viernes, 30 de abril de 2010

La fábula de la acera grande, del autobús turístico, del conductor impaciente y del munícipe sordo

Érase una vez una localidad, española por supuesto, con ínfulas de gran capital pero realidad de poblacho decimonónico, en la que la mentalidad de sus dirigentes estaba en consonancia tanto con las apariencias grandilocuentes como con el fondo de mediocridad.

Érase una de las muchas poblaciones carpetovetónicas que pensó que la mejor forma de gastarse los dineros del ‘Plan Ñ’ no era otra que acondicionar en las calles de la localidad, para favorecer a peatones, caminantes, andarines y viandantes, en definitiva, votantes de pasado y sobre todo de futuro. Y nada mejor que recurrir al sencillo pero socorrido apaño de habilitar aceras de un kilómetro y medio de anchas para poder entrar con tamaña hazaña en el Libro Guiness de los Récords que, aparte de promover con justicia la bien ganada imagen mundial del municipio, permitieran el paseo simultáneo de 35.349 personas sin apenas rozarse, fomentándose, eso sí, la estrechez de las calzadas que pasaron de ser de un solo sentido. Y no del sentido común, precisamente.

No es menester por parte de este fabulista recordar, pero lo hago de buena gana, que las obras no causaron la admiración esperada, ya que la gente se había vuelto bastante comodona y prefería seguir utilizando los medios automóviles que la tecnología nos ha proporcionado, en vez del tradicional coche de San Fernando. Unos vehículos que, dicho de paso, acogieron de forma ostensiblemente contraria la reforma vial, al reducirse drástica y dramáticamente el número de plazas de aparcamiento. Pero como ellos no participan en la gran fiesta de la democracia… Por si fuera poco, les subieron la gasolina y los impuestos, para que lloraran con razón.

Con todo y con ello, la corporación corporativa y municipal recibió el Gran Premio a la Promoción Turística Marqués de Sade del siglo –no sé si del XII o del XXI-, ya que la habilidad en trazar el sentido único de las calles había originado que subirse a alguno de los autobuses municipales y locales fuera equivalente a una aventura no guiada que nos permitía conocer –calle arriba, calle abajo y viceversa, y nuevamente lo mismo- las múltiples maravillosas maravillas de la localidad. Un viaje que podía prolongarse durante varias horas por el módico precio de un euro, cuando en otras capitales de similar empaque e importancia de la de nuestra historia, como Madrid, París o Londres, este trayecto turístico cuesta al menos diez veces más. Y dura bastante menos, naturalmente.

El segundo galardón lo concedieron, al alimón, la Asociación Española de Conductores Neuróticos, la Sociedad de Amigos de los Autos Locos y el Grupo Laberinto Plus ya que el estudiado y bien ponderado trazado viario originaba que los automovilistas, hartos de rodeos kilométricos y/o de topar una y otra vez con el mismo punto de no retorno, se lanzasen, amparados que no justificados en el presumible hartazgo y en su pésima educación, a una nueva aventura, por las calles del municipio en sentido contrario desafiando los peligros ciudadanos pero convencidos de la imperiosa necesidad de su actuación suicida para llegar, tarde o nunca, a su destino.

Y finalmente la tercera distinción, pero no la menos importante, le fue otorgada por el Real Colegio de Otorrinolaringólogos, Sector Crítico, como claro ejemplo de la necesidad de una revisión auditiva al menos semestral que permita corregir o paliar las dificultades auditivas que muchas personas, principalmente cuando se sientan en poltronas municipales, padecen de forma progresiva cuatrianualmente, y una vez probado que el medicamento Eleccionina no es sino un simple placebo, aunque pueda causar adicción.

Y colorín colorado, este cuento, por desgracia, aún no ha terminado.

jueves, 29 de abril de 2010

Hecha la ley, hecha la trampa

Según el Reglamento del Deporte Ciclista, concretamente el artículo 2.1.009, “sólo los equipos continentales UCI del país, los equipos regionales y de club, los equipos nacionales y los equipos mixtos, pueden participar en las pruebas nacionales”. Sin embargo, seis corredores de un par de equipos UCI Pro Tour, concretamente Dave Zabriskie, Tom Danielson y Tom Peterson, del Garmin, así como Lance Armstrong, Levi Leipheimer y Jason McCartney, del RadioShack, están participando desde el miércoles hasta el próximo domingo en el SRAM Tour de Gila, una prueba del calendario nacional estadounidense. ¿Cómo es posible?


La UCI, tan estricta para algunas cosas –por ejemplo, en su firme decisión de no permitir las Challenges como una fórmula que es idónea para el inicio de temporada, ¿verdad Mallorca?-, ha dejado una puerta abierta en su Reglamento que puede sentar un peligroso precedente. Puede ser perfectamente comprensible que la normativa no sea tan estricta en aquellos países donde se quiera promocionar el ciclismo. O incluso para pruebas tan ‘peculiares’ como el Tour de Gila, una carrera idónea como preparación para la Vuelta a California debido a la altitud de Nuevo México, donde se celebra. Pero Estados Unidos es ya una de las máximas potencias del ciclismo mundial y no es ‘oportuno’ que una de sus pruebas tenga este tipo de ‘derogaciones’.

La puerta abierta a la que me refiero en el párrafo anterior la encontramos en los artículos 2.8.001 a 2.8.003 que definen las llamadas ‘pruebas individuales’: “Una prueba en ruta en la que participan exclusivamente corredores a título individual” y que “sólo puede ser inscrita dentro de un calendario nacional”. Y entre la condiciones de participación se menciona que “los corredores que pertenecen a un UCI ProTeam pueden participar como máximo al año en tres pruebas individuales” y “como máximo tres corredores pertenecientes a un mismo equipo inscrito en la UCI pueden participar en una prueba individual”. Mucho más permisivo, por ejemplo, que las marchas cicloturistas, donde los ‘pros’ solo pueden tomar parte si la prueba lleva su nombre o si obtienen la autorización previa del máximo organismo ciclista internacional.

Eso sí, no he encontrado ninguna referencia reglamentaria a que no puedan correr con los maillots de sus equipos UCI Pro Tour, por lo que no entiendo por qué Armstrong y compañía han recurrido a un maillot de la tienda de bicis del texano, Team Mellow Johnny's –en el que se ve claramente RadioShack-, mientras que los Garmin lo hacen con prendas que publicitan la empresa de Zabriskie, DZ Nuts.

