domingo, 31 de octubre de 2010

Cancún, última escala de la estancia en México

Con el Cancún Cycling Challenge terminaba ayer de forma oficial –hoy de forma real, con el regreso a España- nuestra estancia en México. Se trataba de una marcha ciclista en la zona de Puerto Cancún -una de las zonas de desarrollo de esta localidad caribeña, con viviendas de alto standing, con puerto deportivo y amarres incluso junto al porche de cada vivienda, aunque todavía con mucho suelo por cubrir; por algo la crisis es universal- para recaudar fondos para la Cruz Roja local.

La mayor parte de los ciclistas que estuvieron en Chihuahua tomaron parte en esta ‘rodada’, que al final quedó reducida a poco más de 50 kilómetros, con varios centenares de ciclistas anónimos que quisieron sumarse a esta iniciativa de la Oficina de Visitantes y Convenciones de Cancún, de Puerto Cancún y de la Asociación de Ciclismo de Montaña de Cancún, para rodar al lado de Alexander Vinokurov, de Roman Kreuziger, de Alexander Kolobnev, de Peter Sagan, de Iván Gutiérrez, de Xavier Tondo, de Beñat Intxausti o de Paco Mancebo, entre otros. Junto a ellos, aunque no de corto, Alejandro Valverde que tras la grata impresión que dejó el año pasado, fue invitado ex profeso por la organización local, para dar el banderazo de salida.

Y aunque no había competición, más de uno se empleó con ganas, como forma de agradecer una semana de ocio y relax tras una intensa campaña de carretera, disfrutando de las maravillas de Cancún. Y entre ellos, Mancebo que se lo tomó tan en serio, que fue el primero en franquear la línea de la llegada, demostrando –por enésima vez- que realmente disfruta con el ciclismo: sea en carretera, BTT, ciclocross o incluso en una marcha benéfica. Realmente qué injusticia se está cometiendo con este corredor, mejor persona aún que ciclista. Pero de este tema me gustaría hablar más largo y tendido. Y seguro que lo haré en breve.

sábado, 30 de octubre de 2010

Noches en blanco para que todo parezca más claro

A raíz del reciente informe del AMA sobre los controles antidopaje desarrollados en el pasado Tour de Francia, y en el que sugiere la realización de análisis nocturnos –“en las horas más intempestivas, muy prontito por la mañana y muy tarde por la noche”- como un nuevo paso más en la lucha antidopaje, no puedo sino sentirme inquieto. Primero, porque la propia UCI ha manifestado que va a estudiar a fondo el informe y evaluar las recomendaciones hechas para ver si su aplicación es posible, factible y necesaria", sin mayores matices. Y en segundo lugar, y más importante, porque los ciclistas, de forma individual o como colectivo, no hayan alzado la voz ante tamaña aberración.

No voy a entrar a valorar el compromiso de la UCI en la lucha antidopaje. Ni siquiera cuestionar –más buen todo lo contrario-, la sugerencia del AMA de unos controles más agresivos y menos predecibles. Simplemente recordar que, antes de nada y por encima de todo, los ciclistas son deportistas. Y personas. No sólo tramposos, más o menos presuntos, como algunos se empeñan en señalar, tirando la piedra y escondiendo la mano. Que antes que una sospecha –aunque sea fundada- están sus derechos, entre ellos el del descanso nocturno. Pero si ellos mismos no son capaces de hacer valer esto –no yo, con este modesto artículo- apaga y vámonos, aunque los precedentes del comportamiento ciclista no son nada esperanzadores en casos similares anteriores. Y os pongo un ejemplo: si la policía entrara cada semana en vuestra casa, a la una o a las cinco de la madrugada –muy tarde por la noche muy prontito por la mañana-, para comprobar que no estáis traficando con droga, imprimiendo pornografía infantil o secuestrando a alguien en vuestro sótano, ¿Cómo reaccionarías? Desde luego, no permaneceríais precisamente callados.

Una segunda recomendación del AMA, en el sentido de que la UCI centralizara la potestad sancionadora en lugar de las Federaciones Nacionales, parece más positiva, pero no exenta de peligros. Con ello "se ganaría en rapidez y homogeneidad a la hora de tomar decisiones", argumenta el AMA con razón. Si, pero ¿a qué coste? Insisto, aunque cada vez esté más en boga la teoría de que el ciclista es culpable hasta que demuestre lo contrario, la presunción de inocencia, y las garantías en el procedimiento, son valores que deben estar por encima de todo, que están asumidos en la legislación de los países democráticos y que la UCI debería tener en cuenta si recogiera estas competencias, si no queremos volver a un nuevo enfrentamiento entre los poderes políticos y los deportivos, en un nuevo frente de batalla de esta guerra que es el ciclismo.

jueves, 28 de octubre de 2010

Cuenta atrás para Londres 2012

Con la disputa la próxima semana de los Campeonatos de Europa de pista, en Pruszkow (Polonia), se pone en marcha el Ranking de pista 2010-2012. Así es como comienzo el artículo descriptivo del nuevo sistema de clasificación para las pruebas de pista de la próxima cita olímpica de Londres 2012.

