lunes, 31 de mayo de 2010

Se abre, si no lo está ya, el debate sobre los ‘pinganillos’

“Solo un error en las comunicaciones impidió al Sanse-Spiuk adjudicarse la general de la Vuelta a Navarra, que finalmente recayó en beneficio del equipo de la tierra (Caja Rural) –se refiere a Víctor de la Parte- relegando a la segunda posición al líder hasta hoy, Daniel Plaza. El error se produjo cuando se formó una escapada de 11 corredores en la que iba uno de los favoritos de la clasificación general, sin informar al resto de equipos, que este corredor formaba parte de esta peligrosa fuga. Esta falta de información provoco que el gran trabajo realizado por el equipo del líder (Sanse-Spiuk) que llevaba la carrera controlada, no pudiera reaccionar, ya que una vez que informaron del dorsal del vencedor final no contaban con suficiente tiempo de reacción para disminuir diferencias, perdiendo la vuelta por tan solo 3 segundos”.

Esta es la nota de prensa que ayer remitía el equipo madrileño en relación al desenlace de la ronda navarra, aunque otros medios consultados, como el Diario de Navarra, recalcaba el “recital de esfuerzo y trabajo, y se llevó con justicia la victoria en la Vuelta a Navarra más emocionante de los últimos años”, a la vez que argumentaba que los ciclistas del Sanse Spiuk, podían haber perdido la ronda por un “exceso de confianza”.

No quiero entrar la veracidad de la situación, sino la verosimilitud. Y desgraciadamente, la supresión de los ‘pinganillos’ desde el pasado 1 de enero en las categorías inferiores –que se extenderá progresivamente al ciclismo profesional en las dos próximas campañas- puede provocar situaciones como ésta en la que ‘radio tour’ puede ser acusada –con razón o sin ella- de un cambio en el desenlace de una carrera.

Han sido muchas las voces críticas en los últimos años en el sentido de que las comunicaciones del director hacia los corredores coartaban la libertad de acción de éstos e iban contra el espectáculo deportivo. Posiblemente. Pero ello no quiere decir que, suprimiendo el ‘pinganillo’, los directores no puedan dar órdenes a sus ciclistas: las darán, pero tardarán más tiempo y podrán provocar situaciones de tensión, e incluso de peligro, cuando necesiten imperiosamente adelantar para alcanzar a su corredor, cuando antes podían transmitirlas inmediatamente. Y se corta absolutamente la posibilidad de que los ciclistas se enteren de otras situaciones de carrera que ya no afectan a lo deportivo, sino a su propia seguridad.

Las comunicaciones en sentido contrario –es decir, las llamadas del corredor al director- obligarán a un mayor esfuerzo para que la organización establezca un servicio de ‘radio tour’ más amplio: ahora mismo suele bastar con una o dos motos y el locutor que va con el presidente, ya q ue los ciclistas avisan a sus directores no sólo en caso de averías, sino de movimientos o simplemente gestos en el pelotón; quizá en el futuro haya que disponer alguna forma para que cada grupo en carrera tenga un ‘portavoz’ ante cualquier necesidad. Y ello supondrá encarecer aún más la organización. Y no están los tiempos para más gastos.

Hay incluso quien plantea que sean los ciclistas los que reciban directamente ‘radio tour’. Pero bastante esfuerzo tienen que hacer rondando cuatro, cinco o seis horas para que tengan que estar oyendo continuamente informaciones retronando en sus oídos que, en un 95% de los casos, ni les van ni les vienen. Y no se resuelve el problema de sus avisos.

Por lo tanto, estamos en vísperas –si no metidos ya profundamente- de un interesante debate con posiblemente tantos defensores como detractores, en el que habrá que andar con pies de plomo ya que ninguna de las soluciones es idónea y en estos casos, se da paso a una polarización y una radicalización que tampoco son necesarias en nuestro deporte.

sábado, 29 de mayo de 2010

¿Merece la pena ser funcionario? (y III)

Aunque mucha gente piense que la respuesta a la cuestión es un rotundo sí, antes de contestar habría que hacer una reflexión, ya que no todos los casos son iguales. En lo referido a los salarios, casi todos estamos de acuerdo en que las mejores condiciones se encuentran en los puestos menos cualificados, con unos emolumentos mucho más altos que los que ofrece el ‘mercado’. Pero según se va subiendo en la escala, y la cualificación es mayor, las remuneraciones suelen ser inferiores a las que recibirían esos mismos profesionales en empresas privadas. Y algo que no termino de entender: las diferencias abismales entre un mismo empleado según trabaje al servicio de una administración o de otra. Sin ir más lejos, los agravios entre Policías nacionales, autonómicos, locales o Guardia Civil están a la orden del día en todos los medios informativos.

Caso distinto son los que están por encima de la pirámide, pero estos, o son políticos, o son ‘asesores’, cuya formación o capacidad a veces es insultantemente baja para los cargos que ocupan y de los que frecuentemente rotan por comodidad o por ‘obligación’ (por ejemplo, haber perdido el puesto electivo en otra entidad). Estas personas son las que realmente ‘cargan’ a las administraciones con un lastre económico que se debe reducir y ‘empapan’ a los funcionarios de carrera con una falsa imagen.

En cuanto a las condiciones de trabajo, hay que reconocer que muchos empleados públicos gozan de importantes ventajas, entre las que la más conocida, envidiada y vilipendiada es la de los ‘moscosos’ o días libres por convenio. En este caso se trata de una ‘conquista’ obtenida más que por la fuerza de los sindicatos, por la debilidad de los ‘patronos’, ya que los políticos no suelen defender lo público de la misma forma que hace un empresario con lo suyo. Pero no debemos olvidar que, en tiempos de bonanza, muchas compañías serias también recompensaban extra-salarialmente a sus empleados de forma incluso muy superior a la de las Administraciones Públicas, bien por cuestiones de motivación, bien porque asumen que hay que compartir beneficios cuando el negocio funciona, o simplemente porque hay que agradecer individualmente los esfuerzos.

Y esta es la gran desgracia del funcionariado, que no hay ningún tipo de represión o castigo para las ‘ovejas negras’, los que se aprovechan de su seguridad para hacer lo que les da la gana, lo que se traduce en bajo rendimiento o absentismo; en definitiva, los que manchan la imagen del colectivo. Y entre otros motivos porque sus jefes –políticos y asimilados- no quieren ningún tipo de conflicto que pueda alterar la paz social de puertas afuera o porque los sindicatos –esa grey de interesados (*) sobre los que algún día habrá que decir en voz alta cuatro verdades- prefieren defender la ineficacia de ‘uno de los nuestros’ que los derechos de todos los demás, la sociedad. De la misma forma, tampoco hay recompensa o promoción para los que se destacan de forma positiva, lo que lleva a una peligrosa desmotivación, en aras a la igualdad de la mediocridad.