Y hecha la ley, hecha la trampa…. siempre que la reglamentación nacional no sea contraria a la de la UCI, lo que no suele suceder. Si tomamos como ejemplo España –por ser lo más cercano que tengo y lo que mejor conozco-, nos encontramos con que existe una categoría, poco conocida, la 1.20, referida a prueba individual, con participación a título individual de corredores elite pro, elite open, sub 23 open, élite y sub 23, conforme al mencionado capítulo VIII del Reglamento UCI. Es decir, el organizador del Gran Premio Trofeo El Buen Ciclista, de Villanueva de las Villas, puede promocionar su carrera de aficionados de toda la vida (de clase 1.12.4, por ejemplo) cambiándola a 1.20.1: junto a los equipos de club nacionales que siempre han participado y podrían seguir haciéndolo sin limitaciones, podrían presentarse simultáneamente a tres profesionales del Caisse d’Epargne, tres Euskaltel, tres Footones, tres Xacobeos y tres Andalucías, así como los ciclistas que quiera de Orbea, Caja Rural y Burgos. ¿Y por qué no tres ciclistas de cada uno de los equipos Pro Tour y continentales del mundo mundial, si el reglamento no lo impide? Como mucho, habría que ‘maquillar’ los maillots.

Estoy seguro de que en España imperaría en sentido común y sería imposible esta aberración que va no contra la letra, sino contra el espíritu de la normativa. Pero la posibilidad existe y quizá pueda ser aprovechada en otros lugares. Pero por si acaso, la advertencia está lanzada, y siempre es mejor curar que lamentar.

miércoles, 28 de abril de 2010

Los ciclistas, en el punto de mira de los ecologistas

Nunca he tenido mucha simpatía por los grupos ecologistas. A decir verdad, ninguna. Pienso que la mayor parte de sus planteamientos son absolutamente demagógicos, exagerados e incompatibles no sólo con el progreso, sino con la realidad social. No obstante, algunas de sus proclamas suponen una interesante llamada de atención a la humanidad en general y a cada uno de nosotros, en particular. Y con el debido filtro de la sensatez y el sentido común –del que suelen carecer, insisto-, algunas de sus absurdas propuestas se convierten en actuaciones razonables, que sirvan para proteger el esquilmado planeta, no sus torticeros intereses.

Esta semana saltaba la noticia de que un grupo ecologista, Coalition Nature, había denunciado por lo penal en un juzgado de Namur a tres de los participantes de la Flecha Valona, concretamente a Benjamín Gourgue (Landbouwkrediet), Christopher Froome (Sky) y Biel Kadri (AG2R), por tirar bolsas del avituallamiento y bidones durante la celebración de la prueba, en base a una Ley –no se si belga o valona- que obliga a cualquier persona en posesión de residuos a poner los medios necesarios para su recogida y limitar los efectos negativos sobre el agua, aire, suelo, flora, fauna, para evitar molestias y consecuencias negativas para el medio ambiente o para la salud humana.

Me imagino que estos tres pobres ciclistas serán los chivos expiatorios puesto que en una carrera ciclista el 99,99% de los corredores se deshacen de estos objetos por el simple método de arrojarlos a las cunetas… o más allá de ellas. Froome reconocía en Cyclingnews que "es gracioso que hayan señalado sólo a tres ciclistas y no al pelotón entero. Puedo entender su posición y sólo puedo pedir disculpas, pero es difícil encontrar una solución al problema”.

Antaño niños y no tan niños se arremolinaban en las carreteras para recoger los bidones lanzados por sus ídolos, como un verdadero ‘souvenir’ –en mi casa, por ejemplo, tengo uno del mítico Kas que, lleno de piedras, me sirve como sujetalibros-, aunque cada vez son menos los que luchan por estos botines que, por poco dinero, pueden conseguir en cualquier tienda de bicis.

Sin embargo, e independientemente de lo desacertado y exagerado de esta actuación de Coalition Nature, bien cierto es que los residuos lanzados suponen otro problema adicional para un deporte lleno de amenazas de todo tipo y que no vende nada bien las ventajas del ecologismo –auténtico en este caso- de la bicicleta. Una marcha ejemplar como la Quebrantahuesos se preocupa de recoger en sus 200 kilómetros de recorrido todos los desechos arrojados por los millares de participantes. Y me temo que las carreras ciclistas van a tener que ir por este camino –lo mismo que les obligan a retirar toda la señalización, bajo amenaza de multa-, independientemente de que los propios ciclistas se conciencien, que no lo harán, o de que se comiencen a fabricar bolsas y botellas biodegradables.

lunes, 26 de abril de 2010

Españoles por el mundo… de las clásicas

Acaba de terminar la ‘mini temporada’ primaveral de clásicas. Y aunque los resultados no han sido excelentes para los españoles, podemos sentirnos satisfechos de haber visto a los nuestros como protagonistas en casi todas las carreras. No obstante, pienso que lo mejor ha sido el interés que han despertado entre nuestros ciclistas, que han querido ser protagonistas de estas carreras, sobre todo de las de la última semana, las más propicias para sus características, con suerte desigual, pero con muy buenos detalles. Y ese cambio de mentalidad para con unas pruebas que hace unas décadas no existían para el ciclismo español es algo digno de aplaudir.

Alberto Contador. Sobresaliente. El de Pinto era consciente de su inexperiencia y dijo que acudía a las clásicas de las Ardenes para aprender. Y evidentemente lo ha hecho, llevándose un par de lecciones muy interesantes tanto en el final de la Flecha –no es una montaña, es un muro, y se debe afrontar de forma distinta a cómo lo hizo el biganador del Tour- como en Lieja –la inteligencia es a veces más importante que la fuerza-. Y aparte de comprobar que Contador puede imponerse algún día en estas pruebas, siguió quemando etapas en su preparación para el Tour –el salto por Andy Schleck, muy significativo- y se ganó un ‘amigo para siempre’ en la persona de Vinokurov: la experiencia con Armstrong el año pasado le ha marcado demasiado y no quiere dejar el menor cabo suelto.



Oscar Freire. Notable. Solamente por haber ganado la Milán-San Remo por tercera vez, Freire debería tener la máxima calificación, pero me sabe a poco este balance y pienso que al cántabro le pasará lo mismo, después de haber manifestado su intención de brillar en las pruebas de las Ardenas en las que ha pasado totalmente desapercibido. No sé realmente el estado físico en el que habrá llegado, pero me temo que esa no es la razón y que en este 2010 se ha demostrado que, salvo circunstancias de carrera muy favorables, no le veremos en el podio de una Lieja o una Amstel (tampoco le quedan muchas oportunidades, por otro lado). Eso sí, brillará en el próximo Giro de Italia y el Mundial de Melbourne –que tiene su nombre marcado y viceversa- debe ser la guinda en su excepcional palmarés.

Joaquim Rodríguez. Notable. Por segunda vez en pocos meses Cadel Evans le dejaba con un palmo de narices. Pero si en Mendrisio se tuvo que conformar con el bronce después de una carrera en la que sacó el corner y tuvo que rematarlo, en Huy hacía gala de sus recién estrenados galones y cumplía más que dignamente con esa segunda plaza que le llevaba al liderato mundial UCI. Eso sí, su ‘Lieja’ fue bastante decepcionante en lo que se refiere al resultado por su caída, pero no empaña en absoluto el balance final y, sobre todo, la metamorfosis obrada en un corredor cuya etapa de gregario ya había terminado y aún tiene mucho que decir.