Un análisis en el que no entro en valoraciones, porque en caso de hacerlo nos daríamos cuenta de lo complicado que va a ser obtener plazas para los Juegos, en especial en algunas disciplinas como las de velocidad donde la tarea roza lo imposible: por ejemplo, en velocidad por equipos hay que estar entre los cinco mejores de Europa… y podría no valer si nos superan, por ejemplo, dos países americanos y dos oceánicos. Y en velocidad y keirin, hay que decir casi adiós: sólo los cuatro mejores europeos tendrán plaza. En las dos pruebas de fondo las perspectivas son algo mejores, pero nadie va a regalar nada: hay que estar entre las seis mejores selecciones europeas en la persecución por equipos –con la amenaza de países de otros continentes- y en omnium las plazas se amplían hasta ocho, aunque un repaso de lo que es la pista en Europa nos demuestra que son muchos más los países que aspiran, con fundamento, a esas plazas.

Por cierto, en Oceanía el número de plazas para la velocidad por equipos (que da paso a un corredor o corredora en velocidad y keirin), persecución por equipos y omnium es de dos. Y si mal no recuerdo, sólo hay dos países con una cierta entidad para ocuparlas. Es decir, que Nueva Zelanda y Australia lo tienen virtualmente conseguido, salvo que España pidiera un cambio de continente. ¿Imposible? En esto del olimpismo cosas más difíciles y absurdas se han vivido.

Lo que no analizo es el programa del mencionado Campeonato, sólo con las nuevas pruebas olímpicas, reducido a sólo tres días y eso que se añade la madison –ya fuera de los Juegos- en la jornada final. Un programa que es perfectamente extrapolable a Londres 2012, con lo que bastaría con esas tres jornadas, en lugar de las seis que vivimos en Pekín, con todo lo que supone de perder peso específico, aunque lo más lógico es que todo ‘quepa’ en cuatro: un día para la velocidad por equipos, dos para la velocidad y el último para el keirin, aunque las de fondo cabrían en tres (uno para la persecución por equipos y otros dos para el omnium). Más días para otros deportes.

miércoles, 27 de octubre de 2010

“No dejes que la verdad te estropee una buena noticia”

Hace muchos (muchos, muchos) años, cuando estudiaba en la Facultad, me dijeron una de las pocas (pocas, muy pocas) enseñanzas que realmente me ha servido y me ha podido influir de alguna manera en mi quehacer profesional, tanto como en mi sentido crítico de lector, oyente o televidente: No dejes que la verdad te estropee una buena noticia.

Es una frase que nunca se me olvida. Y que si alguna vez queda en un segundo plano, la realidad de los medios en este país la hace aflorar de forma repetida y desgraciadamente cada vez más frecuente.

Muchos argumentarán que las redes sociales los principales culpables y causantes de este mal, por su escasa comprobación de los hechos, del que ‘contagian’ a los periodistas convencionales. Una excusa, en definitiva, en manos de todos aquellos profesionales’ y aficionados que buscan la noticia, su noticia, aunque no sea verdad. Es lo de menos.

lunes, 25 de octubre de 2010

De Vuelta a Chihuahua

Desde 2006, he reservado algo más de una semana de mis vacaciones para desplazarme a Chihuahua, ese estado mexicano limítrofe con los Estados Unidos, de un tamaño ligeramente inferior a España, y desgraciadamente más conocido en nuestro país por sus problemas –menos de los que se revelan- que por sus bondades –muchas más de las que se conocen-. Y en donde una serie de casualidades –el destino- y habilidades –el tino- llevaron a poner en marcha, desarrollar y consolidar una de las carreras ciclistas más importantes de toda Hispanoamérica, una Vuelta con un bien ganado prestigio en el otro lado del Océano, una carrera 2.1 con vocación de fuera de categoría… y mucho más.

En los cuatro años anteriores he vivido grandes momentos, tanto en la carretera como fuera de ella, con personas y lugares inolvidables que prefiero no repetir para no olvidarme injustamente de nada ni de nadie. Pero que desde luego recordaré algún día.

