jueves, 28 de julio de 2011

Todos estamos pensando ya en la Vuelta

El interesantísimo final del Tour de Francia –quien lo hubiera dicho tras los decepcionantes Pirineos- nos ha dejado a todos los aficionados con más ganas de ciclismo que nunca. Por ello, quien más y quien menos, está pensando en el inicio de la Vuelta a España para el que faltan apenas tres semanas. Obviamente los protagonistas serán otros muy distintos, pero la carrera española puede tener más emoción que nunca en este 2011. 

Y eso que los dos grandes actores españoles la ‘grande bouclé’ no estarán el próximo 20 de agosto en Benidorm. Obviamente la ausencia de ambos puede recortar el interés mediático y popular, pero también es cierto que deportivamente la carrera puede salir ganando, en emoción e igualdad, sin la presencia de Contador. En el caso del madrileño, es algo totalmente previsible y comprensible, a tenor de cómo ha acabado en Francia. Desde luego las especulaciones que se hicieron a inicio de campaña sobre que estaría en las tres grandes suenan hoy a auténtica ‘boutade’. Y en el del asturiano, también resulta lógico y más teniendo en cuenta que Euskaltel presenta una baza que puede ser más sólida en la persona de Igor Antón, como se vio el año pasado hasta su caída camino de Peña Cabarga.

Junto con Antón estarán en la línea de salida un Beñat Intxausti que tiene una oportunidad de oro para demostrar la inmensa clase que atesora y que no ha podido aún demostrar. O un Geox –con Menchov a la cabeza, que ya sabe lo que es ganar esta prueba- que se juega mucho en una temporada que no está siendo por asomo la que todos pensábamos. Y naturalmente un ‘Purito’ que lo ha apostado todo por la Vuelta, donde ya demostró en 2010 sus aspiraciones, y que no tendrá este año el lastre de una contrarreloj final, como en Peñafiel.

Solamente nos queda la incógnita de Ezequiel Mosquera, preinscrito por su equipo, aunque nos tememos que se trata más de un gesto –oigan, que estoy aquí, en un limbo jurídico aún-, que de una verdadera opción realista.

Y como dijo hace ya muchos años acertadamente José Miguel Echavarri, “en septiembre se presentarán los que no hayan aprobado en julio”. Aunque más exactamente se debería decir agosto, por el adelanto de la Vuelta y más que no aprobar, son los que no han podido completar el examen los que se darán cita en Benidorm: es el caso de Bradley Wiggins, Jurgen Van den Broeck o Janez Brajkovic, aunque está por ver si el rojo les da la misma motivación que el amarillo. Se ha hablado también del propio Cadel Evans o de los Schleck, pero tengo serias dudas al respecto, aunque a los luxemburgueses quizás les convendría reivindicarse en una ‘grande’ cuanto antes. Quizá sean los dos mejores extranjeros del 2010 –el ganador, Vincenzo Nibali, y el sorprendente Peter Velits- las opciones foráneas con más garantías.

domingo, 24 de julio de 2011

Mi recuerdo de Katherine Evans

Cuando afronté mi viaje en el ‘Never Never’ australiano, desde el ‘Top End’ hasta el ‘Red Center’, el pasado mes de octubre tras el Mundial de Geelong, de casi 1.500 kilómetros durante 21 horas a bordo de un ‘Greyhound’, mi primera parada en una localidad llamada Katherine, situada a poco más de 300 kilómetros del inicio de mi periplo en Darwin.

Se trataba de una pequeña población de unos 5.000 habitantes –con ello, es la tercera o cuarta localidad en número de habitantes del todo el Nothern Territory-, que no tenía mucho que ver en esas dos horas escasas de ‘parada técnica’, salvo una magnífica colección de fotos de las repetidas inundaciones sufridas en su reciente historia. Y es que impresionaba ver la carretera junto a la Estación de Autobuses –si se puede llamar así a un bar, unos servicios, una tienducha y una oficina cerrada- completamente anegada. La última de ellas, hace apenas cinco años.

Sin embargo, no vi por ningún lado ninguna referencia a uno de sus hijos más famosos, posiblemente el único con proyección mundial, un tal Cadel Evans. Y eso que ya había obtenido bastante notoriedad tras haber ganado el Mundial un año antes. Desde luego, había muchas más referencias a su persona en Geelong, incluso en Mendrisio, precisamente donde logró el arco iris: y es desde hace ya bastantes años estas dos poblaciones están más vinculadas con su vida: en el verano austral reside en Victoria; en la temporada ciclista, en las inmediaciones de esta población suiza.

