miércoles, 30 de junio de 2010

Apuntes de fauna social (I): El pelota

Aunque podamos creer que el pelota es uno de los productos típicos de los partidos políticos, organizaciones y empresas españoles, me temo que es un espécimen absolutamente universal, sobre todo en aquellas culturas en las que no se diferencia lo personal de lo profesional. Más sorpresa me causa la recomendación que hacen algunos ‘gurús’ en el campo de los recursos humanos de recomendar, casi obligar, a este comportamiento en aras a una larga y fecunda carrera profesional. A mí que me agrada –como a todo hijo de vecino- el reconocimiento por un trabajo bien hecho, este servilismo vacío e interesado no sólo me parece rechazable, sino que me repugna –y mal va conmigo quien intente ‘ganarme’ así-, pero…

Buscando el origen etimológico de la palabra, he encontrado dos historias diferentes en cuanto a la procedencia del término, cuya definición en el diccionario de la RAE es bastante pobre de matices: Persona aduladora, que hace la rosca. Por un lado la que se refiere a los cortesanos reales que se dejaban ganar cuando su majestad jugaba con ellos al billar, llamado ante juego de pelotas. Por otro, la antigua denominación –aún reconocida por la academia- de llamar pelotas a las prostitutas o amantes de los hombres adinerados, que hacían y decían cosas del agrado de sus benefactores. En todo caso, esta denominación está más en la línea de algunos vulgarismos perfectamente definitorios del carácter del pelota: lameculos o chupapollas.

No hay que despreciar las cualidades del pelota. Bien es cierto que los más tienen un nulo talento, una cobardía despreciable, una ignorancia supina que cubren con esas palabras y gestos aduladores que garantizan su supervivencia profesional que se vería seriamente amenazada si se considerase su vagancia y su incompetencia. Pero también los hay más cualificados, a los que no les importa renunciar a sus propias capacidades o talentos y asumir de forma convencida y militante las actitudes y las opiniones de su jefe. Personas que incluso pueden llegar a hacer un buen trabajo, pero a las que les importa más que les estén viendo hacer esa labor, que valoran más las formas que el fondo, y que incluso son capaces de cambiar el contenido o la filosofía del mismo con un simple gesto de sus superiores. Sonriendo y deshaciéndose en alabanzas, por supuesto.

Lógicamente la densidad de ‘pelotismo’ en una entidad es proporcional a la actitud del ‘líder’ de tolerar, valorar, justificar o premiar estas actitudes adulatorias, pero también de la falta de una estructura organizativa en la que el rendimiento y el desempeño primen por encima de las apariencias.

A diferencia del trepa –con el que comparte actitudes pero no aptitudes-, el pelota suele ser bastante estático, no tiene grandes aspiraciones sino simplemente mantenerse, algo que no es complicado mientras que cuente con el beneplácito de su protector: es una simbiosis como las muchas que hay en el reino animal yque cualquier mínimo movimiento podría ponerla en peligro. No obstante, las largas cadenas de pelotas de otros pelotas origina un curioso dinamismo.

Pero eso no quiere decir que estos cobistas no sean peligrosos: si por cualquier motivo entramos en su ‘lista negra’ –por estar en la del jefe o simplemente por no figurar entre los tocados por su protección divina o por una actitud sospechosa que no esté de acuerdo con la identidad uniforme pretendida- seremos blanco de de su maledicencia, de sus desprecios, de sus mentiras, de sus ataques. Le tendremos como persistente y tenaz enemigo mientras que la situación no cambie… y pase a ser nuestro mayor adulador. ¡Que asco!

Con todo mi respecto y admiración al gran maestro, Forges

lunes, 28 de junio de 2010

Un triunfo histórico que pasará desapercibido

Con seis maillots de campeón de España profesional guardados en su casa de Hinojedo –sin contar el conseguido por su hermano menor David, como sub-23 hace un par de años en Santiago de Compostela, que posiblemente le haga incluso más ilusión que los propios- Iván Gutiérrez es ya el ciclista español con mayor número de campeonatos nacionales, superando –como señalaba hoy Chema Bermejo en As- a su paisano Fermín Trueba, que tenía el récord de cinco hasta ayer: uno de fondo y otros cuatro de montaña, un Campeonato tristemente desaparecido que no estaría mal recuperar.

Iván –nunca uséis el José Iván de su partida de bautismo cuando habléis con él si no queréis que os fulmine con la mirada- llegó a la máxima categoría en 2000 avalado por su título de campeón del mundo contrarreloj un año antes en Treviso. Un título que, por cierto, pudo no haber ganado si no hubiera sido por una prueba en el Jarama para determinar los dos contrarrelojistas que irían al Mundial, donde Manolo Saiz le codirigió desde el coche sacándole un rendimiento del 1.000% que le llevó a un arco iris jamás logrado –ni antes ni después- por el ciclismo español.

Con esa clase era lógico que sumara más de un Nacional en la lucha contra el crono: el primero nada más debutar en la máxima categoría, en Murcia 2000. Y luego llegaron los de Cantabria (2004), Murcia (2005) y Cuenca (2007), amén de dos medallas más, una de plata y otra de bronce… y de una profunda decepción de haberse ido de vacío el año pasado de Altamira: solamente el viernes nos explicaba la razón de éste y otros ‘fracasos’, un cambio de manillar al que no se había adaptado. Al parecer el error está ya enmendado, a tenor de lo visto en Villarrobledo.

Pero su clase de rodador también se tenía que traducir en las pruebas de fondo, primero en León 2001 y ayer en tierras albaceteñas.

Y pese a ser el ‘ojito derecho’ de Saiz, la ruptura entre cántabros fue bastante rápida –inesperada pero no demasiado extraña- y ya en 2003 estaba bajo las órdenes de Eusebio Unzue en el equipo navarro –conocido como iBanesto.com, Illes Balears o Caisse d’Epargne- donde se ha sacado el mejor rendimiento a un ciclista con tanta clase como personalidad y ‘rarezas’, aunque en mi caso no tengo ni la más mínima queja en cuanto a su comportamiento.