Este año, sin embargo, la estancia en Chihuahua fue más cortina, apenas 24 horas: llegar el sábado por la noche desde España, vía México DF, dormir escasas horas entre ajetreos y ‘jet lag’, organizar una prueba sustitutoria, y decir adiós el domingo por la tarde. La razón, el cambio en la cúpula del Gobierno chihuahuense, con la entrada de César Horacio Duarte Jáquez en lugar del inolvidable José Reyes Baeza Terrazas, el hombre que apostó por el ciclismo, el alma máter de esta aventura, y que dejaba el cargo sin posibilidad de reelección, tal y como prevé la legislación mexicana.


Con este cambio –el nuevo equipo tomó posesión hace menos de un mes-, no había tiempo de preparar una ronda tan complicada desde el punto de vista logística como la de Chihuahua, pero había aún ganas de ciclismo y se apostó por un criterium en las calles de la capital del Estado, eso sí, con una pléyade de figuras que jamás se había visto en esta parte del mundo: los hermanos Schleck, Ivan Basso, Alexander Vinokourov, Roman Kreuziger, Alexander Kolobnev, Peter Sagan, Samuel Sánchez, Iván Gutiérrez… Ni que decir tiene que el público disfrutó en estas dos horas de fiesta… e incluso el propio Gobernador, que siguió varias vueltas en moto e incluso hizo un hueco en su apretada agenda para quedarse hasta el final.

En fin, hasta pronto Chihuhua, y ya soñamos con estar de Vuelta en 2011.

jueves, 21 de octubre de 2010

¿Quién participará en el Tour de Francia?

El pasado 1 de octubre, con ocasión del Congreso y del Comité Directivo de la UCI en Melbourne, se hacía pública una nota oficial con la creación del “UCI World Tour”, como fusión de los calendarios ProTour e Histórico y con una regla de participación común a todas las pruebas: “Los UCI ProTeams, en número limitado a 18, tienen el derecho y están obligados a participar en todas las pruebas del UCI World Tour”.

Las tres ‘Grandes’ –y toda la cohorte de pruebas que les acompañan, formando ese calendario Histórico- no abrieron la boca, ni a favor ni en contra del comunicado de la UCI… y tres semanas habían pasado sin pronunciarse en un sentido u otro. Es decir, si acataban esas nuevas reglas o si, por el contrario, se mantenían en su misma fórmula –la del acuerdo de 2008-, a falta de otra mejor, es decir, en invitar de oficio a los 17 mejores equipos según la clasificación UCI a final de temporada: Saxo Bank, Liquigas-Doimo, Astana, Rabobank, Katusha, HTC-Columbia, Garmin-Transitions, Omega Pharma-Lotto, Caisse D'Epargne, BMC, Radioshack, Cervelo, Euskaltel–Euskadi, Lampre-Farnese, Sky, Quick Step y Androni Giocattoli–Serramenti. Lista de la que desaparecerá el Cervèlo y cambiarán de denominación algunos equipos, caso de Movistar.

Si tenemos en cuenta que todos los equipos galos habían desaparecido de la relación, que formaciones reforzadas (Vaccansoleil, Geox) o de nuevo cuño (el misterioso Team Schleck) tampoco estaban en esta lista, el problema de las invitaciones iba a ser mayúsculo –sobre todo en el Tour-, por lo que no era de extrañar que algo se estuviera cociendo.

Y hoy Javier Guillén ha desvelado a Biciciclismo que hay negociaciones con la UCI y que “es muy posible” que alcancen “en breve” un acuerdo definitivo, algo que se antoja no sólo lógico, sino necesario, en palabras del máximo dirigente de la Vuelta: “Hay un diálogo constructivo y leal y creo que será muy posible ponernos de acuerdo en breve porque es necesario”, una opinión que compartimos todos los aficionados al ciclismo que no entendemos está doble reglamentación. Y si no lo hacemos nosotros, imagínense lo difícil que es hacérselo entender a la gente de la calle.

En fin una buena noticia que esperemos que se confirme en breve porque al ciclismo le hace falta –y cada vez más- una buena dosis de sensatez, de unidad.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Después de los Nacionales de pista (I): El omnium

Con motivo de mi último ‘post’ referido al ciclismo en pista, y concretamente a los Campeonatos de España celebrados el pasado fin de semana, un seguidor, Ander, comentaba atinadamente que los fondistas cada vez pintan menos en la pista. Desgraciadamente es tan cierto como improbable es que se rectifique este error histórico de cuyas consecuencias nos lamentaremos dentro de algunos años.