Es curioso, pero la relación en la wikipedia entre Evans y Katherine se ciñe a apenas siete palabras en el último párrafo. Quizá sea porque abandonó muy pronto esas tierras inhóspitas para labrarse un porvenir en el ciclismo, primero en el mountain bike, luego en el de carretera; quizá porque su carácter está muy lejos de la imagen tópica del australiano extrovertido.

Es de esperar que, a partir de hoy, las referencias a Evans sean mucho más numerosas en su localidad natal, tras convertirse en el primer australiano en ganar el Tour de Francia, aunque lo que realmente puede ser apoteósico es el  despegue del ciclismo en su país, a tenor de lo que se está viviendo estas noches… por la importante diferencia horaria. Si ya hubo una explosión con ocasión del Mundial de 2009, ahora, entre el maillot amarillo de Cadel y el nacimiento de GreenEdge, la deseada –por unos- y temida –por otros- mundialización del ciclismo será un hecho irreversible.

viernes, 22 de julio de 2011

Samuel Sánchez, primer ‘maillot a pois’ en París de un escalador español

Fue Vicente Trueba, en 1933, quien inició una tradición que durante mucho tiempo se mantuvo en el Tour de Francia, el protagonismo de los españoles como los mejores escaladores de la ronda gala. En cierto modo, luchar por esta clasificación secundaria era una forma de reconocer la imposibilidad de alcanzar metas mayores, aunque por razones más organizativas y técnicas que por las verdaderas posibilidades de nuestros ciclistas.

Aparte de Trueba, Julián Berrendero y Jesús Loroño subieron al podio final a recoger el premio, aunque fue Federico Martín Bahamontes quien supuso una transición afortunada para el ciclismo español, ya que aparte de seis reinados de la montaña, subió a lo más alto del podio. Julio Jiménez, por tres veces consecutivas, tuvo que conformarse con este premio, a pesar de que estuvo a punto de imitar al toledano como ganador absoluto, en 1967, mientras que los tres últimos ganadores españoles de la montaña –Aurelio González, en 1968, Pedro Torres, en 1973, y Txomin Perurena, en 1974, se impusieron de una forma muy distinta, peleando en los pequeños coles y no en las grandes ascensiones, una táctica que ha sido imitada en numerosas ocasiones desde entonces, aunque no por nuestros corredores.

Parece mentira que desde 1974 -descalificaciones aparte- un español no ganase la clasificación de la montaña del Tour. Quizá fuera simplemente porque en estos últimos años los objetivos han sido mucho más ambiciosos, aunque también es cierto que ha faltado decisión por parte de algunos ciclistas, tanto para imitar la forma ganadora de ‘el Aguila de Toledo’, por ejemplo, como la del vasco de Oyarzun.

Por ello, es de agradecer que la reforma en la puntuación de la clasificación de la montaña en este Tour 2011 haya primado a un escalador nato como Samuel Sánchez, que el próximo domingo –salvo revolución mañana en la crono- será el único español en el podio después de cuatro años estando en lo más alto –cinco, si contamos ese podio virtual de Oscar Pereiro-. Además, Samuel Sánchez será el primer español en llevarse en propiedad el ‘maillot a pois’, identificativo del rey de la montaña… desde 1975, algo que no pudieron hacer lógicamente nunca sus predecesores.

jueves, 21 de julio de 2011

Tour 2011: De las dudas, que persisten, al reconocimiento de cinco protagonistas

Con cuatro ciclistas en un pañuelo de 72 segundos, con una etapa tan dura como intensa mañana y una crono terrible el sábado –esa especialidad en la que los fallos son irrecuperables- el Tour presenta casi tantas dudas como el pasado sábado cuando escribí mi anterior post. Incluso no me atrevería a descartar al propio Contador, quien, aunque no gane, puede morir matando para quitarse el regusto amargo del Galibier.

No quiero hacer cábalas de lo que sucederá en estos dos días. Simplemente reconocer los méritos de cinco de los protagonistas de hoy:

Alberto Contador, el sufridor. Con cara de póker hasta que no ha podido más, el madrileño no se mostraba ni excesivamente contrariado ni triste. Es un campeón y como tal asume las derrotas, y más cuando entran dentro de la lógica tras un Giro durísimo y algo que le sucede que solamente sabe él. Por ello supongo que le resbalarán bastante las críticas que recibirá en las próximas horas, de la misma forma que le debieron importar poco los encendidos, exagerados e interesados elogios que se le dedicaron en los días anteriores.

Andy Schleck, el valiente. Confío y deseo que la actuación del menor de los dos hermanos cambie la percepción que se tenía de él –de ellos- como un ciclista timorato. Es más, sus declaraciones de los días anteriores habían agudizado peligrosamente esta imagen –algo que yo mismo les había recriminado-. Afortunadamente hoy con sus 60 kilómetros escapado, a la antigua usanza, ha demostrado ser un ciclista de otra pasta, aunque sinceramente nos gustarían estas exhibiciones más a menudo, de la misma forma que olvidase sus declaraciones quejumbrosas. Lo dicho vale también para Leopard por su excelente trabajo táctico, aunque en este caso más frecuente. Chapeau.

