viernes, 31 de diciembre de 2010

A los que sé que me ayudaréis a bajar la calefacción

Lo mismo que detesto profundamente los deseos de paz, felicidad, amor y otras milongas que tanto se prodigan falsamente en estas fechas por parte de tanto cantamañanas que anda suelto, agradezco enormemente las felicitaciones sinceras de los amigos, de aquellas personas que realmente te desean lo mejor y que precisamente por ello están dispuestas a ayudarte en la verdadera medida de sus posibilidades cuando surja la oportunidad. Las que cambian las bonitas palabras navideñas por gestos auténticos durante todo el año.

Sin embargo, hoy más que nunca quiero recordar la frase de Thomas Alva Edison de que el éxito es un 1% de inspiración, y un 99% de transpiración. Es decir, de que nuestros objetivos -nuestros sueños, como a algunos les gusta decir- en el 2011 se cumplirán en una gran medida gracias a nuestro esfuerzo. Eso sí, nunca viene mal una ayudita de estos amigos para distraer o apartar a esos cabritos que nos suben la calefacción, para que la ‘sudada’ sea soportable, e incluso se agradece todavía más un poco de aire acondicionado para refrescarnos durante ese esfuerzo.

A todos vosotros, gracias y feliz 2011, pero no sólo hoy sino uno tras uno de cada uno de los 365 días del 2011, de alguien dispuesto a soplar por vosotros si es necesario.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Estas Navidades… ¡ponga una bicicleta en su vida! (continuación)

Hace algunas semanas, el Tío del Mazo nos hacía esta recomendación navideña, ¡ponga una bicicleta en su vida!, en un artículo en el que plasmaba seis motivos para regalar una bicicleta. Por salud, como experiencia, como medio de transporte… y todos los que cada uno quiere añadir. Una bonita iniciativa que, lamentablemente, es insuficiente.

Por todo ello, y como complemento a lo anterior, me gustaría pedir a los Reyes Magos –si nos queda algo de ilusión, o simplemente a los poderes públicos, si somos más prosaicos- otros seis regalos, para que el uso de la bicicleta no fuera

1. Las mayores facilidades posibles para el traslado de la bicicleta en otros medios de transporte (tren, metro, autobuses, avión…), de los que es perfectamente complementaria. Y en todo caso, y especialmente en el transporte aéreo, con un coste gratuito o meramente simbólico.

2. La creación de estructuras específicas para el traslado en bicicleta, bien mediante carriles bici compatibles con peatones y automóviles, bien mediante espacios prioritarios o exclusivos en determinadas franjas horarias. Todo ello complementado con infraestructura para el aparcamiento de las bicicletas (y no tener que recurrir a las vallas o farolas, lo que tanto molesta en algunos Ayuntamientos).

3. Un sistema –o sistemas- de alquiler de bicicletas en las principales poblaciones españolas que sea efectivo y cómodo para los ciudadanos y que disuada definitivamente a usar el automóvil. Si en las principales poblaciones de países como Dinamarca y Holanda la gente lo usa, ¿Por qué no en España, con mejor climatología?

4. Educación y respecto de los automovilistas –mediante campañas publicitarias y de concienciación- con respecto a los ciclistas para que se termine definitivamente con ese sentimiento que muchos tienen de exclusividad en el uso de las calles y carreteras y naturalmente para terminar con la mentalidad de algunos que ven a la bicicleta como un obstáculo y una máquina de pobretones.

5. Un poco de sentido común para algunos ciclistas para que también respeten las normas y a otros usuarios del asfalto urbano –peatones- y no contribuyan con sus infracciones a crear un mal ambiente para con la bicicleta. Bastante tenemos con otras razones.

6. Un esfuerzo a la sociedad para que recuerde que el ciclismo es, ante todo, una práctica deportiva, de ocio, de salud y que se nos deje de asociar con esa imagen negativa –cierta, pero minoritaria y parcial- que se ha generado en los últimos años.