Para los fondistas queda un mínimo resquicio en forma del omnium. Y estén o no de acuerdo con la reforma –que no lo están, pero no han sabido oponerse a ella poniendo una vez más en evidencia la incapacidad de los ciclistas para hacer llegar a buen puerto sus reivindicaciones-, saben que tienen que reconvertirse si quieren estar en Londres. En lo que a las féminas se refiere, Leire Olaberría no sólo se ha adaptado bien, sino muy bien. La guipuzcoana está realmente cambiada y no sólo por el maillot negro de Fullgas que ahora lleva, sino por todos los kilos que ha perdido. “Estoy con el mismo peso que tenía a los 16 años, cuando hacía atletismo”, comentaba en Diario Vasco. Por su concienciación –y porque desgraciadamente no tiene rivales en España- podría dársela ya como fija para Londres e incluso para el podio, aunque esto sean palabras mayores.

En cuanto a los hombres, está claro que ya han hecho su apuesta por esta disciplina al menos tres corredores –David Muntaner, Unai Elorriaga y Eloy Teruel-, aunque hay otros muchos que esperan a ver como se desarrollan los acontecimientos en estos dos años que faltan para la cita olímpica, o incluso en los seis meses escasos que restan para el próximo Mundial. De los tres indicados, quien lleva toda la ventaja es el balear: no sólo no ha perdido sus cualidades como persecucionista, ni como fondista, sino que además fue capaz de llevar a su selección al triunfo en la velocidad por equipos con un relevo magnífico que demuestra su adaptación a las distancias cortas.

Independientemente de los nombres, en Palma tuve la ocasión de seguir por primera vez una prueba de omnium con el formato olímpico, lo mismo que los corredores en participar en ella. Es decir, dos días de competición, con vuelta lanzada, scratch y eliminación, con esta secuencia, el primero, y con persecución, puntuación y kilómetro (500 metros), la última jornada. Y aunque me siga pareciendo una disciplina que no tiene el menor interés para el público –salvo el de las propias pruebas que la componen y, para los que lleven una calculadora, por el ‘arrastre’ de puntuaciones-, la prueba masculina mantuvo el interés hasta el final debida a la superioridad manifiesta de los tres medallistas finales. La femenina fue un coto cerrado para Olaberría, con el único objetivo de probarse, de luchar contra sí misma, en las pruebas cronometradas.

En todo caso, lo importante es la lectura que se hace del omnium. Tres pruebas en las que se lucha contra el cronometro, como la vuelta lanzada, la persecución (3.000 o 4.000 metros, según sexo) y el kilómetro (o 500 metros); dos en la que se compite contra los rivales (scratch y puntuación); y una como la eliminación, en la que se lucha contra la suerte, a la que se califica como lotería, que no te hace ganar pero sí perder.

Es curioso que tanto Olaberría como Muntaner, y como otros protagonistas que no se vieron recompensados, reconocieran que este omnium va a ser más duro que el anterior –el de las cinco pruebas en un solo día-. No sólo por las distancias, que son más largas, sino porque consideran que el hacerlo en dos días eleva la tensión, incluso durante la presumible noche de descanso.

martes, 19 de octubre de 2010

Tour 2011: Sólo dos apostillas para la reflexión

Después de todo lo que se ha escrito sobre el Tour de 2011, presentado hoy en París, sinceramente tengo poco que añadir. Para gustos, los colores… y los recorridos de las carreras ciclistas. Y es algo absolutamente lógico.

Sin embargo me gustaría dejar un par de apostillas para la reflexión:

1. Que sea un Tour que le puede ir bien a Contador no quiere decir que sea un Tour hecho a su medida. Más bien es todo lo contrario. Manteniendo o incrementando levemente la montaña –que le va bien al madrileño pero también a buena parte de sus rivales- no se le beneficia a priori. Pero reduciendo las contrarrelojes a la mínima expresión se termina con el que, hoy por hoy, es el único punto negro de Andy Schleck en relación al triganador del Tour.

2. Que la Vuelta haya acertado con su recorrido 2010 no quiere decir que el Tour tenga que imitar ese ejemplo en 2011. La ronda española necesitaba –y necesita consolidarla aún- una imagen distintiva que la diferencia de las otras dos ‘grandes’. Y por el camino trazado ha encontrado una ‘marca propia’ que puede y debe ser perfectamente válida. Pero la imagen del Tour es otra, y aunque no sea malo para la carrera las etapas trampas del Macizo Central ni mantener la emoción hasta la última semana, creo que deberían haberse mantenido algunos ‘valores’ tradicionales, con al menos una crono ‘en condiciones’ y un ‘tapone’ en la última semana.

De todas formas, ya hablaremos de todo el 24 de julio.

sábado, 16 de octubre de 2010

Apuntes de fauna social (IV): El Principio de Peter

Cuando Lawrence J. Peter formuló su famoso ‘Principio de Peter’ en un libro de igual título en 1969 no podía imaginar cuanta fama iba a alcanzar con su planteamiento. Básicamente lo que venía a decir era que “en cualquier organización todo empleado que realiza una labor de forma destacada tiende a ascender hasta alcanzar su nivel de incompetencia”.