Juan Antonio Flecha. Aprobado. Su fichaje por el Sky y, sobre todo, su triunfo en la Omloop Het Nieuwsblad, nos hacía pensar en que este iba a ser el año del hispanoargentino. Y aunque un nuevo podio, el tercero, en la París-Roubaix es para sentirse más que satisfechos son muchos los que se plantean si Flecha ya ha tocado techo y ese triunfo con el que soñamos todos no es sino una utopía inalcanzable. El caso es que en la Ronde estuvo muy por debajo de lo esperado y camino de Roubaix, con un Cancellara que corría en otra división, pecó de conformismo… aunque muchos se pondrían en su situación con un podio garantizado. Lo peor es que hay más sombras que luces en el futuro de Flecha en los ‘pavés’, pero ojalá nos equivoquemos.

Alejandro Valverde. Aprobado. El tercer puesto del murciano ayer en Lieja es siempre un excelente resultado, pero que sabe a muy poco para lo que puede lograr el que sin duda es el mejor clasicómano del pelotón nacional. Y es que Valverde –cuyo estado anímico lógicamente no puede ser el mejor a la espera de que le caiga sobre el cuello la guillotina del TAS y de la UCI- se está convirtiendo en un especialista en dar lo mejor de si cuando no se le espera… y esta semana todos estaban pendientes de él. Para muchos de los que vimos el final de ayer, es más valioso el comportamiento de Vinokurov o de Gilbert –aunque se quedase sin premio- que el de un Valverde que corrió a la contra, aunque por lo menos se subió al podio. Y eso nunca se puede considerar un fracaso aunque se espere y desee más.

Igor Antón. Aprobado. Incomprensiblemente ausente de las clásicas Samuel Sánchez -¿le hubiera costado tanto atrasar su descanso para preparar el Tour una semanita?- a Igor Antón le correspondió ejercer el liderato de los Euskaltel en las dos clásicas belgas. Y el de Galdakano no desentonó, con un cuarto y un séptimo puesto, pero sobre todo con un importante empujón a su moral, después de su caída en 2008 y su nefasto 2009, de que puede ser un corredor que haga ‘cosas’ interesantes. Como Contador, tiene aún mucho que aprender en estos terrenos –en Huy me dio la impresión de que malgastó sus energías sin saber a qué jugaba-, pero se dejará ver en el futuro si sigue con su progresión.

viernes, 23 de abril de 2010

Cuando una Copa del Mundo es más importante que un Mundial

Hace unas semanas escribía sobre la conveniencia de que el ciclismo de carretera tuviera una Copa del Mundo, sin comprender por qué la UCI había dejado desaparecer la fórmula existente para dar de paso al descafeinado UCI Pro Tour. El Mundial de Fórmula 1 era el ejemplo que mencionaba, aunque hay uno mucho más cercano: la UCI World Cup Mountain Bike powered by Shimano, que se inicia en Inglaterra este fin de semana. Y aunque el BTT ‘tonteó’ en los novena con la posibilidad de organizar pruebas por etapas, éstas, o no cuajaron –el Tour de Francia y la Vuelta a España, por ejemplo-, o permanecen con un componente de aventura o de preparación, como la Cape Epic,… o simplemente una importancia secundaria en el calendario mundial.


Desde que se creó en 1991, se ha convertido en el referente de las ‘ruedas grandes’. Es más, una victoria en la Copa del Mundo es valorada por muchos ‘bikers’ de forma más positiva que el propio ‘arco iris’ mundialista: de hecho se premia al ciclista más regular durante todo el año, mientras que el Campeonato del Mundo es una carrera puntual. Y la prueba es que –razones presupuestarias aparte- no hay ningún corredor que renuncie a este objetivo.

La entrada de Nissan como patrocinador supuso un espaldarazo para la Copa del Mundo… y esperamos que la renuncia de la firma japonesa no suponga un paso atrás. En todo caso, es una competición plenamente consolidada cuya organización procura combinar la presencia de citas tradicionales –Houffalize, en Bélgica, dentro de diez días, es el ejemplo más claro, al ser la manga mejor valorada en XC, lo mismo que Fort William en DH-, con la entrada de nuevas sedes, en un proceso de ‘siembra’ por parte de la UCI que muchas veces cosecha interesantes frutos, como puede ocurrir precisamente con el inicio de pasado mañana en Yorkshire Dalby Forest, que ha sorprendido agradablemente a todos los que han viajado hasta allí, dificultades del Eyjafjallajokull aparte.

Sin embargo esta política del máximo organismo mundial no trae buenas consecuencias para España en este 2010, ya que por primera vez en muchos años no tendremos manga de la Copa del Mundo: ni en nuestro país, ni en la cercana Andorra; ni la Casa de Campo madrileña, ni Vallnord, pese a los méritos indiscutibles de ambas organizaciones, lo mismo que Vigo con el DH, aunque esta posibilidad de recuperación parece más lejana. Eso sí, gracias a freecaster.tv podremos seguir vía Internet todas y cada una de las pruebas, en una notable gestión por parte de la UCI.

El color español será, pues, el que quieran o puedan ponerle nuestros ‘bikers’. Sin duda José Antonio Hermida (Merida Multivan) será nuevamente la única gran baza, a ver si rompe de una vez el monolítico dominio de Julien Absalom, ganador de las últimas cuatro ediciones. Pero más nos debe interesar si la nueva generación española –con los Orbea Rubén Ruzafa e Iñaki Lejarreta y el Trek-Lorca Sergio Mantecón, sobre todo- puede comenzar a instalarse de forma regular en el ‘top ten’, con incursiones ocasionales en el podio. No discuto las opciones de Marga Fullana (Massi), pero la balear no comienza con buen pie ya que no viajará a Inglaterra.

En el four cross –que suelta amarras en la cita de Houffalize-, podríamos tener la baza de Rafa Alvarez de Lara el único español que sabe ganar esta competición –lo hizo en 2008, el año de su histórico doblete con el Mundial de Val di Sole-. Pero el extremeño ha dicho adiós a la temporada por su fractura de tibia y peroné en el BMX Supercross de Madrid… aunque los problemas de patrocinio amenazaban seriamente la posibilidad de poder realizar la temporada completa, lo mismo que le pasa a Eva Castro.

Finalmente el descenso comenzará en Maribor a mediados de mayo, donde el protagonismo español será secundario, aunque todos gozaremos, aunque sea por el ordenador, de las bajadas de los Sam Hill, Greg Minaar, Steve Peat y compañía.

Foto: Daniel Geiger, en www.hermidabike.com/home_es.htm

miércoles, 21 de abril de 2010

No es necesari@ tant@ tonterí@

Se han escrito tantas páginas sobre el maldito símbolito –y algunas de autores tan destacados como Arturo Pérez Reverte, mártir de la lucha contra el absurdo lenguaje antisexistas que políticamente se intenta introducir- que estaba decidido a no dedicarle ni una línea de publicidad más. Pero la costumbre, lejos de estar erradicada, arrecia y raro es el día que no recibo algún correo o leo algún artículo en el que aparece la arroba, que en mi infancia se asociaba a una medida rural y obsoleta, y que ha pasado a ser el símbolo de la modernidad y de la igualdad. Y no puedo soportar más esa pedantería pseudointelectual.