Cadel Evans, el fuerte. Otro ciclista denostado en nuestro país, al que se le califica de chuparruedas indeciso. Ni siquiera ganar el Mundial de Mendrisio’09 o Giro de Romandía y Tirreno-Adriático este año había servido para que se mutase esta percepción, aunque su carácter de ganador sí se había evidenciado y el australiano estaba convencido de ello. Pero el trabajo realizado en solitario para reducir las diferencias superiores a los cuatro minutos ha sido sobresaliente, evidenciando su fortaleza. Además, ni se ha precipitado ni se ha cebado.

Thomas Voeckler, el resistente. Cada día que pasa me maravilla más este francés que domina los ‘tempos’ como nadie. Cuando hay que atacar, es el primero; cuando toca broma o exhibición, nadie antes que él. Y cuando hay que ocultarse, mejor que ninguno. Hoy no ha gastado ni un gramo más de lo necesario para seguir de amarillo y la jugada le salió perfecta. Y le saldrá más aún si termina en el podio de París, algo que no es ni mucho menos una utopía.

Mark Cavendish, el inteligente. La táctica de Movistar en su lucha por el maillot verde con Rojas estaba clara: dejar al inglés fuera de control. Y así llegó… pero demasiado acompañado –con otros 88 corredores más- lo que originó la lógica y reglamentaria repesca por parte del Jurado y/o la Organización. Seguro que ‘Cav’ conocía esta posibilidad y apostó inteligentemente por ella, en vez de arriesgarse a vaciarse o a remolcarse entre los coches, según se comenta maliciosamente por ahí. Mañana, en una etapa corta, será más complicado: haciendo cábalas, con el promedio de hoy -32,6 kilómetros por hora- el cierre de control estaría en torno a los 23 minutos. París bien vale una misa o pactar con el Diablo.

Foto: Graham Watson en la web del Leopard-Trek

miércoles, 20 de julio de 2011

Para corbatas, las de Unquera

Aunque fuera del Parlamento –es decir, en la España real- la temperatura es intolerablemente elevada, y no sólo por ser verano, en el hemiciclo hay más relajación, ya que el tema más importante del día ha sido la “recomendación” sobre la obligatoriedad del uso de la corbata, a tenor de la recriminación del presidente José Bono a su correligionario Miguel Sebastián, utilizando una intolerable comparación con el personal de la Cámara.

La corbata no deja de ser una forma de ocultar la horrible fila de botones que queda en una camisa, aunque hay veces que el remedio es peor que la enfermedad, a tenor de los modelitos que se ven por ahí o la escasa ‘gracia’ con la que algunos la llevan. Su origen está en un pañuelo que los mercenarios croatas –en el siglo XVII- llevaban anudado y al que llamaban como a su país, 'Hrvatska' (Croacia en idioma croata). De allí pasó a los ambientes franceses más refinados–ya con el ‘afrancesado’ cravate- y a los ingleses, que optaron por una palabra propia, tie –atar, lazo-.

En la segunda mitad del siglo XX la corbata no sólo era un símbolo de elegancia, sino, sobre todo, de pertenencia a unos determinados grupos económicos y sociales, lo mismo que el uniforme lo puede ser en otras profesiones. Sin embargo, en los noventa y sobre todo en esta década, el uso del traje y la corbata ha disminuido de forma radical en determinadas empresas, que abogan por la comodidad, por la naturalidad, como factor fundamental para facilitar la producción. Y en algunos casos, de forma radical, aunque no es el tema de este ‘post’.

No voy a ser yo –ni mucho menos- quien determine dónde, cómo o cuando se debe llevar traje y corbata. Pero hay momentos y ocasiones en los que un traje y una corbata son excesivos, incómodos, inoportunos o innecesarios, y por ello deben dar paso a una forma de vestir más apropiada, más adecuada. Más relajada, si se quiere usar ese término. Pero además, una combinación de camisa a cuadros rojos y blancos, con corbata verde, chaqueta marrón y pantalones azules, o simplemente ese ortopédico conjunto de camisita blanca de manga corta y corbata, sin chaqueta, es bastante más rechazable estéticamente hablando que un simple polo.