Ponga una bicicleta en su vida, pero pongamos también todo lo necesario para usarla y disfrutarla.

lunes, 27 de diciembre de 2010

2010: un kurioso año en cuatro minutos

Kurioso es uno de los blogs más recomendables que conozco. Y de todos sus trabajos, quizás sea este uno de los más ‘kuriosos’, un resumen del 2010 que está a punto de finalizar en cuatro minutos.

Como nos dice su autor, “que lo disfrutéis como yo al prepararlo”.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Feliz Solsticio (!toma ya!)

Como todos los años por esta época, saco a relucir la misma monserga que algunos ya conocéis: no me gusta la Navidad. Mejor dicho, no soporto ese falso espíritu navideño de amistad que hace que algunas personas te deseen lo mejor durante estos días, con una sonrisa tan falsa como amplia, aunque durante todo el resto del año si te desean algo, es lo peor que se puedan imaginar, en forma de puñalada trapera o de ignorancia total. Ni por supuesto, ese otro tipo de espíritu navideño que se traduce en un consumismo excesivo, enfermizo y obligado, que sólo beneficia a los que nos ‘putean’ durante los once meses y medio restantes.

Lo único que me gusta verdaderamente de la Navidad es la ilusión de los más pequeños, de aquellos que todavía no están maleados. Una ilusión que se contagia y que debe ser aprovechada. Por ello procuro absorber un poco de este auténtico espíritu navideño que sirva, junto con el esfuerzo del trabajo propio –no se nos olvide- para contrarrestar lo que otros logran a base de un compendio de malas artes que no es el momento recordar.

Pero no quería ir por este camino: Y es que la Navidad 2010 se nos presenta distinta y divertida a causa de las declaraciones absurdas de dos bandos irreconciliables en su forma de entender estos días: los que defienden el sentido de la fiesta católica por encima de todo, incluso con carácter exclusivo, y los que reniegan de cualquier componente religioso, comenzando por la propia denominación.

Entre los primeros hay que citar al obispo católico argentino Fabriciano Sigampa, que señalaba que "no debemos confundir la Navidad con un señor gordo vestido de rojo", o al secretario general de la Conferencia Episcopal Española y obispo auxiliar de Madrid, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, quien manifestaba que si la Navidad se reduce "a puro costumbrismo social", entonces la celebración "decae y hasta resulta aburrida". Señores, olvídense de su antiguo monopolio felizmente superado y que cada uno celebre estas fechas como quiera o pueda.

Pero más absurda –hasta llegar a la estupidez- es la postura de aquellos pseudo progresistas que han ‘acuñado’ el nombre alternativo de Solsticio de Invierno (*) y se quedan tan ‘panchos’ cuando te desean un “Feliz Solsticio”. !Vaya susto que te puedes llevar! Algo así como si recuperamos el antiguo calendario republicano francés, más “ecológico” –y anulado por la Iglesia, no se olvide, por si algún iluminado propone recuperarlo- y deseamos unas felices vacaciones de Termidor.

Para unos y otros, recordar la etimología de una palabra que significa nacimiento, y que se puede asociar también al inicio de un nuevo ciclo anual, con el crecimiento de los días, o simplemente de un nuevo año, aunque haya que esperar una semana más. Y que nadie se olvide que, hoy más que nunca, hay que crecer, hay que cambiar, ante un panorama francamente descorazonador en muchos sentidos.

(*) Denominación políticamente incorrecta y sobre todo absurda si estamos en el Hemisferio Sur.

martes, 21 de diciembre de 2010

El eclipse del siglo

Los eclipses –sobre todo los de Luna- son como los Madrid-Barça. Se los llama ‘partidos del siglo’, aunque se repiten, como poco, un par de veces al año. Y es que los medios informativos, cuando los anuncian, nos equivocan diciendo que el eclipse no se repetirá hasta varios lustros después… aunque apenas pasan unos pocos meses para el anuncio del siguiente. Es más, exactamente hay dos eclipses lunares por año; como el ‘clásico’.