Un par de ejemplos nos sirven para ilustrar mejor este despropósito: El del magnífico comercial capaz de vender cubitos de hielo a los esquimales que es promocionado a director de ventas, sin que las habilidades de relación del primer puesto tengan que ver con las de organización del segundo; o la del director de una sucursal en provincias que se desenvuelve como pez en el agua en ese ámbito… y naufraga cuando le envían a una dirección de departamento cualquiera en la oficina central.

Hay que reconocer que existe una lógica en este principio debido a que los responsables de una selección, de una promoción, prefieren elegir siempre en lo que tienen más cerca, en la propia organización, aunque las capacidades del puesto desempeñado y del que se va a ocupar sean muy distintas. Pero aquí en España –por no irnos muy lejos- influyen, además, otras cualidades muy distintas y objetivamente poco valiosas pero subjetivamente muy interesantes, a la hora de decidir la promoción; trepas y pelotas sueles ser los más firmes candidatos a estas promociones.

De esta forma, a medio y largo plazo, buena parte de los ‘altos cargos’ son ocupados por personas que han alcanzado ese nivel de incompetencia, pero con el agravante de que dejan ‘huérfano’ el puesto en el que se desempeñaban de forma positiva… u ocupado por otra persona que alcanza esa categoría de incompetente. De la misma manera, las personas que realmente hacen funcionar esa organización son quienes están lejos de ese umbral, que tienen la capacidad suficiente para realizar su labor, pero que al mismo tiempo mantienen un mínimo de ilusión para ello. Y es que una tercera consecuencia del ‘Principio de Peter’, aunque no formulada directamente, conlleva a que estas personas pierdan progresivamente su capacidad no por promoción, sino por desilusión.

Y aunque el ‘Principio de Peter’ apenas lleva formulado medio siglo, quiero terminar con una circunstancia que desconocía: El filósofo Ortega y Gasset ya escribió algo similar a principios del siglo XX: “Todos los empleados públicos deberían descender a su grado inmediato inferior, porque han sido ascendidos hasta volverse incompetentes”. E incluso es posible hallar conceptos muy similares en obras de siglos anteriores.

Con todo mi respecto y admiración al gran maestro, Forges

jueves, 14 de octubre de 2010

Luisle, Leire y las promesas

Faltan muy poquitas horas para que comience en el Palma Arena el Campeonato de España de pista open 2010. Un Nacional que se disputa más de un año y medio después del anterior, que tuvo lugar en febrero del 2009 en este mismo escenario, por el cambio adoptado para que estuviera al inicio de la temporada de pista –a caballo de dos años- y no al final de la misma.

De esta forma, se pretende que sea una mejor referencia para todos aquellos que optan a competir con la selección de pista en los eventos internacionales, intentando captar a más gente de la carretera. Y aunque a nivel de cantidad es cierto que podría contarse con muchos más corredores, a nivel de calidad, la sola presencia de Luis León Sánchez es ya un aliciente para estos Nacionales y sobre todo teniendo en cuenta que el murciano está cansado –más psíquica que físicamente- de una temporada que empezó para él muy pronto, y a una intensidad muy alta. Pero, en un gesto que le honra, decidía atrasar una semana sus vacaciones para ayudar a su Federación.

El futuro líder de Rabobank –que lo terminará siendo si confirma todo lo que tiene en sus piernas- vuelve a los velódromos nueve años después. Al menos de forma oficial. Recuerdo que su última actuación fue en los Nacionales juniors celebrados en 2001 en el velódromo de Lardero. No tengo ninguna imagen de él –las digitales aún no eran tan populares y asequibles como ahora-, pero si el recuerdo de ese superclase que arrasaba en carretera que era capaz también de imponerse en la pista riojana. Y por partida triple, en persecución, puntuación y kilómetro. Luego, en esas decisiones tan difíciles de entender, renunciaba a los velódromos –incluso a acudir a un Mundial- para centrarse exclusivamente en la carretera.

Junto a Luisle, otros ‘pros’ que se han atrevido con el velódromo son el catalán David de la Cruz o el asturiano Joaquin Sobrino, notable sprinter en carretera, pero con pocos antecedentes en la pista, aunque echo en falta que hombres como el balear Lluis Mas o el valenciano Ramón Domene.