Quizás el Congreso –como representación de la soberanía española- deba dar ejemplo de tolerancia en la vestimenta, independientemente de que el personal de servicio lleve uniforme. Y más en verano. Si en Japón lo han hecho…

Personalmente, me quedo con las corbatas… de Unquera.

martes, 19 de julio de 2011

Rosell: cuando las verdades duelen

Las declaraciones efectuadas ayer por el presidente de la CEOE, Juan Rosell, para “enderezar” la economía española han levantado muchas ampollas, tanto entre los sindicatos, dispuestos siempre a defender lo indefendible pero no lo razonable, como en la obsoleta izquierda española que presume de unida, y a cuyo coordinador general solamente se le ha ocurrido contestar diciendo que deje de “decir paridas”.

Pues no. Independientemente de que se puedan valorar y apostillar muchas de sus declaraciones, y que lógicamente haya dejado de aludir a las culpas de aquella otra parte a las que –muy bien, por cierto- defiende, el señor Rosell tiene bastante razón en lo que manifestaba.

El primer blanco de las críticas de Rosell fueron los empleados del sector público, al pedir “combatir a los funcionarios prepotentes e incumplidores”, abogando por “evaluar y penalizar” a los empleados públicos que no cumplan sus obligaciones. Y digo yo, ¿es tan tremendo aquello que dice? Por supuesto que no, cuando esta evaluación, siempre que se haga con rigor y no con el amiguismo tradicional –en el que mucho tienen que ver los sindicatos, por cierto-, contribuirá a valorar mejor a aquellos que rinden muy por encima de lo que se les paga o considera. Creo entender que el presidente de la CEOE no ha criticado a todo el sector público, sino a una parte, bien conocida y bien fácil de definir y separar, que hace que paguen justos por pecadores.



Tan razonable o más aún es el dardo lanzado contra aquellos que se apuntan al paro, pero que siguen trabajando en negro, o simplemente viviendo del Estado sin ningún interés en su formación o en su reconversión. Es decir, entiendo que se refiere a una parte, no todo el conjunto de los cinco millones de parados de nuestro país. Rosell exigió “hacer que la legalidad sea absolutamente real para acabar con la corrupción y las malas prácticas en las empresas”, y no le falta ni un ápice de razón, aunque en este caso se olvidó añadir que estas medidas deben aplicarse tanto a una como a otra parte del contrato laboral.

La conferencia de Rosell hubiera sido perfecta si hubiera rematado diciendo que hay que terminar también con otros sujetos indeseables en el tejido empresarial: los especuladores y los gestores de sueldos multimillonarios a los que les importa muy poco la situación en la que cogen y dejan las empresas que rigen, ya que saben que siempre tendrán una nueva oportunidad. Y que si fracasan, la culpa la tendrán los otros actores de la sociedad, a los que ahora se penaliza, sin distinción.

lunes, 18 de julio de 2011

Cervezas para todos los gustos y de todos los tamaños

Quedan muy, muy lejos los tiempos de mi periplo como recluta en el CIR de Cáceres, aunque aún tengo fresco el recuerdo de los permisos de fin de semana cuando tomábamos al asalto una pulcra cafetería, en la zona del Paseo de Cánovas, en la que, aparte de poder desahogarnos con tranquilidad y limpieza después de demasiados días evitando las cochambrosas letrinas de Santa Ana, nos refrescábamos con una o varias Mahou. Era uno de los pocos lugares en la ciudad en que la entonces cerveza preferida de los reclutas madrileños se imponía a la omnipresente y venerada Cruzcampo de la mayoría andaluza de esa variopinta quinta compañía.

Han pasado muchos, muchos, años, insisto, y mis gustos cerveceros se han consolidado, pero se han modificado. Y no hablo de mi predilección por las belgas: una Duvel, acompañando a una cazuela de ‘moules’ y un plato de ‘frites’, es uno de los mayores placeres no pecaminosos que se puede procurar un mortal. Me refiero a que mi ‘mahouismo’ no es ya tan intenso y que una Estrella o una Cruzcampo son mucho mejor apreciadas hoy en día por mi paladar.

Por ello, chollos como el que encontré en una gasolinera la pasada semana, con una oferta del 10% gratis, es algo muy de agradecer. Claro que siempre queda la letra pequeña, como muestra la fotografía: el contenido será gratis, pero el precio no puede ser el mismo en  dos envases de diferente tamaño, no duda ni un momento el cerrado empresario. De nada valieron mis lógicas argumentaciones ante la empleada de turno que solamente se mostraba preocupada por las fotos que evidenciaban gráfica y contundentemente el tremendo dislate cometido. Aunque más que un error, es una prueba más de lo poco que importamos los consumidores.

