martes, 30 de noviembre de 2010

Manifiesto por una Red Neutral

(Si te sientes cómodo y representado por este texto, dale toda la difusión que puedas y quieras: reprodúcelo, enlázalo, tradúcelo, compártelo, vótalo… todas esas cosas que puedes hacer con total tranquilidad y libertad gracias, precisamente, al hecho de que tenemos todavía una red neutral. Hagamos posible el seguir teniéndola)

Los ciudadanos y las empresas usuarias de Internet adheridas a este texto MANIFESTAMOS:

1. Que Internet es una Red Neutral por diseño, desde su creación hasta su actual implementación, en la que la información fluye de manera libre, sin discriminación alguna en función de origen, destino, protocolo o contenido.

2. Que las empresas, emprendedores y usuarios de Internet han podido crear servicios y productos en esa Red Neutral sin necesidad de autorizaciones ni acuerdos previos, dando lugar a una barrera de entrada prácticamente inexistente que ha permitido la explosión creativa, de innovación y de servicios que define el estado de la red actual.

3. Que todos los usuarios, emprendedores y empresas de Internet han podido definir y ofrecer sus servicios en condiciones de igualdad llevando el concepto de la libre competencia hasta extremos nunca antes conocidos.

4. Que Internet es el vehículo de libre expresión, libre información y desarrollo social más importante con el que cuentan ciudadanos y empresas. Su naturaleza no debe ser puesta en riesgo bajo ningún concepto.

5. Que para posibilitar esa Red Neutral las operadoras deben transportar paquetes de datos de manera neutral sin erigirse en “aduaneros” del tráfico y sin favorecer o perjudicar a unos contenidos por encima de otros.

6. Que la gestión del tráfico en situaciones puntuales y excepcionales de saturación de las redes debe acometerse de forma transparente, de acuerdo a criterios homogéneos de interés público y no discriminatorios ni comerciales.

7. Que dicha restricción excepcional del tráfico por parte de las operadoras no puede convertirse en una alternativa sostenida a la inversión en redes.

8. Que dicha Red Neutral se ve amenazada por operadoras interesadas en llegar a acuerdos comerciales por los que se privilegie o degrade el contenido según su relación comercial con la operadora.

9. Que algunos operadores del mercado quieren “redefinir” la Red Neutral para manejarla de acuerdo con sus intereses, y esa pretensión debe ser evitada; la definición de las reglas fundamentales del funcionamiento de Internet debe basarse en el interés de quienes la usan, no de quienes la proveen.

10. Que la respuesta ante esta amenaza para la red no puede ser la inacción: no hacer nada equivale a permitir que intereses privados puedan de facto llevar a cabo prácticas que afectan a las libertades fundamentales de los ciudadanos y la capacidad de las empresas para competir en igualdad de condiciones.

11. Que es preciso y urgente instar al Gobierno a proteger de manera clara e inequívoca la Red Neutral, con el fin de proteger el valor de Internet de cara al desarrollo de una economía más productiva, moderna, eficiente y libre de injerencias e intromisiones indebidas. Para ello es preciso que cualquier moción que se apruebe vincule de manera indisoluble la definición de Red Neutral en el contenido de la futura ley que se promueve, y no condicione su aplicación a cuestiones que poco tienen que ver con ésta.

La Red Neutral es un concepto claro y definido en el ámbito académico, donde no suscita debate: los ciudadanos y las empresas tienen derecho a que el tráfico de datos recibido o generado no sea manipulado, tergiversado, impedido, desviado, priorizado o retrasado en función del tipo de contenido, del protocolo o aplicación utilizado, del origen o destino de la comunicación ni de cualquier otra consideración ajena a la de su propia voluntad. Ese tráfico se tratará como una comunicación privada y exclusivamente bajo mandato judicial podrá ser espiado, trazado, archivado o analizado en su contenido, como correspondencia privada que es en realidad.