Ese carácter fue el que le llevó a ser el único ciclista español que redactaba una carta a favor de Valverde hace apenas un mes, en un gesto quizás minusvalorado pero que dice mucho de él. Ayer, sin embargo, no dedicó el triunfo a su compañero, pero estoy seguro de que lo hubiera hecho, convencido, si se le hubiera preguntado al respecto.

Un triunfo histórico, que posiblemente haya pasado desapercibido, ya que en este país apenas cuentan ya un par de ciclistas entre moteros, pilotos y futbolistas; un triunfo anunciado con valentía por el corredor, cuando apostaba decididamente por esta prueba como su objetivo de los Nacionales antes de empezar; y un triunfo simpático, bastante más importante que el criterium de la ACP, como bromeaba tras la plata de Villarrobledo.

domingo, 27 de junio de 2010

Muchas ausencias, pero sobre todo 111 ciclistas que se lo merecen todo

Después de tres calurosas jornadas en Albacete, llega el gran día de los Campeonatos de España, con la prueba en línea para profesionales. Dentro de un par de horas estarán tomando la salida 111 ciclistas –siempre que no falle alguno de los inscritos- y como siempre ser destacan más a los que no están que a los que han venido a luchar por el maillot rojigualdo.

Pero la verdad es que las ‘críticas’ son justificadas. No están todos aquellos que de una u otra forma han apostado por el Tour, caso de Oscar Freire, Juanma Gárate, Carlos Sastre, Alberto Contador, ‘Purito’ Rodríguez, Samuel Sánchez u Oscar Pereiro, aunque éste al final se haya quedado fuera del ‘nueve’ de Astaná de una forma, digámoslo así, sorprendente e inesperada. Y sobre todo no está, aunque por razones bien distintas, el hombre que ha sido el gran protagonista –afortunado o desafortunado- de los últimas ediciones, Alejandro Valverde, un ciclista que verdaderamente ha engrandecido la historia reciente de los Nacionales. Faltan, pues, los grandes nombres del ciclismo español. Y esto no es bueno para el ciclismo español, pero desgraciadamente no se puede hacer nada. ¿O si?

Muchos hablarán de la obligatoriedad de correr –con la picaresca que podría surgir para no hacerlo o bajarse en el kilómetro de cinco-, o de ser un ‘sine qua non’ para ir a la selección. O incluso de poner el Nacional en otras fechas en las que no se pudiera aludir al Tour como ‘impedimento’ Pero el caso es que en Italia, Francia y otros países, el Campeonato Nacional es uno de los grandes objetivos y las renuncias suelen ser mucho menores. ¿Es que los españoles somos diferentes? En esto y en otras muchas cosas, claro que sí. Pero para mal.

Tampoco quiero profundizar en las ausencias sino en las presencias. Y es que en la Avenida España de Albacete firmarán 111 ciclistas que saldrán con todas las ganas del mundo a llevarse el Nacional, o a que lo gane algún compañero. Hombres para los que ganar el título SI significa mucho, continuando la tradición de los grandes campeones que vistieron este maillot sin igual desde hace más de cien años: Mariano Cañardo, Julián Barrendero, Bernardo Ruiz, Federico Bahamontes, Antonio Suárez, Julio Jiménez, José Pérez Francés, Luis Ocaña, Txomin Perurena, Juan Fernández, Miguel Indurain, Abraham Olano o Angel Casero, por no entrar ya en los que siguen en activo. A todos ellos, suerte!

Y a ver si lo hace un auténtico rutero porque el balance de Albacete está siendo claramente favorable a los ‘pistards’, demostrando una vez más la compatibilidad entre ambas disciplinas, con Leire Olaberría, Eloy Teruel, Albert Torres, o incluso con el BTT, después de ese inesperado pero merecidísimo triumnfo de Sergio Mantecón. Tan sólo el prometedor Jesús Herrada y el ya consagrado Luis León Sánchez –que por cierto fue triple campeón de España junior en persecución, kilómetro y puntuación en el velódromo de La Rioja, hace nueve años-, han mantenido el honor de los ‘carreteros’.

viernes, 25 de junio de 2010

Adiós al debate, llega el tiempo de los superdiputados

Han pasado algunos días pero sigo dándole vueltas al asunto de la abstención de Antonio Gutiérrez en la ‘convalidación’ del decreto sobre reforma laboral. Y más concretamente al expediente que se le ha abierto por no seguir las consignas del partido –en este caso de uno determinado, pero vale para todas las formaciones-, lo que significa que, no por conocido, sea más obvio y bastante peligroso para lo que un sistema democrático debería significar. La opinión es libre, pero la disciplina es obligada, le recordaron, a pesar de que incluso la Constitución dice que los parlamentarios no están sometidos al mandato imperativo de sus partidos.

Y es que una vez más, el “prietas las filas” o “el que se mueva no sale en la foto” es algo desgraciadamente habitual en los partidos políticos españoles y en otras organizaciones que presumen de funcionamiento democrático. Habla, di lo que piensas (que no te escuchamos, aunque suena bien ese murmullo de fondo). Pero no lo digas muy alto, no sea que se enteren y nos fastidies. Y desde luego, de puertas para fuera, nada de nada, que todos somos una piña.

Estas personas son las que tienen opinar en voz alta, en el foro que –en teoría, mucha teoría- representa a todos los españoles, en el que el debate y el encuentro de ideas debería ser la norma habitual, aunque es mucho más importante que el color del panel que indica el voto sea del mismo color en las zonas ya delimitadas del hemiciclo. Por ello no debemos ya indignarnos cuando la sala está medio vacía, ya que el debate va a conducir a ese monolitismo de los votos.

Pero como sus salarios nos cuestan un montón de millones, algo imperdonable en esta época de crisis, propongo que el Parlamento quede reducido a un número muy limitado de superdiputados, uno por formación política parlamentaria, cuyo valor ‘democrático’ sea equivalente al número de escaños obtenidos. Pactando o peleando entre ellos las votaciones serían más sencillas, más consecuentes. Y más justas, según el modelo de democracia que nos muestran y que nos quieren transmitir como el único válido. Y que no lo es.

jueves, 24 de junio de 2010

¿Tiene velódromo Albacete?