Más grave aún me parece que la empresa cervecera no haya tomado cartas en el asunto: ya no está en juego su política comercial, sino la confianza que en ella podíamos haber depositado. En fin, me parece que necesito otra cerveza. 

domingo, 17 de julio de 2011

Informe Robinson: El ciclismo desde dentro

Estoy seguro de que todos lo habéis visto ya . Y os habrá encantado, como a mí. Por ello, quiero rendir homenaje con este enlace al gran trabajo de Canal+ en pro de nuestro injustamente denostado deporte. Gracias


Informe Robinson - El ciclismo desde dentro from RICCI on Vimeo.

sábado, 16 de julio de 2011

Dudas, muchas más dudas

Recién terminados los Pirineos, con una etapa de las que acaban con la afición, el Tour de Francia cumple dos semanas con muchas más dudas de las que teníamos el pasado 1 de julio. Es cierto que queda una semana durísima, y que la segunda ración de montaña suele ser más decisiva que la primera. Pero somos bastantes los que no terminamos de encontrar el sentido a lo que está sucediendo en las carreteras galas. Claro que en París, a toro pasado, lo veremos todo muy clarito.
Es indudable que Contador no está bien. Los esfuerzos del Giro y las tres caídas sufridas marcan. Obviamente. Pero ¿estamos seguros de que el tiempo juega a su favor? Posiblemente sí en su recuperación; pero seguramente no en la fortaleza mental que van adquiriendo algunos de sus rivales. Con el lastre de los minutos perdidos, el madrileño tendrá que atacar. Pero, ¿estará tan fuerte de hacerlo con la intensidad que necesita para dar la vuelta a una tortilla que se le está quemando?

¿Quién entiende a los Schleck? Tampoco están demostrando mucho a pesar de que están haciendo trabajar a su equipo como si fueran a reventar la carrera: posiblemente lo único que está claro es que Frank estaba más fuerte que Andy, pero el menor sigue siendo el señalado. Y hoy han surgido nuevas dudas sobre el mayor. Pero al igual que pasa con Alberto, el tiempo no corre a su favor; todo lo contrario: con la situación actual –es decir, con una crono larga de por medio- tienen la carrera más perdida que ganada. Por cierto, hoy he leído en Twitter –no recuerdo quien lo ha dicho, perdonad- que sería mejor para ambos que siguieran sus carreras por separado. No lo sé, pero sí sería muy positivo que se definieran galones y objetivos distintos: no pueden estar tan pendiente uno de otro en carrera.

¿Es Evans el hombre fuerte? En principio sí. Y, además, es al único de los bien situados –llamémosles así- que se está beneficiando claramente del paso de los días. Pero a quien más quien menos le da miedo apostar decididamente por el oscuro australiano, así que ahí se le deja.

Y Basso, ¿tiene la fortaleza para ganar un Tour? De momento no ha demostrado nada, pero en una carrera como esta, de tanto marcaje, de definición de intenciones pero no de responsabilidades, podría pasar de todo. A lo mejor es el ‘tapado’, aunque quien mejor se está aprovechando de tales circunstancias hasta la fecha es Samuel Sánchez, que ya lleva una en su cuenta, que ha estado cerca de lograr hoy la segunda y que si sigue así –con esa mezcla de decisión, inteligencia y fortaleza- seguro que será protagonista en Alpes.

No me olvido de Voeckler. Ya he dicho que no es santo de mi devoción. Pero que siga vestido de amarillo es tanto consecuencia de la dinámica de su carrera como de sus propios redaños. Y aunque nos fastidie, corredores así siempre son necesarios para el ciclismo. Y más cuando hay tan poquitos hechos como hoy –elucubraciones aparte- que contar.

jueves, 14 de julio de 2011

Otro frente abierto más: ciclistas contra periodistas

Cuando leí ayer el artículo ‘Erase una vez’ de Pascale Schyns en Biciciclismo no podía dar crédito a mis ojos. Por si tenemos pocos problemas y enfrentamientos en el mundo del ciclismo, uno nuevo ha saltado con ocasión del injustificable atropello de Juan Antonio Flecha y Johnny Hoogerland, protagonizado por el sindicato francés de corredores (UNCP) y la Asociación Internacional de Periodistas de Ciclismo (AIJC). Pero con los tintes del más absoluto sinsentido y unos preocupantes matices de oscuros intereses.

Durante todo el día intenté recabar más información sobre lo sucedido y ha sido esta mañana cuando he encontrado esta información en Gara que aclara bastante sobre este nuevo e innecesario conflicto.

Y es que es incomprensible que la UNCP pidiera que sólo los ex corredores pudieran conducir coches en la carrera, argumentando que “sólo los que han sido ciclistas acreditan la competencia necesaria para hacerlo”. Tan interesado como falso, aunque sí coincido con ellos que hoy por hoy hay chóferes poco capacitados en determinadas carreras y que no vendría mal exigir unos requisitos específicos en algunas pruebas y circunstancias: no es lo mismo ir en medio del pelotón que por delante .