Pero el grueso de la participación serán los habituales en esta disciplina, con la sola ausencia de José Antonio Escuredo, que anunciaba su retirada hace algunos meses, y al que sin duda echaremos en falta: es más, estoy seguro de que podría irse de Palma con un par de medallas sin apenas haber entrenado. Y entre todos ellos, quizá la gran referencia de este Campeonato sea Leire Olaberria, en su firme apuesta hacia la medalla olímpica en Londres 2012, plenamente adaptada al nuevo –y absurdo- omnium, aunque ello le cierre puertas en otras disciplinas de pista e incluso fuera de ella. Entre los hombres, máxima rivalidad para saber quien puede ser el elegido: Eloy Teruel, David Muntaner y Unai Elorriaga son algunas de las apuestas más firmes, aunque ojalá salga algún joven más.

De hecho, la ubicación en estas fechas finales del año permite que puedan competir los juveniles de segundo año, con lo que veremos el verdadero nivel de aquellos que han brillado en la categoría inferior. Y es de agradecer que dos féminas que se llevaron sendas medallas en el Mundial junior como Tania Calvo y Gloria Rodríguez puedan ir fogueándose al más alto nivel. Al menos en este caso, la pista será una prioridad para ellas.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Stayin’ Alive in The Wall

Navegando por Internet me he encontrado esta curiosa síntesis entre dos grupos que jamás podría haber casado de una manera tan extraña como efectiva: Bee Gees y Pink Floyd.

La mezcla no merece más comentarios por mi parte, salvo las enormes posibilidades que ofrece el llamado mashup. Disfrutadla.



Información procedente de rockinandblogin.com



domingo, 10 de octubre de 2010

The rock

Uno de los principales centros para conocer la cultura aborigen. Una maravilla de la naturaleza. Una turistada. Un parque temático. Todas y cada una de estas cosas puede ser considerado ‘Uluru’, ‘The Rock’, la impresionante mole pétrea que tuve la suerte de poder visitar en días pasados, y que ahora transmito desde la perspectiva de la distancia, en Sydney, en el mismo país pero a miles de kilómetros física y espiritualmente.

Los australianos, que hasta los años setenta no reconocían a los aborígenes ni siquiera como personas, han comprendido y asimilado esa deuda y se muestran obsesionados en recuperar y difundir esta parte de su historia que tan poco les ha influido en su realidad actual, a diferencia de sus vecinos neozelandeses con los maoríes, mayoritariamente integrados en su sociedad. Por ello, han establecido reservas, como por ejemplo la que integra a los Anangu –uno de los 400 pueblos indígenas- en donde conviven la ley australiana y la ley aborigen. La realidad es muy distinta.

Los auténticos aborígenes siguen siendo bastante inaccesibles, pero por lo menos ya no los molestan; tienen sus propias tierras, aunque sean nómadas, y allí viven de acuerdo con sus tradiciones. Por el contrario, la imagen que te producen los que están “integrados” en la sociedad occidental es de profunda tristeza: vagando por las calles de Alice Springs o Darwin –por mencionar las dos únicas poblaciones que merecen llamarse ciudades en el Territorio del Norte- y con unos graves problemas de alcoholismo que han dado lugar a unas medidas drásticas, pero absurdas y poco efectivas, por lo que he podido ver. En ‘The Alice’, la venta de alcohol está limitada a una cantidad, aunque no he podido saber si diaria o semanal. Para ello te piden el pasaporte y cuando llegas al tope, la única solución es que te lo compre algún familiar o amigo.

Por todo ello, el interés de potenciar el centro cultural del Uluru-Kata Tjuta National Park como eje de la visita para comprender lo que significa esta montaña sagrada en la vida aborigen. La verdad es que es bastante interesante, pero no deja de ser simbólico que el personal del mismo –al menos el día que yo estuve- fuese mayoritariamente de raza blanca.

Sin embargo, una buena parte de los visitantes de ‘La Roca’ acuden por simple turismo. Para ellos se ha creado Ayers Rock Resort –el nombre aborigen de Yulara apenas aparece dentro-, un complejo residencial con aires de ciudad, aunque la mayor parte de sus edificios son hoteles de diversa categoría, tiendas y apartamentos, amén de la omnipresente zona de acampada, lo mejor para visitar estas zonas como pude comprobar. Por cierto, aquí las restricciones con el alcohol son mucho mayores: está prohibida su venta en supermercados y en la cafetería a la que entré a tomarme una cerveza ni siquiera me pidieron el pasaporte; lo que me exigían era una tarjeta de estar alojado allí. Y como estaba en la zona de camping, me quedé con la misma sed que traía.

De ahí que se produzcan también paradojas absurdas. Por ejemplo, uno de los miradores previstos para contemplar las espectaculares puestas de sol y amaneceres sobre Uluru está reservado exclusivamente a autocares, a viajes más o menos organizados. Y allí se agasaja con champán o se montan incluso cenas –con vino, por supuesto- a aquellos que están dispuestos a pagar un buen puñado de dólares australianos.