Son más de las once de la noche y es ahora cuando llego al hotel. Y es que a la amplia jornada de trabajo, con tres Campeonatos en juego, hay que unirle los más de 50 kilómetros de traslado desde Casas Ibáñez hasta Albacete. El bochornoso calor del día –que, ingenuo de mí, sinceramente no me esperaba- ha dado paso a una noche fresca y algo tormentosa, aunque los relámpagos se ven muy lejos. Y creo que cuando coja la cama no me va a despertar ni un terremoto. Eso sí, seguro que antes de las siete estamos ya en marcha, que hay mucho por hacer.

Sobre el balance la primera jornada, destacar la lógica de los resultados, aunque en el caso de Jesús Herrada posiblemente haya llegado antes de lo que pensábamos. Doble campeón nacional junior y quinto el año pasado - “simplemente para probar”-, el conquense atesora unas notables condiciones como contrarrelojista, aunque también demostró su talla de escalador ganando la Subida a Gorla. Un ‘doblete’ que recuerda a un tal Alberto Contador. En todo caso, apuntad este apellido, ya que no estamos hablando de una promesa, sino de una realidad. Y posiblemente pronto tengamos más noticias sobre su futuro.

En las demás categorías, mi impresión de que estaba en un velódromo, en unos Nacionales de pista más que de carretera. Entre los élite, título para un Eloy Teruel que debería seguir teniendo un hueco entre los pro, secundado por dos compañeros de cuarteta como Sergi Escobar, tercero, y David Muntaner, cuarto; en féminas, Leire Olaberría se cansó de títulos en pista –trece, en seis modalidades distintas- y sumaba el primero en carretera, delante de Débora Gálvez, también presente en el Mundial de Copenhague. E incluso otro persecucionista de lujo como Albert Torres se iba de Casas Ibáñez con el bronce… que pudo ser plata por sólo cuatro segundos. Y luego hay quien dice que carretera y pista son incompatibles.

Foto: Josu Mondelo/www.rfec.com

martes, 22 de junio de 2010

Albacete, la llanura

No me envidia mucho la gente cuando les digo que pasado mañana me marcho para Albacete, a los Campeonatos de España de ciclismo. Comparada con la sede del año pasado, Cantabria, tiene a priori bastante menos atractivos que ofrecer, aunque intentaremos buscarlos en el poco tiempo que nos quede libre. Y deportivamente, los recorridos no ofrecen tanta variedad, tanta presencia de la montaña, la que muchos consideran la verdadera salsa del ciclismo. Y es que el nombre de la provincia no engaña desde su etimología: Al-Basit, la llanura.

No obstante eso no quiere decir que vayan a ser unos Campeonatos fáciles ni mucho menos aburridos. O al menos eso espero, que, recurriendo al tópico, son los ciclistas quienes hacen duros los recorridos. Aún recuerdo aquellas Vueltas a España de los años noventa cuando la etapa que finalizaba en Albacete estaba marcada en rojo por el peligro de los abanicos, tan magistralmente llevados a cabo por la ONCE, un equipo que echamos de menos por lo que significó, independientemente de su triste final ya con otras denominaciones y filosofías. No obstante, mi mayor recuerdo ciclista de Albacete –una ciudad de las que apenas puedo tener otros, ya que apenas he pasado una noche y algunas horas, siempre de paso- es la Vuelta de 1988 cuando el entonces imbatible Mathiew Hermans formaba parte de una escapada de seis ciclistas –entre ellos un todavía anónimo Claudio Chiappucci-, cayéndose ya en las calles de la localidad pero teniendo aún tiempo de levantarse, de alcanzar al grupo que no se quería creer ese regalo de la fortuna que al final no fue tal, y de ganar fácilmente. Era la quinta de las seis victorias que logró en la edición de ese año.

El segundo elemento a tener en cuenta en este Campeonato puede ser el calor. Aún siento como una pesadilla mis últimos Nacionales en estas tierras –concretamente en Ontur, en 2006- cuando las altas temperaturas originaron que se me rompieran mis dos móviles, uno de ellos de forma irremisible. No me olvido de que aquellos Campeonatos fueron un éxito de público y de ambiente, en una población que tiene una de las ‘clásicas’ del calendario nacional que, desgraciadamente, se encuentra de capa caída. Desde aquí, aunque me salga del tema, una reflexión para que el Gran Premio de Primavera vuelva a tener la importancia que tuvo en su momento. Y volviendo al presente, los pronósticos meteorológicos no son nada alarmistas, ya que apenas se superarán los treinta grados, una temperatura casi primaveral en estos lares.

Los Campeonatos comenzarán el jueves en Casas Ibáñez, capital de la comarca de La Manchuela, una tierra, dicen, diferenciada del resto de la provincia. El viernes nos iremos hacia el Oeste, a Villarrobledo, plenamente manchega, donde su vizcondado no tiene actualmente titular -¿le darán esta recompensa nobiliaria al ganador de la crono profesional o no sopesarán esta opción una vez que no estará presente Alberto Contador?-. Traslado a Hellín el sábado donde confiamos tener un recibimiento digno de la Tamborada de Semana Santa, fiesta de interés turístico internacional, aunque sea una población en la que el fútbol domina: los colores del escudo heráldico fueron tomados de la equipación del conjunto de balompié, a falta de una referencia mejor. Finalmente Albacete capital, donde el Campeonato de los pros se presenta más abierto que nunca –pese o quizás a las ausencias, entre los que debemos señalar al ciclista albaceteño más importante de la historia, Oscar Sevilla-, y donde posiblemente las navajas que tanta fama han dado a esta tierra salgan a relucir… deportivamente hablando.

domingo, 20 de junio de 2010

Lo siento, pero no me siento culpable de la crisis

“Este post seguro que no le gusta a mucha gente. Normalmente no nos gusta que nadie nos diga que tenemos la culpa. Solemos ser de aquellos que hacen la autocrítica criticando al que nos pilla más cerca. Pero llevo tiempo pensando que la culpa de la crisis es de todos. Sí, de todos. De gobiernos y bancos por supuesto. Y de empresarios explotadores. Pero también de nosotros, los ciudadanos de a pie que hemos querido vivir como ricos.