Por otro lado, no hay que confundir las medidas de seguridad a la hora de conducir y realizar un adelantamiento de corredores –que dependen principalmente de la anchura de la carretera, y de la velocidad y tamaño del grupo a adelantar- con las circunstancias de carrera, como la distancia entre grupos: incrementar el famoso minuto que permite la presencia de coches intercalados, como ha sugerido el Tour, no es una cuestión de seguridad ciclista sino de desarrollo deportivo de la prueba.

En todo caso esta medida no viene a ser sino una forma de desviar el foco de atención, como muestra el hecho de que no se haya querido desvelar la identidad del causante del accidente, posiblemente porque sea un personaje bien conocido.

Y precisamente esta generalización –insisto, para no individualizar de forma peligrosa- es lo que ha molestado a la AIJC. “En materia de seguridad, los periodistas han demostrado, todo el año, un respeto absoluto por los ciclistas y jamás, al volante de sus vehículos, se han visto envueltos en un accidente de este tipo”. Por cierto, los tiempos en que los periodistas campaban a sus anchas por un pelotón se terminaron años atrás, al menos en las grandes carreras: muchos de mis colegas no pueden ver un ciclista en acción durante buena parte de los tresmil y pico kilómetros de una ‘grande’.

Hasta ahí todo correcto y perfectamente comprensible. Pero donde mis colegas han sacado los pies del tiesto, de una forma tan absurda como peligrosa es cuando terminan instando a los ciclistas “a recordar a sus patrones las reglas mínimas para garantizar su propia seguridad. No es necesario asumir riesgos increíbles para adelantar al pelotón, o batir récords de velocidad para entregar un bidón. Vuestra herramienta de trabajo (la bicicleta), de carbono, se revela cada vez más frágil, y puede haber debates mucho más interesantes, para vuestra seguridad, que el de los auriculares”.

En fin, bendito ciclismo y menos mal que hoy llegan los Pirineos.

Foto, tomada del blog mildolores.

lunes, 11 de julio de 2011

El Tour es el Tour

"Esta siendo un Tour muy intenso, quizás más que otros años, y tenemos la sensación de que llevamos muchísima carrera cuando aún no hemos afrontado ninguna de las etapas que sobre el perfil se podrían definir como decisivas. Aún faltan tres días para la primera etapa de alta montaña". Así se expresaba Samuel Sánchez en esta jornada de descanso, de merecido descanso, tras un inicio de Tour realmente duro, y aunque el asturiano da más importancia a la tensión acumulada, lo cierto es que jamás se había vivido un comienzo tan accidentado.

Candidatos a los puestos de honor como Wiggins, Brajkovic, Horner o Van den Broeck ya no están en carrera, lo mismo que otros hombres llamados a tener un papel estelar, como Vinokurov, Boonen, Intxausti o Zabriskie, o incluso hombres de equipo tan bien valorados como Gárate, Velasco o Txurruka. Todos ellos por accidente. Incluso otros favoritos como Gesink, Kloden, Leipheimer y el mismo Contador se encuentran ‘tocados’ y hasta los próximos días no veremos el sentido de su evolución.
Insisto, nunca se había vivido un inicio así. Las caídas son parte de este deporte y todos lo saben, pero nunca con tal profusión. Se podría hablar de nervios debido a la igualdad en una general que aún no ha tenido ninguna criba; o de carreteras demasiado estrechas para un inicio tan tenso. Pero nadie habla claro. El Tour es el Tour, no el Giro. Y claro, críticas tan contundentes como la del Crostis no las veremos aquí jamás. Ni por parte de los equipos, que saben contra quien se la juegan, ni menos aún de la UCI, que no quiere/puede perder a un aliado tan importante como ASO en estos momentos de indecisión sobre el futuro del ciclismo.

Y ojo: el año que viene no habrá ‘pinganillo’ en el Tour: saquen las consecuencias en cuanto a seguridad de una carrera sobredimensionada.


Por si fuera poco, el conductor de un vehículo de la organización ponía ayer la guinda arrastrando en su frenético e irreflexivo adelantamiento a Flecha y Hoogerland. Pese a la bula que tienen estos chóferes, a Prudhomme no le quedaba más remedio de calificar lo sucedido como “escándalo” y mandar a los culpables a casa.
Este atropello sí que ha abierto el debate sobre si hay que reducir el número de coches en carrera. Posiblemente, pero mucho me temo que cuando salen a colación estos temas son los pequeños organizadores –donde no suelen sobrar autos, precisamente- quienes acaban pagando el pato. Porque el Tour es el Tour.