Europa, y España en particular, se encuentran en medio de una crisis económica tan importante que obligará al cambio radical de su modelo productivo, y a un mejor aprovechamiento de la creatividad de sus ciudadanos. La Red Neutral es crucial a la hora de preservar un ecosistema que favorezca la competencia e innovación para la creación de los innumerables productos y servicios que quedan por inventar y descubrir. La capacidad de trabajar en red, de manera colaborativa, y en mercados conectados, afectará a todos los sectores y todas las empresas de nuestro país, lo que convierte a Internet en un factor clave actual y futuro en nuestro desarrollo económico y social, determinando en gran medida el nivel de competitividad del país. De ahí nuestra profunda preocupación por la preservación de la Red Neutral. Por eso instamos con urgencia al Gobierno español a ser proactivo en el contexto europeo y a legislar de manera clara e inequívoca en ese sentido.

Original en www.enriquedans.com

lunes, 29 de noviembre de 2010

Ojalá proteste alguien por ti cuando vengan a buscarte

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio, porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté, porque yo no era sindicalista

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté, porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

Cada vez más a menudo recuerdo este poema, escrito por Martin Niemöller, un pastor protestante encarcelado por sus ideas durante ocho años. Pero no pienso en él por los nazis; ni siquiera por los comunistas, los sindicalistas o los judíos.

Lo hago por todos nosotros: los que despedazamos a los políticos en las tertulias de bar, pero seguimos votándoles en cada consulta, por temor a que ganen ‘los otros’, que son 'los mismos'; los que no reaccionamos ante el lamentable deterioro de los servicios públicos, en especial de la sanidad y de la educación –la base de la sociedad que heredarán nuestros hijos - por temor a las represalias; los que ‘tragamos’ con la explotación de bancos y otros especuladores, convencidos de que no hay otro remedio; los que miramos hacia el otro lado ante la picaresca de los tramposos que viven de subsidios y ayudas públicas aunque no las necesiten (o las necesiten menos que otros), incluso aplaudiendo su habilidad para ‘engañar’ al Estado, cuando nos están timando al resto de los ciudadanos. Y sobre todo, los que ‘pasamos’ cuando alguien, amparado por la razón, se atreve a luchar contra alguna de estas injusticias.

Y es que, en el colmo de la apatía, el conformismo y la vulgaridad, hasta tuve que escuchar a un pobre imbécil –en una situación por lo menos tan lamentable como la que yo sufría hace un par de días- amenazarme con ‘hacerme callar de una hos…” si no dejaba de protestar. Es decir, de reclamar mis derechos en forma de un mínimo de información y de una atención digna. Y es que lo malo ya no es ser un borrego, y quererlo ser. Es ponerse del lado del pastor cuando protestan las demás ovejas con razón… para acabar también en el matadero.

En fin, ojalá proteste alguien por ti, por muy estúpido que seas, cuando vengan a buscarte.

viernes, 26 de noviembre de 2010

De Santi Durán a Gianni Mura, sin olvidarme de Eduardo Mendoza

Santi Durán es un periodista peculiar. Bastante incorrecto, políticamente hablando. Pero un gran tipo. Con él he coincidido en bastantes Mundiales de ciclismo y junto a Felipón y a Miguel Ángel he pasado grandes momentos. Especialmente recuerdo Hamilton –concretamente en la presentación del Campeonato del año siguiente, que iba a ser en Verona-, traducida en una ‘jartá de reír’ antológica.

Durante algunos años se alejó voluntariamente de las ‘bicis’, aunque no olvidaba nunca el día del Mundial para pegar un telefonazo. Ahora ha regresado, aunque apenas he coincidido con él esta temporada. Cuestión de la crisis, supongo.

Hace unos días, escribía en El Mundo Deportivo este artículo: Gianni Mura, una isla de sabiduría.

Gianni Mura es un personaje que merece la pena conocer porque a su lado se aprende de todo. Este periodista (Milán, 1945) ha pasado por las redacciones de 'La Gazzetta dello Sport', 'Corriere d'informazione', 'Epoca', 'L'occhio' y ahora sienta sus reales en la de 'La Repubblica'. Normalmente escribe de fútbol (calcio) pero el mes de julio suele ser sagrado para este sibarita de la mesa que, junto a su mujer Paola, firma la sección de vinos y gastronomía en el suplemento 'Venerdi di Repubblica'.