Quiero terminar esta serie diciendo que –salvo excepciones más o menos numerosas que siguen produciéndose y posiblemente siempre se procederán por enchufismo- el funcionario debe ‘currarse’ el puesto, pasando y aprobando un examen y sumando punto a punto en cursos y experiencia previa para poder competir con una mínima posibilidad de éxito, por lo que no son extraños, ni mucho menos, los que tienen que presentarse a lo que salga para lograr aquello de ‘a la décima va la vencida’.

Eso sí, hay que preguntarse por qué la mayor parte de los jóvenes prefieren ser funcionarios a emprendedores. ¿No será porque el sistema no garantiza ni la más mínima posibilidad de estabilidad a los empresarios que emprenden y no especulan? ¿O una protección digna en el periodo de paro entre trabajos, dando por seguro una mínima seguridad de poder continuar la carrera laboral tras una experiencia negativa?

(*) No estaría nada mal que, entre todas las medidas de ajuste se procediera a la eliminación de los ‘liberados’, para que cumplieran casi todo su horario laboral, dejándoles un reducido de horas sindicales.

jueves, 27 de mayo de 2010

Demasiados cadáveres en el camino ciclista

Mientras que numerosos medios informativos se están haciendo eco estos días de lo que puede ser la reforma del UCI Pro Tour para 2011 desde un punto de vista demasiado ilusionante desde mi punto de vista, hoy nos llegaba una noticia mucho realista y por ende, pesimista: el organizador de la Subida a Urkiola suspende la prueba en 2010 “debido a los recortes en los patrocinios, la caída de alguno de ellos, y la imposibilidad de encontrar nuevos”. Una decisión que confirma lo que era un secreto a voces en el pelotón profesional. Pero lo verdaderamente grave es que no es una decisión coyuntural sino que parece definitiva: la carrera tampoco aparece en la preinscripción de pruebas del calendario UCI 2011, lo que supone su definitiva desaparición.

La SC Duranguesa sigue así el camino de otros muchos organizadores de carreras nacionales –demasiadas o excesivas sería un calificativo más preciso-, que han decidido tirar la toalla no sólo por la situación económica, sino al darse cuenta de la triste realidad del uso interesado que algunos gestores hacen de esta situación para afrontar reformas más o menos caprichosas, pero que en este caso afectan al ciclismo de una forma bastante más grave de la que se podría pensar. Porque por mucha internacionalización –algo positivo, sin duda- que haya, un equipo español con patrocinador español querrá competir y venderse principalmente en España. Y si no hay carreras, no habrá equipos; otra cosa son los Pro Tour con vocación universal, ¿pero tenemos de esos?

Luis Puig, Comunidad Valenciana, Setmana Catalana, Aragón, La Rioja –como carrera por etapas-, Alcobendas, Bicicleta Vasca, Guadarrama… son ya historia de este deporte. Y otras como Asturias, seriamente tocadas. Y si la vida es renovación, lo podríamos entender. Pero lo malo es que no ha entrado ni una sola prueba nueva en el calendario profesional español en los últimos años, excepción de la Vuelta a Madrid, que no es ni la sombra de lo que quería ser.

Y lo que es peor, no se ve a nadie con ganas, salvo al voluntarioso amigo que lucha con denuedo por resucitar la Vuelta a la Comunidad Valenciana. Antes, muchos organizadores de pruebas amateur soñaban con la “promoción” de sus carreras al profesionalismo tras un rodaje más o menos largo. Ahora el ‘Virgencita, que me quede como estoy’ parece lo máximo a que en este mundo ciclista se puede aspirar. ¡Que pena!

lunes, 24 de mayo de 2010

Te echamos de menos, Giro

Anda el tuiterío ciclista un poco aburrido y ocioso en el día de hoy. Normal que esta jornada de descanso nos suponga un bajonazo tras dos intensísimas semanas de Giro de Italia. De una carrera que posiblemente sea la más emocionante de las grandes en lo que va de década –contando la que empezó en 2001, no os vayáis a creer que esta afirmación tiene la trampa del 2010-. Y que, a falta de dos semanas, nos puede deparar de todo. Aunque seguro que los ciclistas que están en Italia no estarán tan ‘mosqueados’ como nosotros por la ausencia del Giro.

Por muchas críticas que reciban los organizadores de La Gazzetta –para gustos, los colores, aunque hay algunos que no pasan de distinguir los tres básicos- podemos decir que muy poco ha sobrado en lo que llevamos de ‘corsa rosa’. Las caídas del inicio holandés –algo habitual por los nervios en los primeros días de cualquier gran carrera, ¿verdad Tour?- y el frío de las primeras etapas, aunque es algo que cabe dentro de lo probable en estas fechas y latitudes. Porque la ‘eroica’ etapa de Montalcino sobre las ‘strade bianche’ fue un absoluto acierto, aunque resultara enfangado; porque el terremoto de L’Aquila, una dosis inesperada y suplementaria de emoción; y porque el Zoncolan fue un recital de ciclismo, dentro de la carretera, pero sobre todo fuera de ella: con paisajes humanos así, nadie puede acusar al ciclismo de falto de futuro.

Y así llegamos a las últimas seis etapas con un español de Talavera de rosa. Y con opciones reales de ganar el Giro. ¿Puede hacerlo? Lógicamente está en mejores condiciones que cuando empezó la carrera, pero peor que el sábado. Todo dependerá quién o quienes sean los rivales que despunten en estos últimos días. Y de los que se vengan abajo, que habrá hundimientos espectaculares. Los 3-33 que lleva al Basso que ayer se exhibió en la subida final no son para estar tranquilos precisamente, pero los 4-43 que saca a Evans, los 5-51 a ‘Vino’ o los 6-08 sobre Nibali permiten ser un poco más optimistas: dependerá de que no pierda la calma, de que no tenga un mal día y que no haya sorpresas fuera del guión. En cuanto a Carlos Sastre, cuarto a 4-21, tiene más a su favor la inteligencia que las fuerzas, que no le sobran. Y si juega bien sus bazas, puede y debe acabar en el podio. Pero no le veo en ganador.