En fin, esto es lo que podríamos haber visto esta mañana de no haber sido porque un impenetrable manto gris de nubes eclipsó la luna y todo el firmamento. Es un vídeo hecho en ‘time lapse’ que merece la pena contemplar.

domingo, 19 de diciembre de 2010

La cara B de las ciudades desde una bicicleta

El pasado mes de agosto os recomendaba media docena de narraciones ciclistas veraniegas, una sugerencia que, varios meses después, es perfectamente válida para vosotros o para quedar bien con algún amigo ciclista y aventurero estas Navidades, aunque probablemente algunos de estos libros ya no se puedan adquirir fácilmente.

A esta lista me gustaría añadir una nueva recomendación, ‘Diarios de Bicicleta’, de David Byrne. El hecho que esté escrito por un músico, antiguo líder del grupo Talking Heads, no deja de ser una anécdota, ya que en el autor de esta narración nos encontramos a un artista polifacético, pero sobre todo a una persona observadora, preocupada por el mundo en el que vive, que reflexiona sobre muchas cuestiones de actualidad, desde su propia curiosidad y el descubrimiento cotidiano, no desde la altura de una cátedra.

Y este descubrimiento surge del uso de su bicicleta, una modesta máquina plegable que, desde hace muchos años, le acompaña por sus viajes a través del mundo. Con ella recorre ciudades como Berlín, Estambul, Buenos Aires, Manila, Sydney, Londres, San Francisco o Nueva York, donde reside, mostrándonos el lado humano de estas urbes desde ámbitos tan distintos como el arte, la fotografía, la arquitectura, la música, la moda, el urbanismo, la sociología… y con la mayor o menor facilidad del uso de la bicicleta como hilo conductor de las distintas narraciones. Byrne nos presenta la ‘cara B’ de las ciudades, como he leído en alguna crítica de esta obra, que curiosamente me atrajo más por su portada simple y llamativa que por el conocimiento previo que tenía de la existencia del libro o del autor. Obviamente no es una narración de ciclismo, ni siquiera de bicicletas, en sentido estricto, pero es una forma de compartir una utilidad más para las bicicletas, por mucho que nuestros gobernantes no sepan entender esta faceta urbana de una máquina polivalente.

Hojearlo y ojearlo me llevó rápidamente a la decisión de comprarlo, aunque para aquellos más osados, existe la opción de adquirirlo en su web en formato audiolibro, en inglés, narrado por el propio Byrne. Eso si, olvidaros de la opción e-book en castellano.

PD: Quiero dedicar este post a otro fanático de la bicicleta plegable, Enrique, para que siga descubriendo el mundo así.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Semáforos en rojo; agentes que te sonrojan

Un semáforo en ámbar –para un madrileño, para un español- siempre ha sido sinónimo de acelerón, para pasárselo antes de que se ponga en rojo… aunque ello signifique detenerse irremisiblemente un poco más adelante. Es una actitud que no justifico, pero si que asumo por el bien de mi propia seguridad corporal, tanto como peatón dispuesto a cruzar o simplemente como conductor en la calle opuesta.

Esta costumbre, sin embargo, no sólo no se ha corregido –a base de educación o de represión-, sino que ha crecido hasta el punto de encontrar a cientos de conductores cada día que, después de cambiado el ámbar al rojo, siguen acelerando para pasarse el semáforo. Incluso tres o cuatro segundos después del ‘cierre’. Les da igual que algún peatón osado –pero en su pleno derecho- esté a punto de cruzar. O poner en riesgo la vida de los ocupantes del coche que, con su luz en verde que le da paso, está ya arrancando, despreocupado por la irresponsabilidad del fulano.



La situación es grave. Pero más aún lo es que la infracción sea contemplada por un Agente de Movilidad, un funcionario que tienen algunas grandes ciudades, que está exclusivamente para regular el tráfico y que, por supuesto, tiene competencias sancionadoras. Y desde luego, lo que no tiene ninguna justificación –y que debería ser causa de despido- es que cuando le recrimino al mencionado agente su pasividad, me conteste que denuncie yo, que también puedo. En efecto, solo que su palabra tiene fuerza probatoria y la mía no. Por no decir que a él le están pagando por desempeñar un trabajo que está incumpliendo. Y a mi no. Evidentemente me quedé con las ganas de denunciar… pero a él. Por incompetente y por caradura. Hoy he pasado por el mencionado cruce con la cámara de vídeo por si se repetía la situación, pero se ve que su labor no era hoy necesaria. O tanto como ayer su presencia.