Y es que en el mes de julio se corre el Tour, una carrera que Mura ha cubierto en dos fases, primero de 1967 a 1972 con 'La Gazzetta' y desde 1991 hasta nuestros días con el diario que ahora le paga a fin de mes. Siempre, hasta 2008, con su inseparable Carletto, Carlo Pierelli, su complemento ideal, magnífico compañero de alegrías y penurias durante tres semanas en el horno que es Francia durante el mes de julio. Carlo, chófer (autista) de 'La Gazzetta' hasta que se jubiló, siguió ejerciendo de emérito en el Tour con Gianni. No había GPS, ni ordenadores, ni internet, ni móviles. Ni falta que les hacía; sabían encontrar siempre el mejor restaurante, que no necesariamente es el más caro.

Carletto se fue para siempre en vísperas del Tour de 2009 y dejó un agujero de dolor a quienes le conocimos y nos sentimos estimados por él. A Mura le acompaña ahora Alessandro Grazioli, un agente editorial que en sus vacaciones asiste al 'Maestro' en las rutas del Tour y en los vericuetos de Internet, que Mura apenas usa. Por no usar, no usa ni ordenador. Sigue a cuestas con su máquina de escribir; la única que se oye en las enormes salas de prensa del Tour. Luego 'canta' sus crónicas a un magnetofonista. Pero como Mura es un señor sale a escribir al exterior siempre que no llueva. Además, así puede fumar. Como al que suscribe, le gusta lo políticamente incorrecto; o sea, casi todo a estas alturas de la película.

Su último libro se llama 'Fiamma Rossa', en referencia al triángulo rojo que anuncia el último kilómetro de carrera. Es una deliciosa recopilación de crónicas del Tour. En muchas de ellas la etapa es lo de menos. A veces se detiene a describir paisajes, hoteles, restaurantes o cualquier vino que haya merecido su atención. O las interioridades de este ciclismo cada vez más impenetrable.

En su primera época el contacto del periodista (ahora somos 'suivers', seguidores) con el ciclista era más fácil. Ahora, cuando no tienen el 'ipod' en la oreja tienen el pinganillo. Cuando no están encerrados en el 'pullman', están dando pedales. Entre otras cosas divertidísimas cuenta Mura cómo se retorcía de risa Felice Gimondi en la camilla cuando su masajista, que trabajaba en un manicomio, le contaba historias de locos o cómo logró Julio Jiménez su primera bicicleta o el 'intringulis' de la rivalidad Anquetil-Poulidor.

Un libro que no ha llegado a España pero que se devora con una mínima noción de italiano. Absolutamente recomendable no sólo a los aficionados al ciclismo sino a los que gustan de leer cosas bien escritas.

Hijo de carabinero sardo y de maestra milanesa y pantanista incondicional, dice no tener recuerdo alguno de sí mismo siendo delgado, se pirra por los embutidos, anchoas, pimientos, sopa, albaricoques, el buen queso y, por supuesto, el vino tinto como Dios manda. Ha comido en las mesas más refinadas pero si no hay nada más que llevarse a la boca, como suele pasar en la sala de prensa de Mende, pues se come un pan con hormigas dentro (nos lo encontramos en el suelo y no tenía mala pinta) sin más remilgos. Se aparta el bicho y se hinca el diente.

Se ríe de este ciclismo de hoy en día, de un 'fair play' empalagoso que obliga a colgar vídeos de disculpa tipo Al Qaeda a altas horas de la noche. "Ciclismo da ballerini (bailarinas)", decía y se reía él, que vivió desde la barrera el canibalismo de Merckx, la mala leche que a veces dejaba ir Ocaña, la agonía de Simpson en el Ventoux, la gélida mirada de Anquetil o el derroche de energía de Chiappucci. De Pantani no hablamos porque le tocaríamos la fibra.

Y claro, Mura se muere de la risa cuando presencia este ciclismo de salón no exento de cinismo. Por suerte, todavía quedan periodistas como él. Ahora abundan los incondicionales y palmeros.