En todo caso, la semana que nos queda es terrible: una cronoescalada de 12 kilómetros con la parte final sin asfaltar, dos etapas de las que engañan, de las que desgastan más por los nervios que por las fuerzas, y dos ‘tapponi’ con finales en alto aunque no demasiado selectivos: lo que asusta de ambos días es el penúltimo puerto de cada una, con nombres tan ciclistas como Mortirolo y Gavia. Ahí es nada. Y para finalizar, otros quince kilómetros de cronometrada, por las calles de Verona, un lugar de inmejorables recuerdos, por cierto, para el ciclismo español.

Todo ello a través de las imágenes de Veo 7 que poco a poco va cogiendo el tranquillo a estas retransmisiones, aunque en todo caso debemos agradecer la apuesta que han realizado por el Giro, por el ciclismo. Porque de TVE, mejor ni hablar: que no puedan o quieran pujar por los derechos de la carrera, es comprensible, es su negocio; pero que se olviden del ciclismo en los telediarios del fin de semana vista la situación de carrera para promocionar exclusivamente ‘su’ motociclismo es inaceptable. O mejor dicho es la prueba evidente de que los medios televisivos ya no son informativos sino que se dedican, en cualquier momento y espacio, a vender sus productos. Pero ese es otro tema.

domingo, 23 de mayo de 2010

El ciclista llegó por fin a España

El viernes por la mañana me regalaban ‘El ciclista’, de Tim Krabbé. Para muchas personas es el mejor libro jamás escrito sobre ciclismo. Y me alegró un montón porque estaba en la lista de espera de mis lecturas, aunque no en forma de papel, sino en una versión ‘oficiosa’ –un pdf hispanoamericano con la traducción menos precisa de ‘El corredor’- que había localizado para mi e-book justo unos días antes de que supiera que se iba a editar en España. Aunque pienso que al final, me habría llamado desde cualquier librería y habría ido a parar a las estanterías de mi casa.

Y es que, aunque es una obra con más de treinta años de antigüedad, incomprensiblemente jamás se había publicado en nuestro país. Afortunadamente Los Libros del Lince ha reparado este olvido y este error editando esta pequeña joya que sinceramente os recomiendo. Pero no adelantemos acontecimientos.

Como dice el refrán, “A caballo regalado no le mires el diente y ponte ya a cabalgar”. Es decir, comenzaba a leerlo a primera hora de la tarde, siguiendo hasta ya cerrada la noche… y dejándome las últimas cincuenta páginas para ayer sábado. Ahora, con la lectura terminada y fresca, puedo corroborar todo lo bueno que se había escrito sobre ‘El ciclista’.

Se trata de una narración autobiográfica de Krabbé, novelista, periodista, ajedrecista y tardío ciclista aficionado –“hubieras podido ser un buen profesional de haber empezado cuando tenías 16 años”- cuando afrontó el 26 de junio de 1977 el Tour de Mont Aiguoal, “una carrera que quería ganar”. Todo lo demás es narración, es emoción, es experiencia, es vida, es ciclismo, aunque os dejo a vosotros que sepáis si es victoria o derrota. Y es una gran novela.

Lógicamente las comparaciones con ‘Alpe d’Huez’, de Javier García Sánchez, son odiosas: aquí tenemos una narración más ligera en todos los sentidos en relación con la del español cuya épica resulta algunas veces exagerada –sobre todo ese final a lo Dan Brown-, aunque es otro libro altamente recomendable, quizá por lo escaso que resulta encontrar obras con esta temática deportiva. En ambos casos, como escribía hace unos pocos días, en el mundo del ciclismo la ficción no supera a la realidad, pero también entretiene.

viernes, 21 de mayo de 2010

Funcionarios y funcionarios (II)

Decíamos ayer… que dependiendo del modelo social que queramos podemos estar hablando de exceso o falta de funcionarios. Pero esto se puede matizar aún más. Todos hemos padecido la escasez de medios en determinados sectores públicos. Sobre todo en Sanidad, Justicia o Educación. Y no son medios económicos –que en algún caso su escasez es sangrante, como en los Juzgados-, sino muchas veces humanos, léase, funcionarios: porque así lo son médicos, profesores, jueces y todo el personal administrativo que les apoya. No debemos olvidarnos tampoco que, si bien en las escalas más bajas los sueldos públicos son envidiables, según se va ascendiendo los salarios son bastante menos atractivos que en el sector privado o incluso en otros Estados. ¿O nos habéis dado cuenta, por ejemplo, que el porcentaje de médicos españoles es cada vez menor en la Sanidad Pública, por lo menos en la madrileña?

Posiblemente el estereotipo negativo de funcionario, de ese que parece ser el culpable de todos los males, sea el administrativo del Ministerio o del Ayuntamiento. Ese del ‘por triplicado’, de ‘le falta la póliza’ o del ‘vuelva usted mañana’. Afortunadamente es una especie a extinguir, aunque haya aún muchos dinosaurios, supervivientes del Jurásico franquistoide, a los que quizás haya que lanzar ahora otro meteorito que termine definitivamente con ellos, pero que ponga a salvo, y reconozca los méritos de los que cumplen con eficacia y eficiencia su labor, que son bastante más habituales y necesarios de lo que solemos pensar.

Eso sí, en Ministerios y Ayuntamientos es necesaria una profunda remodelación que permita que adecuar oferta (de servicios) y demanda (de los ciudadanos), aunque del arreglo de esta situación los máximos responsables son los propios políticos que suelen evitar reformas dolorosas que puedan afectar a su imagen presente –conflictividad social- o futura –elecciones-. En este caso, la huida hacia delante es la solución más habitual. Y también la que más problemas agrava.

¿Y las Comunidades? En este aspecto, soy inflexible: deberían desaparecer todas las consejerías, departamentos, secretarias, negociados y demás organismos cualquiera que sea su denominación cuyas funciones estén asumidas por otra Administración. La duplicidad o triplicidad es a veces insultante. Y desconcertante para el ciudadano. Desde mi punto de vista, las competencias deben ser prestadas en dos escalones, exclusivamente: el nacional o autonómico –según esté transferida o no la competencia- y el local. No entiendo que exista la secretaría de Estado de Educación, la Consejería de Educación y la Concejalía de Educación, aunque aquí los que suelen sobrar son los políticos, no los funcionarios.

Lo dicho sirve también para las Diputaciones, una entidad obsoleta y sin sentido cuyas funciones pueden y deben corresponder a otras administraciones, y un privilegio que no entiendo por qué debe tener Castilla-La Mancha y no Madrid, por ejemplo.