Y es que hace unos años cualquier currito tenía que tener su chalet y su BMW. Daba igual que fuera albañil o camarero o administrativo. Porque seguramente tuviese la nómina hinchada con incentivos, que para eso se movía tanto dinero. Y si no, te la falsificaban y el banco te daba el crédito. Y tu, currito con salario base de 800 euros (pero que como vendías muchas casas, o muchos coches) te levantabas 3.000 euros, te veías pagando letras de 1.500 euros al mes. ¿De verdad tiene alguien la culpa de que no sepas echar cuentas? Y eso, claro, sin renunciar a vacaciones en Cancún y salir a cenar cada dos por tres fuera de casa”.

Posiblemente tenga razón el autor del post sobre que la culpabilidad de la crisis es de casi todos, pero no de todos. Una opinión que otros muchos comienzan a difundir porque siempre es mejor extender la responsabilidad colectiva que depurar y profundizar en la individual. Además de esta forma, parece que se ‘anima’ a que seamos todos los que arrimemos el hombro buscando la solución, si la hay. Pero sinceramente, bajo ningún concepto yo me considero corresponsable –ni un mucho ni un poco- de la situación económica a la que se ha llegado por esa irresponsabilidad a la hora de echar cuentas: y es que en mi vida he tenido y tengo muy claro que los gastos ordinarios se deben cubrir exclusivamente con ingresos ordinarios, algo que han ignorado sistemáticamente muchas personas –grave- y muchos políticos –intolerable- en este país. Y es una premisa que me gustaría seguir cumpliendo en el futuro, aunque visto lo visto lo mismo desisto, ya que los verdaderos culpables se van de rositas y luego se erigen en víctimas o salvadores, según les convenga.

Y aunque me quede el orgullo de excluirme de la culpabilidad que me pretenden endosar, yo no tengo más remedio que asumir –y encima con buena cara- las consecuencias de los actos de los otros, lo que se va a traducir en subidas de impuestos, bajadas salariales e inestabilidad laboral, así como pérdida repentina de los derechos sociales ganados en décadas. Y es que cuando uno piensa que la vida comienza a irte bien –una vida en la que mi generación no ha tenido ninguna ventaja ni en educación, ni en formación, ni en ocio propio, ni ninguna ayuda para tus hijos menores o tus padres mayores-, otro ‘palo’, otro recorte en tu calidad de vida, en aras a que otros, los auténticos culpables, se recuperen. Muchos de los cuales, por cierto, se han forrado, cobrando una cantidad –en blanco o en negro- muy superior a la verdadera valía de su trabajo, y que ahora viven, casi al mismo nivel de entonces, de subsidios y de economía sumergida.

jueves, 17 de junio de 2010

LA busca un LA versión siglo XXI

El Tour de 1966 se presentaba como una nueva edición del duelo entre los dos grandes gallos –entonces franceses- del momento: Jacques Anquetil y Raymond Poulidor. El normando había logrado su quinto triunfo in extremis en 1964 por apenas 55 segundos, y tras su ausencia en 1965 volvía con 32 años dispuesto a conseguir su sexto Tour. ‘Pou Pou’, sin embargo, seguía sin conseguir el triunfo absoluto, sin haberse vestido siquiera de amarillo: tras estrellarse contra ‘Monsiuer Crono’, en 1965 le salió un rival inesperado en forma de un jovencísimo Felice Gimondi, uno de los pocos ciclistas que conseguía llevarse el Tour el año de su debut. El bergamasco, sin embargo, no tomaba parte en aquella edición.

Anquetil, además, hizo creer –y muy bien, por cierto- desde el primer momento que estaba más fuerte que nunca… y Poulidor se lo tragó. Pero posiblemente el gran arma del pentaganador del Tour era su equipo, arropado por Julio Jiménez –ganador de la montaña el año anterior-, Jean Stablinski –un gregario de lujo capaz de ser campeón del mundo- y sobre todo Lucien Aimar, un buen corredor, con un carácter tan sarcástico como intrigante, que –casualidades de la vida- salía con el dorsal uno, ya que el Tour asignaba los dorsales entonces por riguroso orden alfabético.

En los Pirineos Anquetil amagó varias veces para ‘engañar’ a Poulidor sobre sus ambiciones. Pero el golpe maestro lo dio cuando lanzó por delante a Aimar, que cogía siete minutos en Pau. Un segundo fuego de artificio tuvo lugar al día siguiente, camino de Luchon, cuando atacó para reducir su diferencia en la general, y sobre todo para hacer creer a Poulidor que el amo seguía siendo él, aunque poco a poco comenzaba a estar claro el liderato de Aimar, tanto en el Ford France como en el propio Tour. El resto de la historia se resume así: Aimar aprovechó su astucia y la fuerza de su equipo para llegar de amarillo de París, Poulidor se dio cuenta demasiado tarde de la jugada y tuvo que conformarse con la tercera plaza, y Anquetil terminaba abandonando, enfermo, pero riéndose por dentro al ver conseguido su objetivo, que su rival no ganara ese Tour. Por si no lo sabéis, Poulidor no ganaría nunca la carrera francesa y jamás se vestiría, ni siquiera, de amarillo.

¿Y a que viene esto? Pues simplemente para que no se nos olvide que la situación es bastante similar en estos prolegómenos del Tour 2010, aunque con protagonistas distintos. Alberto Contador es mucho fuerte, y creo que inteligente, que Poulidor. Y Lance Armstrong está jugando a lo Anquetil, pero con una táctica distinta: en vez de decir que él es el más fuerte, no escatima elogios hacia su rival, buscando un exceso de confianza. Eso sí, sabiendo que el RadioShack 2010 tienen incluso más bazas que el Ford France 1966. Y que corredores como Levi Leipheimer, Andreas Kloden o Janez Brajkovic pueden convertirse en una nueva reedición siglo XXI de Lucien Aimar, que no es otro el objetivo (deportivo) que persigue Armstrong en este Tour. LA busca otro LA.

miércoles, 16 de junio de 2010

¡Que el despido sea la última opción! (y yo me río por no llorar)

Vaya por delante que ni estoy a favor ni en contra de la reforma del mercado laboral. Ni conozco el texto aprobado hoy lo suficiente para diseccionarlo, ni sé si dichas medidas valdrán realmente para algo, bien sea para lo que se pretende, bien sea para lo que no se busca: no soy adivino para predecir lo que sucederá; ni economista, para buscar justificaciones a posteriori sobre lo que ya ha sucedido.