Ni que decir tiene que, terminado ‘De la alpargata al seiscientos’ –otro libro más que recomendable-, he dejado arrinconada la premioplanetizada ‘Rima de gatos, Madrid 1936’, para enfrascarme en la lectura de ‘La fiamma rossa’. Y todo ello gracias también a La Feltrinelli, la excelente librería italiana, que me entregó el martes por la mañana en forma de libro el martes lo que había sido una petición on-line el domingo por la noche.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Voto en blanco, escaño vacío

Siempre me he preguntado por qué los sistemas electorales son tan injustos, por qué se prima la representatividad de las grandes formaciones en detrimento de los pequeños partidos, con programas muchas veces más atractivos y originales, que tienen mucho más complicado ganar su primer escaño que los otros el centésimo, por ejemplo. Oficialmente estos sistemas mayoritarios tienen por objeto posibilitar la gobernabilidad sin tener que someterse al mercadeo de favores de pequeñas formaciones que piden más de lo que valen; en la práctica, lo que se facilita es la pervivencia del sistema oligárquico de partidos políticos que se reparten las prebendas y cortan de raíz cualquier reforma que pretenda aumentar la justicia y la equidad del sistema de representación, la esencia de la democracia.

De la misma manera, también me he planteado en repetidas ocasiones por qué no se tienen en cuenta los deseos de una minoría más que respetable de no descantarse por ninguna fuerza política. Bien mediante el voto en blanco, bien mediante la abstención de ir a las urnas, incluso con la sorna del voto nulo, porcentajes que en algunos casos llegan a superar el 50% del electorado están diciendo de forma muy clara que no están de acuerdo con la ‘oferta’ que se les presenta. Pero da lo mismo; el voto de siquiera el uno por ciento de la población sería más que válido para ‘legitimar’ el sistema actual de partidos.

Y ahora pasamos a la política ficción: ¿Qué pasaría si esos votos en blanco y abstenciones se tradujeran en escaños vacíos? Desde luego es impensable, e inaceptable para la casta actual. Pero seamos realistas y pidamos lo imposible, como lo ha hecho este curioso blog, Ciudadano en blanco, cuya lectura me ha llevado a escribir este post.

Aunque para mí, el sistema ideal es la circunscripción unipersonal, en la cual el candidato tiene cara –me refiero a rostro, no penséis mal-, nombre y apellidos, debe ganarse el puesto voto a voto y sabe lo que se juega si no defiende a sus electores, da mucho que pensar sobre el actual sistema que, de democrático –democracia, etimológicamente gobierno del pueblo- tiene poco, y si mucho, todo, de partitocrático. Además, con un hemiciclo –o un salón de plenos- medio vacío, los presentes tendrían que preocuparse más por la gobernabilidad general que por sus propios ombligos y a la vez habrían desaparecido de sus asientos numerosos personajillos.

martes, 23 de noviembre de 2010

Un bonito homenaje para una magnífica temporada de un biker genial

Bonito homenaje de Merida Deutschland al genial José Antonio Hermida por su magnífica temporada 2010. Sobran las palabras con estas bellas imágenes.

lunes, 22 de noviembre de 2010

La UCI se ha hecho de rogar para anunciar lo esperado

Llevaba todo el día pendiente de la página web de la UCI a ver si hoy –dos días después del plazo inicialmente anunciado del 20-N- se determinaban finalmente los equipos UCI Pro Tour para 2011. Incluso ya había escrito un post pensando que hoy lunes sería otro día perdido, ya que las siete y pico de la tarde era una hora ya demasiado tardía para pensar en novedades procedentes de un país tan poco noctámbulo como Suiza.

Pues bien, colgar el post, en el que pedía un poco más de seriedad en esta ‘selección’ a falta de apenas dos meses para el inicio de la temporada Pro Tour, para comprobar que la UCI acaba de anunciar la relación de los 18 equipos, de la que han quedado fuera, como su rumoreaba desde la pasada semana, el Geox-TMC y el Cofidis. Y a rescribir la historia.

En el caso de los ‘zapateros’ no deja de ser una paradoja que en esta temporada con un bloque bastante limitadito hayan estado en las tres ‘grandes’, pero con un nuevo patrocinador, de los importantes –por dinero e interés-, con un proyecto serio y de futuro, y con una interesante nómina de corredores, entre ellos Carlos Sastre y, sobre todo, Dennis Menchov, ‘bronce’ en el último Tour, se hayan quedado fuera de la primera división, como la UCI ha comenzado a llamar a este coto cerrado. Y teniendo en cuenta que las invitaciones para la ronda francesa están imposibles, mucho me temo que Geox va a tener que apostar por el Giro de Italia, siempre que lleve a sus dos ‘capi’, y por la Vuelta, que no puede permitirse el lujo de prescindir de ellos.