(Y hay para más)

jueves, 20 de mayo de 2010

Biutiful güeit (bonita espera)

Tengo que reconocer que no supe de Alejandro González Iñárritu cuando estrenó su reconocida opera prima, ‘Amores perros’, que casi le lleva al Oscar. Fue mucho tiempo después, con su segunda película, ’21 gramos, que no recuerdo si vi en el ‘plus’ o en vídeo, pero un poco por casualidad, sin saber lo excepcional que me esperaba. Naturalmente quedé encantado y con ‘Babel’ ya acudí al cine. Ni que decir tiene que las tres figuran en mi deuvedeteca.

También debo confesar que conocí a Guillermo Arriaga, el guionista de Iñárritu, su alter ego y corresponsable de los tres éxitos anteriores, cuando la ruptura entre ambos era ya inevitable como consecuencia del rodaje de la última cinta. La pelea no fue una cosa de niños, aunque sí una lucha de egos ya demasiado crecidos para aguantar juntos, pero sobre todo un enfrentamiento causado por una diferente idea de entender la autoría de una obra. El guionista se quejó, básicamente, de los numerosos cambios introducidos y no consultados por el director; éste se defendió, con el apoyo de todo el elenco de ‘Babel’, acusando a su ‘socio’ de egoísta y definiéndose como responsable último de la obra. Dicho de otra forma, una filosofía de cómo entender qué nombre o nombres deben acompañar al ‘un film de’.

Desde ese momento han corrido ríos de tinta por apostar sobre el futuro de la carrera de ambos, ya como directores y únicos máximos responsables de sus productos. Arriaga confirmó sus dotes de narrador cinematográfico hace algo más de un año en ‘Lejos de la tierra quemada’, con una esplendida Charlize Teron y una excelente Kim Bassinger, en una película que nada tenía que envidiar –en forma y fondo- a las anteriores obras del dúo mexicano, aunque quizás le faltase un poco de su chispa.

Iñárritu se ha hecho esperar más, aunque ya se ha podido ver –quien haya podido, lógicamente- al completo su ‘Biutiful’ esta semana en el Festival de Cannes. En este caso, el director no ha asumido la totalidad de la creación, reconociendo que la escritura de guiones no es su fuerte, pero ha dejado claro que es ‘un film de Alejandro González Iñárritu’, dejando a sus dos guionistas no en un segundo plano, sino en el último posible.

De momento, lo único que sabemos es que se trata una película que ha recogido algunas críticas en cuanto a su ritmo narrativo -¿se echa en falta a Arriaga?-, aunque los nueve minutos de aplausos en el festival francés y, por supuesto, la solidísima interpretación de Javier Bardem parecen decir lo contrario.


En todo caso, tocará esperar, según dice Conxita Casanovas en su acertada crítica, hasta otoño para verla en la gran pantalla, por aquello de los Oscares. Será una bonita pero larga espera.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Líderes y demagogos

Ya sabéis que no me entusiasma mucho el fútbol. Pero si tuviera que decantarme por un equipo, lógicamente sería por el Real Madrid: antecedentes –mis padres se conocieron viendo un partido de los blancos y como socios ‘merengones’ siguieron hasta que la vida les separó- y herederos -mis hijos me han salido acérrimos madridistas, demostrando la continuidad de un sentimiento que parecía interrumpido con mi existencia- me dan ese barniz. Y la verdad es que me alegró –por todos ellos- de los éxitos, aunque disfruto casi más ‘picándolos’ en los momentos más grises que blancos, que, por cierto, esta temporada han sido bastante habituales.

Sin embargo, en este único post que he escrito, y posiblemente escribiré, con la temática del fútbol, aunque sea como elemento secundario, quiero rendirle mi más sincero homenaje a Pep Guardiola, el entrenador del eterno rival, el hombre que le está amargando la vida a los blancos, a mi familia. Y no porque sea un tío que sabe mucho de fútbol –obviamente- sino porque sabe mucho de personas, algo que cada vez se estila menos en las organizaciones. Sobre todo en las que presumen de ello precisamente.

Los pseudo líderes, los demagogos, hablan –con la boca pequeña, con los tópicos aprendidos, con el cerebro vacío de otras ideas que no sean su interés- de conceptos como ambiente laboral, compañerismo, trabajo en equipo… como las herramientas para obtener el mejor rendimiento en las organizaciones. Y todo esto debe venir añadido única y exclusivamente cuanto todos y cada uno de los integrantes están motivados ‘per se’ para sacar lo mejor de sí mismo. Es entonces cuando se sabe que lo que puedes dar, lo que se espera de ti.

Y es cuando el trabajador, el jugador rinde y está satisfecho. Y solamente en el momento en que este primer paso está dado, se debe pensar en el segundo, que se resume en que la suma de todos es bastante más que la suma de las individualidades. Es lo que distingue a un líder real como Guardiola de otros charlatanes, demagogos y gurús de la falsedad y el engaño. Tampoco es psicología, como se dice por ahí: es simplemente entender y asumir la realidad.



En fin, solamente me queda mejorar estas mil palabras con una sola imagen, la del vídeo que llevó al título al Barça -es un decir- hace una semana. Enhorabuena, Pep.

martes, 18 de mayo de 2010

Funcionarios (I)

¡Bendito país en el que vivimos! Durante años los funcionarios han sido vilipendiados y denostados, calificados como vagos y casi maleantes, como prepotentes por su actitud, como egoístas por su estabilidad, y, en definitiva, acosados y acusados como los culpables de todos los males de la Sociedad y del Estado. Ahora, están siendo fuente de un ataque donde más duele, en el bolsillo, quizá necesario en la actual situación económica pero absolutamente arbitrario, por parte de su propio ‘patrón’ que les hace pagar los errores ajenos. Y quizá por ello, por esa solidaridad, se hace una defensa numantina del funcionariado, aunque en muchos casos desde puntos de vista tan sospechosos como interesados.

Pero es hora de ir separando el grano de la paja y gracias a la gran cantidad de ‘literatura’ que se está generando en estos días, hemos sabido que los 2,6 millones de empleados públicos, que representaban el 9,5% de la (presunta) población activa española, no sólo es una cifra excesiva, sino muy alejada de los países referentes en el llamado Estado del Bienestar, como es el caso de Dinamarca, con más de un 25%. Claro, que si tenemos que compararnos con naciones ultraliberales como Japón o Estados Unidos –como desean e intentan determinados políticos que no están muy lejos de donde escribo- posiblemente sobren casi todos.

¿Es ese el modelo de país que queremos? Yo, rotundamente no.

De todas formas, el siglo XXI será el de la lucha entre Estados y Corporaciones y este es el momento en que los gobernantes deben mostrar firmeza y no ceder ni un ápice en las conquistas sociales para no perder su primacía (la del Estado, me refiero), más amenazada que nunca.