PD: No me he equivocado de vídeo, pero en todos los sitios cuecen habas y el de ayer ya la hemos visto demasiadas veces: Jesper Skibby, atropellado en la Ronde Van Vlaanderen, en 1987 (cortesía de David Seco)

sábado, 9 de julio de 2011

Adiós a un campeón

Por Salvador March (*)

Recibí una llamada del Coordinador de las Escuelas provinciales, Pedro Luis Biosca. Su tono de voz no me gustó. Presagiaba algo malo. Por desgracia, así era.  “Salvador, s’ha mort el méu nebot Jofre”. Del mazazo tardé varios momentos en reaccionar, hasta que, al fin, le pregunté: ¿Qué ha pasado? “Un accidente laboral con el tractor”.  El ciclismo provincial sufría, desde aquellos momentos, una gran pérdida.

Hace escasos días, en la presentación de su equipo, la Peña Ciclista Benicàssim, a Jofre Grau Biosca le pregunté cómo estaba de ánimos.  Su respuesta fue inmediata. “Con ganas de comenzar”.  En sus cortos 21 años contaba con una trayectoria  plagada de éxitos, como el Campeonato de la Comunitat siendo Júnior, en 2008 y otros muchos y había una esperanza que se truncaba de golpe. Sacrificado, con espíritu, dedicación y humildad, compañero infatigable a la hora de colaborar. El siempre decía “yo no compito, disfruto  encima de la bici”.  

Tenía que ser un vehículo diferente al que, en tantas ocasiones, te has jugado la vida, en descensos o sprints. Tus piernas han dejado de dar pedales, pero esa facilidad que tenías para escalar seguro que te ha llevado directamente al cielo. Adiós Jofre, y descansa en paz.           

(*) Salvador March, periodista del diario Mediterráneo con el que he tendido un trato bastante estrecho en los pasados Campeonatos de España, me ha mandado esta triste noticia. Fue ayer cuando me enteré del deceso, y me quedé helado cuando entré en el blog de este chaval, del que sinceramente apenas había oído hablar y leí su última entrada, que comenzaba así “Ayer cuando venia del fisioterapeuta me arrollo una motocicleta que se salto un semáforo” y terminaba con un “suerte que llevaba el casco, menudo susto”. Además, me recuerda tanto a otro fallecimiento de la pareja de un gran compañero y amigo. Joder, que palo.

miércoles, 6 de julio de 2011

Rojas y verdes

Durante la presentación ayer de la Vuelta a Madrid –en un magnífico paraje junto al Pantano de San Juan-, nos lamentábamos de la escasa repercusión social que tienen nuestros grandes ciclistas en comparación con otros grandes campeones de tiempos no demasiados lejanos. O dicho de otra forma, la diferencia que puede tener en el trato mediático y popular un Alberto Contador respecto a un Miguel Indurain. Claro, que a mí me duele más aún el olvido que hay con respecto a un Oscar Freire que en otro país estaría en los altares.

Por ello, me agrada sobremanera el interés con el que se está siguiendo la lucha que está manteniendo desde hace tres días el murciano José Joaquín Rojas con el maillot verde. Y sobre todo su reflejo en los medios de comunicación… que ojalá trascienda a la calle. Hoy lo ha salvado por un puntito de nada, pero el resultado de esta batalla lo veremos el 24 de julio en París. Bueno, no exactamente: hay que analizarlo día a día ya que por esos extraños reglamentos de la UCI, cada día que vemos a Rojas en el podio equivale casi a una victoria en una prueba por etapas menor. Y no me refiero a la publicidad, sino a ese incomprendido e incomprensible baremo de méritos deportivos.

Hoy el Diario Vasco nos traía un interesante reportaje sobre la figura de José Joaquín en comparación con la de su malogrado hermano Mariano, con la ayuda del hombre que ‘descubrió’ a ambos, Manolo Saíz, aunque el director cántabro no desvela todo lo que hizo por el pequeño tras el fallecimiento del mayor, para que pudiera plasmar ese ciclista que llevaba en la sangre.

Sin embargo, lo que verdaderamente quiero recordar son dos manifestaciones efectuadas por el de Cieza este mismo año. Por un lado, a principios de temporada, cuando declaraba que "llevo unos años dando al palo y éste tiene que ser el gran salto como corredor". Pero por otro, lo que reconocía en la rueda de prensa posterior a los Campeonatos de España que ganó hace diez días en Castellón: "Siempre he dicho que no solo era un esprinter. Me siento más como un ciclista para carreras de un día como la de hoy y espero seguir mejorando en este aspecto”.

Y aunque hoy hayamos vibrado con él en esta llegada en Cap Frehel en la que sólo le han batido dos monstruos de la talla de ‘Cav’ y Gilbert, y que durante estas dos semana y medias le veamos en esa lucha por el punto a punto, en finales y sprints intermedios, el verdadero objetivo de Rojas es conseguir victorias en clásicas de todo tipo. La comparación con Jalabert no resulta descabellada, ni mucho menos.