El origen de la arroba procede de una ligadura, primero caligráfica y luego tipográfica, de la preposición latina ad, y, sobre todo, de la inglesa at. En la lengua de Shakespeare era muy común su uso en expresiones como 3 caballos @ 500 dólares. Lógicamente, cuando se inventó el correo electrónico nada más lógico que recurrir al simbolito de marras para indicar el nombre de usuario en (at) un dominio. Ejemplo: luisromanmendoza@yahoo.es

La primera asociación –compresible perfectamente- viene porque ese mismo símbolo se utilizaba en los reinos peninsulares y en Francia como abreviatura de la arroba, una medida de peso equivalente a unos 12 kilos. Por lo tanto, en España comenzamos a leer las direcciones de los e-mails con arroba en vez del original ‘at’. Y por esa misma razón, en otros idiomas nos encontramos con definiciones con un origen totalmente distinto, pero vinculado a su forma espiral: por ejemplo, en holandés la llaman cola de mono (apenstaartje) y en italiano, caracola (chiocciola).

La segunda identificación -la incomprensible- vino de alguna mente lúcida que pensó que @ era la unión perfecta de una o y una a, aunque no cayó en la idea de que la o rodea a la a, por lo que podría interpretarse como otra muestra más del machismo dominante. !Lástima que no se diera cuenta de ello!. Y pasó a utilizarlo como agrupación no sexista -de género, se debería decir aquí, pero es otro caso perdido- que supera y corrige los fallos de un lenguaje imperfectamente masculinizante. ¡!!Ni me imagino la cara de felicidad que se le pondría al paisano/paisana/paisan@ cuando viera eso de Querid@s compañer@s !!!

En el diccionario panhispánico de dudas, la RAE es tajante: “Debe tenerse en cuenta que la arroba no es un signo lingüístico y, por ello, su uso en estos casos es inadmisible desde el punto de vista normativo”. Por no hablar de los problemas que conlleva por la consonancia con otros determinantes (día del niñ@) e incluso de pronunciación.

Siempre he pensado que el sexismo –las personas tenemos sexo; las palabras, género- está en la mente del que habla, en las acciones de las personas, nunca en el lenguaje. Pero si realmente es tan grave ese plural machista, pongamos todos nuestros recursos en marcha para crear uno común, neutro, ni masculino ni femenino, con una terminación distinta, por ejemplo en e. Así cuando veamos Querides compañeres, sabremos que se refiere a compañeros y compañeras.

Pero, ¿realmente es necesari@ tant@ tontería@?

domingo, 18 de abril de 2010

Análisis de la temporada ciclista (IV): ¿Y ahora qué?

En poco menos de un mes nos hemos ventilado las tres carreras más importantes del calendario nacional, excepción hecha de la Vuelta a España, lógicamente, y de la Clásica de San Sebastián, que busca reinventarse a base de Jaizkibel. Y es que Volta a Catalunya, Vuelta al País Vasco y Vuelta a Castilla y León se han sucedido en estas últimas semanas con una intensidad que echaremos de menos en los próximos meses y que pone a las claras el desequilibrio del calendario español.

La Volta –que ha salido ganando con el cambio de fechas, como era de esperar- suponía el definitivo espaldarazo para un ‘Purito’ Rodríguez que el pasado viernes nos obsequiaba con una de estas frases que tanto nos gustan a los periodistas y que saltan directamente a los titulares: “Mi etapa como gregario ha acabado”. Y también por otro ‘salto’, el de las prestaciones de Xavier Tondo, en una carrera protagonizada principalmente por catalanes lo que dio paso al debate de siempre, sobre el apoyo o no de las instituciones al ciclismo profesional. O dicho de otra forma, ¿por qué Cataluña no tiene un equipo?

La Euskal Herriko Itzulia tuvo un mayor protagonismo de corredores de todas las autonomías, aunque insuficiente. El murciano Alejandro Valverde alzó los brazos por dos veces en sendas etapas –la primera, de forma inmerecida por la rigurosa descalificación de Freire-, pero el no utilizar la calculadora le supuso no contar con la ventaja suficiente para poder superar en la crono al casi cuarentón Chris Horner, inesperado pero justo vencedor. El cántabro Oscar Freire se llevó una etapa, se quedó con la miel en los labios en dos y se vistió de líder en Amurrio, y también nos obsequió con una perla: “No venía a vestir un maillot, sino a sumar victorias”.

Finalmente Castilla y León, que no ha salido perjudicada por su retraso gracias al año Xacobeo y, sobre todo, a la presencia de Alberto Contador, al que se le correspondió con un recorrido a medida. Y el madrileño no quiso ser menos, y devolvió el favor siendo protagonista como sabe, ganando. Aunque esta tercera victoria castellano-leonesa ha estado cimentada en una cronoescalada-bajada que le iba como anillo al dedo, y no en una escalada.

En estas dos últimas vueltas hay que destacar el protagonismo, aunque al final haya sido secundario en las generales, de Euskaltel-Euskadi, posiblemente con el mejor bloque de su historia. No tanto por la presencia de Samuel Sánchez –dos triunfos en la semana vasca-, sino por la recuperación de Igor Antón y, sobre todo, la feliz confirmación de Beñat Intxausti. Y por detrás, sin prisa pero sin pausa, están Romain Siccard, Johnatan Castroviejo o Gorka Izaguirre. A diferencia de Catalunya, Euskadi sí tiene equipo ‘pro’, algo más que un equipo, que ha querido salir al paso de forma tajante a las críticas por determinadas imposiciones publicitarias, llamémoslo así.

¿Y ahora qué? Poco, muy poco; más bien casi nada. Primero Llodio, con el debut de el ‘mix’ griego-murciano del Heraklion-Kastro-Murcia, a ver en qué se queda; Luego, La Rioja, que sigue con el apelativo de Vuelta con esperanzas de recuperarse en un futuro, aunque ahora mismo no es sino una clásica; y finalmente Naranco y Asturias, donde ‘Coque’ Montero ha hecho más milagros que todo el Santoral para salvar una carrera que hace una semana estaba más muerta que viva.

Y desde el 2 de mayo, fecha que acaba la ronda asturiana, hasta la última semana de junio, con los Campeonatos de España de Albacete, el más absoluto, incomprensible, desesperante y preocupante de los vacíos ciclistas.