O que te pidan encarecidamente que no escales la roca, apelando incluso al dolor que puedes causar a tus seres queridos si te pasa algo en esa durísima y absurda ascensión en la que todos los años se dejan la vida al menos dos personas. Pero no se les ocurre sencillamente prohibirlo –como el día que acudí, que estaba cerrado por el fuerte viento-, lo cual sería lo más lógico y sensato; incluso lo jalonan con estacas para facilitar la subida. Lo mismo que está absolutamente prohibido el acceso –incluso las fotos- a las cuevas sagradas aborígenes que se hallan en la pared de la roca. En mi caso, una marcha de dos horas rodeando la montaña durante el amanecer fue simple y llanamente la mejor de las recompensas.

sábado, 9 de octubre de 2010

Las dos grandes desgracias de la vida

“Hay dos grandes desgracias en la vida: la primera es no conseguir lo que deseas; la segunda, conseguirlo”. Durante mucho tiempo me había parecido que esta frase tenía mucho de razonable. Pero analizándola detenidamente, en los muchos momentos de reflexión obligada en estos días perdido en el ‘outback’, he llegado a la conclusión de que no sólo es falsa, sino que es propia de cobardes, reñidos con lo que es, lo que debe ser, la vida.

Si no puedes realizar tus sueños –o tus objetivos, que es un sinónimo perfectamente intercambiable aunque sea más prosaico- es simplemente por dos razones. O bien porque no les has dedicado todos los esfuerzos que requieren, o simplemente porque tus aspiraciones están muy por encima de lo física o materialmente alcanzable: si sólo están un poco te recuerdo el lema del 68, “se realista, pide lo imposible”. Para el primer caso, la solución es bien sencilla, más trabajo, más dedicación, más colaboración, más tiempo, más entusiasmo… En el segundo supuesto, el replanteamiento es fundamental, pero sin renunciar al fondo. Por todo ello, no comparto esa actitud de los pseudo-budistas de salón que prefieren no aspirar a nada, conformarse con lo que les llega, para no sentir la frustración que les podría suponer el no lograrlo.

Y cuando por fin realizas ese sueño, cuando consigues lo que deseas, es cierto que puede sobrevenirte una desilusión, una decepción, incluso un monumental cabreo, si no es cómo tú lo querías. De uno mismo depende olvidar -aprendiendo de lo negativo para no tropezar en la misma piedra-, integrarlo en tu vida presente como base para nuevas metas, o archivarlo en el pasado en forma de grato recuerdo, al que siempre puedes acceder. Lo que si que es cierto es que cumplido un sueño, queda un hueco para otro, por lo menos. Y sólo de nosotros depende el rellenarlo.

Hoy, por fin, he cumplido uno de mis sueños. Vamos a por el siguiente.

PD: Sabes que va dedicado a ti, MC.

jueves, 7 de octubre de 2010

The Track

The Track, La Pista. Así se conoce popularmente a la vía de más de 3.000 kilómetros que une el Norte y el Sur de Australia, Darwin y Adelaida, pasando por el Centro, por Alice Springs. Desde hace mucho tiempo dejó de ser una pista de tierra, como las muchas que hay en el ‘outback’ australiano, aunque quizás hace menos honor a su denominación oficial, la Stuart Highway, al menos en su segunda parte. En este país, donde las carreteras no tienen códigos numéricos sino nombres, nada podemos oponer a que haya sido bautizada en honor al explorador John McDouall Stuart, que para algo fue el primero que hizo este recorrido... antes de que existiese cualquier camino. Pero esa denominación de Highway –autopista- que aplican a cualquier carretera me resulta excesiva: un carril en cada sentido, con uno adicional para adelantar cada decenas de kilómetros, sin arcén aunque con mucha arena roja a cada lado, y eso sí, sin apenas curvas ni accidentes orográficos. Ni tráfico.

Para poder conocer la inmensidad de Australia es necesario recorrer vías como ésta, ya que las horas de avión que conlleva cualquier trayecto interior nos pueden cansar, pero no nos dan la idea de lo que es este país gigantesco y prácticamente deshabitado a excepción de su extremo suroriental. Inicialmente pensé en cogerme el tren, el mítico Ghan, para trasladarme desde Darwin –donde llegué tras finalizar el Mundial- hasta Alice Springs, pero éste, pese a su atractivo turístico, sólo hace el trayecto Norte-Sur dos veces por semana. Lógico, para qué más. Dado que, conducir yo sólo casi 1.500 kilómetros me parecía una burrada, y más por un tramo repetitivo a más no poder, el autobús fue la solución.