Sí que me considero una persona con un mínimo de sensatez y conocimiento para saber que hoy nos la han vuelto a meter doblada. Puedo no manifestarme sobre el fondo de dicha reforma, pero sí opino –y en voz bien alta- sobre la forma en que ha sido aprobada: tras un debate con los mal llamados ‘agentes sociales’ de cara a la galería, por la vía del decreto-ley, lo que habla muy a las claras de lo que importa el Parlamento, e incluso en un día tan señalado como el del comienzo del Mundial. En este caso, espero que la derrota futbolera ante Suiza contribuya como un catalizador más para manifestar el descontento ante esta tomadura de pelo, habida cuenta que la protesta de nuestros representantes sindicales –que debía ser inmediata, pero con formas más originales y efectivas que la huelga general- ha quedado aplazada para dentro de dos meses largos, en una fecha más idónea a su calendario vacacional. O cuando las consecuencias de la reforma sean tan positivas que sea un contrasentido protestar o tan negativas que ya ni siquiera merezca la pena.

Pero sobre todo, no soporto que me quieran engañar. Y mucho menos con maniobras de distracción. Mientras que la vicepresidenta De la Vega nos dice que desea con esta reforma que "el despido sea siempre la última opción", y que se habla de las indemnizaciones de los nuevos contratos, de lo que aportará el Fogasa y del sexo de los ángeles, en este país de tramposos y resentidos en el que nos encontramos, la clave del dislate aprobado hoy reside en una acción que quieren dejar en un segundo plano: la posibilidad de despido por razones económicas, técnicas, organizativas o de producción, avalada por una situación negativa de la empresa, y con una indemnización bastante inferior a la que correspondería en otras circunstancias. Insisto, en este país de picaresca, se ‘legaliza’ una posibilidad de despido más o menos masivo, por razones económicas que puedes ‘forzar’ en un plazo corto para justificarlo, o simplemente para deshacerse de personas ‘incómodas’. Trabajo fijo que, en el mejor de los casos, será remplazado por externalizaciones, temporalidad o precariedad. Ah, se me olvidaba: como siempre, “los representantes de los trabajadores tendrán prioridad de permanencia en la empresa”. ¡Hazte delegado sindical, antes de que sea demasiado tarde!

Y mientras tanto, el gran especulador nacional aupado por sus pares a la presidencia empresarial habla de “reformita” y de que España necesita medidas duras. Quizá se este refiriendo a las jornadas de 25 horas diarias, al despido con indemnización para el empresario o incluso, para el látigo y los grilletes.

lunes, 14 de junio de 2010

¿Por qué el ciclismo se empeña en caminar hacia su autodestrucción?

El ciclismo es el único deporte que –paso a paso, día a día, año tras año, pero sobre todo estupidez tras estupidez- parece decidido a autodestruirse. Mientras que en los demás deportes suele primar una actitud unánime de defender ‘lo de casa’ por encima de todo –incluso al precio que sea y tapando lo que haga falta-, en el ciclismo la lucha de intereses unilaterales de equipos, organizadores, UCI, corredores, federaciones y demás actores… no solamente no contribuyen a que no exista un ‘bien común’ sino que sacan lo peor de cada uno de ellos corroborando el dicho de ‘dejar sacarse un ojo con tal de ver ciego al enemigo’. Y sin que se mejore la imagen general, presente o futura, bien al contrario.

No pretendo exponer una serie detallada de actuaciones que corroboren esta actitud. Ni siquiera entrar en el manido tema del dopaje como única causa de estos males, como algunos se empeñan en justificar. En este caso, solamente quiero referirme a la falta de una normativa clara a la hora de decidir la participación en las grandes vueltas como forma de ‘castigar’ determinadas actitudes que tendrían que ser sancionadas –o no- simplemente por la existencia de un reglamento claro. Sin ser muy exhaustivos, ausencia de Contador y su equipo en el Tour 2008 pese defender el título; ‘castigo’ al ‘Matxin team’ el año pasado pese a ser Pro Tour; invitación en 2010 por decreto a los ‘dieciseis magníficos’ aunque no a los actuales Pro Tour y, sobre todo –y es a lo que vamos- veto al Radioshack en la Vuelta a España 2010. En muchos casos, castigos y revanchas. Y como siempre con un escasísimo marco legal.


No están muy claras las razones para no haber invitado al equipo norteamericano. Algunos han sugerido que es por no llevar a sus mejores corredores. Estaba claro que Armstrong no iba a correrla: bastante aporta al ciclismo con su sola ‘supervivencia’ pese a que algunos consideren lo contrario. Y si es cierto que los Kolden y Leipheimer tampoco estuvieran, ¿qué hubiera costado garantizar a un líder joven como Brajkovic, cuyo triunfo en el Dauphiné no es ninguna casualidad, junto a la ‘armada ibérica’ de los Zubeldia, Irizar, Rubiera, Machado y Paulinho? Un equipo más que digno para estar en la Vuelta.

Pero no van por ahí los tiros: parece ser que la ausencia de los Radioshack se debe a las manifestaciones de Floyd Landis sobre el posible dopaje de los Armstrong Boys, muchos años atrás. ¿Y que culpa tiene el patrocinador, aun en el caso de que director y corredores hubieran tenido algo que ver? Y si fuese cierto, ¿por qué no se atreven a vetarles en el Tour y si en la Vuelta? No voy a poner la mano en el fuego por Armstrong –ni por él ni ya por nadie, pero mucho menos por un Landis que, aunque tuviera razón, destila rabia y deseo de venganza en sus sospechosamente demoradas acusaciones-. Pero menos aún a que se juzgue y se condene extrajudicialmente con una simple ‘sanción’ en forma de veto para la Vuelta. Y mientras tanto, ante la ausencia de normas legales, la ronda española habla de razones éticas y deportivas, mientras que el conjunto estadounidense amenaza.