Foto de Beñat Intxausti, tomada de su web oficial, procedente de Diario Vasco.

viernes, 16 de abril de 2010

Una tentación llamada John Boyne

No sé exactamente por qué me compré ‘El niño del pijama de rayas’ hace un par de años. No creo que fuese por su condición de ‘best seller’, ya que no suelo hacer ningún caso a estas valoraciones. Me imagino que alguien me hablaría bien del libro. Y con eso, con la necesidad de satisfacer mi instinto depredatorio de lectura, y mi ‘querencia’ hacia los temas de nazis y judíos, la decisión estaba tomada. Y bien tomada: me devoré el libro en una sentada.

Algún tiempo después, mirando las estanterías o mostradores de alguna librería o centro comercial, me llamó la atención otro título, ‘El motín del Bounty’. Era un tema sobre el que siempre me he querido informar. Y con el aval de ser el mismo autor, John Boyne, y tras la preceptiva ojeada y hojeada, pasé por caja. Tampoco me duró mucho, cumpliéndose perfectamente el objetivo de saber algo más de este acontecimiento histórico que daba pie a una notablemente construida historia de ficción. Y con esta lectura el autor dublinés se ganó un fiel lector, aunque faltaba la prueba final –a la tercera va la vencida-, la confirmación con otro nueva novela.

Por ello ni dudé cuando cayó en mis manos en otoño 'La casa del propósito especial’. Solo me embargó ese habitual sentimiento de culpa -que me dura pocos minutos, afortunadamente- cuando me compro un libro y tengo aún otros pendientes de leer. Y me encontré con un relato perfecta y originalmente construido a partir de dos historias que confluyen en un punto final, una linealmente narrada y otra de continuos flashback en el tiempo. Por muy imaginable que resulte el final, no deja de ser cautivador.

En fin, este es John Boyne, que el martes me tentaba nuevamente con un cuento titulado ‘La apuesta’, tentación de la que ya me he librado al leerme sus escasas cien páginas en dos sentadas. Muchos criticarán a este escritor irlandés por ser. En sus propias palabras, “un escritor con gustos anticuados”, por su falta de rigor histórico, algo que nunca ha pretendido; por su falta de compromiso con los hechos sobre los que escribe -¿?- e incluso por su tono ‘juvenil’. Pero con sus lecturas se cumple una de las máximas de la literatura, entretener. Así de sencillo. Y en mi caso, el objetivo de que una novela –no digo otro tipo de obras más ligadas a la difusión de hechos o conocimientos- tiene que poderse leer de un tirón… si tienes el tiempo libre suficiente para ello. Por cierto, este relato formaba parte de una colección destinada a promover la lectura entre adultos, y se lanzó a menos de dos libras el ejemplar; aquí me ha costado casi diez euros. Sin comentarios.

Pero la historia no ha terminado. Buscando en la web del escritor, encuentro que en octubre sacará una nueva novela, la octava, titulada ‘Noah Barleywater Runs Away’; que se encuentra en proceso de escritura de la novena; y que Salamandra, su editorial española, publicará alguna de las obras previas a ese gran éxito del ‘Pijama’, concretamente ‘The Thiefs of Time’, su primera obra que editó en 2000, o ‘Crippen’, ambas con ese trasfondo histórico que caracteriza a sus narraciones.

Habra que irse preparando.

PD: Os dejo también este enlace, referido a una entrevista que se le realizó en El País con motivo de la publicación de su última novela.

Fotografía: Mark Condren

miércoles, 14 de abril de 2010

¿Merece la pena que Cancellara pueda ganar el Tour de Francia?

Tras la exhibición dada en la ‘Ronde’ –prometo no volver a utilizar esa absurda pero extendida denominación de Tour de Flandes- y en la París-Roubaix, ha comenzado a flotar sobre el mundillo ciclista la pregunta del millón: ¿Puede Cancellara ganar el Tour de Francia?

Cyclingnews ha sido el primer medio en realizar un análisis en amplitud sobre las posibilidades del suizo, aunque primordialmente centrado en las valoraciones realizadas por Aldo Sassi, en La Gazetta dello Sport, el preparador físico italiano que le llevó al Mapei como ‘neo’ en 2001.

Aquí está el artículo completo, pero de forma resumida Sassi apuesta a que puede llevar el maillot amarillo en París; para ello “tiene que perder seis kilos, tres de ellos de masa muscular. Si se pone en 70 kilos puede lograrlo en función del trazado del Tour”, añadiendo que su tipología le recuerda a la de Miguel Indurain, aunque hay un ejemplo más cercado, el de Bradley Wiggins, cuarto el año pasado. En todo caso está por ver si el británico puede seguir perdiendo peso y ganando plazas; sin disminuir su fuerza en las cronos y a la vez aumentando su aguante en la alta montaña.


Cancellara no sube mal, a base de fuerza, claro está, y ya demostró que puede ir bien en carreras por etapas con puertos, concretamente en la Vuelta a Suiza, aunque la edición que ganó estaba bastante ‘descafeinada’. No obstante, la carrera helvética tiene poco que ver con la francesa. Y es que, aparte de la potencia –que no debe perder si quiere seguir siendo decisivo en las cronos- y de la ligereza –que tiene que adquirir para no perder su ‘chance’ en las cuestas-, hay otro factor fundamental, la resistencia. Y es que el Infierno ciclista –no el del Norte- está lleno de corredores que no pudieron o supieron asumir eso de las tres semanas.

Tampoco debemos olvidarnos del equipo, algo que cada vez tiene más importancia a la hora de afrontar un gran objetivo. Y si no, que se le pregunten a Contador, por toda la murga que le están dando acerca de la ‘capacidad’ de Astana. En el caso de ‘Espartacus’, mucho nos tememos que la compatibilidad con los Schleck, sobre todo con Andy, es aún más problemática –en ese horizonte del Tour- que la del de Pinto con Armstrong, ya que son dos tipos de corredores totalmente diferentes, lo que exigiría arroparlos con gregarios de diferentes características, incluso contrapuestas. Y la táctica en carrera sería muy distinta. Claro está que si los luxemburgueses forman su Team Schleck, el camino quedaría despejado. Habría que esperar hasta 2011, pero no creo que nadie se plantee seriamente que Cancellara pueda salir a luchar por el Tour 2010.

Sin embargo lo que más miedo me da en esta historia es que al final terminemos con un ciclista ‘top five’ en el Tour, que a base de muchas circunstancias positivas y ninguna negativa, pueda aspirar al podio e incluso ganar, aunque solamente en una conjunción astrológica irrepetible. Y es que hay y ha habido muchísimos casos así en el pelotón, la mayoría fracasados. Y que a cambio, dejemos de disfrutar con ese portento de la naturaleza, capaz del doblete histórico Flandes-Roubaix; de pulverizar el récord de la hora con una pierna –Moser ‘dixit’-; de afrontar con garantías las clásicas de los Ardenas –para mi es el único ciclista en activo con capacidad para ganar los cinco ‘monumentos’-; o de seguir sumando Mundiales, y no sólo contrarreloj, también en línea.