Desgraciadamente no es la primera vez que me sucede una situación similar, aunque no con tanta altanería. Hace ya unos meses, un Policía Municipal estaba concentrado exclusivamente en vigilar una calle –por la que iba a pasar uno de esos jerifaltes que merecen su total atención-, sin prestar atención al cruce que tenía a su espalda, otro punto habitual madrileño en el que la luz roja del semáforo es solamente orientativa. En esta ocasión su respuesta fue del tipo “yo aquí he venido a hablar de mi libro”, es decir, estoy aquí única y exclusivamente para obedecer la orden de velar por la seguridad del político de turno, no del ciudadano de a pie.

No quiero generalizar ni mucho menos con este par de ejemplos. Es más, creo que la Policía Municipal es uno de los cuerpos más sacrificados y abnegados, pero la existencia de excepciones –aunque sea solamente una- daña de forma muy grave esta imagen labrada con gestos anónimos en el día a día.

Y tal y como estamos, un incremento de la recaudación por multas –a verdaderos infractores como estos semaforicidas- no nos vendría nada mal. Ni quizás a los propios agentes que pueden ver como su sueldo disminuye por poner pocas multas, como les pasó recientemente a varios guardias civiles en Galicia.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Ciclismo con entrada o sin salida

Podría escribir largo y tendido sobre las declaraciones del presidente de la UCI, Pat McQuaid, que en una entrevista en el periódico francés L’Equipe se ha dedicado a repartir estopa a diestro y siniestro contra sus enemigos habituales. Posiblemente no le falte razón en muchos de sus planteamientos, aunque me gustaría ver plasmados sus planes de una forma más racional y moderna, y tras un verdadero diálogo entre las partes, no sólo justificada en base a la mundialización –un concepto ilusionante pero vacío- y bajo de la fórmula habitual imposición, de la política de hechos consumados.

Pero no, no voy a escribir de un irlandés sino de un vasco, de nombre Patxi Mutiloa y de cargo director de Deportes del Gobierno de Euskadi, quien ha planteado la necesidad de abrir una reflexión para que los aficionados al ciclismo contribuyan económicamente al mantenimiento de estos eventos, por su alto coste, que en gran parte sale de las arcas públicas, a través de Ayuntamientos, Diputaciones o Comunidades. El gobernante vasco se ha preguntado "hasta cuándo se podrá sostener este sistema, mientras el aficionado que ve el espectáculo no aporta absolutamente nada".

La verdad es que la cuestión tiene bastante miga y más en una situación de recorte absoluto de aportaciones públicas a todos los niveles. Y el deporte no iba a ser una excepción. No voy a ser yo quien me ría de esta reflexión –que ni siquiera es aún una propuesta-, aunque sí me gustaría ver la verdadera viabilidad de esta medida como financiación del deporte, del ciclismo en particular.

Evidentemente, si nos referimos a que los espectadores que acceden varias horas antes de que corten las carreteras, que se quedan muchos minutos en las cunetas –ateridos de frío o achicharrados de calor, pero siempre creando ambiente y haciendo amigos, es la verdad- para ver pasar a sus héroes durante unos pocos segundos, la medida es de auténtica risa y un verdadero insulto a estos aficionados con mayúscula, que no existen en casi ningún otro deporte –excepción hecha quizá de los rallyes-. Y desde luego, irrealizable: ¿vamos a poner peajes a pie de puerto o una moto de control que vaya cobrando entradas y vendiendo bocadillos? No me lo imagino, sinceramente.

Pero si nos referimos a otros eventos, la idea no sólo no es descabellada, sino que es incluso habitual, por lo que Mutiloa no ha descubierto el fuego. En los grandes eventos de ciclocross se cobra entrada, aunque el espectáculo nos permite seguir a los ciclistas muchas veces y en varias carreras de distintas categorías, en un ambiente de verdadera fiesta que justifica el desembolso. Incluso en Euskadi, las mejores organizaciones como Igorre o Asteasu, piden una aportación voluntaria a los espectadores… y éstos contribuyen sin problemas. En el BTT, por el contrario, la aportación es de los corredores, quienes pagan por participar, en una práctica que muy pocos se plantean suprimir. Duplicarla, haciendo pagar a los espectadores, en su mayor parte familiares de los participantes, parece excesivo. En cuanto a la pista, el problema de los velódromos –en España, no fuera, donde unos Seis Días, por ejemplo, son una fiesta- es que ni siquiera se llenan cuando la entrada es libre. Así que ¡de cobrar ni hablamos!