Vuelva usted mañana (es decir, continuará)

lunes, 17 de mayo de 2010

Dios me guarde de los tontos, que de los malos me protejo yo

Si tuviera que dejar una, y sólo una, enseñanza de la vida en forma de parábola o refrán, probablemente elegiría el siguiente dicho: “Dios me guarde de los tontos, que de los malos me protejo yo”. Y es que en mi vida me he cruzado con muchos necios –un plural que gramaticalmente, recuerdo, engloba los dos géneros y sexos, sin necesidad de recurrir a tonterías varias-, sin que realmente se pueda dar un consejo universal de cómo evitarlos a priori o a posteriori. O por lo menos sus nefastas consecuencias.

Con un poco de habilidad e inteligencia –pero sobre todo, con la experiencia que te dan las situaciones similares vividas- es relativamente fácil percatarse de la llegada de una mala persona. Como lo es también prever sus acciones, y ponerse a salvaguarda de sus consecuencias. O si te interesa, ¿por qué no decirlo?, aliarte con ese individuo si realmente persigues los mismos intereses o simplemente existe una compatibilidad entre ellos.

Al estúpido tampoco cuesta mucho descubrirle, aunque su imbecilidad suele esconderse entre otras cualidades presuntamente positivas (simpatía, disponibilidad, buenas intenciones…) lo que, a la postre, supone el verdadero peligro. Y es que, aunque sepas que el interfecto es tonto de remate, nunca sabrás por donde te va a salir. Y ahí radica tu indefensión ante estos personajes, sobre todo si no puedes apartarte lo suficientemente de ellos. Y son demasiados los que pululan por este mundo como para sentirte vacunado. Y como los virus, mutan de año en año.

Más grave aún es que el idiota adquiera algún tipo de responsabilidad. Como escribía hace unos meses, con los de la bandera, con esta confianza comienza a tomar iniciativas, hasta convertirse en un osado que puede provocar el mayor de los males, incluyendo el suyo propio, pero normalmente el ajeno. El tontaina pasa a ser un listillo y, como tal, se cree en posesión de un aura de sabiduría, de capacidad, de responsabilidad, de poder, que le hace olvidarse de su mediocridad, pretendiendo imponer los pseudovalores que le han colocado –sin darse ni cuenta, eso sí, y sin comprenderlos- los que han avalado su estupidez.

Y así nos chocamos, día a día, hora a hora, con zotes redomados que van haciendo gala y magisterio de su ignorancia, de su simplicidad… pero siempre desde el camino de la sorpresa que suponen sus manifestaciones que –por muy preparado que estés- jamás podrás ni llegar a sospechar. El tonto es tan osado como ignorante, pero está ahí, dando paso con la banderola a los que circulamos tranquilamente, sin buscarnos complicaciones, por la carretera de la vida.

El segundo problema que se nos presenta con el bobo es simplemente de qué manera reaccionar, ya que el no hacerles ni caso es una solución tan sencilla como complicada de llevar a la práctica cuando te tienes que dar de bruces con estos sujetos una y otra vez. Algunos dicen que es imposible tratar con un tonto, aunque no esta de más recordarles de vez en cuando su condición, que no se olviden jamás de su idiotez, porque es precisamente el desconocimiento de su situación lo que le lleva a la máxima peligrosidad. Tampoco sientas lástima de ellos -por muy memo que sea, el necio es consciente de lo que está haciendo-, ni pretendas ayudarles ya que son enfermos ‘incurables’. Pero sobre todo, no discutas jamás con un tonto: te pondrás a su nivel y te ganará porque ‘juega en casa’.

Y como hemos comenzado por un refrán, terminaremos con otro: “Desconfía del tigre más que del león, y del burro tonto más que de ambos dos”.

viernes, 14 de mayo de 2010

Cuando la ficción no supera a la realidad, pero también entretiene

Aunque en el mundo del ciclismo la realidad siempre supera a la ficción, y prefiera ver un final de etapa en alto, el lanzamiento de un sprint, la potencia del Cancellara de turno en los muros o el pavés o, cambiando de escenario, una prueba de puntuación –hábilmente escamoteada por el COI del programa olímpico- o de keirin, reconozco que hay algunas cuentas películas –no muchas desgraciadamente- a las que merece la pena dedicarlas una mañana perezosa o una tarde-noche de esas en las que no apetece salir, cómodamente sentado en el sofá.


Hoy quiero escribir sobre una de ellas, ‘Parpaillon’, un film que vi por primera y única vez hace ya muchos años, cuando en televisión había más calidad y más variedad, pese a existir bastantes menos canales. Fue en una ‘Noche Temática’ dedicada al mundo del ciclismo que me sorprendió tanto que no pude ni reaccionar a tiempo para grabarla en vídeo (el DVD todavía no estaba a mi alcance, y a lo mejor ni existía como producto de masas).

El titulo no podía ser más sugerente, ya que el Parpaillon es uno de los grandes puertos del cicloturismo francés en el que se celebra una Marcha en la que Luc Moullet –uno de los ‘enfants terribles’ del cine galo y cuyo objetivo “es hacer reír a la gente”, - sitúa la acción. Ciclistas anónimos y actores profesionales dan vida a los protagonistas de esta prueba que refleja, de forma tan exagerada e irónica como convincente, todo lo que es, y en algunos casos no debería ser, una ‘randonée’, esa mezcla de esfuerzo generoso y de pique egoísta; de humildad y de bravuconería; en una colección de gags que se suceden en 84 minutos concebidos en forma de pseudo-reportaje. Por cierto, el propio Moullet, autor de una treintena de largometrajes, aparece en la película como suele hacer en casi todas ellas.

¿Y por qué hablo hoy de ‘Parpaillon’? Simplemente porque por fin voy a poder disfrutarla de nuevo, y espero que de forma tan grata como entonces. Tras estar buscándola por doquier años y años, y ver que la única opción era comprar por Internet en Francia o en Amazon –la versión inglesa se ha traducido con el poco sugerente nombre de ‘Up and Down’- un ‘pack’ con otras obras que no deseaba y con un precio elevado, el denostado p2p me va a permitir disfrutar de ella, de algo por lo que hubiera estado dispuesto a pagar un precio justo, pero que la oferta de las multinacionales no entiende que puede y debe poner a mi alcance. Quizá Moullet debería rodar una de sus ironías también sobre este tema.

martes, 11 de mayo de 2010

Una guinda amarilla en una Copa bien servida

Levantando los brazos y vestido de líder. Así es como les gusta ganar a la mayoría de los ciclistas, aunque no es fácil. Pero así lo hizo el domingo Raúl Alarcón en la Cursa del Llobregat, la décima y última prueba de la otrora llamada Copa de España élite y sub-23 y ahora rebautizada, en su duodécima edición, como Copa de España de ciclismo en ruta.