Pase lo que pase, un escándalo absurdo e innecesario más, una forma más de destruir la credibilidad de nuestro deporte. Un paso más hacia la autodestrucción.

viernes, 11 de junio de 2010

Suerte para España, la roja y la sonrojada

Por fin comienza el Mundial de fútbol; todo el país paralizado durante un mes, siguiendo los destinos de la ‘roja’, más encarnada que nunca, y esperando que las alegrías continúen hasta ese bendito domingo 11 de julio, aunque nos tengamos que acompañar los platos fuertes de España contra Suiza, Honduras y Chile, con aperitivos del tipo Burundi-Camboya o similares. Y naturalmente malos tiempos para los demás deportes, incluyendo el ciclismo: si el excelente segundo puesto de David Arroyo fue escamoteado por algunos medios decididamente sesgados, en estas cuatro semanas, cualquier otro evento en nuestro deporte pasará de puntillas, quizá arrastrándose, hasta que en julio Contador nos haga sentir ese orgullo español en el Tour de Francia, recogiendo con el amarillo la herencia de la ‘roja’.


Y es que en un país que ha dejado de ser rojo, excepto por el color de la sangre de los millones de víctimas que se está tomando la situación económica, "ganar el Mundial no arregla la crisis pero nos daría autoestima" (Lissavetzky dixit). Desde luego mi autoestima –como persona y como español- está muy por encima de estas menudencias, aunque bastante jodida por lo que veo alrededor, pero lo cierto es que durante estos 40 días la opinión pública –la ciudadanía como les gusta decir a los pseudoprogresistas- estará bastante anestesiada, para que sigamos tragando convenientemente esos dos pildorazos diarios que nos recomienda el doctor capitalismo y sus asistentes políticos: la pastilla oscura, que nos oculta los datos que realmente nos importan sobre la gravedad de la crisis y sus causantes; la negra, que nos mete miedo con una realidad exageradamente tenebrosa, para que confiemos en un nuevo destino, pero dirigido por los mismos desgraciados de siempre.

Este ambiente de euforia futbolística es también un excelente caldo de cultivo para que aparezcan oportunistas como el portavoz del BNG en el Congreso, Francisco Jorquera, que ayer reclamaba que se rebajen las primas a la selección española de fútbol para el Mundial de Sudáfrica –elevadísimas, si, pero autofinanciadas-. En fin, otro pildorazo de demagogia, aunque no le falta razón en su propuesta de que se establezcan medidas precisas para que los clubes de fútbol paguen la deuda que tienen contraída con la Agencia Tributaria y con la Seguridad Social (más de 5.500 millones), algo que sin duda aliviaría la situación económica y que sí que nos subiría la autoestima: que no seamos los de ‘a pie’ los que tenemos que arrimar el hombro una vez más.

Claro, que poco se puede esperar cuando es el Parlamento quien tiene debatir y decidir este y otros asuntos, una institución que representa más a España que la selección –bueno, ya no estoy tan seguro- “donde un irreductible grupo de diputados fumadores lleva cuatro años y medio fumando en el bar exclusivo para parlamentarios situado junto al hemiciclo, haciendo caso omiso de las quejas de sus compañeros y generando protestas que no han salido a la luz para evitar la mala imagen que la situación puede proporcionar a la clase política y a la institución” (en La Vanguardia).

En fin, suerte para España, ‘la roja’, durante estas semanas; suerte, que falta nos va a hacer, para ‘España’, la sonrojada’, para los próximos meses, quizás años.

martes, 8 de junio de 2010

¿Qué es para ti un Sindicato?

Un Sindicato es una organización integrada por trabajadores en defensa y promoción de sus intereses sociales, económicos y profesionales relacionados con su actividad laboral, respecto al centro de producción (fábrica, taller, empresa) o al empleador con el que están relacionados contractualmente. Esta es la definición que aparece en Wikipedia, aunque más curiosa –y desgraciadamente igual de significatativa- es la que he encontrado en http://www.pymesyautonomos.com/:

“Grupo de personas pagados por el Estado, que se van de excursión a Madrid y les pagan un bocadillo a todos los que los acompañan en sus paseos. Estos paseos son como las romerías pero sin vírgenes ni santos, aunque también cantan y llevan pancartas. Se suponen que defienden a los trabajadores con estas excursiones”. Una imagen exagerada pero que posiblemente compartan cada vez más españoles y que debería dar lugar a un debate, aunque no el único que planteo. El barómetro del CIS del pasado mes de marzo suspende a los sindicatos, con una nota de 4,11, apenas por encima de los denostados partidos políticos (2,87) y al mismo nivel que las organizaciones religiosas (4,04). Algo que debería sinceramente hacerles pensar en su obsolescencia y desconexión social.

En mi caso, apenas si sé directamente lo que es: si me pidieran un dibujo como hacen con los niños de EGB -¿Qué es para ti un sindicato?-, pintaría unos señores que, cada cuatro años, van a mi trabajo a convencernos a que votemos a tal o cual opción sindical –aunque en realidad estemos eligiendo a Pepe o Juan- para luego poder decir que han ganado las Elecciones Sindicales, lo que les puede suponer un buen pellizco. Por ejemplo, en 2008 Comisiones Obreras recibió del Ministerio de Trabajo –es decir, del contribuyente- casi seis millones y medio de euros al mes por su representatividad más otros dos por ‘asesoramiento’. Cifra que se incrementa anualmente y que en este 2010 no sufre ningún recorte. Y no deja de ser una burla que se conozca el mismo día en que se anuncian drásticos recortes en sueldos funcionariales y en prestaciones sociales. Segundo y no menos importante debate, sobre la financiación sindical. Y es que estas actitudes llevan a pensar, no sin razón, que el Gobierno está utilizando el dinero de todos a cambio de la pasividad y la complacencia de los Sindicatos. Y desde luego, podría ser una de las causas del bajo seguimiento de la jornada de huelga de hoy, aunque se empeñen en decirnos que ha sido del 75%. Ja, ja.