Nos queda el caso de los finales de pruebas en carretera, donde podemos aplicar cualquiera de las dos opciones: por una simple llegada y una ceremonia protocolaria, vista siempre desde lejos e incluso con el obstáculo de las vallas, es incongruente cobrar nada. Para el nuevo sistema de ‘pay per view’, habría que pensar no sólo en una estancia más confortable –gradas, atenciones…- que justificase el precio pagado, sino sobre todo en un espectáculo más duradero, como sucede en Campeonatos del Mundo, por ejemplo, donde se ve el paso de los ciclistas entre quince y veinte veces. Es decir, carreras en circuito, como también se han hecho este año, y con gran éxito, en Canadá. ¿Alguien se atreve a probar?

sábado, 11 de diciembre de 2010

Apestados

Es una lástima que el vocablo castellano apestado –en su acepción de contagiado por la peste- se diga exactamente igual en gallego, ya que me iría de perlas un vocablo más ‘galego’ para titular este post. No obstante, su inexistencia no afecta de ninguna forma ni a su contenido, ni mucho menos al reconocimiento que quiero hacer a ese grupo de profesionales –deportistas y auxiliares, casi en su totalidad gallegos- que, a fecha de hoy, tienen un futuro muy negro –más bien su presente, dada las alturas de año en que nos encontramos- simplemente por haber estado expuestos a un mal: el mal sitio, en el mal momento. Por estar, como están viviendo, apestados. Que lejos queda ya aquel inicio del mes de septiembre cuando eran unos verdaderos héroes por su comportamiento en el campo de batalla.

Con el nombre genérico de peste se conocen a distintas enfermedades infecto-contagiosas, entre las que se destaca la peste negra o bubónica, que asoló Europa en el siglo XIV, causando la muerte de más de un tercio de la población. Ratas y pulgas actuaron como vectores para el contagio, del que no se libró ninguna clase social: la nobleza pensaba que, simplemente por serlo, era inmune al mal, cuando en las despensas de sus castillos pululaban los mismos roedores infectados que en las cloacas de las incipientes ciudades. Otros creyeron que la forma de evitar la enfermedad era la huida: y con este comportamiento la peste fue, geográficamente hablando, más desvastadora aún.

Algunos deben temer que la historia se repita. Y creen que lo mejor es dejar a nuestros ‘apestados’ en casa, que no emigren, pensando que pueden contagiar otro mal que no sea el de su combatividad. ¿Verdad Serafín, verdad Gonzalo? O el de sus ganas de labrarse un porvenir, ¿no es cierto Marcos, José Antonio? O incluso sus resultados, ¿miento, Gustavo? En fin, ya tenemos una segunda generación de apestados tras aquellos que se quedaron en el limbo jurídico, en aquel Puerto.

En gallego, en cambio, existe otro vocablo, de origen portugués, ‘fedorento’ que se corresponde con la acepción de apestado como sinónimo de apestoso. Y que haya ciertas historias ‘fedorentas’ en Galicia, no quiere decir que nuestros protagonistas lo sean, aunque ya les hayan colgado la campanilla –como a los afectados por la otra gran enfermedad medieval, la lepra- para avisar de su presencia e implorar la caridad.

Imagen: “El triunfo de la muerte”, una de las obras más conocidas del pintor flamenco Pieter Brueghel ‘El Viejo’.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Ciclocross: las comparaciones son odiosas

No fue muy oportuna la columna de Juan Mora en As del pasado lunes, con el título de ‘El ciclocross aún sobrevive’. Sin duda su admiración por la ‘supervivencia’ de esta disciplina invernal se justifica en que no ha estado en Mundiales como el de Hooglede-Gits (2007) o el de Hoogerheide (2009), ya que la masiva presencia de millares de espectadores -y pasando por taquilla- le habría hecho cambiar para siempre su apreciación de esta modalidad, que está muy lejos de ser mortecina. O de un reducto. Al menos en Europa.



