderosos insolidarios-, no creo que sea ningún país de los habitualmente mencionados, caso de Grecia, Portugal, Irlanda e incluso España o Italia- quien más se entristecería de esta decisión.

Y es que, sin duda, es Suiza la nación que más jugo saca a la moneda paneuropea. En los últimos años, el franco se ha revalorizado de tal manera ante el euro, que el cambio oficial es ya de 90 céntimos, frente a los 60 –cien pesetas, para entendernos- en que estuvo anclado durante muchos años. Sin embargo, los helvéticos –tan amables siempre- aceptan tus decadentes euros para que pagues, ofreciéndote un generosísimo cambio a la par, o incluso aún más beneficioso para ellos. Te ahorras tener que esperar colas en las oficinas cambiarias o desgastar tu venerada tarjeta de crédito. Así, un desayuno hotelero normalito, de 20 francos suizos –se dice pronto- pasa de costar 18 euros si lo pagas con la moneda local o con la Visa, a 20 o 21 euros, si lo haces en esta moneda. Beneficio total, del orden del 10% para los abnegados suizos, siempre buscando tu comodidad, faltaría más.

Con estos pequeños detalles se entiende por qué en este país hasta el más tonto hace relojes, dejando para los verdaderamente listos otros negocios bancarios que –es de suponer- tengan una rentabilidad muy superior a ese diez por ciento que está al alcance de cualquier ciudadano espabilado.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Enhorabuena y gracias, Benito Ros

Aunque eclipsado por la magnífica eclosión de Juanjo Cobo en la Vuelta a España –ya era hora de que aflorara su gran clase con una cierta continuidad-, no quiero dejar pasar la oportunidad de dedicar unas líneas a un navarro que, ayer en Champéry, se proclamaba por octava vez campeón del mundo, algo que está al alcance de muy pocos mortales. Y de muchos menos españoles.

Estoy hablando de Benito Ros, y de su flamante título: desde 2003 hasta el presente se ha impuesto en todos los Mundiales de ‘ruedas pequeñas’ –una de las dos especialidades del trial y, desde luego, la más española-, con la única excepción del de 2006, en Rotorua, en las antípodas neozelandesas, donde se iba con el bronce a pesar de competir en unas condiciones físicas muy lamentables que le llevarían al quirófano, para resurgir al año siguiente con más fuerza que nunca. Cinco veces ganador de la Copa del Mundo UCI y diez títulos de campeón de España adornan el palmarés de un hombre cuyo único ‘fallo’ para no ser una leyenda deportiva es simplemente la consideración que, para muchos, tiene el trial –trialsín aún le llaman- como disciplina menor, a pesar de que la competencia es cada día más fuerte y la difusión, más internacional. Pero nunca saldrá en los telediarios completando esa cantinela de ‘Otro día histórico para el deporte español’.

Curiosamente la primera impresión que me llevé de Ros no fue muy agradable. Apenas le conocía en 2003, cuando volamos hacia el Mundial de Lugano… y nos tocó como compañeros de asiento. Durante las dos horas de viaje, el navarro cayó en un profundo sueño pero lejos de estabilizarse, caía una y otra vez dando cabezadas sobre mí. ¡Vaya viajecito! Pero cualquier resquemor desapareció una vez que le vi superar obstáculos imposibles en competición. Era la primera vez que yo acudía a un Mundial de Trial y quedé enganchado; también fue para él algo especial, al obtener el ‘arco iris’.

Tampoco quiero olvidarme de su valentía al ser el primer piloto de alto nivel que renunció a competir en la disciplina paralela del biketrial y dedicarse en exclusiva al trial UCI. Una decisión difícil, incomprensible para muchos que compatibilizan las dos disciplinas, pero valiente. Y acertada.

En fin, a sus 30 años, está en su plenitud profesional y no podemos descartar –ni mucho menos- que sume algún título universal más. Pero no depende de él, sino de sus rivales y en especial de un joven aragonés llamado Abel Mustieles que sus dos primeros Mundiales en la máxima categoría los ha saldado con sendas platas detrás del octocampeón.

Enhorabuena y gracias.