No son tampoco los representantes de los trabajadores como se autodefinen. Según la última Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo elaborada por el Ministerio, correspondiente a 2008, solamente un 17,4 por ciento de los trabajadores está afiliado a un sindicato, aunque la actitud de estos a la hora de no facilitar sus cifras, nos hace tomar los datos que ellos exponen –más de un millón los dos mayoritarios, UGT y CCOO- con bastante cautela. También es un hecho cierto que los porcentajes, que alcanzaron máximos históricos en la Transición, están bajando lenta pero inexorablemente. Y un nuevo debate, ¿por qué en países nórdicos como Finlandia hay más del 90 por ciento de afiliación? Y que nadie venga con la demagogia de decir que si aquí tuviéramos ese índice, gozaríamos de las mismas ventajas sociales que allí.

Pero la mejor definición de Sindicato se las dan ellos mismos con su comportamiento. Y es que hoy mismo, en ese simulacro de huelga administrativa que no han tenido más remedio que provocar para que no se les critique por su connivencia, cualquier funcionario que se sumara a la misma iba a ver su nómina recortada en muchas decenas de euros… salvo estos ‘representantes sindicales’ que percibirán íntegras sus remuneraciones salariales, porque están en el ejercicio de sus funciones.

En un país con cuatro millones de parados hay unos 5.000 liberados sindicales cuya única misión es defender a sus compañeros trabajadores –en empresas e instituciones- todas y cada una de las 35 o 40 horas semanales que deberían estar produciendo como los demás. ¿Tanto trabajo tienen? Otro debate más sobre la función y el coste de estos ‘privilegiados’.

No voy a negar la importancia y la necesidad de los sindicatos en las primeras décadas –quizás siglos- del capitalismo, como medio de lucha ante las injusticias de los patrones. Y aunque la ‘amenaza’ seguirá siempre presente como una espada de Damocles sobre los trabajadores, debe ser la propia organización del Estado la que garantice esos derechos, asumiendo la lucha que otrora realizaron los sindicatos. Porque en definitiva, lo que está en juego es el futuro de este país, el futuro de todos y cada uno de sus trabajadores. Y junto a empresarios que emprendan –y no especuladores-, y a gobiernos que lleven la iniciativa, la acción, y no simplemente la reacción, los sindicatos que necesitamos son los que apuesten por el futuro, y no se limiten a pasar de la abulia ‘sibwanista’, a la huelga absurda a destiempo. Todo ello adornado con cifras falsas y citas interesadas… y en ese ambiente festivo-bocadillero que tanto gusta

lunes, 7 de junio de 2010

Una Ley de Tráfico contraria a la realidad de la circulación

Hace unos días llegó al buzón de mi casa un folleto sobre la reforma de la Ley de Tráfico. No le había hecho mucho caso, pero hoy le he dado un vistazo. E independientemente de que me parezca acertado que nuestros gobernantes nos informen de estas novedades –una norma poco habitual bastante interesada-, el hecho de que el envío del tríptico no esté personalizado, sino dirigido a los Sres. Residentes de la Calle XXX habla bien poco a favor de la DGT: por un lado, parece que mis datos solamente son conocidos cuando me quieren multar; por otro, me parece un dispendio económico que se mande a cualquier domicilio, sin saber si hay conductores o no viviendo en él.

El panfleto nos dice y nos repite hasta la saciedad que la Ley de Tráfico es más sencilla, más fácil y más justa, pero lo único que se desprende claramente es el carácter recaudatorio de la reforma: importantes ahorros para que pagues -menos, pero que pagues y no les enredes haciéndoles perder tiempo-; facilidades para el desembolso, incluso por tarjeta de crédito, algo inimaginable en otras áreas de la administración; posibilidad de recuperación de más puntos en los cursos, naturalmente mediante el correspondiente abono; y sobre todo, ponérselo más difícil al ‘moroso’, independientemente si tiene razón o no con su recurso: si recurres, no hay descuento, por supuesto, así que tienes que elegir entre tus derechos y tu bolsillo. Y más cuando no se dice nada sobre el aumento del importe de las sanciones para compensar la futura reducción por ‘buena conducta’. Por cierto, los plazos son tremendamente estrechos para el usuario pero exageradamente amplios para la Administración. ¿Es esto constitucional? Algunas voces convenientemente acalladas dicen que no.

Tampoco me parece que la Ley sea más justa porque se eliminen las suspensiones temporales del permiso por infracciones muy graves; todo lo contrario: si te pillan a 240 kilómetros por hora puedes seguir conduciendo y tener nuevas oportunidades de demostrar lo cafre que eres.

Pero la verdadera justicia en este ámbito no la tendremos hasta que la Ley de Tráfico se adapte a la realidad de la circulación, de las calles y carreteras y de los vehículos, algo que los políticos no se plantean, ya que tiene un –importante- costo económico y no estamos para gastar, sino para recaudar. Dicho de otra forma, es más necesaria que nunca la revisión de todas y cada una de las vías del Estado español para que las señales que figuran en ellas estén de acorde con lo que debe ser la circulación, algo que se adapta a las personas y a los automóviles, no al revés.

Sería una prueba de sensatez por parte de la DGT, por ejemplo, establecer un límite genérico de velocidad en autopistas en 130 o 140, no los 120 que existen desde que conducía mi abuelo en condiciones muy distintas; o acabar con esas reducciones peligrosas en autopistas, donde te obligan a reducir de 120 a 90 por una simple curva; o con los límites de 50 en plena carretera nacional por la travesía ‘urbana’ de un pueblo abandonado. Ojo, y ahora los ‘radares’ son tan fiables que la Administración ha eliminado el margen de error: te pasas un kilómetro y ya estás cazado. Por no hablar de la extinción de zonas de aparcamiento en determinadas áreas donde son necesarias. Qué casualidad que sea en estos ‘puntos’, donde es más fácil pero no más peligroso infringir, donde se colocan los ‘guardianes de la ley’.