El problema para el equipo de Gianetti es saber si en 2012 podrá tener la licencia UCI Pro Tour ya que la mayor parte de los equipos que han sido confirmados por el máximo organismo mundial lo serán por lo menos por dos temporadas, aunque en este galimatías organizativo no se sabe si lo que hoy es válido mañana lo seguirá siendo. En fin… tal y como decía el bueno de @danibici con optimismo, “vamos a ser el mejor equipo de la categoría. Seguro”. Al mal tiempo, buena cara.

Pero ni siquiera los dieciocho elegidos saben con total seguridad si tendrán plaza para las tres ‘grandes’, ya que se desconoce aún de que forma más o menos vinculada a la relación de la UCI se dilucidarán. Y es que una hipotética exclusión del Tour de Francia –por ejemplo-, después de haber realizado una fuerte inversión en mantener o reforzar una plantilla, y haber conseguido estar en primera división cumpliendo unos requisitos draconianos, puede desanimar al patrocinador más ilusionado. Y el ciclismo no se puede permitir estas frivolidades.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Pastillas contra el dolor ajeno

(*) por Javier Recio

Acaban de anunciar la venta en todas las farmacias de España unas pastillas muy especiales. Tan especiales, que en vez de curar a quien las toma, cura a millones de personas ajenas, olvidadas, que no pueden tomar las medicinas que necesitan.


Os sonará a chino, pero es muy fácil: Médicos Sin Fronteras va a vender estas pastillas, a un precio de 1€, para que, con la recaudación, se pueda tratar a millones de personas que sufren enfermedades olvidadas, como la enfermedad del sueño, el chagas, el sida infantil, el kala azar, la tuberculosis, o la malaria. Son enfermedades que a nosotros no nos afectan, pero que en el tercer mundo causan estragos, porque las empresas farmacéuticas venden la medicación a "precio occidental", lo que imposibilita recibir tratamiento a las personas pobres.

Así que, por 1€, os venderán seis pastillas (en realidad son caramelos de mentol) con las que ayudaréis a tratar a quienes no pueden pagarse las medicinas.

Es un precio muy bajo a pagar, y nos lo ponen muy fácil: no nos piden que vayamos a África en una caravana solidaria, ni una mensualidad. Solo 1€. Menos que algunas chucherías. Menos que el autobús. Y podemos comprarlas en cualquier farmacia.

Animaos, por favor. Y, además de colaborar vosotros, animáis a vuestras familias y amigos.

(*) Javier Recio es un amigo de mis tiempos escolares, con el que además coincido en fecha de nacimiento, y del que he sabido recientemente gracias a Facebook. Psicólogo, me ha remitido esta pequeña nota que considero tan interesante que he convertido en un post, aunque la colaboración, en este caso, debe ser de todos.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿Por la boca muere el pez?

Podría escribir este post cualquier semana del año, ya que desgraciadamente siempre existe la posibilidad recurrir a personas con comentarios tan “desafortunados” como estos. Los ‘sabios’ refranes del tipo “En boca callada no entran moscas” o expresiones tan afortunadas como “Tenemos una boca y dos orejas para escuchar más y hablar menos” quedan en evidencia. Porque eso de “Por la boca muere el pez”, me parece que no es oportuno, ya que todos van a seguir bien vivitos.

Sin duda la palma se la lleva el tertuliano Salvador Sostres –el mismo que ya puesto en solfa por sus comentarios contra el ciclismo el pasado mes de julio-, por unas manifestaciones realizadas ‘a cámara cerrada’, pero que fueron ‘publicitadas’ por un sindicato dada su extrema gravedad, por su carácter soez, sexista e incluso racista, llegando al Defensor del Menor. Aunque no pasará nada: en estos casos nunca pasa nada. El propio implicado, que en ningún momento se ha disculpado –ni tendría por qué hacerlo, entiendo, cuando se está tan seguro de lo que se dice- simplemente se justifica: “Fue una conversación privada”. Y que el atropello llega por parte de los que han divulgado estas palabras. Lejos de arreglarlo, lo agrava: lo que antes creía que era una fachada provocadora es simplemente reveladora de su fondo.