No se si “el potencial físico y mental para seguir evolucionando hasta limites insospechados” de Cancellara, en palabras de Sassi, estará mejor orientado a estos objetivos, que a algunos les parecerán secundarios, que a tener un papel secundario –valga la repetición- en la ‘grande bouclé’. Entonces la pregunta del billón sería: ¿Merece la pena que Cancellara pueda ganar el Tour de Francia?

En todo caso, aquí tenéis este interesante hilo, para que tiréis de él si tenéis ganas de conocer ‘la opinión de la calle’, aunque la comparación Contador vs Cancellara o la determinación sobre si el suizo es el número uno mundial me sobra.

lunes, 12 de abril de 2010

Fugaz pero exitoso paso de un 'biker' por las carreteras mallorquinas

Sergio Mantecón se convertía ayer en el primer ‘biker’ español en activo –me refiero con dedicación actual al BTT- que en adjudicarse una gran carrera por etapas en carretera, como ha sido el Cinturón de Mallorca. En el extranjero no recuerdo muchos casos más, salvo el del danés Jakob Fuglsang que se imponía en la Vuelta a Dinamarca en 2008, cuando aún corría cross country como actividad principal, aunque ahora ya está dedicado ex profeso a la ruta.

“Cada vez entrenamos más en carretera, por lo que no es extraño que podamos ganar alguna prueba”, comentaba tras bajar del podio de El Arenal con su último maillot amarillo. De hecho, ciclistas como Michael Rasmussen, Cadel Evans, Jean Christophe Peraud o el propio Fuglsang han tenido, tienen o van a tener notables prestaciones en ruta, aunque dedicándose de una forma exclusiva.

En todo caso, el triunfo de Mantecón no deja de ser una curiosidad ya que el cántabro-andaluz-alicantino-murciano (no sé si aún me dejo alguna otra zona geográfica referida a su identidad) va a seguir dedicándose en exclusiva al BTT. La prueba mallorquina no era sino un entrenamiento de cara al ya inminente inicio de la Copa del Mundo –lo cual nos produce buenas sensaciones de cara a mejorar un palmarés que ya incluye tres ‘top ten’ en esta competición-, aunque también una fuente de anécdotas para el ‘biker’ y los que le seguimos.

Por ejemplo, que salió con una bicicleta convencional en la crono, ya que sólo venía a entrenar, aunque ello no fue óbice para ceder apenas diez segundos; o que fue la rueda más vigilada por los colombianos en la etapa reina de Pollensa, sin duda por haber visto algo en sus maneras de escalador; o que, por estudiar el recorrido de Bellver del día siguiente, se quedó sin cenar la noche del viernes –malditos horarios alemanes, digo baleares, que cierran los comedores a las nueve-, por lo que ambos comimos lo que pudimos aunque mantuvimos una animada charla junto a Rafa Carbonero y otro de los ciclistas del Nagares. Por no hablar de cómo disfrutó en esa jornada del sábado, en un auténtico recorrido rompepiernas, “porque era como una carrera de BTT”. Y finalmente por como aguantó en la etapa final, pese a su exigua renta y haberse quedado apenas sin equipo, dada la juventud de sus compañeros: “Ha sido el día más cómodo, por el control de los equipos de los sprinters y el equipo de Belda –segundo clasificado a un solo segundo-, que no quería perder tampoco su podio”. También es curioso porque era la primera vez que se imponía en carretera: un paso fugaz pero plenamente exitoso.

Y me alegro del triunfo de Sergio porque es uno de esos ciclistas a los que conoces desde juvenil, con los que has compartido muchas experiencias en pruebas nacionales e internacionales, lo que te da un conocimiento mucho más preciso de lo que es este deporte, en todas y cada una de las facetas. Y, además, porque me cae bien.

Es curioso, pero el camino contrario, de la carretera al BTT, no produce muchos éxitos, quizás porque es necesaria una base técnica que es difícil adquirir a una determinada edad. No obstante también hay un caso peculiar, el de Paco Mancebo, con notables éxitos sobre todo en las pruebas de resistencia –Campeonato de España de maratón, Volta a Catalunya- y sobre el que también se podían escribir muchas líneas, aunque principalmente por la ilusión que contagia.

Foto: Rafa Carbonero / Cinturón de Mallorca

sábado, 10 de abril de 2010

Profesionalidad e inglés

Una de mis primeras actividades diarias es repasar las ediciones digitales de los principales medios informativos, con una especial mirada al mundo del ciclismo, así como los blogs que tengo de referencia, ya sean ciclistas o generalistas, incluyendo esa magnífica iniciativa llamada meneame.net; no es algo, sin embargo, exclusivo de ese momento cuando comienza a clarear sino que se repite varias veces a lo largo del día. En el caso de la búsqueda de contenidos ciclistas, estas fechas son ideales ya que todos los medios vascos se vuelcan en publicar informaciones de todo tipo para complementar la información que dan de su carrera, la Euskal Herriko Itzulia o Vuelta al País Vasco, y que constituyen una importante fuente de conocimientos. Algo similar ocurre durante el Tour o la Vuelta.

Y entre todos los artículos que he leído estos días, el que más me ha hecho reflexionar ha sido una entrevista con Viatcheslav Ekimov, el fenomenal rodador post soviético y actual director del RadioShack de Lance Armstrong. En concreto el siguiente párrafo: «La mentalidad americana es la más sencilla del mundo: si trabajas con profesionalidad y hablas inglés, ya está. No hace falta más. Me siento bien con eso. En el equipo funcionamos así. Para estar en el equipo cada uno tiene que aportar lo mejor que tiene. Con eso basta». Tanto me ha gustado que aparte de enseñarselo a mis hijos, y darle varias vueltas, me ha llevado a escribir este post.

Aquí en España hablar inglés es un lastre que arrastramos toda una generación –y que tardará años en corregirse por la escasa responsabilidad social de las autoridades educativas, que no quieren adoptar el sistema formativo bilingüe, fundamental hoy en día-. En mi caso, es mi segunda actividad matinal, que me cuesta mucho dinero, tiempo y esfuerzo, aunque con resultados cada vez más satisfactorios.

Es la mención a la profesionalidad lo que más me preocupa, ya que aquí no sólo no es una ventaja, sino que en muchas ocasiones es hasta perjudicial. Ser profesional, entre otras consecuencias, contribuye a hacer tu trabajo más fácil y con mejores resultados para los demás, pero hasta tal punto que esa ‘sencillez en los procesos y en los fines’ provoca numerosas envidias, que al final redundan negativamente no en tu desempeño, aunque sí en las condiciones del mismo. Más grave aún es que haya ‘valores’ como el peloteo, el compadreo, la sumisión, el correveidilismo, la capacidad de medrar o la ostentación que son más apreciados y valorados desde el punto de vista profesional.

Incluso un valor tan positivo y español como la creatividad o la imaginación, con lo que conlleva de originalidad también está repleto de matices negativos si ello supone divergir del ‘pensamiento único’, de lo que piensa el ‘líder’, sin olvidarnos tampoco de que muchas veces esta creatividad ha surgido por necesidad, por la falta de una planificación previa, olvidando lo que decía Thomas Alva Edison de que consta de un 99 de transpiración y un 1% de inspiración.