Tampoco se puede calificar de acertada su comparación con el BTT: es cierto que a nivel de ocio, o como simple transporte, montarse en una bicicleta de carretera para ir por el monte es algo obsoleto e incomprensible; pero la práctica deportiva del ciclocross no tiene que ver mucho con la del mountain bike, ni en técnica ni en esfuerzo, aunque lógicamente haya interconexiones entre los practicantes de ambas disciplinas, lo mismo que hay muchos carreteros –no tantos como nos gustaría- que las compatibilizan. Pero lo que quizá no sepa es que las tres grandes estrellas mundiales del ‘barro’ proceden… del BMX.



En lo que no entra dicho artículo es que el ciclocross, al menos en España, compite en absoluta inferioridad de condiciones por la única y exclusiva razón de que no es olímpico. Y ello supone ausencia de becas y otro tipo de ayudas… y en su consideración de deporte de segunda o tercera categoría. Si desde el COI se tuviera una visión más moderna del deporte, que no descartase del programa olímpico invernal a aquellas manifestaciones que no son de nieve o hielo, el ciclocross tendría un hueco en los Juegos. Y otra consideración. Al menos en España.



Finalmente se hace mención a que quedan pocos practicantes, cuando en los últimos años se ha registrado un significativo aumento en cantidad –en todas las categorías- como en calidad –sobre todo en élite con los duelos entre los Larrinaga, Suárez, Murgoitio, Hermida y compañía-. Desgraciadamente sirve de muy poco y la supervivencia está en entredicho, pero por otros motivos, puesto que las dos carreras más importantes de nuestro país están en serio peligro de desaparición, si los poderes públicos y los patrocinadores no lo remedian. Quizá dentro de un año, Mora opte por escribir: “La suspensión de Igorre y Asteasu condena a muerte al ciclocross”.

martes, 7 de diciembre de 2010

Una hora y media de las que te enseñan y animan

Después del mal sabor de boca que me habían dejado las conclusiones que se sacaron en otro foro en el que estuve recientemente, en el que se daba primacía a las comunicaciones e informaciones en papel sobre las de Internet, “porque no todo el mundo lo tiene”, acudir ayer a disertar sobre comunicación e imagen, nuevas tecnologías y, en definitiva, redes sociales, fue un verdadero placer.

Ni que decir tiene que cuando me lanzó la idea el seleccionador de juveniles. Félix Ugalde, no tardé ni un segundo en confirmarle mi presencia aunque por aquello de hacer la experiencia más abierta, ‘lié’ a Dani Sánchez, de BDS Sport, uno de los ‘chavales’ –y lo digo por su condición de veinteañero, identificado en edad con buena parte del auditorio- con mayor conocimiento en estos temas y los que hacen que los ‘seniors’ como yo tengamos que realizar el esfuerzo –agradable y necesario, por otro lado- de adaptarnos a las nuevas tecnologías comunicativas. Sin duda, estos últimos diez o quince meses han sido plenamente fructíferos para mí en el aprendizaje, conocimiento y aprovechamiento de unas herramientas que para muchos son una moda pasajera o un juguete, aunque para buena parte de los jóvenes sea el día a día. No ya el futuro, sino el presente. Y en este sentido, y como manifesté ayer lunes y repetiré hasta que no conozca algo mejor, Twitter es el mayor avance en comunicación desde hace muchas décadas.

El foro, como podéis imaginar, fue la concentración de pretemporada de la selección juvenil en Segovia. Y junto a los mejores juniors nacionales, un buen número de ciclistas, ex ciclistas y simples aficionados de la Peña Irati, deseosos de transmitir sus conocimientos, pero también de adquirir nuevos. Porque, sin duda, lo más bonito que tiene la vida es que nunca es tarde para aprender: solamente cuando renuncias a lo nuevo –por ejemplo, Internet-, sin causas justificadas, es cuando están envejeciendo. Y desgraciadamente en el ciclismo sobran viejos. Pero, afortunadamente, no faltan jóvenes.