Me confesaba el ciclista alicantino que es con esa ambición como le gusta correr, atacando desde lejos. Y que si no lo había podido hacer en esta Copa era porque tenía que defender el liderato, es decir ser más conservador. Tiene toda la razón pero no deja de ser una lástima que nos hayamos perdido las maneras combativas de un ciclista que encandiló a Matxin hasta ser su ‘ojito derecho’, aunque circunstancias de la vida le relegaron de nuevo al campo amateur. En estos tres meses ha demostrado que puede volver a la élite, que merece volver. Claro que en su misma situación hay más de una docena de ciclistas. Y otros que muchos olvidan que no se debe regresar por encima de todo: por lo menos, con un mínimo de dignidad deportiva y económica.

También subió al podio en Sant Boi Víctor Cabedo como mejor sub-23, que tuvo su momento de gloria en esta Copa al ganar brillantemente el Valenciaga, la prueba reina de la categoría. Tanto él como su compañero Ramón Domene, también protagonista de esta edición, son dos ciclistas a tener muy en cuenta; el castellonense por su meticulosidad y su clase; el alicantino por su genialidad y su chispa. Y ambos dirigidos por un Xabier Artetxe cuyo proyecto en Seguros Bilbao es uno de los más serios del campo aficionado, y cuyos frutos se han visto con una excelente ‘camada’ de corredores ya profesionales como Beñat Intxausti, Johnatan Castroviejo o los hermanos Izaguirre. Y no serán los últimos, desde luego.

Otro proyecto interesante es el de CIDI, a tenor de lo que significan sus siglas Ciclismo, Investigación, Desarrollo e Innovación, pero sobre todo por la combatividad mostrada como colectivo en la presente edición, que le ha llevado a ganar la clasificación por equipos –estando entre los tres mejores equipos en nueve de las diez carreras- en su primer año de existencia… aunque en este caso la situación económica pende como una espada de Damocles sobre su futuro.

Son los laureados de la presente edición, aunque se pueden y deben señalar algunos más como protagonistas de esta edición, como el del argentino Daniel Díaz, que confirmó su alternativa usando un símil taurino en Aitzondo, o el neozelandés Michael Torckler, también en campeón en Torredonjimeno, o el de un Eduard Prades que fue de más a menos pero que también merece una oportunidad entre los pro.

Así terminaba la Copa de España, el acertado proyecto gestado ya hace más de una década por Josep Bochaca, hoy en día convertido en el mayor referente del calendario nacional aficionado, aunque desgraciadamente no sea ya el trampolín para la máxima categoría, como tampoco lo es ninguna otra prueba, ni quiera el Valenciaga: ahora cuentan más las referencias o las preferencias, por no hablar de las ‘nacionalidades’. Llegada la paz entre organizadores y equipos, un proyecto que mueve más de 300.000 euros quizá necesite mayor atención como reclaman los organizadores, y aunque la tarea no es fácil en la actual situación, el reto está lanzado.

Foto: Iván Vega.

Gracias, Majestad

Gracias, Majestad, en primer lugar, por su pronta y rápida recuperación, alegrándome que el pronóstico sea tan optimista para que pueda seguir rigiendo con sabiduría y acierto el destino del pueblo español, por encima de las absurdas luchas interesadas de todos los partidos políticos.

Gracias, Majestad, por sus acertadas manifestaciones a la salida del hospital. "En España debemos estar orgullosos de la sanidad pública que tenemos". Siempre he estado orgulloso de la misma, de su universalidad y de su gratuidad –que pago con mi trabajo, no nos olvidemos-. Y he pensado que el único problema que tiene –las esperas- sería fácilmente resoluble con unos pocos medios más.

Gracias, Majestad, por su buen juicio. Porque en una de sus escasas visitas en su vida a un centro público, ha podido conocer perfectamente lo que es la sanidad española. Estoy seguro de que -privacidades aparte por razones de seguridad, exclusivamente- ha recibido el mismo trato que tenemos -perdón, merecemos- todos los españoles.

Gracias Majestad, porque sus palabras –lo mismo que sucede con sus mensajes navideños- serán tomadas por todos los Partidos como una política de Estado, y servirán para terminar con la situación actual de falta de medios y de profesionales en numerosos hospitales. Todo ello agravado por tendencias “liberalistoides” de ciertos politicastros que piensan en que la sanidad pública ha de ser de mínimos, que la gestión privada de los amigos es mejor que la pública de todos, y que, en definitiva, quien quiera salud, que se la pague.

Gracias, Majestad, por plantearse el poder atender las sugerencias del Defensor/Defensora del Paciente, Carmen Flores, para que se pase por urgencias. Hágalo de incógnito, Majestad, y posiblemente conozca lo que es estar 24 horas en una sala de espera sin la menor información, con los distintos turnos pasándose la pelota de unos a otros, repitiéndole pruebas diagnósticas que se han perdido… y saliendo feliz no por la solución de tus males, sino por la alegría de dejar ese caos atrás.

Gracias, Majestad, por rezar –siguiendo con las recomendaciones de Flores- por todas aquellas “personas que quedan incapacitadas, mueren o pierden su trabajo por no ser atendidas a tiempo".

PD: Gracias, también, al presidente de la Generalitat, por haber reforzado este sentimiento agradeciendo la "confianza" del Rey en la sanidad catalana, tan ¿distinta? de la española.

sábado, 8 de mayo de 2010

El Giro equivocado, la participante equivocada

Cuando miramos el palmarés del Giro de Italia, nos encontramos como ganador en la edición de 1912, a un equipo, no a un corredor: Atala se impuso por delante de Peugeot y Gerbi. Y es que aquel cuarto Giro disputó su general exclusivamente por equipos, una fórmula que no se ha vuelto a repetir jamás ni en la ‘corsa rosa’ ni en ninguna gran prueba por etapas.

No sé sabe muy bien por qué los organizadores de la ‘Gazetta’ se empeñaron en esta idea, que no tuvo apenas defensores fuera del periódico y que fue criticada unánimemente, tanto por los que participaron como los que no pudieron hacerlo al no encontrar una formación que les diera cobijo, con lo que el número de inscritos bajó sensiblemente con respecto a las primeras ediciones. Y con el agravante de que las etapas se disputaban individualmente, con victorias del corredor que terminaba primero, pero con una general por equipos, elaborada por la suma de puntos, por los puestos obtenidos, no por tiempos, aunque ésta era una norma de la carrera italiana desde sus inicios que no se abandonó hasta 1914.