Y pasamos al cura acusado de pedofilia –con más de 20.000 archivos en su parroquia castellonense-, que dice tan tranquilo en El Mundo: “No era consciente de que fuera un delito tan grande”. Se ve que este señor, como su jefe Ratzinger, no se ha dado cuenta que ya no pueden campar a sus anchas por este país, de forma interesada e impune, como han hecho durante muchas décadas, felizmente superadas pero no olvidadas.

Otra que no se das cuenta de que los tiempos cambian es Leire Pajín, la ministra menos formada que posiblemente haya tenido jamás un Gobierno español, que es capaz de decir que en 2004 se vivía peor que ahora. Seguro que, en su caso, tiene toda la razón. Siempre podemos quedarnos con los datos que más nos interesen –se llama sesgar-, pero la realidad social en este 2010 es insoslayable. Y deprimente: más le valdría apuntarse como voluntaria un día a Caritas que lanzar esas acusaciones de demagogia.

Podría seguir mucho más, pero vamos a terminar con otra flamante ministra, la de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, cuyas palabras en el Senado diciendo que “España no tiene ninguna responsabilidad en el Sahara” contrastan con este vídeo, no muy lejano en el tiempo, en el que pedía la autodeterminación:



En este caso, ni siquiera la frase “para mentir hay que tener memoria” serviría.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Otra vez más, ¿para cuando un Mundial de Fórmula 1 ciclista?

No pudo ser. Fernando Alonso tendrá que esperar –al menos un año- para lograr el tricampeonato mundial de Formula 1. Las mayores posibilidades –y ciertas- que tenía en base a su mejor puntuación se diluyeron ante la realidad –inapelable- de la potencia de los Red Bull, que, además, le hicieron morder el cebo de quien importaba era Mark Webber, poniendo en bandeja el título a Sebastián Vettel, aparte de otras circunstancias menores de carrera que, aunque alguno quiera sobrevalorar.

Confieso que he seguido la retransmisión en vilo, aunque sin dejar de tuitear con el ordenador, exasperado ante el exceso de publicidad de La Sexta, centrado en el aspecto competitivo, pero sin dejar de fijarme en otros puntos de interés extra deportivo. Sólo he desconectado una vez que todo había terminado, empapado de ideas sugerentes.

Y una vez más, como lo hacía el pasado mes de mazo, preguntándome, realmente preocupado, ¿por qué el ciclismo no es capaz de imitar este sistema de competición, como eje del calendario, aunque siguieran existiendo Giro, Vuelta y Tour, pero se acabase de una vez por todas con ese UCi Word Tour o como se quiera llamar? ¿Por qué?

jueves, 11 de noviembre de 2010

Un plural para Internet o una Internet plural

Puesto que la Asociación de Academias de la Lengua Española se reunirá a finales de mes en Guadalajara (México) para aprobar una serie de cambios, principalmente ortográficos, en el español –y que fueron tratadis en comisión recientemente en San Millán de la Cogolla-, les propondría, antes de que sea demasiado tarde, que estudiaran y aprobaran un plural para Internet. Porque el concepto único, global y universal que ahora conocemos se escindirá en un montón de servicios a la carta, por parte de las operadoras, gracias a las iniciativas de gobiernos tan pseudodemocráticos como el de España, en aquello que se ha venido el llamar “el fin de la neutralidad de la red”. O dicho de otra forma, el sobreponer los intereses de las compañías por delante de un derecho ciudadano. A lo mejor nuestros políticos creen que los derechos se formularon en los siglos XIX y XX y no hay que actualizarlos.

Básicamente se trata de que no todos los usuarios tengan por qué recibir el mismo servicio. Obviamente entiendo discriminaciones en la calidad, en que si queremos más o menos velocidad, lo tengamos que pagar, como sucede ahora mismo. Lo que es incomprensible e intolerable es que se puedan restringir determinados servicios o contenidos, bien mediante tramos de tarifas distintos -por ejemplo, si quieres acceso a vídeo, tendrás que pagar mucho más que si solo quieres consultar el correo electrónico, o si quieres usar Twitter, tengas que abonar un ‘extra’-; bien porque al operador de turno no le apetezca que se pueda entrar al buscador Google, por ejemplo, para promocionar el más castizo y propio ‘Andevás’.