En fin, no me extiendo más, pero antes de ello quiero hacer referencia a otra entrevista, a Bradley Wiggins, ésta de hoy: «Lo anglosajón aporta al ciclismo una forma de pensar más moderna».

jueves, 8 de abril de 2010

Llega la clasiquísima

No me he equivocado ni de titular, ni de carrera. Simplemente es la expresión de mi pensamiento y el de muchísimos otros aficionados más: la París-Roubaix es la clásica de las clásicas, la más importante de todas. Es la gran cita con un ciclismo épico, de antaño, muchas veces amenazado por el progreso y salvado por los entusiastas ‘Amis de la París-Roubaix’, dispuestos a lo que sea para conservar los tramos de pavés por los que transcurre la prueba, sendas de ganado los 364 días restantes, aunque algunos ya están definitivamente cerrados. Y es la paradoja de que los caminos más anacrónicos tengan que ser salvados por las más modernas bicicletas, en un alarde de investigación para proporcionar los neumáticos, ruedas y llantas que mejor puedas soportar los habituales pinchazos, o fabricar las máquinas que mejor absorban las irregularidades del trayecto y que afecten lo menor posible a los ciclistas en su inhumano esfuerzo.

Es curioso también que la reina de las clásicas naciera como un entrenamiento para otras pruebas entonces más importantes, como la Burdeos-París, tristemente desaparecida, y que estuviera a punto de no celebrarse por la oposición de la Iglesia a que se celebrara un Domingo de Resurrección. Y es chocante igualmente su nombre puesto que desde hace cuarenta y tantos años no comienza en la ‘Ciudad Luz’; desde 1977 suelta amarras en Compiegne, a unos 60 kilómetros al norte, con el fin de que pueda realizarse el trayecto con un kilometraje adecuado. Y es más interesante aún el origen de su sobrenombre, el Infierno del Norte, que no está originariamente relacionado con la dureza de la prueba, sino con el pésimo estado de las carreteras tras la I Guerra Mundial.

‘La Pascale’, otro de sus apelativos debido a sus fechas de celebración, es todo un espectáculo. Es el de los casi treinta tramos de pavés –clasificados de una a cinco estrellas por su dureza o longitud- que totalizan casi 50 descarnados kilómetros. Es el de ver los rostros embarrados de los protagonistas, ya que la lluvia que cae durante la prueba o que encharca los adoquines da este particular barniz a los ‘forzados de la ruta’. Aunque en las escasas ediciones celebradas ‘en seco’, el polvo ha sido tan molesto o más, como se ve en ‘Un domingo en el Infierno’, la notable película danesa que recoge la edición de 1976. Y es el de la emoción de todos los ciclistas –desde el primero hasta el último- al llegar al velódromo de Roubaix, paradójico por cómodo final para un recorrido tan selectivo.


Y la París-Roubaix es la historia del mejor ciclismo escrita por los mejores ciclistas. La de Roger de Vlaeminck, por ejemplo, pentaganador y recordman de la prueba a pesar de coincidir con el ‘Canibal’ Merckx; la de Bernard Hinault, obcecado bretón que pese a su odio por los adoquines no paró hasta ganarla en 1981 para declarar solamente entonces que “Paris Roubaix es una mierda”; la de Tom Boonen, dispuesto a igualar el récord del ‘Gitano’ con cuatro victorias; la de ‘Espartaco’ Cancellara, también motivado por entrar en la leyenda del doblete tras su impresionante triunfo el domingo pasado en Flandes, ya que sería el segundo ciclista no belga en hacerlo y el primero desde 1923; la de Juan Antonio Flecha, el único español que nos hace soñar con la posibilidad de ver a un compatriota con el original y preciado trofeo del adoquín en la mano, tras sus podios en 2005 o 2007. E incluso el de los juniors Mario González, Mikel Iturria, Carlos Jiménez, Sergio Rodríguez, Manuel Sola y Carlos Verona que, gracias al empeño del seleccionador Félix Ugalde, estarán en la prueba juvenil que, por un recorrido similar aunque más corto, sirve de prólogo al ‘Infierno’, con el objetivo presente de hacerse ciclistas y el sueño futuro de ser actores principales.

Una historia fielmente recogida en otro documental, Road to Roubaix, al que corresponden las imágenes adjuntas, de una prueba que también tiene sus detractores aparte de Hinault, como el recordman de la hora Chris Boardman: “Es un circo, y no quiero ser uno de sus payasos”. A mi no me importaría, desde luego. Y estoy deseando que algún año se haga este sueño realidad.

Nota: La mejor información sobre la carrera se encuentra en Wikipedia, pero en la versión inglesa, no en la francesa. Otra página interesante es la oficial de la carrera.


 

martes, 6 de abril de 2010

Poitiers versus Teruel: las comparaciones son odiosas

Por primera vez en muchos años, aprovechaba la Semana Santa para hacer una escapada de cuatro días con mi familia. Y el destino elegido fue Poitiers, una pequeña ciudad francesa, capital de la región de Poitou-Charentes, que aparte de los atractivos propios de su riqueza histórica presenta el impresionante reclamo de Futuroscope. De esta forma, el viaje se planteaba como un día para conocer la ciudad y otro para acudir al parque temático del futuro. Con casi mil kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, pero sin problemas de alojamiento merced a las 2.000 plazas hoteleras sólo en las inmediaciones del recinto.

Poitiers no sobrepasa los 90.000 habitantes y su historia está muy ligada al románico, contando con un notable conjunto de edificaciones de este periodo, fundamentalmente iglesias como esa pequeña gran maravilla que es Notre-Dame la Grande. Pero nada del otro mundo en comparación con otras muchas ciudades españolas (o francesas). La verdadera diferencia radica en la excelente promoción que se hace de sus monumentos. Por ejemplo, en la Oficina de Turismo –frente al mencionado templo- se puede conseguir cualquier documento útil y de calidad, incluso archivos sonoros en mp3, descargables por cable o wifi, con la descripción de los principales puntos de interés... si no lo habías hecho antes desde su completa web. Además, el pavimento de Potiers está surcado por tres líneas pintadas –amarilla, roja y azul- que nos sirven como guía para conocer la historia de la ciudad a través de sus monumentos, agrupados en esas tres excursiones de color.

En cuanto a Futuroscope, merece la pena la visita, aunque eché en falta algunas atracciones y otras me sobraron. Pero la referencia de más un millón y medio de visitantes al año es un dato que habla por si solo de la importancia de este lugar.