Al final, en Bérgamo –se añadió el recorrido del Giro de Lombardía como ‘prórroga’ para contentar a los espectadores, tras la suspensión de la etapa entre Pescara y Roma por una huelga de los corredores, a causa de un alargamiento del recorrido por culpa de un corte de carretera-, subían a lo más alto del podio Carlo Galetti, Giovanni Micheletto y Eberardo Pavesi –el cuarto integrante, Luigi Ganna, había abandonado a mitad de carrera-, como ganadores de la prueba que si hubiera sido individual por tiempos, hubiera reflejado en el palmarés el nombre de Galetti, el ‘furbo’ –el astuto-, ganador también en los dos años anteriores, con un tiempo de 100 horas, 2 minutos y 57 segundos.

Visto el fracaso organizativo –que no deportivo- los organizadores volvieron sin ningún tipo de aspavientos a la fórmula individual, sinónimo de ciclismo hasta nuestros días. Con el precedente del Tour de Francia que ya llevaba nueve ediciones gestando la épica de los grandes corredores, este tipo de carrera por equipos estaba condenada al fracaso.

Alfonsin

Y cuando echamos un vistazo a los participantes del Giro de 1924, lo que encontramos es el nombre de Alfonsina Strada –aunque en la hoja de inscripción apareciera como Alfonsin para evitar una publicidad que no se deseaba-, una mujer de coraje que no dudó en apuntarse, lo que despertó todo tipo de recelos en la organización y entre sus ‘compañeros’, que quisieron boicotear aquella edición, a lo que ‘La Gazetta’ respondió pagando primas en especie, principalmente viajes y comida, por la inscripción, ya que no podía impedir –reglamento en mano- la presencia de una mujer.

Con unos medios, y con una situación social, a años luz de los actuales, la Strada compitió dignamente en las primeras etapas, aunque a partir de la quinta comenzó a entrar bastante descolgada, hasta que los organizadores decidieron excluirla por fuera de control en la octava, en una decisión bastante drástica y nada bien acogida. Pese a ello, la corajinosa ciclista cubrió las etapas restantes sin dorsal y llegó a Milán entre los aplausos de sus compatriotas. Por cierto, no hubiera sido la última clasificada en la general si se le hubiera seguido tomando el tiempo en cada jornada, aunque habría acabado a 28 horas del vencedor.

Nacida Alfonsina Morini en 1891 –cambió su apellido al casarse-, había sido una notable corredora, compitiendo con hombres ya que no había otra opción, antes de aquella gesta que no pudo repetir ya que el organizador se curó en salud y le impidió futuras participaciones masculinizando reglamentariamente la ‘corsa rosa’. Eso sí, se ganó el respeto de sus rivales. Como curiosidad diremos que fue la primera fémina en establecer el record de la hora, en 1938.

Ahora tan sólo nos queda preguntarnos, si el Giro por equipos hubiera sido un éxito y se hubiera encontrado la complicidad del Tour, y si la Strada hubiera podido repetir ¿estaríamos hablando ahora de otro ciclismo?

PD: Para los que deseen más información, hay un libro de Paolo Facchinetti sobre la campeona italiana llamado ‘Gli anni ruggenti di Alfonsina Strada. Il romanzo dell'unica donna che ha corso il giro d'Italia assieme agli uomini’

viernes, 7 de mayo de 2010

Londres se aleja del ciclismo español

No se puede decir que sean unos criterios realizados específicamente contra ningún país –Comité Nacional, en lenguaje olímpico- y menos aún contra España. Pero la nueva tendencia de procurar una representación de todos los continentes en los Juegos Olímpicos ha originado unas normas de clasificación que no benefician, ni mucho menos, al ciclismo español de cara a Londres 2012, sobre todo en pista, la disciplina que está recibiendo más varapalos de forma injustificada en las últimas fechas.

La UCI publicaba esta semana los criterios de clasificación para la próxima cita olímpica en tres de las cuatros disciplinas. Falta la carretera, donde no debe haber sorpresas respecto al modelo de Pekín, aunque visto lo visto…

De todas ellas, sin duda es la modalidad de pista la que más novedades presenta, no sólo a causa del cambio del programa olímpico, del que ya hemos hablado largo y tendido y que ya es una batalla perdida, sino también por el límite continental antes expresado. En el caso de la velocidad por equipos masculina –prueba clave ya que permite la participación también de un corredor en velocidad y otro en keirin-, no vale ya quedar entre los diez mejores del mundo, sino que la clave es situarse entre las cinco mejores naciones europeas. Si pensamos que, salvo hecatombe, Gran Bretaña, Francia y Alemania estarán en Londres, vemos que España tendrá que luchar por una de las dos plazas restantes contra países como Países Bajos, Polonia, Rusia, Chequia o Grecia. Complicado. Porque la segunda opción olímpica para los velocistas –estar entre los mejores cuatro europeos del ranking mundial- es hoy impensable.

No debe haber problemas para conseguir una de las plazas del omnium masculino o femenino –no de las dieciocho generales, sino de las ocho específicas europeas-, ni tampoco para estar entre los seis mejores equipos masculinos –siempre europeos- de persecución. Y terminando con los conjuntos femeninos, ya el problema no es de cuotas, sino de tiempo. ¿Es posible que en solamente dos años se puedan construir casi desde cero sendos equipos de velocidad y persecución capaces que estar entre los mejores con unas condiciones tan restrictivas?

En el BMX y en el BTT, afortunadamente no hay cuotas continentales, pero en ambas modalidades prima el componente colectivo sobre el individual y en el caso del bicicross eso es un hándicap para España. Y es que ‘casi’ todo se decidirá en base la clasificación mundial por naciones -que contempla los resultados de 6 de mayo de 2010 a 28 de mayo de 2012, para lamento de la UCI que deseaba un plazo mayor-. Y estos son con tres corredores, lo que favorece a naciones con un nivel alto global: ese no es el caso de España, ni en hombres ni en mujeres. Y cuando decíamos ‘casi’ es porque aún hay una segunda opción, pero que tampoco resulta fácil: estar entre los seis hombres o las tres mujeres mejor clasificados –excluidos los de las naciones ya representadas por el anterior criterio- en el Mundial de 2012

No todo va a ser malas noticias. En el mountain bike los criterios serán similares a los de 2008, aunque tomando en cuenta un ‘mix’ que combina las clasificaciones UCI por nación de 23 de mayo de 2011 y de 23 de mayo de 2012. En el caso de los hombres, España no debe tener problemas para clasificarse entre las cinco primeras naciones, que son las que acudirán con tres ‘bikers’, como sucedió en Pekín. Y en el de las mujeres, lo lógico es estar al menos con una representante –algo que tienen los 18 primeros países-, e incluso con opciones de dos –hay que clasificarse en el top 8-, aunque todo dependerá de la longevidad deportiva de Marga Fullana –que sigue al más alto nivel pero que en Londres tendrá ya cuarenta ‘tacos’- y de la progresión de Rocío Gamonal y de Anna Villar.