Los españoles siempre hemos pensado que cuando nos ponían una multa era por simple mala suerte, por un “te han pillao”. Depende de nuestros gobernantes –y no sólo de esta Ley y normas tan sesgadamente concebidas- de que pasemos a pensar que una multa es justa porque hemos quebrantado una norma que es igualmente justa, aparte de legal.

miércoles, 2 de junio de 2010

Acciones y reacciones en el caso Valverde

Hay que felicitarse, aunque solo sea por esta vez, de que haya imperado un poco la lógica y la sanción del TAS a Valverde se haya hecho pública después del Giro de Italia. Y es que hubiera sido un auténtico despropósito haber ‘distraido’ el gran espectáculo deportivo con la publicidad a una sanción que ya es absolutamente atemporal, al llegar con un retraso incomprensible e injustificado que contribuye a que se hable de injusticia, aunque éste sea un término muy distinto.

Ni que decir tiene que la sanción ha sido acogida con alegría por numerosas personas y colectivos. Principalmente por todos aquellos cuyo pensamiento es simple: ‘el que la hace, la paga’. Y es que la existencia de una bolsa con su sangre ‘enriquecida’ está catalogada reglamentariamente como tentativa de dopaje, y por lo tanto como un hecho sancionable. Pero también hay otros individuos que se han alegrado de esta sanción por su pretensión de que sea un escarmiento ejemplar a un corredor cuyo único mal –actual- ha sido utilizar todos los medios legales a su alcance para intentar evitar la sanción. Y claro, ello conlleva un retraso en el castigo que no existió, por ejemplo, con Ivan Basso. No nos olvidemos nunca de que la bolsa corresponde a 2004 y que no hay nada que indique que Valverde haya competido dopado desde entonces. Más bien todo lo contrario.

En cuanto a los defensores, tienen un símil muy apropiado: el caso del chaval que robaba coches en su alocada juventud en un entorno de malas influencias y que una década larga después –maduro y con una vida y trabajo estable- recibe la condena de varios años por una de sus fechorías de antaño. En ese caso, es frecuente que la sociedad reclame un indulto –o una reducción de pena- en base a la rehabilitación y reinserción, algo impensable en el de Valverde, donde quien debería perdonar es precisamente quien más quiere castigar y ejemplarizar.

El proceso

De todas formas lo que yo no termino de entender no es el castigo, sino el proceso. A raíz de la OP el juez instructor, Antonio Serrano (titular del Juzgado 31 de Madrid), se negaba a que las pruebas obtenidas pudieran ser utilizadas para abrir expedientes deportivos no sólo en España, sino a corredores españoles, aunque sí se autorizó el envío de las mismas a Alemania, demostrándose la implicación de Jan Ullrich, y a Italia, lo que sirvió para sancionar a Michele Scarponi e Ivan Basso –que tampoco reconoció nunca haberse dopado, aunque sí la tentativa-. Un agravio comparativo que ha espoleado las acciones italianas contra Valverde, por ejemplo. Según me comentó un abogado, es un principio básico de funcionamiento del procedimiento judicial –al menos en España- que unas pruebas obtenidas en una investigación sobre un tema no puedan ser utilizadas en otro. Y por supuesto, al estar en vía penal, se anulaba la administrativa, en este caso la potestad sancionadora.

Sin embargo, el CONI se las apañó para que en ausencia de Serrano, la jueza suplente, Ana Teresa Jiménez Valverde, al recibir la orden urgente italiana diera su aprobación para que los envases se facilitaran a las autoridades italianas. Serrano reaccionó emitiendo un auto urgente que daba por nulas las actuaciones del organismo italiano contra Valverde, argumentando que la fiscalía antidopaje del CONI depende del Ministerio de Cultura italiano y no del de Justicia, e insistiendo que las pruebas de un proceso legal no podían utilizarse en la jurisdicción deportiva.

Si realmente esto era así, estábamos ante un asunto de Estado que trasciende a toda competencia del caso particular del ciclista murciano y de la propia legislación deportiva y que debería haberse tenido otros protagonistas y otros foros. Y obviamente la decisión de la juez suplente quedaba muy en entredicho. Pero no pasó nada, aunque se hablara mucho. Y además, ni al CONI, primero, ni al TAS, después, le importaron un bledo estos argumentos. Y para más inri, la Audiencia Provincial de Madrid estimaba hace menos de un mes el recurso del CONI para el uso de las pruebas al considerar que se debe de "interpretar con amplitud" el derecho de tutela judicial efectiva y que el organismo italiano, "como organización que tiene por finalidad la dirección desarrollo, control, reglamentación [...] del ciclismo 'bajo todas sus formas' en el ámbito nacional e internacional", es "titular de un interés legítimo" para ser parte del procedimiento. Casi ná, que diría un castizo.

Yo no lo digo, lo comentaba ayer Juan Mora en AS: “Es algo tan difícil de explicar que nos deja en evidencia ante otros países. Lo que aquí no se puede sancionar, fuera sí”. Un agujero legal que puede repetirse tanto con cualquiera de los ciclistas que se encontraban presuntamente en la OP, como con otros deportistas que puedan verse ‘cazados’ en el futuro en una operación similar que tenga ese componente judicial que impida la apertura de expedientes administrativos. Pero también se abre la posibilidad de que cualquier juez de cualquier país decida arrogarse las competencias para juzgar una falta, un delito, si, por las razones que sean, no lo es en España.

La sanción

Hay una segunda fuente de polémica, pero que ya importa menos, referida a la duración efectiva de la sanción: se habla de dos años –de 1 de enero de 2010 a 31 de diciembre de 2011-, aunque realmente no pueda correr desde anteayer, lunes 31 de mayo, es decir 17 meses. En Italia, en cambio, la sanción será de más de dos años y medio, y si lo aplicamos a las ‘grandes’ supone tres ausencias en Giro y Tour. Y eso, por no hablar de la retirada de todos los resultados de lo que va de temporada. ¿En base a qué, si estamos hablando de una acción de 2004, no de estos últimos meses?

Y aunque los abogados del ciclista aún digan que tienen algunos cartuchos en la recámara en forma de recursos, me temo que es algo que no le hace ningún bien ya a Valverde, que más que el ejemplo legalista de Floyd Landis, quien decía haberse arruinado con su defensa, debería tomar en cuenta el de Basso, y pensar que la mejor, posiblemente la única, Justicia llegará a partir del 1 de enero de 2012: con 32 años, aún tendrá cuerda para demostrar mucho sobre la bicicleta, que en definitiva es lo que queremos todos.