En fin, una hora y media de las que te marcan, de las que te enseñan, y de las que te animan a nuevos proyectos, de los que ojala os pueda hablar en un futuro próximo.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Tampoco he descolgado el maillot arco iris en 2010

Hace un año, aproximadamente, os contaba la historia de mi maillot de campeón del mundo que tengo colgado en casa, en el que están las firmas de los 25 españoles que han logrado alguna vez investirse con la preciada prenda arco-iris… excepto aquellos vencedores en trial, que podrían completar varias camisetas ellos solos.

Tras contar someramente la génesis de aquel jersey, terminaba el artículo diciendo que veía a muy pocos españoles con opciones de vestir este maillot a corto plazo, y concretamente citaba a tres corredores. Desgraciadamente, en este sentido, las posibilidades son menores ahora mismo, de cara al 2011: Alejandro Valverde, un valor siempre sólido en carretera, no tendrá opciones siquiera de intentarlo hasta un año más tarde por su injustificada y tardíamente aplicada sanción; Eloy Teruel, al que le veía como un valor sólido en puntuación, no tuvo su año en 2010 y ahora en esta nueva temporada se orienta más hacia un omnium donde sus opciones son menos sólidas. Tan sólo Leire Olaberria nos hace ser optimistas de cara al futuro, viendo sus recientes ‘performances’ en el Europeo de Pruszkow y en la Copa del Mundo de Melbourne.

Haciendo excepción nuevamente del trial, el único español que este año se ha proclamado campeón universal ha sido José Antonio Hermida, ¡y de qué forma!, logrando el éxito que perseguía desde hace muchos años… aunque no cuenta a los efectos del susodicho maillot, ya que su firma ya estaba estampada, en su condición de campeón junior, sub-23 y tres veces por relevos.

Sin embargo, no soy pesimista, todo lo contrario, ya que muchos jóvenes se han acercado a las posiciones de honor en eventos al más alto nivel, principalmente en carretera y pista. Los nombres de los sub-23 Jesús Herrada y Juanjo Lobato, en el top ten mundialista de carretera son un claro ejemplo… aunque ninguno de ellos podrá reintentarlo en 2011: el conquense por su condición de ProTour; el gaditano, por rebasar la edad. Y en pista, Tania Calvo –sobre todo- y Gloria Rodríguez pisaron podios internacionales… pero el año que viene dejan de ser juniors. A nivel europeo brillaron también los sub-23 Sebastián Mora o Airán Fernández, pero los Mundiales absolutos son palabras mayores.

En fin, falta ya muy poco para que se inicie el próximo curso ciclista –ya iniciado en pista y el ciclocross, donde no existe opción pese al progreso de la disciplina- y a falta de nuevas firmas, por lo menos que Hermida le coja gusto y –con bigote mexicano o sin él- repita en Champery; que Oscar Freire se pueda retirar con ese cuatro maillot que le haría entrar en la leyenda en un circuito en el que ojala afronte bien la única subida, la del podio; y que sí se confirme la entrada de Leire Olaberria en este selecto club: la guipuzcoana, por trabajo, ilusión y clase, se lo merece.

viernes, 3 de diciembre de 2010

El testamento

Tengo la fortuna de recibir cada día en mi cuenta de correo varios PowerPoints como éste al que me refiero hoy. Y digo la fortuna, porque, una vez filtrados los soeces y de mal gusto, los ‘blanditos’, los de animales –que no soporto- y los repetidos, todavía de vez en cuando me queda alguno realmente interesantes, principalmente por sus imágenes o por su contenido.

Este que traigo hoy –firmado por Jcg, aunque no sé si tiene algún origen anterior, imagino que sí- se refiere a la importancia de usar correctamente el lenguaje, algo que, a base de verlo dañado en algunos medios informativos o totalmente destrozado en los ultrasintéticos SMS, me preocupa especialmente, aunque lo verdaderamente grave es, como dice la moraleja, que por nuestra dejadez escribiendo se interpreten de forma peligrosa nuestras propias palabras. Dice así:

Se cuenta que un señor, por ignorancia o malicia, dejó al morir el siguiente testamento sin signos de puntuación:

«Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco jamás se pagará la cuenta al sastre nunca de ningún modo para los jesuitas todo lo dicho es mi deseo».