Pero tampoco debemos olvidarnos de otras declaraciones del murciano, aunque algo más antiguas. “He corrido cuatro mundiales, dos en juveniles y dos en amateur, pero nunca he sido seleccionado como profesional”. En Copenhague debe ser uno de los fijos.

Nota: Justo en el momento que acabo de subir este post, me entero de la descalificación de Rojas en el sprint intermedio y, por tanto, la pérdida del maillot verde a manos de Gilbert. En fin, lo sucedido no debe cambiar ni una coma del espírutu de este texto. 

lunes, 4 de julio de 2011

Fin de semana en el velódromo de Tafalla

Aunque la gran noticia para la pista española radica –desde la semana pasada- en la terminación del cambio de la pista del Palma Arena, con una superficie ya adaptada a los requerimientos de la UCI y que se destacar por una madera mucho más clara que la anterior, el epicentro de esta disciplina en este fin de semana no ha sido Mallorca sino Tafalla con los Nacionales juniors, la cantera del futuro de una disciplina que, como ya he expresado, se encuentra en una encrucijada por la introducción del omnium en el programa olímpico y la exclusión de pruebas tradicionales.

Afortunadamente en el velódromo Miguel Indurain no figuraba el omnium en el programa de competiciones. Y es que esta disciplina –aparte de absurda- es muy exigente para chavales como los juveniles en un proceso de formación, que en muchos casos aún no está nada definido, no sabiendo siquiera si van a decantarse hacia la carretera o hacia la pista, hacia la velocidad o hacia el fondo. Otra cosa es que a nivel Europeo o Mundial, y siempre hablando de juniors, se dispute esta disciplina, algo que sinceramente no comparto, pero tenemos que aceptar.

Aparte del exceso de moscas –algo que nunca había vivido en este escenario y que en algunos momentos llegó a ser desesperante-, lo peor de este Nacional fueron sus fechas: la Semana Santa, por las restricciones de Tráfico, es un momento ideal, pero no se pudo organizar. Así que nos vamos al verano, más cerca de los objetivos de la selección, pero en plena coincidencia con la temporada de carretera, el objetivo de muchos corredores… y equipos. De esta forma selecciones como Madrid o Euskadi, sobre todo, se presentaron con notables ausencias.

De esta forma se dieron cita algo menos de un centenar de corredores, y con la Comunidad Valenciana en triunfadora con dieciséis medallas –ocho oros, tres platas y cinco bronces-, ratificando el buen trabajo desde cadetes de los últimos años… y una buena hornada de ‘pistards’ que ahora hay que cuidar de cara a la permanencia en los velódromos cuando sean élites. Claro, que todo esto va por rachas y el tradicional dominio de catalanes y vascos, se pasó a la entrada de los baleares y ahora son los levantinos los que están en la cresta de la hola.

A nivel individual quisiera destacar algunos nombres. Como el valenciano Julio Alberto Amores, que engaña, en su corta talla, toda la potencia y habilidad que desarrolla en carrera: pocos corredores he visto capaces de relevar cuatro vueltas en una persecución por equipos sin que ello merme el ritmo de la cuarteta; o el vasco Aitor Rey, que también combina inteligencia y clase; o la pequeña de las Usabiaga, Irene, que oculta tras la sombra de su hermana, parece tener un futuro más halagüeño aún que Ana. En velocidad hay menos mimbres, pero ahí es donde debe radicar el trabajo del STYR en Palma, con ciclistas como José Miguel Caldentey o Mar Manrique, que se llevaron de Tafalla cuatro medallas de oro cada uno.

sábado, 2 de julio de 2011

"Leyenda y tragedia en el Tour de Francia cuarenta años después",

Hoy comienza el Tour de Francia. El que puede ser el cuarto en la cuenta triunfal de Alberto Contador, por mucho que tire balones fuera de forma lógica para descargarse un poco de presión. Pero esta edición también significa los veinte años del primer triunfo de Miguel Indurain. Ni que decir tiene que madrileño y navarro son los protagonistas de las páginas dedicadas al ciclismo –desgraciadamente ya no de las portadas- de los medios.

Pero esta edición también es el aniversario, el cuadragésimo, de unas de las más bellas gestas del ciclismo español, de ese segundo triunfo final en el Tour que pudo ser pero que se torció, del ciclista que mejor representa las glorias y las miserias en esa magna representación de nuestro deporte que es el Tour.

"Leyenda y tragedia en el Tour de Francia cuarenta años después", mi particular homenaje a la figura de Luis Ocaña, en Cobbles&Hills. Por cierto, el conquense es el ‘culpable’ de mi pasión por el ciclismo.