Y volviendo ya a casa pensé en Teruel, por poner un ejemplo, una ciudad no mucho más pequeña, unos 40.000 habitantes, pero con idénticos, incluso superiores, atractivos artísticos, gracias a su arte mudéjar reconocido como patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Pero con una escasísima oferta hotelera: la última vez que visité la ciudad tuve que alojarme en un infame hotelucho por el que me cobraron, ya hace bastantes años, casi lo mismo que he pagado ahora en Poitiers por dos habitaciones. Una ciudad en la que, estoy hablando del 2003, era imposible encontrar un restaurante ‘fast food’ en el que entretener el estómago con una pizza o una hamburguesa. Algo habrá mejorado desde entonces, me imagino, aunque no lo suficiente, me temo. Y sobre la que encontrar información en Internet se reduce a la socorrida página literaria.

Teruel tiene también su parque, ese notable, original e interesante Dinópolis, perfectamente complementado por otra serie de recintos en toda la provincia gracias a su riqueza paleontológica (Legendark, Inhóspitak…) que conforman una oferta formativa y de ocio que no desmerece a la de Futuroscope. Sin embargo, he leído que este año se podrían alcanzar un millón y medio de visitantes… acumulados en sus diez años de existencia. Además, el 70% de los visitantes de Dinópolis señalan al parque como el motivo principal y único de su viaje.

Si en vez de dedicar los dineros públicos a los últimos coletazos del ladrillazo, se destinasen a promocionar actividades que puedan generar riqueza para todos e interés social, otro gallo –y no el francés- nos cantaría. Las comparaciones son odiosas.

lunes, 5 de abril de 2010

¿Internet en el extranjero? Del gratis total al atraco a mano armada

El pasado mes de septiembre alababa la excelente política de los pequeños hoteles franceses que, aparte de tener un precio más que aceptable –por debajo de los 40 o 50 euros por noche-, ofrecen la conexión wifi a Internet de forma gratuita en tu propia habitación. Esta Semana Santa he estado nuevamente en Francia y he optado otra vez por un hotel de la misma cadena: sabiendo que no iba a estar muchas horas en la habitación –con un tamaño aceptable para dormir pero escaso para ‘residir’- y que necesitaba conectarme diariamente, era la mejor opción, algo de lo que deben aprender muchos hoteles en España cuyo teórico mejor servicio solo se refleja en precios excesivos… y en tener que pagar por una conexión lo que te quieran cobrar, que no suele ser poco.

De lo que si te puedes olvidar, cuando sales de España, es del uso del teléfono para consulta de datos, por lo que supone de verdadero atraco a mano armada. En mi caso, habituado a poder usar aquí a todas horas el iPhone con una tarifa plana –de 15 euros por 200 megas o de 25 por 1 giga-, ver el tarifazo que mi compañía aplica en su roaming es para desactivar el teléfono de forma inmediata. Y supongo que en este caso no es cuestión de una sola, sino que la ‘competencia’ tendrá precios similares.

Y es que en la Unión Europea hay que pagar un mínimo de 10 euros al día (más IVA) pero con un tope máximo de 10 megas descargados. Y fuera de ella, el precio se multiplica por diez, es decir, ¡10 euros por mega! Dicho de otra forma, descargarnos por e-mail una foto de buena calidad puede salirnos por 5.000 pesetas. ¿Es o no es un robo? Eso sí, procuran convencerte de lo maravilloso que es el bono mundial si vas a usarlo de forma habitual, con un precio similar al de Europa: 50 euros por 50 megas (al mes).

Menos mal que una de las primeras cosas que aprendes cuando tienes el iPhone es a desactivar la opción de itinerancia de datos, es decir, resignarte a no poder acceder a las múltiples opciones que requieren conexión a Internet cuando estás operando con una compañía extranjera, aunque con ello tu miniordenador se queda convertido en un simple teléfono. Y si quieres que sea plenamente operativo, o buscas la zona de wifi de tu hotel –gratuita en muchos-, o piensa que te van a aplicar un tarifazo en Europa trece veces superior a lo que pagas en España (suponiendo incluso que elijas aquí la opción más cara, que supone 0,075 euros por mega). Pero aún es más grave en el resto del mundo, donde pagaríamos ¡ciento treinta veces más! Y todo ello cuando ni siquiera hay roaming, puesto que –me imagino- te conectas a Internet a través de los servidores de la compañía que te presta el servicio en el extranjero, sin necesidad de que intervenga la de tu país. ¿Es o no un atraco?

Casos como este demuestran, una vez más, el abuso de determinadas compañías, entre las que las telefónicas tienen una bien ganada mala fama, la nula voluntad de la clase política para acabar con estos agravios al consumidor… e incluso nuestro conformismo por no exigir de la forma que sea –la iniciativa del día sin móvil fue tan pueril como ineficaz– que se acaben con estas prácticas abusivas y que los precios que pagamos por los productos que consumimos estén acorde con su verdadero coste, sin que se produzcan situaciones como éstas, a la que cualquier calificativo que apliquemos se quedará pequeño.

viernes, 2 de abril de 2010

Nunca llueve a gusto de todos (sobre todo en los carriles bici)

Hace unos días llegaron a mi poder estas fotos sobre uno de los mil y un desmanes producidos en lo que se refiere a construcción de un carril bici, da lo mismo que sea urbano o interurbano. Y es que he visto tantas imágenes similares –en vivo, en foto o en vídeo- que mi capacidad de sorpresa se ha sobrepasado.

Eso sí, me gustaría ponerme en la piel de los responsables, que más o menos nos dirían cosas como estas, cuando les preguntemos o de ‘motu propio’:

El currito: ¿Eeh?

El jefe del currito: A mi no me diga ná, que yo soy un mandao y hago lo que me dicen.

El supervisor (hablando contigo): Por supuesto que se resolverá. Mañana mismo hablo con los del Ayuntamiento y esto lo levantamos, faltaría más. Tiene Vd. toda la razón

El supervisor (después):

El contratista: Pues no ha quedao tan mal. Nos hemos ahorrao una pasta con los del vado y lo de la marquesina de la EMT. La verdad es que hasta me gusta.

El del Ayuntamiento: Si, si, le entiendo, pero ponga la reclamación por escrito.

El político en el poder: Me llena de orgullo el inaugurar esta magnífica infraestructura que combina e integra los intereses y los deseos de la ciudadanía, en los diferentes usos del transporte, demostrando una vez más nuestra voluntad inequívoca en pro de la ecología, del ahorro energético…(el resto, se lo imaginan)

El político de la oposición: Una vez más con esta infraestructura se ha comprobado la nula sensibilidad social que tiene el Partido Partidario ante los intereses y deseos de la ciudadanía, en los diferentes usos del transporte, demostrando su ineptitud a la hora de entender conceptos como la ecología, el ahorro energético… (el resto, se lo imaginan)

El niño: Papi, ¿por qué este trozo de acera está pintado de rojo y con el dibujo de una bici?

El peatón, paseando por el carril: Lo peor de todo, es que encima vendrá luego un ciclista como loco por esta acera y se creerá que es suya.

El automovilista: No sé porqué protestan tanto los de las bicis si luego les hacen un carril bici y ni lo usan.

El ciclista: Esta mierda la va a usar su p... madre.

Yo mismo: ¿Eeh?