El juez encargado de resolver el testamento reunió a los posibles herederos, es decir, al sobrino Juan, al hermano Luis, al sastre y a los jesuitas y les entregó una copia del confuso testamento con objeto de que le ayudaran a resolver el dilema. Al día siguiente cada heredero aportó al juez una copia del testamento con signos de puntuación

Juan, el sobrino:

«Dejo mis bienes a mi sobrino Juan. No a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».

Luis, el hermano:

« ¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¡A mi hermano Luis! Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».

El sastre:

« ¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. Se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».

Los jesuitas:

« ¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. ¿Se pagará la cuenta al sastre? Nunca, de ningún modo. Para los jesuitas todo. Lo dicho es mi deseo».

El juez todavía pudo añadir otra interpretación:

« ¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco. Jamás se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».

Así que el señor juez, ante la imposibilidad de nombrar heredero, tomó la siguiente decisión:

«... por lo que no resultando herederos para esta herencia, yo, el Juez me incauto de ella en nombre del Estado y sin más que tratar queda terminado el asunto».

No dejes que otros interpreten tus ideas como ellos quieran sino como tú lo pensaste. Al escribir, procura usar los signos de puntuación correctamente.

Imagen procedente de lengua.laguia2000.com

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Rabobank, el otro equipo español

Solo por la presencia de cuatro corredores españoles, y encima con nombres y apellidos tan ilustres como Oscar Freire, Juanma Garate, Carlos Barredo y Luis León Sánchez, el Rabobank 2011 despierta un enorme interés en nuestro país, ratificado por la presencia de numerosos medios informativos en la presentación oficial del conjunto naranja, que se ha llevado hoy a cabo en Kaatsheuvel, una pequeña población muy cercana a la frontera –es un decir- belga.

Mentiría si dijera que me gustaría haber estado allí, ya que no me gustan en exceso –más bien nada- este tipo de actos. Pero eso no quiere decir que no me haya acordado a lo largo del día de un equipo en el que este ‘peso’ español –y más tras la baja del que era su ‘lider’ para las grandes pruebas, Denis Menchov- contrasta con el marcado carácter holandés de uno de los proyectos más serios del ciclismo mundial, y que se refleja también en otros ámbitos de colaboración a nivel federativo, en lo que significa una implicación total con este deporte, que ojalá tuviésemos de forma similar en España. Además, que el propio director financiero de la entidad bancaria anuncie el compromiso hasta 2016 porque “mantenemos plena confianza en el futuro del ciclismo” es muy de agradecer en estos tiempos de zozobra.

A pesar de que Freire haya mostrado en ocasiones puntuales su malestar porque el equipo no hubiera trabajado para él en determinadas citas, no se puede negar que en Rabobank ha encontrado la tranquilidad necesaria para rendir sin presión, algo que le hubiera costado bastante en otros conjuntos. Ojalá que este 2011 le sea propicio y que se replantee su retirada: me haría especial ilusión verle, aunque fuera por la tele, en Londres 2012.

Gárate también ha encontrado lo mejor de sí mismo con los naranjas, destacando esa especial habilidad para leer una carrera, mientras que Barredo, un ciclista con características similares al guipuzcoano, podrá seguir combinando trabajo colectivo y esfuerzo individual. En cuanto a Luis León Sánchez, debe acentuar su camino de corredor polivalente, capaz de brillar en pequeñas vueltas y clásicas, sin obsesionarse por las ‘grandes’, en las que también se puede y debe dejarse ver, pero sin hipotecar sus posibilidades en el resto del calendario.

Con todos ellos tuve la suerte de coincidir en el pasado Campeonato del Mundo de Geelong, y confío en que todos ellos, después de una exitosa campaña, vuelvan a estar en la lista del Mundial Copenhague 2011.

PD: El nuevo maillot, un acierto