En fin, que esta semana Londres se ha alejado un poco del ciclismo español.

miércoles, 5 de mayo de 2010

A corrida mais louca do mundo

No exagero si digo que Lisboa es una de las ciudades más interesantes del mundo, aunque los españoles no seamos muy proclives a valorar los múltiples atractivos del país vecino, bien porque nos miramos el ombligo demasiado; bien porque cuando dejamos de hacerlo y buscamos el extranjero nos planteamos algo más diferente, incluso exótico. No está de más recordar que Portugal podría ser parte de España si las alianzas dinásticas hubieran sido otras en los comienzos del Renacimiento y que incluso hoy en día muchos de sus habitantes no verían con malos ojos una fusión con el nuestro. Y mientras tanto, aquí sólo pensamos en dividir.

Volviendo con la capital lusa, cualquier fecha del año es buena para hacer una visita, ya que sus temperaturas son bastante agradables en cualquier momento, aunque os recomiendo dos. Por un lado, en San Antonio -13 de junio-, sus fiestas patronales, cuando los lisboetas se echan a la calle y las toman literalmente, convirtiendo cualquier esquina en una fiesta; por otro, el segundo sábado de mayo –en este caso el próximo día 8- cuando las empinadas rúas y callejuelas son tomadas por otros protagonistas, por los más locos de los ya habitualmente locos descenders.

Y es que es la fecha en que se celebra la Nissan Lisboa Downtown, que este año cumple su undécima edición. Es el día en que los ‘bikers’ sustituyen el campo por la ciudad, las piedras por el empedrado, las veredas por las callejuelas, los árboles por las fachadas de las casas, las trochas por las escaleras. Lisboa se convierte en la capital mundial del ‘downhill urbano’, avalada por la presencia de los mejores especialistas del mundo, comenzando por Steve Peat, monarca universal el año pasado en Canberra, soberano absoluto de la Copa del Mundo y ocho veces rey en Lisboa, donde casi monopoliza el palmarés de una prueba que también se ha llevado nuestro Oscar Saiz, en 2001. Greg Minaar, Michael Hannah o Cédric Gracia son otros de los pilotos confirmados por la organización, en una lista que solo incluye a un español, el gallego Jorge Aguin.



Desde el mismo Castelo de San Jorge hasta las inmediaciones del puerto junto al río Tajo, un descenso corto, de poco más de un kilómetro, pero vertiginoso e intenso por el siempre atractivo barrio de Alfama. Eso sí, hacerse con un hueco como espectador no es tarea fácil: el año pasado más de 20.000 personas se arremolinaron junto al recorrido.

La cita es a partir de las dos de la tarde con las semifinales y a las cuatro con las finales. Pero si no os sirve esta ‘excusa’ para viajar hasta Lisboa, no todo está perdido: tanto en Eurosport 2 como en internet se podrá seguir ‘a corrida mais louca do mundo’ y saber si Steve Peat sigue siendo ‘O Rei de Alfama’.

domingo, 2 de mayo de 2010

Cinco días de aventura y superación en el Sáhara

Siento una especial admiración por la Nissan Titan Desert. Y es una de las carreras que he marcado en rojo en mi calendario de futuro. Lógicamente no para participar, que el cuerpo no está ya para esas alegrías, pero sí para seguir de cerca la que se ha llamado acertadamente ‘el Paris-Dakar de la bicicleta’. En sólo cinco años los organizadores de RPM ha creado el ‘raid’ de BTT más importante del mundo, una prueba que tiene un carácter competitivo, lógicamente, pero que queda en un segundo plano ante la importancia que adquiere la lucha contra uno mismo; un factor decisivo a la hora de inscribirse, algo que han realizado en esta edición, que comienza mañana, un total de 335 aventureros.

El Atlas y el desierto del Sahara, concretamente 470 kilómetros, esperan a esta élite del sufrimiento en bicicleta a lo largo de cinco jornadas hasta el próximo viernes, principalmente por pistas, caminos de cabras, pedregales y otros terrenos arenosos, que de llanos no tienen nada: en alguna de las jornadas –concretamente la tercera- se alcanzan los 1.800 metros de desnivel acumulado. Y sin las comodidades de un hotel para recuperar, ya que se duerme en tiendas en el desierto… o incluso en su propio saco en el caso de la etapa maratón. Llegar a Ouarzazate, la puerta del desierto, en este caso de salida, supondrá una satisfacción similar a la de alcanzar los Campos Elíseos para un ciclista en el Tour de Francia.

Los ex ruteros Melchor Mauri y Roberto Heras –ganadores en 2007 y 2008- y el ‘biker’ Israel Núñez, último vencedor, encabezan una nómina tremendamente atractiva que reúne a otros ex ciclistas como Abraham Olano, Laurent Jalabert, Peio Ruiz Cabestany, Igor Astarloa, Roberto Torres, Eleuterio Anguita o Miguel Ángel Iglesias; a ‘bikers’ en activo como Marc Trayter, Alejandro Díaz de la Peña, David Lozano, Ismael Ventura, Xavier Carnicer, Josep Puigpinós y Oriol Morata; a aventureros periodistas, caso de Roberto Palomar o Sergi López-Egea, y a un ‘mito’ del BTT como ‘Tinker’ Juárez. Sin olvidarnos de Fran Contador, el hermano y mánager de Alberto.

Muchos medios –destacando MARCA, que ha alineado su propio equipo- seguirán la prueba, aunque también podréis seguir el día a día de la prueba de forma en su web oficial: http://www.nissan-titandesert.com/

Suerte a todos y esto es lo que os espera:

1ª: Maadid-M’Cissi (98,4 km y 460 metros de desnivel acumulado)
2ª: M’Cissi-Alnif (94,4 km y 40 metros de desnivel acumulado). Maratón.
3ª: Alnif-Boulmane Dades (98,1 km y 1.800 metros de desnivel acumulado)
4ª: Boulmades Dades-Toundout (135 km y 1.400 metros de desnivel acumulado)
5ª: Toundout-Ouarzazate (52,1 km y 400 metros de desnivel acumulado)