El Gobierno ha intentado calmar a las ‘masas’ –mejor dicho, a las escasas personas enteradas de tamaña tropelía- diciendo que las discriminaciones no podrán caprichosas, pero lejos de conseguirlo nos ha abierto aún más los ojos: con esta política de beneficiar a las compañías, ¿no harán la vista gorda o fomentarán que se ‘capen’ los servicios a aquellos internautas especialmente molestos? Y no me refiero sólo a los mal llamados ‘piratas’.

De todas formas, no es un problema de gobiernos –en este país cualquiera lo haría-, sino de cultura. Por lo que nos queda la esperanza de que otros estados de nuestra bendita UE, con sociedades civiles más maduras y concienciadas, puedan rectificar este error, antes de que sea demasiado tarde. Y es que un medio como Internet, con todo lo que conlleva de acceso universal a la cultura y a la información, a la verdadera democratización, es muy goloso para que no quiera ser controlado por unos pocos. Por los de siempre.

martes, 9 de noviembre de 2010

No sabe pero contesta

Ya no recuerdo –si alguna vez lo he sabido- qué humorista inventó o popularizó el “No sabe pero contesta”, en base a la última opción que aparece en las encuestas con el NS/NC para cuando no tienes o no quieres dar a conocer tu opinión. Pero lo cierto es que esta posibilidad resume bien a las claras el comportamiento de muchos de nuestros compatriotas que creen que lo ‘obligatorio’ es expresar una opinión, aunque no tengan elementos de juicio suficientes para hacerlo, sobre todo cuando se encuentran delante de la alcachofa de un medio informativo o frente a la pantalla de un ordenador un casillero del tipo “Queremos saber tu opinión”, sobre todo si la respuesta es anónima, como suele suceder.

Mucho más grave es el comportamiento científicamente comprobado de que los hechos no forman nuestra opinión, sino que la confirman. Me explico: una vez que tienes una idea, aunque sea preconcebida, solamente buscas las informaciones o valoraciones que la confirman, que la refuerzan, aunque sean una minoría, descartando el resto de datos, de hechos o de opiniones que podrían oponerse a ella. De ahí los prejuicios.

Viene toda esta parrafada a tenor de la sarta de estupideces que estoy oyendo en relación con el caso Contador. La lógica falta de información pública que exigen estos procedimientos en cuanto se incoan o las diferencias existentes entre una reglamentación exclusivamente deportiva que tiene la UCI con una legislación generalista, como es la del Estado español, tampoco contribuyen a clarificar las cosas.

Lo cierto es que son muchos, demasiados –incluso algún ilustrado-, los que no saben, pero contestan, aunque sus respuestas, en su mayoría, se pueden clasificar en dos tipos: Los que piensan que el ciclismo es un deporte de dopados ya han condenado al madrileño; los de la tesis “en el extranjero nos tienen envidia”, seguirán hablando hasta el final de confabulaciones judeo-masónicas.

En fin, yo no lo tengo nada claro, luego no contesto.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Lo mejor –lo que merece la pena- de la temporada

Posiblemente ya hayáis visto este vídeo. Pero como homenaje a lo que es el ciclismo –de verdad- y como reconocimiento al autor de este gran resumen, aquí lo dejo.

sábado, 6 de noviembre de 2010

De Pérez Reverte a Eduardo Mendoza



Tan metido estoy estos días en la lectura de Arturo Pérez Reverte gracias a la colección que aparece todos los viernes en El País –tres de los libros leídos en el último mes y medio son suyos-, que se me había pasado por alto la aparición hoy de la última obra de Eduardo Mendoza, el ganador del último Premio Planeta, ‘Riña de gatos. Madrid, 1936’. Eso sí, podéis apostar a que no tardo más de dos o tres días en comprarla y que antes de que acabe el mes me la habré leído. “Una novela de las que me gusta leer y de las que me gusta escribir”, comentaba, y en la que por primera vez abandona su Barcelona natal como escenario para trasladarse al Madrid previo a la Guerra Civil.