Greyhound, un nombre que suena a aventura… al menos en Estados Unidos, porque en Australia podríamos decir desventura, ya que el servicio del galgo deja mucho que desear. Y no es nada barato, pese a que el precio del viaje que pagamos los usuarios debería estar aminorado por el coste de la carga que se lleva en las bodegas y el remolque en un negocio paralelo que dobla beneficios. Unos autocares que no aventajan en nada a los que uso a diario para ir de casa al trabajo. Media hora que se lleva bien; pero para veintiuna, hace falta armarse de paciencia. Un par de películas de vídeo, un servicio al fondo a la derecha y un grifo con agua. Y que no iba lleno y podías repanchingarte en el asiento del presunto compañero, aunque no inclinarlo. Esas son todas las comodidades que nos ofrecieron, porque el aire acondicionado gélido que tuve que obstruir con sendas bolsas de plástico no cuenta. Y por no hablar de las paradas, que podrían reducirse con tener un par de conductores. Pero eso cuesta.

Porque siempre se agradece bajarse un rato del bus a estirar las piernas, a beber algo, a llenar el estómago. Pero lo que es incomprensible es que a la 1,30 de la mañana, cuando estás conciliando un merecido e incómodo sueño, te obliguen a descender del autobús –por seguridad de lo que hay dentro, dicen- y tengas que pasarte una hora y cuarto en plena calle, ya que la estación de autobuses, si se la puede llamar así, estaba cerrada a cal y canto. Lo mismo que el pueblo, Tennant Creek, si se le puede llamar así, aunque era uno de los núcleos de población del viaje que no se reducían a gasolinera, tienda-cafetería y cuatro casas.

Si esto sucede en España –o en Italia, como decía Alessandro, mi improvisado compañero de desventuras- hubiéramos quemado el autobús. Aquí, nada de eso, todos cabeza abajo y gracias. La reclamación que pusimos al llegar no sé si servirá para algo, pero por lo menos me quitó el mal cuerpo. Lo mismo que la perspectiva de que cada vez queda menos para llegar al Uluru, aunque todavía estoy a más de 400 kilómetros de allí.

domingo, 3 de octubre de 2010

Primer Mundial post pinganillo

Aunque muchas de las pruebas de los calendarios nacional e incluso internacional –hasta aficionados- ya lo habían experimentado, ayer se vivió en Melbourne y Geelong la primera competición profesional sin ‘pinganillo’ en muchísimo tiempo. Un Mundial que resultó muy extraño a algunos directores, que “sufrieron como cualquier ciudadano actual que se olvida un día el móvil en su casa y no sabe qué hacer sin consultar cada 20 segundos una pantallita”, como escribía Carlos Arribas en El País.

A pesar de la oposición de buena parte del pelotón, la suerte en este tema está echada y en un par de años las comunicaciones por radio entre director y corredor serán historia. Una vez más falta de diálogo e incapacidad de reacción de los afectados conllevarán esta medida cuyos detractores consideran que es un paso atrás –“somos el único deporte que va en contra del progreso”, me comentaba un corredor hace un par de días-, que va en contra de la seguridad en carrera y que convierte a los directores en meros chóferes. Por el contrario, los impulsores de esta medida afirman que el uso del pinganillo va en contra del espectáculo, argumentando que las órdenes de del equipo convierte a los ciclistas en autómatas y resta emoción.

Aunque comparto ambos puntos de vistas, cada vez me inclino más hacia la tesis de que prohibirlos es un paso atrás. Haciendo un símil, sería como un partido de fútbol sin entrenadores: aflorarían las genialidades –en algunos casos exageradas e individualistas tipo Cristiano Ronaldo-, pero a base de perder en lo colectivo y sobre todo en capacidad de reacción ante una situación inesperada.

Con todo y con ello, los ciclistas podrían asumir esta involución siempre que se compensara la información que recibían del director por la que les da directamente la organización. Un servicio de radio vuelta más ágil y un ‘pizarrero’ más frecuente era algo que ayer echaron en falta los ciclistas españoles en ese momento crítico del corte provocado por Italia. Aunque eso de cambiar la radio por la pizarra no me parece precisamente un avance, ni algo que favorezca en sí el espectáculo. Volviendo con el símil futbolero, que los futbolistas no supieran cuantos minutos de juego les quedan, por ejemplo.

Sea como fuere, lo cierto es que ayer ya se vivieron situaciones en las que la imaginación e incluso la picaresca suplieron a la tecnología. Y esto es algo que realmente no beneficia a nadie en este deporte al que se pone en la picota a las primeras de cambio.