No hace falta decir que Mendoza es uno de mis escritores favoritos. Es uno de los pocos novelistas que es capaz de hacerme reír hasta tal punto de saltárseme las lágrimas. Incluso cuando releo algunos de sus mejores párrafos. En este sentido, os recomiendo ‘Sin noticias de Gurb’ –una crítica de la Barcelona preolímpica desde el punto de vista de un extraterrestre- o ‘El último trayecto de Horacio Dos’, ambas publicadas por entregas inicialmente, o su serie detectivesca culminada en ‘La aventura del tocador de señoras’.

Pero Mendoza tiene otro gran mérito, que es la capacidad de utilizar diferentes tonos narrativos y combinarlos adecuadamente. Su primera novela, ‘La verdad sobre el Caso Savolta’, es una verdadera obra maestra, aunque para muchos es ‘La ciudad de los prodigios’ el punto álgido de su narrativa. También podría recomendaros una obra que no se encasilla en ninguna de estas dos corrientes, escrita a medias con su hermana cristina, como ‘Barcelona modernista’ por lo que de documento excepcional de una época y una ciudad tiene.

Optéis por un estilo u otro, estoy seguro de que Mendoza no os decepcionará.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Cuestión de educación, no de represión

El vehículo que no pone los intermitentes en una rotonda o en un cruce, haciéndote perder un tiempo precioso hasta que adivinas su trayectoria… siempre que no te equivoques y te veas inmerso en un accidente. El listo de turno que se te cuela en los últimos metros del carril de salida de la autopista cuando te has ‘chupado’ muchos metros y minutos esperando en el turno que te tocaba. El taxista que pega un frenazo y se detiene bruscamente delante de tí, incluso en medio de la calle -aunque luego encienda el warning’ cuando ya no sirve para nada-, para dejar o recoger a un cliente que debe ser medio inválido o medio tonto ya que diez metros adelante suele haber sitio de sobra para maniobras menos arriesgadas y peligrosas para los demás. El camión de la basura –ahora por partida cuádruple por aquello de la separación selectiva y el reciclaje- que se para durante varios minutos en medio de la calle, en vez de orillarse un poco, para recoger los contenedores, obstaculizando e impidiendo el paso del resto de automóviles. El repartidor que aparca donde sea –acera, paso de peatones, vado, doble o triple fila, incluso- porque no quiere alejarse mucho de su destino, algo que vale también para muchos otros conductores no profesionales, o simplemente ha encontrado ocupado el ‘reservado’ de carga y descarga por algún otro desconsiderado. Y por no extenderme mucho, el conductor que se salta los semáforos en ámbar o incluso en rojo, a riesgo de la vida de los peatones que ya han comenzado a cruzar e cuando les corresponde.

Todos ellos, además, tienen excusa que consideran irrebatible para su comportamiento, hasta tal punto que les molesta que les recriminen su actitud. ¿O no hemos oído infinidad de veces el “me daba tiempo”, o el “no molestaba a nadie”? Por no hablar del socorrido “es que estoy trabajando” o “tengo mucha prisa”. Claro que la palma se la llevan aquellos cuya actitud del tipo “mi 4 x 4 (o Mercedes o BMW, pongan lo que quieran), vale más que tu mierda de Renault”, aunque lo que realmente significa es “yo valgo más que tú y por eso hago lo que quiero”. Todo ello combinado en el lamentable espectáculo dado por un deportista hace escasos días, alguien al que se le supone un ídolo, un ejemplo a imitar.

Durante mucho tiempo me he preguntado por qué la mayoría de las veces no aparece la Policía en estos momentos, aunque finalmente he comprendido que no es una cuestión de represión… salvo que tomásemos ejemplo del modelo nórdico en el que las sanciones son proporcionales a la renta del infractor, o simplemente a la categoría del coche que utiliza. Es, sencillamente, una cuestión de educación. De falta de los más absolutos principios, de un nulo respeto por los demás. A veces, incluso, una simple imagen como la de la derecha nos hace desistir de cualquier demanda.

Y es que cuando nos montamos en el coche, nos olvidamos de todo lo que hacemos cuando somos ciudadanos. ¿Por qué en la cola del cine no osamos ir directamente a la taquilla por delante de las decenas de personas que esperan y sí lo hacemos en el carril de salida? Desgraciadamente soy bastante pesimista y mucho me temo que, al paso que vamos, el comportamiento como personas comience a imitar al automovilístico, y no al revés.

Fotografías tomadas de Fotodenuncia, en Diario Vasco.